1 Samuel 1
1 Hubo un hombre de Ramatáyim, sufita de la montaña de Efraím, que se
llamaba Elcaná, hijo de Yeroján, hijo de Elihú, hijo de Toju, hijo de Suf,
efraimita.
2 Tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Peninná; Peninná tenía
hijos, pero Ana no los tenía.
3 Este hombre subía de año en año desde su ciudad para adorar y ofrecer
sacrificios a Yahveh Sebaot en Silo, donde estaban Jofní y Pinjás, los dos
hijos de Elí, sacerdotes de Yahveh.
4 El día en que Elcaná sacrificaba, daba sendas porciones a su mujer
Peninná y a cada uno de sus hijos e hijas,
5 pero a Ana le daba solamente una porción, pues aunque era su preferida,
Yahveh había cerrado su seno.
6 Su rival la zahería y vejaba de continuo, porque Yahveh la había hecho
estéril.
7 Así sucedía año tras año; cuando subían al templo de Yahveh la
mortificaba. Ana lloraba de continuo y no quería comer.
8 Elcaná su marido le decía: "Ana, ¿por qué lloras y no comes? ¿Por
qué estás triste? ¿Es que no soy para ti mejor que diez hijos?"
9 Pero después que hubieron comido en la habitación, se levantó Ana y se
puso ante Yahveh. - El sacerdote Elí estaba sentado en su silla, contra la
jamba de la puerta del santuario de Yahveh.
10 Estaba ella llena de amargura y oró a Yahveh llorando sin consuelo,
11 e hizo este voto: "¡Oh Yahveh Sebaot! Si te dignas mirar la
aflicción de tu sierva y acordarte de mí, no olvidarte de tu sierva y darle
un hijo varón, yo lo entregaré a Yahveh por todos los días de su vida y la
navaja no tocará su cabeza."
12 Como ella prolongase su oración ante Yahveh, Elí observaba sus labios.
13 Ana oraba para sí; se movían sus labios, pero no se oía su voz, y Elí
creyó que estaba ebria,
14 y le dijo: "¿Hasta cuándo va a durar tu embriaguez? ¡Echa el vino
que llevas!"
15 Pero Ana le respondió: "No, señor; soy una mujer acongojada; no he
bebido vino ni cosa embriagante, sino que desahogo mi alma ante Yahveh.
16 No juzgues a tu sierva como una mala mujer; hasta ahora sólo por pena y
pesadumbre he hablado."
17 Elí le respondió: "Vete en paz y que el Dios de Israel te conceda lo
que le has pedido."
18 Ella dijo: "Que tu sierva halle gracia a tus ojos." Se fue la
mujer por su camino, comió y no pareció ya la misma.
19 Se levantaron de mañana y, después de haberse postrado ante Yahveh,
regresaron, volviendo a su casa, en Ramá. Elcaná se unió a su mujer Ana y
Yahveh se acordó de ella.
20 Concibió Ana y llegado el tiempo dio a luz un niño a quien llamó Samuel,
"porque, dijo, se lo he pedido a Yahveh".
21 Subió el marido Elcaná con toda su familia, para ofrecer a Yahveh el
sacrificio anual y cumplir su voto,
22 pero Ana no subió, porque dijo a su marido: "Cuando el niño haya
sido destetado, entonces le llevaré, será presentado a Yahveh y se quedará
allí para siempre."
23 Elcaná, su marido, le respondió: "Haz lo que mejor te parezca, y
quédate hasta que lo destetes; así Yahveh cumpla su palabra." Se
quedó, pues, la mujer y amamantó a su hijo hasta su destete.
24 Cuando lo hubo destetado, lo subió consigo, llevando además un novillo de
tres años, una medida de harina y un odre de vino, e hizo entrar en la casa
de Yahveh, en Silo, al niño todavía muy pequeño.
25 Inmolaron el novillo y llevaron el niño a Elí
26 y ella dijo: "Óyeme, señor. Por tu vida, señor, yo soy la mujer que
estuvo aquí junto a ti, orando a Yahveh.
27 Este niño pedía yo y Yahveh me ha concedido la petición que le hice.
28 Ahora yo se lo cedo a Yahveh por todos los días de su vida; está cedido a
Yahveh." Y le dejó allí, a Yahveh.
1
Samuel 2
1 Entonces Ana dijo esta oración: "Mi corazón exulta en Yahveh, mi
cuerno se levanta en Dios, mi boca se dilata contra mis enemigos, porque me he
gozado en tu socorro.
2 No hay Santo como Yahveh, (porque nadie fuera de ti), ni roca como nuestro
Dios.
3 No multipliquéis palabras altaneras.No salga de vuestra boca la
arrogancia.Dios de sabiduría es Yahveh, suyo es juzgar las acciones.
4 El arco de los fuertes se ha quebrado, los que tambalean se ciñen de
fuerza.
5 Los hartos se contratan por pan, los hambrientos dejan su trabajo.La
estéril da a luz siete veces, la de muchos hijos se marchita.
6 Yahveh da muerte y vida, hace bajar al Seol y retornar.
7 Yahveh enriquece y despoja, abate y ensalza.
8 Levanta del polvo al humilde, alza del muladar al indigente para hacerle
sentar junto a los nobles, y darle en heredad trono de gloria, pues de Yahveh
los pilares de la tierra y sobre ellos ha sentado el universo.
9 Guarda los pasos de sus fieles, y los malos perecen en tinieblas, (pues que
no por la fuerza triunfa el hombre).
10 Yahveh, ¡quebrantados sus rivales! el Altísimo truena desde el
cielo.Yahveh juzga los confines de la tierra, da pujanza a su Rey, exalta el
cuerno de su Ungido."
11 Partió Elcaná para Ramá, y el niño se quedó para servir a Yahveh a las
órdenes del sacerdote Elí.
12 Los hijos de Elí eran unos malvados que no conocían a Yahveh
13 ni las normas de los sacerdotes respecto del pueblo: cuando alguien
ofrecía un sacrificio, venía el criado del sacerdote, mientras se estaba
cociendo la carne, con el tenedor de tres dientes en la mano,
14 lo hincaba en el caldero o la olla, en la cacerola o el puchero, y todo lo
que sacaba el tenedor, el sacerdote se lo quedaba; y así hacían con todos
los israelitas que iban allí, a Silo.
15 Incluso antes de que quemasen la grasa, venía el criado del sacerdote y
decía al que sacrificaba: "Dame carne para asársela al sacerdote, no te
aceptará carne hervida, sino solamente carne cruda."
16 Y si el hombre le decías: "Primero se quema la grasa, y después
tomarás cuanto se te antoje", le respondía: "No, me lo darás
ahora o lo tomo por la fuerza."
17 El pecado de los jóvenes era muy grande ante Yahveh, porque trataban con
desprecio la ofrenda hecha a Yahveh.
18 Estaba Samuel al servicio de Yahveh, muchacho vestido con efod de lino.
19 Le hacía su madre un vestido pequeño que le llevaba de año en año,
cuando subía con su marido para ofrecer el sacrificio anual.
20 Bendecía luego Elí a Elcaná y a su mujer diciendo: "Que Yahveh te
conceda descendencia de esta mujer, a cambio del préstamo que ella ha cedido
a Yahveh." Y ellos se volvían a su lugar.
21 En efecto, Yahveh visitó a Ana, que concibió y dio a luz tres hijos y dos
hijas; el niño Samuel crecía ante Yahveh.
22 Elí era muy anciano; oyó todo cuanto sus hijos hacían a todo Israel,
23 y les dijo: "¿Por qué os portáis de ese modo que yo mismo he oído
comentar a todo el pueblo?
24 No, hijos míos, los rumores que oigo no son buenos...
25 Si un hombre peca contra otro hombre, Dios será el árbitro; pero si el
hombre peca contra Yahveh ¿quién intercederá por él?" Pero ellos no
escucharon la voz de su padre, porque Yahveh deseaba hacerles morir.
26 Cuanto al niño Samuel, iba creciendo y haciéndose grato tanto a Yahveh
como a los hombres.
27 Vino un hombre de Dios a Elí y le dijo: Así ha dicho Yahveh. Claramente
me he revelado a la casa de tu padre, cuando ellos estaban en Egipto al
servicio de la casa de Faraón.
28 Y le elegí entre todas las tribus de Israel para ser mi sacerdote, para
subir a mi altar, incensar la ofrenda y llevar el efod en mi presencia, y he
concedido a la casa de tu padre parte en todos los sacrificios por el fuego de
los hijos de Israel.
29 ¿Por qué pisoteáis el sacrificio y la oblación que yo he ordenado y
pesan tus hijos más que yo, cebándoos con lo mejor de todas las oblaciones
de mi pueblo Israel?
30 Por eso - palabra de Yahveh, Dios de Israel - yo había dicho que tu casa y
la casa de tu padre andarían siempre en mi presencia, pero ahora - palabra de
Yahveh - me guardaré bien de ello. Porque a los que me honran, yo les honro,
pero los que me desprecian son viles.
31 He aquí que vienen días en que amputarán tu brazo y el brazo de la casa
de tu padre, de suerte que en tu casa los hombres no lleguen a madurar.
32 Tú mirarás al lado de la Morada todo el bien que yo haga a Israel y nunca
habrá hombres maduros en tu casa.
33 Conservaré a alguno de los tuyos cabe mi altar para que sus ojos se
consuman y su alma se marchite, pero la mayor parte de los tuyos perecerá por
la espada de los hombres.
34 Será para ti señal lo que va a suceder a tus dos hijos Jofní y Pinjás:
en el mismo día morirán los dos.
35 Yo me suscitaré un sacerdote fiel, que obre según mi corazón y mis
deseos, le edificaré una casa permanente y caminará siempre en presencia de
mi ungido.
36 El que quedare de tu casa vendrá a postrarse ante él para conseguir
algún dinero o una torta de pan y dirá: "Destíname, por favor, a una
función sacerdotal cualquiera, para que tenga un bocado de pan que
comer.""
1
Samuel 3
1 Servía el niño Samuel a Yahveh a las órdenes de Elí; en aquel tiempo era
rara la palabra de Yahveh, y no eran corrientes las visiones.
2 Cierto día, estaba Elí acostado en su habitación - sus ojos iban
debilitándose y ya no podía ver -
3 no estaba aún apagada la lámpara de Dios, y Samuel estaba acostado en el
Santuario de Yahveh, donde se encontraba el arca de Dios.
4 Llamó Yahveh: "¡Samuel, Samuel!" El respondió: "¡Aquí
estoy!",
5 y corrió donde Elí diciendo: "¡Aquí estoy, porque me has
llamado." Pero Elí le contestó: "Yo no te he llamado; vuélvete a
acostar." El se fue y se acostó.
6 Volvió a llamar Yahveh: "¡Samuel!" Se levantó Samuel y se fue
donde Elí diciendo: "Aquí estoy, porque me has llamado." Elí le
respondió: "Yo no te he llamado, hijo mío, vuélvete a acostar."
7 Aún no conocía Samuel a Yahveh, pues no le había sido revelada la palabra
de Yahveh.
8 Tercera vez llamó Yahveh a Samuel y él se levantó y se fue donde Elí
diciendo: "Aquí estoy, porque me has llamado." Comprendió entonces
Elí que era Yahveh quien llamaba al niño,
9 y dijo a Samuel: "Vete y acuéstate, y si te llaman, dirás: Habla,
Yahveh, que tu siervo escucha." Samuel se fue y se acostó en su sitio.
10 Vino Yahveh, se paró y llamó como las veces anteriores "Samuel,
Samuel!" Respondió Samuel: "¡Habla, que tu siervo escucha."
11 Dijo Yahveh a Samuel: "Voy a ejecutar una cosa tal en Israel, que a
todo el que la oiga le zumbarán los oídos.
12 Ese día cumpliré contra Elí todo cuanto he dicho contra su casa, desde
el principio hasta el fin.
13 Tú le anunciarás que yo condeno su casa para siempre, porque sabía que
sus hijos vilipendiaban a Dios y no los ha corregido.
14 Por esto juro a la casa de Elí que ni sacrificio ni oblación expiarán
jamás la iniquidad de la casa de Elí."
15 Samuel siguió acostado hasta la mañana y después abrió las puertas de
la Casa de Yahveh. Samuel temía contar la visión a Elí,
16 pero Elí le llamó y le dijo: "Samuel, hijo mío"; él
respondió: "Aquí estoy."
17 El preguntó: "¿Qué es lo que te ha dicho? ¡No me ocultes nada! Que
Dios te haga esto y añada esto otro si me ocultas una palabra de lo que te ha
dicho."
18 Entonces Samuel se lo manifestó todo, sin ocultarle nada; Elí dijo:
"El es Yahveh. Que haga lo que bien le parezca."
19 Samuel crecía, Yahveh estaba con él y no dejó caer en tierra ninguna de
sus palabras.
20 Todo Israel, desde Dan hasta Berseba, supo que Samuel estaba acreditado
como profeta de Yahveh.
21 Yahveh continuó manifestándose en Silo, porque en Silo se revelaba a
Samuel la palabra de Yahveh.
1
Samuel 4
1 Y la palabra de Samuel llegaba a todo Israel. Elí era muy anciano, mientras
que sus hijos persistían en su malvada conducta respecto de Yahveh. Ocurrió
en aquel tiempo que los filisteos se reunieron para combatir a Israel, y los
israelitas salieron a su encuentro para el combate. Acamparon cerca de Eben
Haézer, mientras que los filisteos habían acampado en Afeq.
2 Se pusieron los filisteos en orden de batalla contra Israel; se libró un
gran combate y fue batido Israel por los filisteos, muriendo en las filas, en
campo abierto, cerca de 4.000 hombres.
3 Volvió el ejército al campamento, y los ancianos de Israel dijeron:
"¿Por qué nos ha derrotado hoy Yahveh delante de los filisteos? Vamos a
buscar en Silo el arca de nuestro Dios; que venga en medio de nosotros y que
nos salve del poder de nuestros enemigos."
4 El pueblo envió a Silo y sacaron de allí el arca de Yahveh Sebaot que
está sobre los querubines; acompañaron al arca Jofní y Pinjás, los dos
hijos de Elí.
5 Cuando el arca de Yahveh llegó al campamento, todos los israelitas lanzaron
un gran clamor que hizo retumbar las tierras.
6 Los filisteos oyeron el estruendo del clamoreo y dijeron: "¿Qué
significa este gran clamor en el campamento de los hebreos?" Y se
enteraron de que el arca de Yahveh había llegado al campamento.
7 Temieron entonces los filisteos, porque se decían: "Dios ha venido al
campamento." Y exclamaron: "¡Ay de nosotros! Nunca había sucedido
tal cosa.
8 ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de la mano de estos dioses
poderosos? ¡Estos son los dioses que castigaron a Egipto con toda clase de
plagas en el desierto!
9 ¡Cobrad ánimo y sed hombres, filisteos, para no tener que servir a los
hebreos como ellos os han servido a vosotros; sed hombres y pelead!"
10 Trabaron batalla los filisteos. Israel fue batido y cada cual huyó a sus
tiendas; la mortandad fue muy grande, cayendo de Israel 30.000 infantes.
11 El arca de Dios fue capturada y murieron Jofní y Pinjás, los dos hijos de
Elí.
12 Un hombre de Benjamín salió corriendo del campo de batalla y llegó a
Silo aquel mismo día, con los vestidos rotos y la cabeza cubierta de polvo.
13 Cuando llegó, estaba Elí en su asiento, a la puerta, atento al camino,
porque su corazón temblaba por el arca de Dios. Vino, pues, este hombre a
traer la noticia a la ciudad, y toda la ciudad comenzó a gritar.
14 Oyó Elí los gritos y preguntó: "¿Qué tumulto es éste?"
Diose prisa el hombre y se lo anunció a Elí.
15 Contaba éste 98 años, tenía las pupilas inmóviles y no podía ver.
16 El hombre dijo a Elí: "Vengo del campo de batalla, he huido hoy del
campo." Elí preguntó: ¿Qué ha pasado, hijo mío?"
17 El mensajero respondió: "Israel ha huido ante los filisteos. Además
el ejército ha sufrido una gran derrota, también han muerto tus dos hijos y
hasta el arca de Dios ha sido capturada."
18 A la mención del arca de Dios, cayó Elí de su asiento, hacia atrás, en
medio de la puerta, se rompió la nuca y murió, pues era anciano y estaba ya
torpe. Había sido juez en Israel durante cuarenta años.
19 Su nuera, la mujer de Pinjás, estaba encinta y para dar a luz. Cuando oyó
la noticia de que el arca de Dios había sido capturada y la muerte de su
suegro y su marido, se encogió y dio a luz, pues la habían acometido sus
dolores.
20 Estando a la muerte, las que la asistían le dijeron: "Animo, que es
un niño lo que has dado a luz", pero ella no respondió ni prestó
atención.
21 Llamó al niño Ikabod, diciendo: "La gloria ha sido desterrada de
Israel", aludiendo a la captura del arca de Dios, a su suegro y a su
marido.
22 Y dijo: "La gloria ha sido desterrada de Israel, porque el arca de
Dios ha sido capturada."
1
Samuel 5
1 Los filisteos, por su parte, tomaron el arca de Dios y la llevaron de Eben
Haézer a Asdod.
2 Tomaron los filisteos el arca de Dios, la introdujeron en el templo de
Dagón y la colocaron al lado de Dagón.
3 A la mañana siguiente vinieron los asdodeos al templo de Dagón y he aquí
que Dagón estaba caído de bruces en tierra, delante del arca de Yahveh.
Levantaron a Dagón y le volvieron a su sitio.
4 Pero a la mañana siguiente temprano, Dagón estaba caído de bruces en
tierra, delante del arca de Yahveh y la cabeza de Dagón y sus dos manos
estaban rotas en el umbral; sólo quedaba el tronco de Dagón.
5 Por eso los sacerdotes de Dagón y todos los que entran en el templo de
Dagón no pisan el umbral de Dagón en Asdod hasta el día de hoy.
6 La mano de Yahveh cayó pesadamente sobre los asdodeos hiriéndolos con
tumores, a Asdod y su comarca.
7 Cuando los vecinos de Asdod vieron lo que sucedía, dijeron: "Que no se
quede entre nosotros el arca del Dios de Israel, porque su mano se ha
endurecido contra nosotros y contra nuestro dios Dagón."
8 Hicieron, pues, convocar junto a ellos a todos los tiranos de los filisteos
y dijeron: "¿Qué debemos hacer con el arca del Dios de Israel?"
Decidieron: "El arca del Dios de Israel se trasladará a Gat." Y
trasladaron allí el arca del Dios de Israel.
9 Pero así que la trasladaron, la mano de Yahveh cayó sobre la ciudad
provocando gran terror; los varones de la ciudad, desde el más pequeño hasta
el mayor, fueron castigados, saliéndoles tumores.
10 Enviaron entonces el arca de Dios a Ecrón, exclamaron los ecronitas: Han
encaminado hacia mí el arca del Dios de Israel para hacerme perecer con mi
pueblo."
11 Hicieron convocar a todos los tiranos de los filisteos y dijeron:
"Devolved el arca del Dios de Israel; que vuelva a su sitio y no me haga
morir a mí y a mi pueblo." Pues había un terror mortal en toda la
ciudad, porque descargó allí duramente la mano de Dios.
12 Los que no murieron fueron atacados de tumores y los alaridos de angustia
de la ciudad subieron hasta el cielo.
1
Samuel 6
1 Siete meses estuvo el arca de Yahveh en territorio filisteo.
2 Llamaron los filisteos a los sacerdotes y adivinos y preguntaron:
"¿Qué debemos hacer con el arca de Yahveh? Hacednos saber cómo la
hemos de enviar a su sitio."
3 Ellos respondieron: "Si queréis devolver el arca del Dios de Israel,
no la devolváis de vacío, ofrecedle una reparación y entonces sanaréis y
sabréis por qué no se ha apartado su mano de vosotros."
4 Preguntaron ellos: "¿Qué reparación hemos de ofrecer?" Y
respondieron: "Conforme al número de los tiranos de los filisteos, cinco
tumores de oro y cinco ratas de oro, porque el mismo castigo sufrís vosotros
que vuestros tiranos.
5 Haced imágenes de vuestros tumores y de vuestras ratas que devastan el
país y dad gloria al Dios de Israel. Acaso aligere su mano de sobre vosotros,
vuestros dioses y vuestra tierra.
6 ¿Por qué habéis de endurecer vuestros corazones como endurecieron su
corazón los egipcios y Faraón? ¿No los tuvieron que dejar partir después
que Dios los hubo maltratado?
7 Ahora, pues tomad y preparad una carreta nueva y dos vacas que estén
criando y que no hayan llevado yugo; unciréis las vacas a la carreta y
haréis volver sus becerros al establo.
8 Tomaréis el arca de Yahveh y la pondréis sobre la carreta. Cuanto a los
objetos de oro que le habéis ofrecido como reparación, los meteréis en un
cofre a su lado, y la dejaréis marchar.
9 Y fijaos: si toma el camino de su país, hacia Bet Semes, es él el que nos
ha causado esta gran calamidad; si no, sabremos que no ha sido su mano la que
nos ha castigado y que todo esto nos ha sucedido por casualidad."
10 Así lo hicieron aquellos hombres: tomaron dos vacas que estaban criando y
las uncieron a la carreta, pero retuvieron las crías en el establo.
11 Colocaron sobre la carreta el arca de Yahveh y el cofre con las ratas de
oro y las imágenes de sus tumores.
12 Tomaron las vacas en derechura por el camino de Bet Semes y mantuvieron la
misma ruta; caminaban mugiendo, sin desviar ni a derecha ni a izquierda. Los
tiranos de los filisteos las siguieron hasta los confines de Bet Semes.
13 Estaban los de Bet Semes segando el trigo en el valle, y alzando la vista
vieron el arca y fueron gozosos a su encuentro.
14 Al llegar la carreta al campo de Josué de Bet Semes, se detuvo; había
allí una gran piedra. Astillaron la madera de la carreta y ofrecieron las
vacas en holocausto a Yahveh.
15 Los levitas bajaron el arca de Yahveh y el cofre que estaba a su lado y que
contenía los objetos de oro, y lo depositaron todo sobre la gran piedra. Los
de Bet Semes ofrecieron aquel día holocaustos e hicieron sacrificios a
Yahveh.
16 Cuando los cinco tiranos filisteos lo vieron, se tornaron a Ecrón el mismo
día.
17 Estos son los tumores de oro que los filisteos ofrecieron en reparación a
Yahveh: uno por Asdod, uno por Gaza, uno por Ascalón, uno por Gat, uno por
Ecrón.
18 Y ratas de oro, tantas cuantas son las ciudades de los filisteos, las de
los cinco tiranos, desde las ciudades fortificadas hasta las aldeas abiertas.
Testigo, la gran piedra sobre la que se colocó el arca de Yahveh y que está
en el campo de Josué de Bet Semes, hasta el día de hoy.
19 De entre los habitantes de Bet Semes, los hijos de Jeconías no se
alegraron cuando vieron el arca de Yahveh y castigo Yahveh a setenta de sus
hombres. El pueblo hizo duelo porque Yahveh los había castigado duramente.
20 Dijeron entonces las gentes de Bet Semes: "¿Quién podrá resistir
delante de Yahveh, el Dios Santo? ¿A quién subirá, alejándose de nosotros?
21 Enviaron mensajeros a los habitantes de Quiryat Yearim para decirles:
"Los filisteos han devuelto el arca de Yahveh. Bajad y subidla con
vosotros."
1
Samuel 7
1 Vinieron las gentes de Quiryat Yearim y subieron el arca de Yahveh. La
llevaron a la casa de Abinadab, en la loma, y consagraron a su hijo Eleazar
para que custodiase el arca de Yahveh.
2 Pasaron muchos días - veinte años - desde el día en que el arca se
instaló en Quiryat Yearim, y toda la casa de Israel suspiró por Yahveh.
3 Entonces Samuel habló así a toda la casa de Israel: "Si os volvéis a
Yahveh con todo vuestro corazón, quitad de en medio de vosotros los dioses
extranjeros y las Astartés, fijad vuestro corazón en Yahveh y servidle a él
solo y entonces él os librará de la mano de los filisteos."
4 Los israelitas quitaron los Baales y las Astartés y sirvieron sólo a
Yahveh.
5 Samuel dijo: "Congregad a todo Israel en Mispá y yo suplicaré a
Yahveh por vosotros."
6 Se congregaron, pues, en Mispá, sacaron agua, que derramaron ante Yahveh,
ayunaron aquel día y dijeron: "Hemos pecado contra Yahveh." Samuel
juzgó a los israelitas en Mispá.
7 Cuando los filisteos supieron que los israelitas se habían reunido en
Mispá, subieron los tiranos de los filisteos contra Israel. Habiéndolo oído
los israelitas, temieron a los filisteos
8 y dijeron los israelitas a Samuel: "No dejes de invocar a Yahveh
nuestro Dios, para que él nos salve de la mano de los filisteos."
9 Tomó Samuel un cordero lechal y lo ofreció entero en holocausto a Yahveh,
invocó a Yahveh en favor de Israel y Yahveh le escuchó.
10 Estaba Samuel ofreciendo el holocausto, cuando los filisteos presentaron
batalla a Israel, pero tronó Yahveh aquel día con gran estruendo sobre los
filisteos, los llenó de terror y fueron batidos ante Israel.
11 Los hombres de Israel salieron de Mispá y persiguieron a los filisteos
desbaratándolos hasta más abajo de Bet Kar.
12 Tomó entonces Samuel una piedra y la erigió entre Mispá y Yesaná y le
dio el nombre de Eben Haézer, diciendo: "Hasta aquí nos ha socorrido
Yahveh."
13 Los filisteos fueron humillados. No volvieron más sobre el territorio de
Israel y la mano de Yahveh pesó sobre los filisteos durante toda la vida de
Samuel.
14 Las ciudades que los filisteos habían tomado a los israelitas fueron
devueltas a Israel, desde Ecrón hasta Gat, liberando Israel su territorio del
dominio de los filisteos. Y hubo paz entre Israel y los amorreos.
15 Samuel juzgó a Israel todos los días de su vida.
16 Hacía cada año un recorrido por Betel, Guilgal, Mispá, juzgando a Israel
en todos estos lugares.
17 Después se volvía a Ramá porque allí tenía su casa, y juzgaba a
Israel. Y edificó allí un altar a Yahveh.
1
Samuel 8
1 Cuando Samuel se hizo viejo, puso a sus hijos como jueces en Israel.
2 Su primogénito se llamaba Joel y el otro, Abías; juzgaban en Israel en
Berseba.
3 Pero sus hijos no siguieron su camino: fueron atraídos por el lucro,
aceptaron regalos y torcieron el derecho.
4 Se reunieron, pues, todos los ancianos de Israel y se fueron donde Samuel a
Ramá,
5 y le dijeron: "Mira, tú te has hecho viejo y tus hijos no siguen tu
camino. Pues bien, ponnos un rey para que nos juzgue, como todas las
naciones."
6 Disgustó a Samuel que dijeran: "Danos un rey para que nos juzgue"
e invocó a Yahveh. .
7 Pero Yahveh dijo a Samuel: "Haz caso a todo lo que el pueblo te dice.
Porque no te han rechazado a ti, me han rechazado a mí, para que no reine
sobre ellos.
8 Todo lo que ellos me han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta
hoy, abandonándome y sirviendo a otros dioses, te han hecho también a ti.
9 Escucha, sin embargo, su petición. Pero les advertirás claramente y les
enseñarás el fuero del rey que va a reinar sobre ellos."
10 Samuel repitió todas estas palabras de Yahveh al pueblo que le pedía un
rey,
11 diciendo: "He aquí el fuero del rey que va a reinar sobre vosotros.
Tomará vuestros hijos y los destinará a sus carros y a sus caballos y
tendrán que correr delante de su carro.
12 Los empleará como jefes de mil y jefes de cincuenta; les hará labrar sus
campos, segar su cosecha, fabricar sus armas de guerra y los arreos de sus
carros.
13 Tomara vuestras hijas para perfumistas, cocineras y panaderas.
14 Tomará vuestros campos, vuestras viñas y vuestros mejores olivares y se
los dará a sus servidores.
15 Tomará el diezmo de vuestros cultivos y vuestras viñas para dárselo a
sus eunucos y a sus servidores.
16 Tomará vuestros criados y criadas, y vuestros mejores bueyes y asnos y les
hará trabajar para él.
17 Sacará el diezmo de vuestros rebaños y vosotros mismos seréis sus
esclavos.
18 Ese día os lamentaréis a causa del rey que os habéis elegido, pero
entonces Yahveh no os responderá."
19 El pueblo no quiso escuchar a Samuel y dijo: "¡No! Tendremos un rey
20 y nosotros seremos también como los demás pueblos: nuestro rey nos
juzgará, irá al frente de nosotros y combatirá nuestros combates."
21 Oyó Samuel todas las palabras del pueblo y las repitió a los oídos de
Yahveh.
22 Pero Yahveh dijo a Samuel: "Hazles caso y ponles un rey." Samuel
dijo entonces a todos los hombres de Israel: "Volved cada uno a vuestra
ciudad."
1
Samuel 9
1 Había un hombre de Benjamín, llamado Quis, hijo de Abiel, hijo de Seror,
hijo de Bekorat, hijo de Afiaj. Era un benjaminita y hombre bien situado.
2 Tenía un hijo llamado Saúl, joven aventajado y apuesto. Nadie entre los
israelitas le superaba en gallardía; de los hombros arriba aventajaba a
todos.
3 Se habían extraviado unas asnas pertenecientes a su padre Quis. Dijo Quis a
su hijo Saúl: "Toma contigo uno de los criados y vete a buscar las
asnas."
4 Atravesaron la montaña de Efraím y cruzaron el territorio de Salisá sin
encontrar nada; cruzaron el país de Saalim, pero no estaban allí,
atravesaron el país de Benjamín sin encontrar nada.
5 Cuando llegaron a la comarca de Suf, dijo Saúl a su criado que le
acompañaba: "Vamos a volvernos, no sea que mi padre olvidando las asnas
se inquiete por nosotros."
6 Pero él respondió: "Cabalmente hay en esta ciudad un hombre de Dios.
Es hombre acreditado: todo lo que dice se cumple con seguridad. Vamos, pues,
allá y acaso nos oriente acerca del viaje que hemos emprendido."
7 Saúl dijo a su criado: "Vamos a ir, pero ¿qué ofreceremos a ese
hombre? No queda pan en nuestros zurrones y no tenemos ningún regalo que
llevar al hombre de Dios. ¿Qué le podemos dar?"
8 Replicó el criado y dijo a Saúl: "Es el caso que tengo en mi poder un
cuarto de siclo de plata; se lo daré al hombre de Dios y nos orientará sobre
nuestro viaje."
9 Antes, en Israel, cuando alguien iba a consultar a Dios, decía:
"Vayamos al vidente," porque en vez de "profeta" como hoy,
antes se decía "vidente".
10 Saúl dijo a su criado: "Tienes razón; vamos, pues." Y se fueron
a la ciudad donde se encontraba el hombre de Dios.
11 Cuando subían por la cuesta de la ciudad, encontraron a unas muchachas que
salían a sacar agua y les preguntaron: "¿Está aquí el vidente?"
12 Ellas les respondieron con estas palabras: "Sí, ahí delante está el
vidente. Cabalmente acaba de llegar ahora a la ciudad, porque hay hoy un
sacrificio por el pueblo en el alto.
13 En cuanto entréis en la ciudad, le encontraréis antes de que suba al alto
para la comida. El pueblo no comerá antes que él llegue, porque es él quien
ha de bendecir el sacrificio; y a continuación comerán los invitados. Subid
ahora y al momento le encontraréis."
14 Subieron, pues, a la ciudad. Entraban ellos por la puerta, cuando Samuel
salía en dirección a ellos para subir al alto.
15 Ahora bien, la víspera de la venida de Saúl había hecho Yahveh está
revelación a Samuel:
16 "Mañana, a esta misma hora, te enviaré un hombre de la tierra de
Benjamín, le ungirás como jefe de mi pueblo Israel y él librará a mi
pueblo de la mano de los filisteos, porque he visto la aflicción de mi pueblo
y su clamor ha llegado hasta mí."
17 Y cuando Samuel vio a Saúl, Yahveh le indicó: "Este es el hombre del
que te he hablado. El regirá a mi pueblo."
18 Saúl se acercó a Samuel en medio de la puerta, y le dijo:
"Indícame, por favor, dónde está la casa del vidente."
19 Samuel respondió a Saúl: Yo soy el vidente; sube delante de mí al alto y
comeréis hoy conmigo. Mañana por la mañana te despediré y te descubriré
todo lo que hay en tu corazón.
20 No te preocupes por las asnas que perdiste hace tres días, porque ya han
aparecido. Por lo demás, ¿para quién es lo mejor de Israel? ¿No es para ti
y para la casa de tu padre?"
21 Saúl respondió: ¿No soy yo de Benjamín, la menor de las tribus de
Israel? ¿No es mi familia la más pequeña de todas las de la tribu de
Benjamín? ¿Cómo me dices estas cosas?"
22 Tomó Samuel a Saúl y a su criado y los hizo entrar en la sala, y les dio
un asiento a la cabecera de los invitados, que eran unos treinta.
23 Después dijo Samuel al cocinero: "Sirve la porción que te entregué,
la que te dije que pusieras aparte."
24 Tomó el cocinero la pierna y el rabo poniéndolos delante de Saúl. Y
dijo: "Aquí tienes, ante ti, lo que se guardó. Come..." Aquel día
Saúl comió con Samuel.
25 Bajaron del alto a la ciudad. Se extendió una estera para Saúl en el
terrado,
26 y se acostó. Cuando apuntó el alba, llamó Samuel a Saúl en el terrado y
le dijo: "Levántate, que voy a despedirte." Se levantó Saúl y
salieron ambos afuera, Samuel y Saúl.
27 Habían bajado hasta las afueras de la ciudad, cuando Samuel dijo a Saúl:
"Manda a tu criado que se adelante, y tú quédate ahora para que te de a
conocer la palabra de Dios."
1
Samuel 10
1 Tomó Samuel el cuerno de aceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl, y
después le besó diciendo: "¿No es Yahveh quien te ha ungido como jefe
de su pueblo Israel? Tú regirás al pueblo de Yahveh y le librarás de la
mano de los enemigos que le rodean. Y ésta será para ti la señal de que
Yahveh te ha ungido como caudillo de su heredad.
2 En cuanto te separes hoy de mí, encontrarás dos hombres junto a la tumba
de Raquel, sobre la frontera de Benjamín... y ellos te dirán: "Las
asnas que has ido a buscar ya han aparecido. Ahora tu padre ha olvidado el
asunto de las asnas y está preocupado por vosotros, diciendo: ¿Qué debo
hacer por mi hijo?"
3 Pasando más allá, y en llegando a la Encina del Tabor, encontrarás tres
hombres que suben hacia Dios, a Betel, uno llevará tres cabritos, otro
llevará tres tortas de pan, y el tercero llevará un odre de vino.
4 Te saludarán y te darán dos panes, que tú tomarás de su mano.
5 Llegarás después a Guibeá de Dios (donde se encuentra el gobernador de
los filisteos) y a la entrada de la ciudad tropezarás con un grupo de
profetas que bajan del alto, precedidos del añafil, el adufe, la flauta y la
cítara, en trance profético.
6 Te invadirá entonces el espíritu de Yahveh, entrarás en trance con ellos
y quedarás cambiado en otro hombre.
7 Cuando se te hayan cumplido estas señales, haz lo que te viniere a mano,
porque Dios está contigo.
8 Bajarás delante de mí a Guilgal, y yo me reuniré allí contigo para
ofrecer holocaustos y sacrificios de comunión. Esperarás siete días a que
yo vaya a tu encuentro y te diré lo que debes hacer."
9 Apenas volvió las espaldas para dejar a Samuel, le cambió Dios el corazón
y todas las señales se realizaron aquel mismo día.
10 Desde allí fueron a Guibeá, y he aquí que venía frente a él un grupo
de profetas; le invadió el espíritu de Dios y se puso en trance en medio de
ellos.
11 Los que le conocían de toda la vida le vieron profetizando con los
profetas, y todos los del pueblo se decían entre sí: "¿Qué le ha
pasado al hijo de Quis? ¿Conque también Saúl anda entre los profetas?"
12 Replicó uno de allá: "Y ¿quién es su padre?" Y así pasó a
proverbio: "¿Conque también Saúl entre los profetas?".
13 Y cuando salió del trance se fue a casa.
14 El tío de Saúl le dijo a él y a su criado: "¿A dónde habéis
ido?" Contestó: "A buscar las asnas. Y como no vimos nada, acudimos
a Samuel."
15 Dijo el tío de Saúl: Vamos, cuéntame qué os ha dicho Samuel."
16 Saúl dijo a su tío: "Sencillamente, nos avisó que las asnas habían
aparecido." Pero no le dijo ni palabra de lo que le había dicho Samuel
acerca del reino.
17 Samuel convocó al pueblo en Mispá junto a Yahveh.
18 Y dijo a los israelitas: Así ha dicho Yahveh, el Dios de Israel: Yo hice
subir a Israel de Egipto y os libré de los egipcios y de todos los reinos que
os tenían oprimidos.
19 Pero vosotros ahora habéis rechazado a vuestro Dios, a aquel mismo que os
salvó de todos vuestros males y aprietos, y le habéis dicho: "No: tú
ponnos un rey." Ahora, pues, compareced delante de Yahveh distribuidos
por tribus y familias."
20 Samuel hizo acercarse a todas las tribus de Israel y fue designada la tribu
de Benjamín.
21 Hizo que se acercara la tribu de Benjamín por familias y fue designada la
familia de Matrí, y luego mandó acercarse a la familia de Matrí por
individuos y quedó finalmente Saúl, hijo de Quis, y le buscaron, pero no le
encontraron.
22 Entonces volvieron a interrogar a Yahveh: "¿Ha venido ése?"
Dijo Yahveh: "Aquí le tenéis escondido entre la impedimenta."
23 Corrieron y lo sacaron de allí y, puesto en medio del pueblo, les llevaba
a todos la cabeza.
24 Dijo Samuel a todo el pueblo: "¿Veis al que ha elegido Yahveh? No hay
como él en todo el pueblo." Y todo el pueblo gritó: "¡Viva el
rey!".
25 Samuel dictó al pueblo el fuero real y lo puso por escrito, depositándolo
delante de Yahveh, y despidió Samuel a cada cual a su casa.
26 También Saúl se fue a su casa, a Guibeá; le acompañaron algunos
valientes a quienes Dios tocó el corazón.
27 Pero algunos malvados dijeron: "Qué nos va a salvar ése!" Y le
despreciaron y no le llevaron regalos. Cosa de un mes más tarde,
1
Samuel 11
1 subió Najás el ammonita, y acampó contra Yabés de Galaad. Y todos los de
Yabés dijeron a Najás. "Ponnos condiciones y te serviremos."
2 Dijo Najás el ammonita: "Estas son mis condiciones: saltar a todos el
ojo derecho y quedará en ridículo todo Israel."
3 Y los ancianos de Yabés le dijeron: "Danos una tregua de siete días y
mandaremos mensajeros por todo el territorio de Israel y, si no hay quien nos
socorra, entonces nos rendiremos a ti."
4 Llegaron los mensajeros a Guibeá de Saúl, y dijeron estas palabras a
oídos del pueblo, y todo el pueblo lloró a voces.
5 He aquí que venía Saúl del campo detrás de los bueyes y
dijo:"¿Qué tiene el pueblo que esta llorando?", y le contaron las
palabras de los de Yabés.
6 Invadió a Saúl el espíritu de Dios en oyendo estas palabras, y se irritó
sobremanera.
7 Y tomando una yunta de bueyes los despedazó y los repartió por todo el
territorio de Israel por medio de mensajeros, diciendo: "Así se hará
con los bueyes del que no salga detrás de Saúl." Y el temor de Yahveh
cayó sobre el pueblo, y salieron como un solo hombre.
8 Les pasó revista en Bézeq, y eran los israelitas 300.000 y los de Judá
30.000.
9 Dijeron a los mensajeros que habían venido: "Así diréis a los de
Yabés de Galaad: Mañana, cuando el sol apriete , seréis liberados."
Fueron los mensajeros y lo anunciaron a los de Yabés, que se alegraron.
10 Y dijeron los de Yabés a Najás: "Mañana salimos a vosotros y
hacéis con nosotros lo que mejor os parezca."
11 A la mañana siguiente dispuso Saúl a sus hombres en tres columnas que
irrumpieron en el campamento durante la guardia de la madrugada, y batieron a
los ammonitas hasta que apretó el sol. Y los demás huyeron no quedando dos
juntos.
12 El pueblo dijo a Samuel: "¿Quién andaba preguntando si Saúl iba a
reinar sobre nosotros? Dadnos esos hombres y los haremos morir."
13 Pero Saúl dijo: "Que no muera nadie en este día, porque Yahveh ha
realizado hoy una liberación en Israel."
14 Samuel dijo al pueblo: "Vamos todos a Guilgal e inauguraremos allí la
monarquía."
15 Fue todo el pueblo a Guilgal, y allí en Guilgal, proclamaron rey a Saúl
delante de Yahveh, ofreciendo allí sacrificios de comunión delante de
Yahveh; y Saúl y todos los israelitas se alegraron en extremo.
1
Samuel 12
1 Samuel dijo a todo Israel: "Ya veis que os he atendido en todo lo que
me habéis pedido y he puesto un rey sobre vosotros.
2 En adelante, el rey marchara delante de vosotros. Cuanto a mí, he
envejecido y encanecido, y mis hijos entre vosotros están. He andado delante
de vosotros desde mi juventud hasta hoy.
3 Aquí me tenéis. Atestiguad contra mí delante de Yahveh y delante de su
ungido. ¿De quién he tomado yo el buey o de quién he tomado el asno? ¿A
quién he atropellado u oprimido? ¿Quién me ha sobornado para que cerrara
los ojos? Yo os lo restituiré."
4 Respondieron: "No nos has atropellado ni oprimido, y nada has recibido
de nadie."
5 El les dijo: "Yahveh es testigo contra vosotros, y su ungido es testigo
hoy de que vosotros no habéis encontrado nada en mis manos."
Respondieron: "Es testigo."
6 Dijo entonces Samuel al pueblo: "Testigo es aquel Yahveh que suscitó a
Moisés y Aarón y que hizo subir a vuestros padres del país de Egipto.
7 Presentaos ahora para que yo pleitee con vosotros ante Yahveh y para
recordaros todos los beneficios que Yahveh ha llevado a cabo en favor vuestro
y de vuestros padres.
8 Cuando Jacob entró en Egipto, los egipcios los oprimieron y vuestros padres
clamaron a Yahveh. Entonces Yahveh envió a Moisés y Aarón que sacaron a
vuestros padres de Egipto y los puso en este lugar.
9 Pero ellos olvidaron a Yahveh su Dios, y él los entregó en manos de
Sísara, jefe del ejército de Jasor, en manos de los filisteos y del rey de
Moab, que combatieron contra ellos.
10 Clamaron a Yahveh diciendo: "Hemos pecado, porque hemos abandonado a
Yahveh y servido a los Baales y a las Astartés. Pero ahora, líbranos de las
manos de nuestros enemigos y te serviremos."
11 Envió entonces Yahveh a Yerubbaal, a Baraq, a Jefté y a Samuel, os ha
librado de los enemigos que os rodeaban y habéis vivido en seguridad.
12 Pero, en cuanto habéis visto que Najás, rey de los ammonitas, venía
contra vosotros, me habéis dicho: "¡No! Que reine un rey sobre
nosotros," siendo así que vuestro rey es Yahveh, Dios vuestro.
13 Aquí tenéis ahora al rey que os habéis elegido. Yahveh ha establecido un
rey sobre vosotros.
14 Si teméis a Yahveh y le servís, si escucháis su voz y no os rebeláis
contra las órdenes de Yahveh; si vosotros y el rey que reine sobre vosotros
seguís a Yahveh vuestro Dios, está bien.
15 Pero si no escucháis la voz de Yahveh, si os rebeláis contra las órdenes
de Yahveh, entonces la mano de Yahveh pesará sobre vosotros y sobre vuestro
rey.
16 Una vez más, quedaos para ver este gran prodigio que Yahveh realiza a
vuestros ojos.
17 ¿No es ahora la cosecha del trigo? Pues bien, voy a invocar a Yahveh para
que haga tronar y llover. Reconoced y ved el gran mal que habéis hecho a los
ojos de Yahveh, a pedir un rey para vosotros."
18 Invocó Samuel a Yahveh, que hizo tronar y llover aquel mismo día, y todo
el pueblo cobró mucho temor a Yahveh y a Samuel.
19 Dijo todo el pueblo a Samuel: "Suplica a Yahveh tu Dios en favor de
tus siervos, para que no muramos; hemos colmado nuestros pecados pidiendo en
rey para nosotros."
20 Pero Samuel dijo al pueblo: "No temáis. Cierto que habéis hecho esta
maldad. Pero ahora, no os alejéis de Yahveh y servidle con todo vuestro
corazón,
21 y no os apartéis en pos de los que no son nada, que no sirven ni salvan
porque no son nada.
22 Pues Yahveh no rechazará a su pueblo por el honor de su gran nombre,
porque Yahveh se ha dignado hacer de vosotros su pueblo.
23 Por mi parte, lejos de mí pecar contra Yahveh dejando de suplicar por
vosotros y de enseñaros el camino bueno y recto.
24 Sólo a Yahveh temeréis y le serviréis fielmente, con todo vuestro
corazón, porque habéis visto esta cosa grandiosa que ha realizado en medio
de vosotros.
25 Pero si os portáis mal, pereceréis, vosotros y vuestro rey."
1
Samuel 13
1 ...
2 Se eligió Saúl 3.000 hombres de Israel; había 2.000 con Saúl en Mikmás
y en las montañas de Betel, y mil con Jonatán en Gueba de Benjamín, y el
resto del pueblo lo devolvió a sus tiendas.
3 Jonatán mató al gobernador de los filisteos que se hallaba en Guibeá, y
supieron los filisteos que los hebreos se habían rebelado. Saúl hizo sonar
el cuerno por toda la tierra,
4 y todo Israel oyó la noticia: "Saúl ha matado al gobernador de los
filisteos. Israel se ha hecho odioso a los filisteos." Y se reunió el
pueblo tras Saúl en Guilgal.
5 Se concentraron los filisteos para combatir a Israel: 3.000 carros, 6.000
caballos y un ejército tan numeroso como la arena de la orilla del mar; y
acamparon en Mikmás, al este de Bet Avén.
6 Cuando los hombres de Israel se vieron en peligro, porque se les apretaba de
cerca, se escondió la gente en las cavernas, los agujeros, las hendiduras de
las peñas, los subterráneos y las cisternas.
7 Algunos hebreos pasaron también el Jordán al país de Gad y Galaad. Saúl
estaba todavía en Guilgal y todo el pueblo temblaba junto a él.
8 Esperó siete días conforme al plazo que Samuel había fijado, pero Samuel
no llegó a Guilgal y el ejército se desbandó, abandonando a Saúl.
9 Entonces Saúl dijo: "Acercadme el holocausto y los sacrificios de
comunión", y ofreció el holocausto.
10 Acababa él de ofrecer el holocausto, cuando llegó Samuel, y Saúl le
salió al encuentro para saludarle.
11 Samuel dijo: "¿Qué has hecho?" Y Saúl respondió: "Como
vi que el ejército me abandonaba y se desbandaba, que, por otro lado, tú no
venías en el plazo fijado, y que los filisteos estaban ya concentrados en
Mikmás,
12 me dije: Ahora los filisteos van a bajar contra mí a Guilgal y no he
apaciguado a Yahveh. Entonces me he visto forzado a ofrecer el
holocausto."
13 Samuel dijo a Saúl: "Te has portado como un necio. Si hubieras
cumplido la orden que Yahveh tu Dios te ha dado, entonces Yahveh hubiera
afianzado tu reino para siempre sobre Israel.
14 Pero ahora tu reino no se mantendrá. Yahveh se ha buscado un hombre según
su corazón, al que ha designado caudillo de su pueblo, porque tú no has
cumplido lo que Yahveh te había ordenado."
15 Se levantó Samuel y partió de Guilgal para seguir su camino. Los que
quedaban del pueblo subieron tras Saúl al encuentro de los hombres de guerra,
y vino de Guilgal a Gueba de Benjamín. Saúl pasó revista a las tropas que
tenía con él: había unos seiscientos hombres.
16 Saúl, su hijo Jonatán y las tropas que estaban con ellos, se hallaban
situados en Gueba de Benjamín, mientras que los filisteos acampaban en
Mikmás.
17 La fuerza de choque salió del campo filisteo en tres columnas: una columna
tomó la dirección de Ofrá, en la comarca de Sual;
18 otra tomó la dirección de Bet Jorón y la tercera tomó la dirección del
alto que domina el valle de los Seboím, hacia el desierto.
19 No había herreros en todo el territorio de Israel, porque los filisteos se
decían: "Que no hagan los hebreos espadas ni lanzas."
20 Así todos los israelitas tenían que bajar a los filisteos para vaciar
cada cual su reja, su hacha, su azuela o su aguijada.
21 El precio era dos tercios de siclo por aguzar las azuelas y enderezar la
aguijada.
22 Y así ocurrió que el día de la batalla nadie, en toda la tropa que
estaba con Saúl y Jonatán, tenía en la mano espada ni lanza. Las había
sólo para Saúl y para su hijo Jonatán.
23 Una avanzadilla de filisteos partió hacia el paso de Mikmás.
1
Samuel 14
1 Un día, Jonatán, hijo de Saúl, dijo a su escudero: "Ven, vamos a
cruzar hasta la avanzadilla de los filisteos que están en este paso",
pero nada dijo a su padre.
2 Saúl estaba situado en el límite de Gueba, bajo el granado que está cerca
de la era, y las gentes que estaban con él eran como unos seiscientos
hombres.
3 Ajías, hijo de Ajitub, hermano de Ikabod, hijo de Pinjás, hijo de Elí,
sacerdote de Yahveh en Silo, llevaba el efod. La tropa no advirtió que
Jonatán se había marchado.
4 En el paso que Jonatán intentaba franquear para llegar a la avanzadilla de
los filisteos, hay un picacho por un lado y un picacho por el otro. Uno se
llama Boses y el otro Senné;
5 el primer picacho está al norte, frente a Mikmás, el segundo al sur,
frente a Gueba.
6 Jonatán dijo a su escudero: "Ven, crucemos hasta la avanzadilla de
esos incircuncisos. Acaso Yahveh haga algo por nosotros, porque nada impide a
Yahveh dar la victoria con pocos o con muchos."
7 Su escudero respondió: "Haz todo lo que tu corazón te dicte. Por mi
parte estoy contigo, a tu voluntad."
8 Jonatán dijo: "Vamos a pasar hacia esa gente y nos haremos ver de
ellos.
9 Si nos dicen: "¡Alto ahí! hasta que lleguemos a vosotros", nos
quedaremos en el sitio y no subiremos a ellos.
10 Pero si nos dicen: "Subid hacia nosotros," subiremos, porque
Yahveh los ha entregado en nuestras manos; esto nos servirá de señal."
11 Cuando se dejaron ver de la avanzadilla de los filisteos, éstos dijeron:
"Mirad los hebreos que salen de los escondrijos donde se habían
metido."
12 Y la gente de la avanzadilla, dirigiéndose a Jonatán y a su escudero,
dijeron: "Subid hacia nosotros, que os vamos a enseñar algo."
Entonces Jonatán dijo a su escudero: "Sube detrás de mí, pues Yahveh
los ha entregado en manos de Israel."
13 Subió Jonatán ayudándose de pies y manos, y su escudero le seguía.
Caían los filisteos ante Jonatán y detrás de él su escudero los iba
rematando.
14 Este primer estrago que hicieron Jonatán y su escudero fue de una veintena
de hombres...
15 Cundió el terror en el campo y en el campamento y en la gente toda; la
avanzadilla y los cuerpos de descubierta fueron presa del espanto, la tierra
tembló y hubo un terror de Dios.
16 Los escuchas de Saúl que estaban en Gueba de Benjamín vieron que el
campamento se agitaba de un lado para otro,
17 y Saúl dijo a las tropas que estaban con él: "Pasad revista y ved
quién se ha marchado de los nuestros." Se pasó revista y vieron que
faltaban Jonatán y su escudero.
18 Entonces Saúl dijo a Ajías: "Trae el efod", porque este era el
que llevaba el efod en presencia de Israel.
19 Pero mientras Saúl hablaba al sacerdote, el tumulto del campamento
filisteo iba creciendo y Saúl dijo al sacerdote: "Retira tu mano."
20 Saúl y toda la tropa que estaba con él se reunieron y llegaron al campo
de batalla, y he aquí que la espada de cada uno se volvía contra el otro,
¡un enorme desconcierto!
21 Los hebreos que de antes estaban al servicio de los filisteos y que habían
subido con ellos al campamento, también desertaron y se pasaron a los
israelitas que estaban con Saúl y Jonatán.
22 Todos los israelitas que se habían escondido en la montaña de Efraím, al
saber que los filisteos huían, los persiguieron hostigándolos.
23 Aquel día Yahveh dio la victoria a Israel. El combate se extendió más
allá de Bet Jorón.
24 Los hombres de Israel estaban en gran apuro aquel día y Saúl pronunció
una imprecación sobre el pueblo: "Maldito el hombre que coma algo antes
del anochecer, antes que me haya vengado de mis enemigos." Y nadie del
pueblo probó bocado.
25 Había, pues, un panal de miel por el suelo,
26 y el pueblo llegó al panal cuando la miel estaba destilando, pero nadie se
llevó la mano a su boca, porque el pueblo temía la imprecación.
27 Jonatán no había oído la imprecación que su padre había pronunciado
sobre el pueblo y alargó la punta de la vara que tenía en la mano, la metió
en el panal y después llevó la mano a su boca y le brillaron los ojos.
28 Uno del pueblo le habló diciendo: "Tu padre ha pronunciado
solemnemente esta imprecación sobre el pueblo; ha dicho "Maldito el
hombre que coma hoy algo.""
29 Jonatán respondió: "Mi padre ha causado un trastorno al país. Ved
cómo tengo los ojos más brillantes por haber tomado este poco de miel.
30 Pues si la tropa hubiese comido hoy del botín tomado al enemigo ¿no
hubiera sido mayor el estrago de los filisteos?"
31 Aquel día fueron batidos los filisteos desde Mikmás hasta Ayyalón y la
gente quedó extenuada.
32 La tropa se arrojó sobre el botín y tomando ganado menor, bueyes y
terneros, los inmoló sobre el suelo y lo comieron con la sangre.
33 Avisaron a Saúl: "El pueblo está pecando contra Yahveh comiendo la
sangre." El entonces dijo: "Habéis sido infieles. Rodadme hasta
aquí una piedra grande."
34 Luego dijo: "Repartíos entre el pueblo y decidles: que cada uno
traiga su buey o su carnero; los inmolaréis aquí y comeréis, sin pecar
contra Yahveh por comerlo con sangre." Todos los hombres llevaron cada
cual lo que tenía aquella noche y lo inmolaron allí.
35 Alzó Saúl un altar a Yahveh; este fue el primer altar que edificó.
36 Saúl dijo: "Bajemos durante la noche en persecución de los filisteos
y saqueémoslos hasta el amanecer; no dejaremos ni un solo hombre." Le
respondieron: "Haz lo que mejor te parezca." Pero el sacerdote dijo:
"Acerquémonos aquí a Dios."
37 Consultó Saúl a Dios: "¿Bajaré en persecución de los filisteos?
¿Los entregarás en manos de Israel?" Pero no respondió en aquella
ocasión.
38 Entonces dijo Saúl: "Acercaos aquí todos los principales del pueblo.
Investigad en qué ha consistido el pecado de hoy.
39 ¡Vive Yahveh! que ha salvado a Israel, que aunque se trate de mi hijo
Jonatán, morirá sin remisión." Nadie del pueblo se atrevió a
responderle.
40 Dijo a todo Israel: "Poneos a un lado, y yo y mi hijo Jonatán nos
pondremos al otro", y el pueblo respondió a Saúl: "Haz lo que
mejor te parezca."
41 Dijo entonces Saúl: "Yahveh Dios de Israel, ¿por qué no respondes
hoy a tu siervo? Si el pecado es mío o de mi hijo Jonatán, Yahveh Dios de
Israel, da = urim; = si el pecado es de tu pueblo Israel, da = tummim =."
Fueron señalado Saúl y Jonatán, quedando libre el pueblo.
42 Saúl dijo: "Sortead entre mi hijo Jonatán y yo"; y fue
señalado Jonatán.
43 Dijo entonces Saúl a Jonatán: "Cuéntame lo que has hecho."
Jonatán respondió: "No he hecho más que probar un poco de miel con la
punta de la vara que tenía en la mano. Estoy dispuesto a morir."
44 Saúl replicó: "Que Dios me haga esto y me añada esto otro si no
mueres, Jonatán."
45 Pero el pueblo dijo a Saúl: "¿Es que va a morir Jonatán siendo él
quien ha conseguido esta gran victoria en Israel? ¡Dios nos libre! ¡Vive
Yahveh! que no caerá en tierra ni un cabello de su cabeza, porque con ayuda
de Dios lo hizo." Así rescató el pueblo a Jonatán y no murió.
46 Regresó Saúl de la persecución de los filisteos y los filisteos
alcanzaron su país.
47 Cuando Saúl se constituyó rey sobre Israel guerreó por todas partes
contra todos sus enemigos: contra Moab, los ammonitas, Edom, el rey de Sobá y
los filisteos; doquiera se dirigía resultaba vencedor.
48 Hizo proezas de valor, batió a los amalecitas y libró a Israel del poder
de los que le saqueaban.
49 Los hijos de Saúl fueron: Jonatán, Isyó y Malki Súa. Los nombres de sus
dos hijas eran: Merab la mayor y Mikal la más pequeña.
50 La mujer de Saúl se llamaba Ajinoam, hija de Ajimaas. El jefe de su
ejército se llamaba Abner, hijo de Ner, tío de Saúl:
51 Quis, padre de Saúl, y Ner, padre de Abner, eran hijos de Abiel.
52 Hubo una guerra encarnizada contra los filisteos toda la vida de Saúl. En
cuanto Saúl veía un hombre fuerte y valeroso, se lo incorporaba.
1
Samuel 15
1 Samuel dijo a Saúl: "Yahveh me ha enviado para consagrarte rey sobre
su pueblo Israel. Escucha, pues, las palabras de Yahveh:
2 Esto dice Yahveh Sebaot: He decidido castigar lo que Amalec hizo a Israel,
cortándole el camino cuando subía de Egipto.
3 Ahora, vete y castiga a Amalec, consagrándolo al anatema con todo lo que
posee, no tengas compasión de él, mata hombres y mujeres, niños y
lactantes, bueyes y ovejas, camellos y asnos."
4 Convocó Saúl al pueblo y le pasó revista en Telam: 200.000 infantes y
10.000 hombres de Judá.
5 Avanzó Saúl hasta la capital de Amalec y se emboscó en el barranco.
6 Dijo Saúl a los quenitas: "Marchaos, apartaos de los amalecitas, no
sea que os haga desaparecer con ellos, pues os portasteis bien con todos los
israelitas cuando subían de Egipto"; y los quenitas se apartaron de los
amalecitas.
7 Batió Saúl a los amalecitas desde Javilá, en dirección de Sur que está
al este de Egipto.
8 Capturo vivo a Agag, rey de los amalecitas, y pasó a todo el pueblo a filo
de espada en cumplimiento del anatema.
9 Pero Saúl y la tropa perdonaron a Agag y a lo más escogido del ganado
mayor y menor, las reses cebadas y los corderos y todo lo bueno. No quisieron
consagrarlo al anatema, pero consagraron al anatema toda la hacienda vil y sin
valor.
10 Le fue dirigida la palabra de Dios a Samuel diciendo:
11 "Me arrepiento de haber dedo la realeza a Saúl, porque se ha apartado
de mí y no ha ejecutado mis órdenes." Se conmovió Samuel y estuvo
clamando a Yahveh toda la noche.
12 Se levantó Samuel por la mañana al encuentro de Saúl. Avisaron a Samuel:
"Saúl ha ido a Carmelo y se ha erigido un monumento; después ha seguido
y ha bajado a Guilgal."
13 Llegó Samuel donde Saúl y éste dijo: "Bendito seas de Yahveh. Ya he
ejecutado la orden de Yahveh."
14 Pero Samuel preguntó: "¿Y qué son esos balidos que vienen a mis
oídos y esos mugidos que oigo?"
15 Respondió Saúl: "Los hemos traído de Amalec porque el pueblo ha
perdonado lo mejor del ganado mayor y menor con intención de ofrecerlo en
sacrificio a Yahveh tu Dios. Cuanto a lo demás, lo hemos entregado al
anatema."
16 Pero Samuel dijo a Saúl: "Basta ya y deja que te anuncie lo que
Yahveh me ha revelado esta noche." El le dijo: "Habla."
17 Entonces Samuel dijo: "Aunque tú eres pequeño a tus propios ojos
¿no eres el jefe de las tribus de Israel? Yahveh te ha ungido rey de Israel.
18 Yahveh te ha enviado por el camino y te ha dicho: "Vete, y consagra al
anatema a estos pecadores, los amalecitas, hazles la guerra hasta el
exterminio".
19 Por qué no has escuchado a Yahveh? ¿Por qué te has lanzado sobre el
botín y has hecho lo que desagrada a Yahveh?"
20 Saúl respondió a Samuel: "¡Yo he obedecido a Yahveh! Anduve por el
camino por el que me envió, he traído a Agag, rey de Amalec, y he entregado
al anatema a los amalecitas.
21 Del botín, el pueblo ha tomado el ganado mayor y menor, lo mejor del
anatema, para sacrificarlo a Yahveh tu Dios en Guilgal."
22 Pero Samuel dijo: ¿Acaso se complace Yahveh en los holocaustos y
sacrificios como en la obediencia a la palabra de Yahveh?Mejor es obedecer que
sacrificar, mejor la docilidad que la grasa de los carneros.
23 Como pecado de hechicería es la rebeldía, crimen de terafim la
contumacia.Porque has rechazado la palabra de Yahveh, él te rechaza para que
no seas rey.
24 Saúl dijo a Samuel: "He pecado traspasando la orden de Yahveh y tus
mandatos, porque tuve miedo al pueblo y le escuché.
25 Ahora, pues, perdona mi pecado, por favor, y ven conmigo para que adore a
Yahveh."
26 Pero Samuel respondió a Saúl: "No iré más contigo; ya que has
rechazado la palabra de Yahveh, Yahveh te ha rechazado para que no seas rey de
Israel."
27 Y como Samuel se volviera para marcharse, le asió Saúl el extremo del
manto, que se desgarró,
28 y Samuel dijo: "Hoy te ha desgarrado Yahveh el reino de Israel y se lo
ha dado a otro mejor que tú."
29 (Y la Gloria de Israel no miente ni se arrepiente, porque no es un hombre
para arrepentirse).
30 Saúl dijo: "He pecado, pero, con todo, te ruego que me honres ahora
delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel y vengas conmigo para
que adore a Yahveh tu Dios."
31 Volvió Samuel con Saúl y éste adoró a Yahveh.
32 Después dijo Samuel: "Traedme a Agag, rey de los amalecitas", y
vino Agag hacia él y se resistía diciendo: "En verdad es amarga la
muerte."
33 Samuel dijo: "Como tu espada ha privado a las mujeres de sus hijos,
así entre las mujeres, privada de su hijo será tu madre", y Samuel
despedazó a Agag ante Yahveh en Guilgal.
34 Partió Samuel para Ramá, y Saúl subió a su casa en Guibeá de Saúl.
35 Samuel no vio más a Saúl hasta el día de su muerte. Y lloraba Samuel por
Saúl, pero Yahveh se había arrepentido de haberle hecho rey de Israel.
1
Samuel 16
1 Dijo Yahveh a Samuel: "¿Hasta cuándo vas a estar llorando por Saúl,
después que yo le he rechazado para que no reine sobre Israel? Llena tu
cuerno de aceite y vete. Voy a enviarte a Jesé, de Belén, porque he visto
entre sus hijos un rey para mí."
2 Samuel replicó: "¿Cómo voy a ir? Se enterará Saúl y me
matará." Respondió Yahveh: "Lleva contigo una becerra y di:
"He venido a sacrificar a Yahveh."
3 Invitarás a Jesé al sacrificio y yo te indicaré lo que tienes que hacer,
y me ungirás a aquel que yo te diga."
4 Hizo Samuel lo que Yahveh le había ordenado y se fue a Belén. Salieron
temblando a su encuentro los ancianos de la ciudad y le preguntaron:
"¿Es de paz tu venida, vidente?"
5 Samuel respondió: "Sí; he venido a sacrificar a Yahveh. Purificaos y
venid conmigo al sacrificio." Purificó a Jesé y a sus hijos y les
invitó al sacrificio.
6 Cuando ellos se presentaron vio a Eliab y se dijo: "Sin duda está ante
Yahveh su ungido."
7 Pero Yahveh dijo a Samuel: "No mires su apariencia ni su gran estatura,
pues yo le he descartado. La mirada de Dios no es como la mirada del hombre,
pues el hombre mira las apariencias, pero Yahveh mira el corazón."
8 Llamó Jesé a Abinadab y le hizo pasar ante Samuel, que dijo: "Tampoco
a éste ha elegido Yahveh."
9 Jesé hizo pasar a Sammá, pero Samuel dijo: "Tampoco a éste ha
elegido Yahveh."
10 Hizo pasar Jesé a sus siete hijos ante Samuel, pero Samuel dijo: "A
ninguno de éstos ha elegido Yahveh."
11 Preguntó, pues, Samuel a Jesé: "¿No quedan ya más muchachos?"
El respondió: "Todavía falta el más pequeño, que está guardando el
rebaño." Dijo entonces Samuel a Jesé: "Manda que lo traigan,
porque no comeremos hasta que haya venido."
12 Mandó, pues, que lo trajeran; era rubio, de bellos ojos y hermosa
presencia. Dijo Yahveh: "Levántate y úngelo, porque éste es."
13 Tomó Samuel el cuerno de aceite y le ungió en medio de sus hermanos. Y a
partir de entonces, vino sobre David el espíritu de Yahveh. Samuel se
levantó y se fue a Ramá.
14 El espíritu de Yahveh se había apartado de Saúl y un espíritu malo que
venía de Yahveh le perturbaba.
15 Dijéronle, pues, los servidores de Saúl: "Mira, un espíritu malo de
Dios te aterroriza;
16 permítenos, señor, que tus siervos que están en tu presencia te busquen
un hombre que sepa tocar la cítara, y cuando te asalte el espíritu malo de
Dios tocará y te hará bien."
17 Dijo Saúl a sus servidores: "Buscadme, pues, un hombre que sepa tocar
bien y traédmelo."
18 Tomó la palabra uno de los servidores y dijo: "He visto a un hijo de
Jesé el belemita que sabe tocar; es valeroso, buen guerrero, de palabra
amena, de agradable presencia y Yahveh está con él."
19 Despachó Saúl mensajeros a Jesé que le dijeran: "Envíame a tu hijo
David, el que está con el rebaño."
20 Tomó Jesé cinco panes, un odre de vino y un cabrito y lo envió a Saúl
con su hijo David.
21 Llegó David donde Saúl y se quedó a su servicio. Saúl le cobró mucho
afecto y le hizo su escudero.
22 Mandó Saúl a decir a Jesé: "Te ruego que tu hijo David se quede a
mi servicio, porque ha hallado gracia a mis ojos."
23 Cuando el espíritu de Dios asaltaba a Saúl, tomaba David la cítara, la
tocaba, Saúl, encontraba calma y bienestar y el espíritu malo se apartaba de
él.
1
Samuel 17
1 Reunieron los filisteos sus tropas para la guerra y se concentraron en Soko
de Judá, acampando entre Soko y Azeca, en Efes Dammim.
2 Se reunieron Saúl y los hombres de Israel, acamparon en el valle del
Terebinto y se ordenaron en batalla frente a los filisteos.
3 Ocupaban los filisteos una montaña por un lado y los israelitas ocupaban la
montaña frontera, quedando el valle por medio.
4 Salió de las filas de los filisteos un hombre de las tropas de choque,
llamado Goliat, de Gat, de seis codos y un palmo de estatura;
5 tenía un yelmo de bronce sobre su cabeza y estaba revestido de una coraza
de escamas, siendo el peso de la coraza 5.000 siclos de bronce.
6 Tenía en las piernas grebas de bronce y una jabalina de bronce entre los
hombros.
7 El asta de su lanza era como enjullo de tejedor y la punta de su lanza
pesaba seiscientos siclos de hierro. Su escudero le precedía.
8 Goliat se plantó y gritó a las filas de Israel diciéndoles: "¿Para
qué habéis salido a poneros en orden de batalla? ¿Acaso no soy yo filisteo
y vosotros servidores de Saúl? Escogeos un hombre y que baje contra mí.
9 Si es capaz de pelear conmigo y me mata, seremos vuestros esclavos pero si
yo le venzo y le mato, seréis nuestros esclavos y nos serviréis."
10 Y añadió el filisteo: "Yo desafío hoy a las filas de Israel; dadme
un hombre y lucharemos mano a mano."
11 Oyó Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo y se consternaron y se
llenaron de miedo.
12 Era David hijo de un efrateo de Belén de Judá, llamado Jesé, que tenía
ocho hijos. En tiempo de Saúl este hombre era ya anciano, muy entrado en
años.
13 Los tres hijos mayores de Jesé se fueron a la guerra con Saúl; el nombre
de los tres hijos suyos que marcharon a la guerra era Eliab, el primogénito,
Abinadab, el segundo, y Sammá, el tercero.
14 David era el más pequeño; cuanto a los tres mayores, habían seguido a
Saúl.
15 (David alternaba sus viajes al campamento de Saúl con el cuidado del
rebaño de su padre en Belén).
16 El filisteo se acercaba mañana y tarde y se presentó así durante
cuarenta días.
17 Jesé dijo a su hijo David: "Lleva a tus hermanos esta medida de trigo
tostado y estos diez panes y corre al campamento a donde tus hermanos.
18 Y estos diez requesones llévalos al jefe de millar; entérate de la salud
de tus hermanos y toma señal de recibo de ellos.
19 Están Saúl, ellos y todos los hombres de Israel en el valle del
Terebinto, guerreando con los filisteos."
20 Se levantó David de madrugada, dejó el rebaño al guarda y, tomado las
cosas, se fue como le había mandado Jesé, y llegó al círculo del
campamento justo cuando salía el ejército para ordenarse en batalla,
lanzando el grito de guerra.
21 Israel y los filisteos se pusieron en orden de batalla, fila contra fila.
22 Dejó David las cosas en manos del guardia de la impedimenta y corrió a
las filas y fue a preguntar a sus hermanos cómo estaban.
23 Mientras hablaba con ellos el hombre de las tropas de choque, llamado
Goliat, el filisteo de Gat, subía de las filas de los filisteos, diciendo las
mismas palabras, y le oyó David.
24 En viéndole todos los hombres de Israel huyeron delante de él, llenos de
miedo.
25 Los hombres de Israel decían: "¿Habéis visto a este hombre que
sube? Sube a provocar a Israel. A quien lo mate colmará el rey de grandes
riquezas y le dará su hija y librará de tributo la casa de su padre en
Israel."
26 Preguntó, pues, David a los hombres que estaban a su lado: "¿Qué se
hará al hombre que mate a ese filisteo y aparte la afrenta de Israel? Pues
¿quién es ese filisteo incircunciso para injuriar a las huestes de Dios
vivo?"
27 Y el pueblo le repitió las mismas palabras: "Así se hará al hombre
que lo mate."
28 Se enteró Eliab, su hermano mayor, de su pregunta a los hombres y se
encendió en cólera Eliab contra David, y le dijo: "¿Para qué has
bajado, y a quién has dejado aquel pequeño rebaño en el desierto? Ya sé yo
tu atrevimiento y la maldad de tu corazón. Has bajado para ver la
batalla."
29 Respondió David: "Pues ¿qué he hecho yo? ¿es que uno no puede
hablar?"
30 Y volviéndose se dirigió a otro y preguntó lo mismo y la gente le
respondió como la primera vez.
31 Fueron oídas las palabras que decía David y se lo contaron a Saúl, que
le hizo venir.
32 Dijo David a Saúl: "Que nadie se acobarde por ése. Tu siervo irá a
combatir con ese filisteo."
33 Dijo Saúl a David: "No puedes ir contra ese filisteo para luchar con
él, porque tú eres un niño y él es hombre de guerra desde su
juventud."
34 Respondió David a Saúl: "Cuando tu siervo estaba guardando el
rebaño de su padre y venía el león o el oso y se llevaba una oveja del
rebaño,
35 salía tras él, le golpeaba y se la arrancaba de sus fauces, y si se
revolvía contra mí, lo sujetaba por la quijada y lo golpeaba hasta matarlo.
36 Tu siervo ha dado muerte al león y al oso, y ese filisteo incircunciso
será como uno de ellos, pues ha insultado a las huestes de Dios vivo."
37 Añadió David: "Yahveh que me ha librado de las garras del león y
del oso, me librará de la mano de ese filisteo." Dijo Saúl a David:
"Vete, y que Yahveh sea contigo."
38 Mandó Saúl que vistieran a David con sus propios vestidos y le puso un
casco de bronce en la cabeza y le cubrió con una coraza.
39 Ciñó a David su espada sobre su vestido. Intentó David caminar, pues
aún no estaba acostumbrado, y dijo a Saúl: "No puedo caminar con esto,
pues nunca lo he hecho." Entonces se lo quitaron.
40 Tomó su cayado en la mano, escogió en el torrente cinco cantos lisos y
los puso en su zurrón de pastor, en su morral , y con su honda en la mano se
acercó al filisteo.
41 El filisteo fue avanzando y acercándose a David, precedido de su escudero.
42 Volvió los ojos el filisteo, y viendo a David, lo despreció, porque era
un muchacho rubio y apuesto.
43 Dijo el filisteo a David: "¿Acaso soy un perro, pues vienes contra
mí con palos?" Y maldijo a David el filisteo por sus dioses,
44 y dijo el filisteo a David: "Ven hacia mí y daré tu carne a las aves
del cielo y a las fieras del campo."
45 Dijo David al filisteo: "Tú vienes contra mí con espada, lanza y
jabalina, pero yo voy contra ti en nombre de Yahveh Sebaot, Dios de los
ejércitos de Israel, a los que has desafiado.
46 Hoy mismo te entrega Yahveh en mis manos, te mataré y te cortaré la
cabeza y entragaré hoy mismo tu cadáver y los cadáveres del ejército
filisteo a las aves del cielo y a las fieras de la tierra, y sabrá toda la
tierra que hay Dios para Israel.
47 Y toda esta asamblea sabrá que no por la espada ni por la lanza salva
Yahveh, porque de Yahveh es el combate y os entrega en nuestras manos."
48 Se levantó el filisteo y fue acercándose al encuentro de David; se
apresuró David, salió de las filas y corrió al encuentro del filisteo.
49 Metió su mano David en su zurrón, sacó de él una piedra, la lanzó con
la honda e hirió al filisteo en la frente; la piedra se clavó en su frente y
cayó de bruces en tierra.
50 Y venció David al filisteo con la honda y la piedra; hirió al filisteo y
le mató sin tener espada en su mano.
51 Corrió David, se detuvo sobre el filisteos y tomando la espada de éste de
sacó de su vaina, le mató y le cortó la cabeza. Viendo los filisteos que
había muerto su campeón, huyeron.
52 Se levantaron los hombres de Israel y de Judá y, lanzando el grito de
guerra, persiguieron a los filisteos hasta la entrada de Gat y hasta las
puertas de Ecrón. Los cadáveres de los filisteos cubrían el camino, desde
Saaráyim hasta Gat y Ecrón.
53 Cuando los hijos de Israel regresaron de perseguir sañudamente a los
filisteos, saquearon el campamento.
54 Tomó David la cabeza del filisteo, y la llevó a Jerusalén; pero sus
armas las colocó en su tienda.
55 Cuando Saúl vio a David salir al encuentro del filisteo, preguntó a
Abner, jefe del ejército: "¿De quién es hijo este muchacho,
Abner?" Abner respondió: "Por tu vida, oh rey, que no lo sé."
56 El rey dijo: "Pregunta de quién es hijo este muchacho."
57 Cuando volvió David de matar al filisteo, le tomó Abner y le llevó ante
Saúl con la cabeza del filisteo en la mano .
58 Saúl le preguntó: "¿De quién eres hijo, muchacho?" David
respondió: "De tu siervo Jesé, de Belén."
1
Samuel 18
1 En acabando de hablar David a Saúl, el alma de Jonatán se apegó al alma
de David, y le amó Jonatán como a sí mismo.
2 Le retuvo Saúl aquel día y no le permitió regresar a casa de su padre.
3 Hizo Jonatán alianza con David, pues le amaba como a sí mismo.
4 Se quitó Jonatán el manto que llevaba y se lo dio a David, su vestido y
también su espada, su arco y su cinturón.
5 David lograba éxito en todas las campañas que Saúl le encomendaba, y le
puso Saúl al frente de hombres de guerra, y se hizo querer de todo el pueblo,
también de los servidores de Saúl.
6 A su regreso, cuando volvió David de matar al filisteo, salían las mujeres
de todas la ciudades de Israel al encuentro del rey Saúl para cantar danzando
al son de adufes y triángulos con cantos de alegría.
7 Las mujeres, danzando, cantaban a coro: "Saúl mató sus millares y
David sus miríadas.
8 Irritóse mucho Saúl y le disgustó el suceso, pues decía: "Dan
miríadas a David y a mí millares; sólo le falta ser rey."
9 Y desde aquel día en adelante miraba Saúl a David con ojos de envidia.
10 Al día siguiente se apoderó de Saúl un espíritu malo de Dios y deliraba
en medio de la casa; David tocaba como otras veces. Tenía Saúl la lanza en
la mano.
11 Blandió Saúl la lanza y dijo: "Voy a clavar a David en la
pared." Pero David le esquivó dos veces.
12 Temía Saúl a David porque Yahveh estaba con David y de Saúl se había
apartado
13 y le alejó Saúl de junto a sí, nombrándole jefe de mil y entraba y
salía a la cabeza de la tropa.
14 David ejecutaba con éxito todas sus empresas y Yahveh estaba con él.
15 Viendo Saúl que tenía mucho éxito le temió.
16 Todo Israel y Judá quería a David, pues salía y entraba a la cabeza de
ellos.
17 Dijo Saúl a David: "Voy a darte por mujer a mi hija mayor Merab, tan
sólo con que me seas valeroso y luches las batallas de Yahveh." Saúl se
había dicho: "Que no muera por mi mano, sino por mano de los
filisteos."
18 Dijo David a Saúl: "¿Quién soy yo y cuál es mi linaje, la casa de
mi padre en Israel, para ser yerno del rey?"
19 Pero cuando llegó el tiempo de entregar a Merab, la hija de Saúl, a
David, fue entregada a Adriel de Mejolá.
20 Mikal, hija de Saúl, se enamoró de David; se lo dijeron a Saúl y le
agradó la noticia.
21 Dijo Saúl: "Se la entregaré, pero será para él un lazo, pues
caerá sobre él la mano de los filisteos." (Saúl, pues, dijo dos veces
a David: "Ahora serás mi yerno.")
22 Ordenó Saúl a sus servidores: "Insinuad a David: Mira que el rey te
estima; también te estiman todos sus servidores; procura ser yerno del
rey."
23 Los servidores de Saúl dijeron estas palabras a oídos de David y David
replicó: "¿Os parece sencillo ser yerno del rey? Yo soy un hombre pobre
y ruin."
24 Comunicaron a Saúl sus servidores: "Estas palabras ha dicho
David."
25 Respondió Saúl: "Decid así a David: No quiere el rey dote, sino
cien prepucios de filisteos para vengarse de los enemigos del rey."
Tramaba el rey hacer sucumbir a David a manos de los filisteos.
26 Los servidores comunicaron a David estas palabras y la cosa pareció bien a
David para llegar a ser yerno del rey. No se había cumplido el plazo,
27 cuando se levantó David y partió con sus hombres. Mató a los filisteos
doscientos hombres y trajo David sus prepucios que entregó cumplidamente al
rey para ser yerno del rey. Saúl le dio a su hija Mikal por mujer.
28 Temió Saúl, pues sabía que Yahveh estaba con David y que toda la casa de
Israel le amaba.
29 Aumentó el temor de Saúl hacia David y fue siempre hostil a David.
30 Salían los jefes de los filisteos, pero en todas sus incursiones obtenía
David más éxito que los demás servidores de Saúl, y su nombre se hizo muy
famoso.
1
Samuel 19
1 Saúl dijo a su hijo Jonatán y a todos sus servidores que haría morir a
David; pero Jonatán, hijo de Saúl, amaba mucho a David,
2 y avisó Jonatán a David diciéndole: "Mi padre Saúl te busca para
matarte. Anda sobre aviso mañana por la mañana; retírate a un lugar oculto
y escóndete.
3 Yo saldré y estaré junto a mi padre en el campo, donde tú estés, y
hablaré por ti a mi padre; veré lo que hay y te avisaré."
4 Habló Jonatán a Saúl su padre en favor de David y dijo: "No peque el
rey contra su siervo David, porque él no ha pecado contra ti, sino que te ha
hecho grandes servicios.
5 Puso su vida en peligro, mató al filisteo y concedió Yahveh una gran
victoria para todo Israel. Tú lo viste y te alegraste. ¿Por qué, pues, vas
a pecar contra sangre inocente haciendo morir a David sin motivo?"
6 Escuchó Saúl las palabras de Jonatán y juró: "¡Vive Yahveh!, no
morirá."
7 Llamó entonces Jonatán a David, le contó todas estas palabras y llevó a
David donde Saúl, y se quedó a su servicio como antes.
8 Reanudada la guerra, partió David para combatir a los filisteos, les causó
una gran derrota y huyeron ante él.
9 Se apoderó de Saúl un espíritu malo de Yahveh; estaba sentado en medio de
la casa con su lanza en su mano y David tocaba.
10 Intentó Saúl clavar con su lanza a David en la pared; esquivó David a
Saúl y la lanza se clavó en la pared; huyó David y se puso a salvo. Aquella
misma noche
11 envió Saúl gente a la casa de David para vigilarle y matarle por la
mañana, pero su mujer Mikal advirtió a David: "Si no te pones a salvo
esta misma noche, mañana morirás."
12 Mikal hizo bajar a David por la ventana. El partió y huyó poniéndose a
salvo.
13 Tomó Mikal uno de los terafim y lo puso en el lecho, colocó una estera de
pelos de cabra a la cabecera y la cubrió con un vestido.
14 Cuando Saúl mandó gente para prender a David, ella dijo: "Está
enfermo."
15 Pero Saúl envió de nuevo los emisarios para ver a David y les dijo:
"Traédmelo en su lecho, para matarlo."
16 Entraron los enviados y hallaron un terafim en el lecho y la estera de
pelos de cabra en la cabecera.
17 Dijo Saúl a Mikal: "¿Por qué me has engañado y has dejado escapar
a mi enemigo para que se salve?" Respondió Mikal a Saúl: "El me
dijo: déjame escapar o te mato."
18 Huyó, pues, David y se puso a salvo, yéndose a donde Samuel, en Ramá, y
le contó cuanto Saúl le había hecho. Después, él y Samuel se fueron a
habitar en las celdas.
19 Avisaron a Saúl: "Mira, David está en las celdas de Ramá."
20 Mandó Saúl emisarios para prender a David; vieron éstos la agrupación
de los profetas en trance de profetizar, con Samuel a la cabeza. Vino sobre
los emisarios de Saúl el espíritu de Dios y también ellos se pusieron en
trance.
21 Se lo comunicaron a Saúl y envió nuevos emisarios que también se
pusieron en trance. Saúl volvió a enviar mensajeros por tercera vez y
también éstos se pusieron en trance.
22 Entonces partió él mismo para Ramá y llegó a la gran cisterna de la era
que está en Seku y preguntó: "¿Dónde están Samuel y David?", y
le dijeron: "Están en las celdas de Ramá."
23 Se fue de allí a las celdas de Ramá y vino también sobre él el
espíritu de Dios e iba caminando en trance hasta que llegó a las celdas de
Ramá.
24 También él se quitó sus vestidos y se puso en trance profético ante
Samuel, y quedó desnudo en tierra todo aquel día y toda aquella noche, por
lo que se suele decir: "¿Conque también Saúl entre los profetas?"
1
Samuel 20
1 Huyó David de las celdas de Ramá y se fue a decir a Jonatán: "¿Qué
he hecho, cuál es mi falta y en qué he pecado contra tu padre para que
busque mi muerte?"
2 Jonatán le dijo: "De ninguna manera, no morirás. Mi padre no hace
ninguna cosa, grande o pequeña, sin descubrírmela; ¿por qué me había de
ocultar mi padre este asunto? ¡No puede ser!"
3 Pero David volvió a jurar: "Save muy bien tu padre que me tienes mucho
afecto y se ha dicho: "Que no lo sepa Jonatán para que no se
apene." Y, con todo, por Yahveh y por tu vida, que no hay más que un
paso entre yo y la muerte."
4 Dijo Jonatán a David: "Dime lo que deseas y te lo haré."
5 Dijo David a Jonatán: "Mira, mañana es el novilunio; yo tendría que
sentarme con el rey a comer, pero tú me dejarás marchar y me esconderé en
el campo hasta la noche.
6 Si tu padre nota mi ausencia, dirás: "David me ha pedido con
insistencia que le deje hacer una escapada a Belén, su ciudad, porque se
celebra el sacrificio anual de toda la familia."
7 Si tu padre dice: "Está bien," tu siervo está a salvo; pero si
se enfurece, sabrás que por su parte está decretada la ruina.
8 Haz este favor a tu siervo ya que hiciste que tu siervo estableciera contigo
alianza de Yahveh; si hay falta en mí, dame tú mismo la muerte; ¿para qué
llevarme hasta tu padre?"
9 Respondió Jonatán: "¡Lejos de ti! Si yo supiera con certeza que por
parte de mi padre está decretado que venga la ruina sobre ti, ¿no te lo
avisaría?"
10 Respondió David a Jonatán: "¿Quién me avisará si tu padre te
responde con aspereza?"
11 Respondió Jonatán a David: "Ven, salgamos al campo." Y salieron
ambos al campo.
12 Dijo Jonatán a David: "Por Yahveh, Dios de Israel, te juro que
mañana a esta misma hora sondearé a mi padre; si la cosa se pone bien para
David y no envío quien te lo haga saber,
13 que Yahveh haga esto a Jonatán y añada esto otro. Si mi padre decide
hacerte mal, te lo haré saber para que te pongas a salvo y vayas en paz. Y
que Yahveh sea contigo como lo fue con mi padre.
14 Si para entonces estoy vivo todavía, usa conmigo la bondad de Yahveh y, si
muerto,
15 nunca apartes tu misericordia de mi casa. Y cuando Yahveh haya exterminado
a los enemigos de David de la faz de la tierra,
16 que no sea exterminado Jonatán con la casa de Saúl; de lo contrario, que
Yahveh pida cuentas a David."
17 Juró de nuevo Jonatán a David por el amor que le tenía, pues le amaba
como a sí mismo.
18 Jonatán le dijo: "Mañana es novilunio y se notará tu ausencia,
porque mirarán tu asiento.
19 Pasado mañana se notará más; tú irás al sitio en que te escondiste el
día del suceso aquel, y te pones junto a la loma que tú sabes.
20 Ese mismo día iré a lanzar flechas por esa parte, como para tirar al
blanco.
21 Mandaré al muchacho: "Anda, busca la flecha." Si digo al
muchacho: "La flecha está más acá de ti, tómala," vienes, porque
todo va bien para ti y no hay nada, por Yahveh.
22 Pero si digo al muchacho: "La flecha está más allá de ti,"
vete, porque Yahveh quiere que te vayas.
23 Cuanto a la palabra que tú y yo tenemos hablada, mira, Yahveh está entre
los dos para siempre."
24 David se escondió en el campo. Llegado el novilunio, el rey se puso a la
mesa para comer.
25 Se sentó el rey en su asiento, como de costumbre, en el asiento de la
pared; Jonatán se sentó enfrente y Abner al lado de Saúl; el asiento de
David quedó vacío.
26 Saúl no dijo nada aquel día, porque pensó: "Será un accidente, no
estará puro por no haberse purificado."
27 Al día siguiente del novilunio, el segundo día, se fijaron en el asiento
de David, y Saúl dijo a su hijo Jonatán: ¿Por qué no ha venido a comer ni
ayer ni hoy el hijo de Jesé?"
28 Jonatán respondió a Saúl: "David me pidió con insistencia poder ir
a Belén.
29 Me dijo: "Déjame ir, por favor, porque es nuestro sacrificio de
familia en la ciudad y mis hermanos me han reclamado. Así que, si he hallado
gracia a tus ojos, déjame hacer una escapada para ver a mis hermanos."
Por esto no ha venido a la mesa del rey."
30 Se encendió la cólera de Saúl contra Jonatán y le dijo: "¡Hijo de
una perdida! ¿Acaso no sé yo que prefieres al hijo de Jesé para vergüenza
tuya y vergüenza de la desnudez de tu madre?
31 Pues mientras viva sobre el suelo el hijo de Jesé, no estarás a salvo ni
tú ni tu realeza; así que manda a buscarlo y tráemelo, porque es reo de
muerte."
32 Respondió Jonatán a su padre Saúl y le dijo: "¿Por qué ha de
morir? ¿Qué ha hecho?"
33 Blandió Saúl su lanza contra él para herirle y comprendió Jonatán que
por parte de su padre la muerte de David era cosa decidida.
34 Se levantó Jonatán de la mesa ardiendo en ira y no comió el segundo día
del novilunio, pues estaba afligido por David, porque su padre le había
injuriado.
35 A la mañana siguiente salió Jonatán con un muchacho al campo, a la hora
acordada con David.
36 Dijo al muchacho: "Corre a buscar las flechas que voy a tirar."
Corrió el muchacho, y entonces Jonatán lanzó las flechas más allá de él.
37 Cuando el muchacho llegaba al lugar donde había lanzado la flecha
Jonatán, éste gritó detrás de él: "¿ Acaso no está la flecha más
allá de ti?",
38 y siguió gritando detrás del muchacho: "Pronto, date prisa, no te
detengas." Tomó el muchacho de Jonatán la flecha y volvió donde su
señor.
39 El muchacho no se enteró de nada. Solamente lo entendían Jonatán y
David.
40 Dio Jonatán sus armas al muchacho que estaba con él y le dijo:
"Anda, llévalas a la ciudad."
41 Se marchó el muchacho y David se levantó de junto a la loma y, cayendo
sobre su rostro en tierra, se postró tres veces. Se abrazaron los dos y
lloraron copiosamente.
42 Dijo Jonatán a David: Vete en paz, ya que nos hemos jurado en nombre de
Yahveh: "Que Yahveh esté entre tú y yo, entre mi descendencia y la tuya
para siempre.""
1
Samuel 21
1 Se levantó David y se fue, y Jonatán volvió a la ciudad.
2 Llegó David a Nob, donde el sacerdote Ajimélek; vino Ajimélek temblando
al encuentro de David y le preguntó: " Por qué vienes solo y no hay
nadie contigo?"
3 Respondió David al sacerdote Ajimélek: "El rey me ha dado una orden y
me ha dicho: "Que nadie sepa el asunto a que te mando y lo que te
ordeno." A los muchachos los he citado en tal lugar.
4 Así pues, ¿qué tienes a mano? Dame cinco panes o lo que haya."
5 Respondió el sacerdote a David: "No tengo a mano pan profano, pero hay
pan consagrado, si es que los muchachos se han abstenido al menos del trato
con mujeres."
6 Respondió David al sacerdote:" Ciertamente que la mujer nos está
prohibida, como siempre que salgo a campaña, y los cuerpos de los muchachos
están puros; aunque es un viaje profano, cierto que hoy sus cuerpos están
puros."
7 Diole entonces el sacerdote panes consagrados, porque no había allí otro
pan sino el pan de la presencia, el retirado de delante de Yahveh para colocar
pan reciente el día que tocaba retirarlo.
8 Estaba allí aquel día uno de los servidores de Saúl, detenido ante
Yahveh; se llamaba Doeg, edomita, el más robusto de los pastores de Saúl.
9 Dijo David a Ajimélek: "¿No tienes aquí a mano una lanza o una
espada? Porque ni siquiera he cogido mi espada y mis armas, pues urgía la
orden del rey."
10 Respondió el sacerdote: "Ahí está la espada de Goliat el filisteo
que mataste en el valle del Terebinto, envuelta en un paño detrás del efod;
si la quieres tómala; fuera de ésta, no hay otra." Dijo David:
"Ninguna mejor. Dámela."
11 Se levantó David y huyó aquel día de Saúl, yendo donde Akís, rey de
Gat.
12 Los servidores de Akís le dijeron: "¿No es este David, rey de la
tierra? ¿No es éste a quien cantaban en corro : Saúl mató sus millares y
David sus miríadas?"
13 Meditó David estas palabras y temió mucho a Akís, rey de Gat.
14 Y se fingió demente ante sus ojos haciéndose el loco en medio de ellos;
tamborileaba sobre el batiente de la puerta y dejaba caer la saliva sobre su
barba.
15 Dijo pues Akís a sus servidores: "Mirad, este hombre está loco.
¿Para qué me lo habéis traído?
16 ¿Es que me hacen falta locos, que me habéis traído a este para que haga
el loco a mi costa? ¿Va a entrar éste en mi casa?"
1
Samuel 22
1 Yéndose de allí David se refugió en la caverna de Adullam. Lo supieron
sus hermanos y toda la casa de su padre y bajaron allí, junto a él.
2 Todos los entrampados y desesperados se unieron a él y fue jefe de ellos.
Había con él unos cuatrocientos hombres.
3 De allí se fue David a Mispé de Moab y dijo al rey de Moab: "Permite
que mi padre y mi madre se queden con vosotros hasta que yo sepa qué va a
hacer conmigo Dios."
4 Los dejó con el rey de Moab, y se quedaron con él todo el tiempo que David
estuvo en el refugio.
5 El profeta Gad dijo a David: "No te quedes en el refugio. Vete y
penetra en las tierras de Judá." Partió David y entró en el bosque de
Jéret.
6 Oyó Saúl que David y los hombres que estaban con él habían sido
descubiertos. Estaba Saúl en Guibeá, en el alto, debajo del tamarisco, con
la lanza en la mano, rodeado de todos sus servidores.
7 Dijo Saúl a todos los servidores que le rodeaban: "Oídme todos,
benjaminitas: ¿también a cada uno de vosotros os va a dar el hijo de Jesé
campos y viñas y os va a nombrar a todos jefes de millares y jefes de cien,
8 pues conspiráis todos contra mí y no ha habido quien me descubriera la
alianza de mi hijo con el hijo de Jesé, nadie que se compadeciera de mí y me
avisara que mi hijo hacía que mi servidor atentase contra mí, como ocurre
hoy mismo?"
9 Respondió Doeg el edomita, que estaba entre los servidores de Saúl:
"Yo he visto al hijo de Jesé venir a Nob, donde Ajimélek, hijo de
Ajitub.
10 Consultó por él a Yahveh, le dio víveres e incluso llegó a entregarle
la espada de Goliat el filisteo."
11 Mandó el rey llamar al sacerdote Ajimélek, hijo de Ajitub, y a toda la
casa de su padre, a los sacerdotes que había en Nob, y vinieron todos donde
el rey.
12 Dijo Saúl: "Oye, hijo de Ajitub." Este respondió: "Aquí
estoy, mi señor."
13 Díjole Saúl: "¿Por qué conspiráis contra mí tú y el hijo de
Jesé, pues le diste pan y una espada y consultaste a Dios por él, para que
se alzase contra mí, como ahora está sucediendo?"
14 Respondió Ajimélek al rey: "¿Y quién, entre todos tus servidores,
es como David, el fiel, el yerno del rey y el jefe de tu guardia personal y
honrado en tu propia casa?
15 ¿Es que he comenzado hoy a consultar a Dios por él? ¡Líbreme Dios! No
achaque el rey a su siervo y a toda la casa de mi padre una cosa tal porque
nada sabe tu siervo de esto, ni poco ni mucho."
16 Respondió el rey: "Vas a morir, Ajimélek, tú y toda la casa de tu
padre."
17 Dijo pues el rey a los corredores que estaban a su lado: "Acercaos y
dad muerte a los sacerdotes de Yahveh porque también su mano está con David
y, sabiendo que él huía, no me lo hicieron saber." Pero los servidores
del rey no quisieron alzar su mano para herir a los sacerdotes de Yahveh.
18 Dijo, pues, el rey a Doeg: "Acércate tú y hiere a los
sacerdotes." Acercóse Doeg el edomita y él mismo hirió a los
sacerdotes; mató aquel día a 85 hombres que llevaban efod de lino.
19 Saúl pasó a filo de espada a Nob, la ciudad de los sacerdotes, hombres,
mujeres, niños y lactantes, bueyes, asnos y ovejas, todos a cuchillo.
20 Pudo escapar un hijo de Ajimélek, hijo de Ajitub, llamado Abiatar, y huyó
donde David.
21 Abiatar notificó a David que Saúl había dado muerte a los sacerdotes de
Yahveh.
22 David dijo a Abiatar: "Ya sabía yo aquel día que, estando allí Doeg
el edomita, no dejaría de avisar a Saúl. Yo soy el responsable de todas las
vidas de la casa de tu padre.
23 Quédate conmigo y no temas, que quien busca tu muerte busca la mía, y
junto a mí estarás bien custodiado."
1
Samuel 23
1 Avisaron a David: "Mira, los filisteos están atacando a Queilá y han
saqueado las eras."
2 Consultó David a Yahveh: "¿Debo ir a batir a esos filisteos?"
Yahveh respondió a David: "Vete, batirás a los filisteos y salvarás a
Queilá."
3 Dijeron a David sus hombres: "Mira, ya en Judá estamos con temor ¿y
todavía vamos a marchar a Queilá contra las huestes de los filisteos?"
4 David consultó de nuevo a Yahveh. Yahveh respondió: "Levántate, baja
a Queilá porque he entregado a los filisteos en tus manos."
5 Fue David con sus hombres a Queilá, atacó a los filisteos, se llevó sus
rebaños, les causó una gran mortandad y libró David a los habitantes de
Queilá.
6 Cuando Abiatar, hijo de Ajimélek, huyó a donde David, descendió también
a Queilá, llevando en su mano el efod.
7 Se avisó a Saúl que David había entrado en Queilá y dijo: "Dios lo
ha entregado en mis manos, pues él mismo se ha encerrado yendo a una ciudad
con puertas y cerrojos."
8 Llamó Saúl a todo el pueblo a las armas para bajar a Queilá y cercar a
David y sus hombres.
9 Supo David que Saúl tramitaba su ruina, y dijo al sacerdote Abiatar:
"Acerca el efod."
10 Dijo David: "Yahveh, Dios de Israel, tu siervo ha oído que Saúl
intenta venir a Queilá para destruir la ciudad por mi causa.
11 ¿Descenderá de verdad Saúl como tu siervo ha oído? Yahveh, Dios de
Israel, hazlo saber por favor a tu siervo." Yahveh respondió:
"Bajará."
12 Preguntó David: "¿Me entregarán los vecinos de Queilá, a mí y a
mis hombres, en manos de Saúl?" Respondió Yahveh: "Te
entregarán."
13 Se levantó David con sus hombres, que eran unos trescientos; salieron de
Queilá, y anduvieron errando. Avisaron a Saúl que David se había escapado
de Queilá y suspendió la expedición.
14 David se asentó en el desierto, en refugios, y se quedó en la montaña
del desierto de Zif; Saúl le buscaba sin cesar, pero Dios no le entregó en
sus manos.
15 Se enteró David de que Saúl había salido a campaña para buscar su
muerte. Estaba entonces David en el desierto de Zif, en Jorsa.
16 Jonatán, hijo de Saúl, se levantó y fue donde David, en Jorsa, le dio
ánimos en Dios,
17 y le dijo: "No temas, porque la mano de Saúl, mi padre, no te
alcanzará; tú reinarás sobre Israel y yo seré tu segundo. Hasta mi padre
Saúl lo tiene sabido."
18 Hicieron ambos una alianza ante Yahveh; David se quedó en Jorsa, y
Jonatán se volvió a su casa.
19 Subieron algunos zifitas a Guibeá, donde Saúl, para decirle: "¿No
se esconde David entre nosotros, en los refugios de Jorsa, en la colina de
Jakilá, que está al sur de la estepa?
20 Tú deseas con toda tu alma, oh rey, descender. Desciende y es cosa nuestra
entregarlo en manos del rey."
21 Respondió Saúl: "Que Yahveh os bendiga por haberos compadecido de
mí.
22 Id, pues; aseguraos bien, enteraos, mirad el lugar donde se pone su pie y
quién le ha visto allí, porque me han dicho que es muy astuto.
23 Mirad y reconoced todos los escondrijos en que pueda esconderse, y volved a
mí cuando estéis seguros y subiré con vosotros, y si está en la comarca le
rebuscaré entre todas las familias de Judá."
24 Se levantaron y se fueron a Zif, precediendo a Saúl. Estaban David y sus
hombres en el desierto de Maón, en la llanura, al sur del desierto.
25 Fue Saúl con sus hombres en su busca; avisaron a David y bajó al tajo que
está en el desierto de Maón. Lo oyó Saúl y persiguió a David en el
desierto de Maón.
26 Iba Saúl y sus hombres por un lado de la montaña, y David y sus hombres
por el lado de la otra. Huía David a toda prisa ante Saúl, mientras Saúl y
sus hombres intentaban pasar a la parte de David y sus hombres para
apresarlos,
27 cuando he aquí que llegó un mensajero a Saúl y le dijo: "Date prisa
y ven, porque los filisteos han invadido la tierra."
28 Abandonó Saúl la persecución de David y marchó al encuentro de los
filisteos. Por eso se llamó aquel lugar "Peña de la Separación."
1
Samuel 24
1 Subió de allí David y se asentó en los refugios de Engadí.
2 Cuando regresó Saúl de perseguir a los filisteos, le avisaron: "David
está en el desierto de Engadí."
3 Tomó entonces Saúl 3.000 hombres selectos de todo Israel y partió en
busca de David y de sus hombres al este del roquedal de Yeelim.
4 Llegó a unos rediles de ganado junto al camino; había allí una cueva y
Saúl entró en ella para hacer sus necesidades. David y sus hombres estaban
instalados en el fondo de la cueva.
5 Los hombres de David le dijeron: "Mira, este es el día que Yahveh te
anunció: Yo pongo a tu enemigo en tus manos, haz de él lo que te
plazca." Levantóse David y silenciosamente cortó la punta del manto de
Saúl.
6 Después su corazón le latía fuertemente por haber cortado la punta del
manto de Saúl,
7 y dijo a sus hombres: "Yahveh me libre de hacer tal cosa a mi señor y
de alzar mi mano contra él, porque es el ungido de Yahveh."
8 David habló con energía a sus hombres para que no se lanzasen contra
Saúl. Saúl marchó de la cueva y continuó su camino,
9 tras lo cual se levantó David, salió de la cueva y gritó detrás de
Saúl: "¡Oh rey, mi señor!" Volvió Saúl la vista, e
inclinándose David, rostro en tierra, se postró ante él,
10 y dijo David a Saúl: "¿Por qué escuchas a las gentes que te dicen:
David busca tu ruina?
11 Hoy mismo han visto tus ojos que Yahveh te ha puesto en mis manos en la
cueva, pero no he querido matarte, te he perdonado, pues me he dicho: No
alzaré mi mano contra mi señor, porque es el ungido de Yahveh.
12 Mira, padre mío, mira la punta de tu manto en mi mano; si he cortado la
punta de tu manto y no te he matado, reconoce y mira que no hay en mi camino
maldad ni crimen, ni he pecado contra ti, mientras que tú me pones insidias
para quitarme la vida.
13 Que juzgue Yahveh entre los dos y que Yahveh me vengue de ti, pero mi mano
no te tocará,
14 pues como dice el antiguo proverbio: De los malos sale malicia, pero mi
mano no te tocará.
15 ¿Contra quién sale el rey de Israel, a quién estás persiguiendo? A un
perro muerto, a una pulga.
16 Que Yahveh juzgue y sentencie entre los dos, que él vea y defienda mi
causa y me haga justicia librándome de tu mano."
17 Cuando David hubo acabado de decir estas palabras a Saúl, dijo Saúl:
"¿Es ésta tu voz, hijo mío David?" Y alzando Saúl su voz,
rompió a llorar,
18 y dijo a David: "Más justo eres tú que yo, pues tú me haces
beneficios y yo te devuelvo males;
19 hoy has mostrado tu bondad, pues Yahveh me ha puesto en tus manos y no me
has matado.
20 ¿Qué hombre encuentra a su enemigo y le permite seguir su camino en paz?
Que Yahveh te premie por el bien que hoy me has hecho.
21 Ahora tengo por cierto que reinarás y que el reino de Israel se afirmará
en tus manos.
22 Ahora, pues, júrame por Yahveh que no exterminarás mi descendencia
después de mí y que no borrarás mi nombre de la casa de mi padre."
23 David se lo juró a Saúl. Saúl se fue a su casa y David y sus hombres
subieron al refugio.
1
Samuel 25
1 Samuel murió. Todo Israel se congregó para llorarle y lo sepultaron en su
heredad, en Ramá. David se levantó y bajó al desierto de Maón.
2 Había un hombre en Maón que tenía su hacienda en Carmelo. Era un hombre
muy rico; poseía 3.000 ovejas y mil cabras. Estaba entonces en Carmelo,
esquilando su rebaño.
3 El hombre se llamaba Nabal y su mujer se llamaba Abigaíl; ella era muy
prudente y hermosa, pero el hombre era duro y de mala conducta. Era calebita.
4 Supo David en el desierto que Nabal estaba esquilando su rebaño
5 y mandó diez muchachos diciéndoles: "Subid a Carmelo y llegad donde
Nabal y le saludáis en mi nombre,
6 y hablad así a mi hermano; Salud para ti, salud para tu casa y salud para
todo lo tuyo.
7 He sabido que estás de esquileo; pues bien, tus pastores han estado con
nosotros y nunca les hemos molestado ni han echado en falta nada de lo suyo
mientras estuvieron en Carmelo.
8 Pregunta a tus criados y ellos te lo dirán. Que estos muchachos encuentren,
pues gracia a tus ojos, ya que hemos venido en un día de fiesta, y dales lo
que tengas a mano para tus siervos y tu hijo David.""
9 Llegaron los muchachos de David, dijeron a Nabal todas estas palabras en
nombre de David y se quedaron esperando.
10 Pero Nabal respondió a los servidores de David: "¿Quién es David y
quién es el hijo de Jesé? Abundan hoy en día los siervos que andan huídos
de sus señores.
11 ¿Voy a tomar acaso mi pan y mi vino y las reses que he sacrificado para
los esquiladores y se las voy a dar a unos hombres que no sé de dónde
son?"
12 Los muchachos de David dieron la vuelta y se volvieron por su camino, y en
llegando le comunicaron todas estas palabras.
13 David dijo a sus hombres: "Que cada uno ciña su espada." Todos
ciñeron su espada. También David se ciñó su espada. Subieron detrás de
David unos cuatrocientos hombres, quedándose doscientos con el bagaje.
14 Uno de los servidores avisó a Abigaíl, mujer de Nabal, diciendo:
"Mira que David ha enviado mensajeros desde el desierto para saludar a
nuestro amo, y se ha lanzado contra ellos.
15 Sin embargo, esos hombres han sido muy buenos con nosotros, y nada echamos
en falta mientras anduvimos con ellos, cuando estábamos en el campo.
16 Fueron nuestra defensa noche y día todo el tiempo que estuvimos con ellos
guardando el ganado.
17 Date cuenta y mira lo que debes hacer, porque ya está decretada la ruina
de nuestro amo y de toda la casa, y es un necio al que nada se puede decir.
18 Tomó Abigaíl a toda prisa doscientos panes y dos odres de vino, cinco
carneros ya preparados, cinco arrobas de trigo tostado, cien racimos de uvas
pasas y doscientos panes de higos secos, y lo cargó sobre unos asnos,
19 diciendo a sus servidores: "Pasad delante de mí, que yo os
sigo." Pero nada dijo a su marido Nabal.
20 Cuando bajaba ella, montada en el asno, por lo cubierto de la montaña,
David y sus hombres bajaban en dirección contraria y se tropezó con ellos.
21 David se decía: "Muy en vano he guardado en el desierto todo lo de
este hombre para que nada de lo suyo le faltase, pues me devuelve mal por
bien.
22 Esto haga Dios a David y esto otro añada si para el alba dejo con vida ni
un solo varón de los de Nabal."
23 Apenas vio a David, se apresuró Abigaíl a bajar del asno y cayendo ante
David se postró en tierra, y
24 arrojándose a sus pies le dijo: "Caiga sobre mí la falta, señor.
Deja que tu sierva hable a tus oídos y escucha las palabras de tu sierva.
25 No haga caso mi señor de este necio de Nabal; porque le va bien el nombre:
necio se llama y la necedad está con él; yo, tu sierva, no vi a los siervos
que mi señor había enviado.
26 Ahora, mi señor, por Yahveh y por tu vida, por Yahveh que te ha impedido
derramar sangre y tomarte la justicia por tu propia mano, que sean como Nabal
tus enemigos y los que buscan la ruina de mi señor.
27 Cuanto a este presente que tu sierva ha hecho traer para mi señor, que sea
entregado a los muchachos que marchan en pos de mi señor.
28 Perdona, por favor, la falta de tu sierva, ya que ciertamente hará Yahveh
una casa permanente a mi señor, pues mi señor combate las batallas de Yahveh
y no vendrá mal sobre ti en toda tu vida.
29 Y aunque se alza un hombre para perseguirte y buscar tu vida, la vida de mi
señor está encerrada en la bolsa de la vida, al lado de Yahveh tu Dios,
mientras que la vida de los enemigos de mi señor la volteará en el hueco de
la honda.
30 Cuando haga Yahveh a mi señor todo el bien que te ha prometido y te haya
establecido como caudillo de Israel,
31 que no haya turbación ni remordimiento en el corazón de mi señor por
haber derramado sangre inocente y haberse tomado mi señor la justicia por su
mano; y cuando Yahveh haya favorecido a mi señor. acuérdase de tu
sierva."
32 David dijo a Abigaíl: "Bendito sea Yahveh, Dios de Israel, que te ha
enviado hoy a mi encuentro.
33 Bendita sea tu prudencia y bendita tú misma que me has impedido derramar
sangre y tomarme la justicia por mi mano.
34 Pero con todo, vive Yahveh, Dios de Israel, que me ha impedido hacerte mal,
que de no haberte apresurado a venir a mi encuentro, no le hubiera quedado a
Nabal, al romper el alba, ni un solo varón."
35 Tomó David de mano de ella lo que le traía y le dijo: "Sube en paz a
tu casa; mira, he escuchado tu voz y he accedido a tu petición."
36 Cuando Abigaíl llegó donde Nabal, estaba celebrando en su casa un
banquete regio; estaba alegre su corazón y completamente borracho. No le dijo
una palabra, ni grande ni pequeña, hasta el lucir del día.
37 Pero a la mañana, cuando se le pasó el vino a Nabal, le contó su mujer
lo sucedido; el corazón se le murió en el pecho y se le quedó como una
piedra.
38 Al cabo de unos diez días hirió Yahveh a Nabal y murió.
39 Oyó David que Nabal había muerto y dijo: "Bendito sea Yahveh que ha
defendido mi causa contra la injuria de Nabal y ha preservado a su siervo de
hacer mal. Yahveh ha hecho caer la maldad de Nabal sobre su cabeza."
Envió David mensajeros para proponer a Abigaíl que fuera su mujer.
40 Llegaron los mensajeros de David a casa de Abigaíl en Carmelo y le
hablaron diciendo: "David nos envía a ti para tomarte por mujer."
41 Se levantó ella y se postró rostro en tierra diciendo: "Tu sierva es
una esclava para lavar los pies de los siervos de mi señor."
42 Se levantó Abigaíl apresuradamente, montó en su asno y, seguida de cinco
de sus siervas, se fue tras los enviados de David y fue su mujer.
43 David había tomado también por mujer a Ajinoam de Yizreel y las dos
fueron mujeres suyas.
44 Saúl había dado su hija Mikal, mujer de David, a Paltí, hijo de Layis,
de Gallim.
1
Samuel 26
1 Llegaron los zifitas donde Saúl, en Guibeá, diciendo: "¿Acaso no
está escondido David en la colina de Jakilá, hacia el este de la
estepa?"
2 Se levantó Saúl y bajó al desierto de Zif, con tres mil hombres escogidos
de Israel, para buscar a David en el desierto de Zif.
3 Acampó Saúl en la colina de Jakilá, que está al este de la estepa, junto
al camino. Andaba David por el desierto y vio que entraba Saúl en el desierto
para perseguirle.
4 Envió David exploradores y supo con seguridad que Saúl había venido.
5 Se levantó David y llegó al lugar donde acampaba Saúl. Observó el sitio
en que estaban acostados Saúl y Abner, hijo de Ner, jefe de su tropa. Dormía
Saúl en el círculo del campamento, estando la tropa acampada en derredor de
él.
6 David dirigió la palabra a Ajimélek, hitita, y a Abisay, hijo de Sarvia,
hermano de Joab, diciendo: "¿Quién quiere bajar conmigo al campamento,
donde Saúl?" Abisay respondió: "Yo bajo contigo."
7 David y Abisay se dirigieron de noche hacia la tropa. Saúl dormía acostado
en el centro del campamento, con su lanza, clavada en tierra, a su cabecera;
Abner y el ejército estaban acostados en torno a él.
8 Dijo entonces Abisay a David: "Hoy ha copado Dios a tu enemigo en tu
mano. Déjame que ahora mismo lo clave en tierra con la lanza de un solo
golpe. No tendré que repetir."
9 Pero David dijo a Abisay: "No lo mates. ¿Quién atentó contra el
ungido de Yahveh y quedó impune?"
10 Añadió David: "Vive Yahveh, que ha de ser Yahveh quien le hiera,
bien que llegue su día y muera, bien que baje al combate y perezca.
11 Líbreme Yahveh de levantar mi mano contra el ungido de Yahveh. Ahora toma
la lanza de su cabecera y el jarro de agua y vámonos."
12 Tomó David la lanza y el jarro de la cabecera de Saúl y se fueron. Nadie
los vio, nadie se enteró, nadie se despertó. Todos dormían porque se había
abatido sobre ellos el sopor profundo de Yahveh.
13 Pasó David al otro lado y se colocó lejos, en la cumbre del monte,
quedando un gran espacio entre ellos.
14 Gritó David a la gente y a Abner, hijo de Ner, diciendo : "¿No me
respondes, Abner?" Respondió Abner: "¿Quién eres tú que me
llamas?"
15 Dijo David a Abner: "¿No eres tú un hombre? ¿Quién como tú en
Israel? ¿Por qué, pues, no has custodiado al rey tu señor? Pues uno del
pueblo ha entrado para matar al rey, tu señor.
16 No está bien esto que has hecho. Vive Yahveh que sois reos de muerte por
no haber velado sobre vuestro señor, el ungido de Yahveh. Mira ahora.
¿Dónde está la lanza del rey y el jarro del agua que había junto a la
cabecera?"
17 Reconoció Saúl la voz de David y preguntó: "¿Es ésta tu voz, hijo
mío David?" Respondió David: "Mi voz es, oh rey, mi señor,"
18 y añadió: "¿Por qué persigue mi señor a su siervo? ¿Qué he
hecho y qué maldad hay en mí?
19 Que el rey mi señor se digne escuchar ahora las palabras de su siervo. Si
es Yahveh quien te excita contra mí, que sea aplacado con una oblación, pero
si son los hombres, malditos sean ante Yahveh, porque me expulsan hoy para que
no participe en le heredad de Yahveh, diciéndose: "Que vaya a servir a
otros dioses."
20 Que no caiga ahora mi sangre en tierra lejos de la presencia de Yahveh,
pues ha salido el rey de Israel a la caza de mi vida como quien persigue una
perdiz en los montes."
21 Respondió Saúl: "He pecado. Vuelve, hijo mío, David, no te haré ya
ningún mal, ya que mi vida ha sido hoy preciosa a tus ojos. Me he portado
como un necio y estaba totalmente equivocado."
22 Respondió David: "Aquí está la lanza del rey. Que pase uno de los
servidores y la tome.
23 Yahveh devolverá a cada uno según su justicia y su fidelidad; pues hoy te
ha entregado Yahveh en mis manos, pero no he querido alzar mi mano contra el
ungido de Yahveh.
24 De igual modo que tu vida ha sido hoy de gran precio a mis ojos, así será
de gran precio la mía a los ojos de Yahveh, de suerte que me libere de toda
angustia."
25 Dijo Saúl a David: "Bendito seas, hijo mío David. Triunfarás en
todas tus empresas." Siguió David por su camino y Saúl se volvió a su
casa.
1
Samuel 27
1 David se dijo a sí mismo: "Algún día voy a perecer a manos de Saúl.
Lo mejor será refugiarme en tierra de filisteos. Saúl dejará de perseguirme
por todos los términos de Israel y escaparé de sus manos."
2 Levantóse David y pasó, con los seiscientos hombres que tenía, a Akís,
hijo de Maok, rey de Gat.
3 Se asentó David con Akís en Gat, él y sus hombres, cada cual con su
familia; David con sus dos mujeres, Ajinoam de Yizreel y Abigaíl, mujer de
Nabal, de Carmelo.
4 Se dio aviso a Saúl que David había huido a Gat y dejó de buscarlo.
5 Dijo David a Akís: "Si he hallado gracia a tus ojos, que se me asigne
un lugar en una de las ciudades del territorio, para residir en ella. ¿Por
qué ha de morar tu siervo a tu lado, en la ciudad real?"
6 Aquel mismo día le asignó Akís Siquelag; por esto Siquelag pertenece
hasta el día de hoy a los reyes de Judá.
7 El número de días que moró David en territorio de los filisteos fue de un
año y cuatro meses.
8 Subía David con su gente y hacía incursiones contra los guesuritas, los
guirzitas y los amalecitas, pues éstos son los habitantes de la región,
desde Telam, yendo hacia Sur, hasta la tierra de Egipto.
9 Devastaba David la tierra y no dejaba con vida hombre ni mujer; se apoderaba
de las ovejas y bueyes, asnos y camellos y vestidos, y se volvía para
llevarlos a Akís.
10 Akís preguntaba: "¿Donde habéis hecho hoy la incursión?", y
David respondía: "Contra el Négueb de Judá, contra el Négueb de
Yerajmeel, contra el Négueb de los quenitas."
11 David no dejaba llevar a Gat con vida hombres ni mujeres, pues decía:
"No se que den aviso contra nosotros y digan: "Esto ha hecho
David." "De esta forma se comportó David todo el tiempo que moró
en territorio de filisteos.
12 Akís confiaba en David diciéndose: "Seguramente se ha hecho odioso a
su pueblo Israel y será mi servidor para siempre."
1
Samuel 28
1 Por aquellos días reunieron los filisteos sus tropas para ir a la guerra
contra Israel; Akís dijo a David: "Bien sabes que debes venir a la
guerra conmigo, tú y tus hombres."
2 Respondió David a Akís: "Ahora vas a saber bien lo que va a hacer tu
servidor." Dijo Akís a David: "Con seguridad te haré mi guardia
personal para siempre."
3 Samuel había muerto, todo Israel le había llorado y fue sepultado en
Ramá, su ciudad. Saúl había echado del país a los nigromantes y adivinos.
4 Habiéndose reunido los filisteos vinieron a acampar en Sunem. Reunió Saúl
a todo Israel y acampó en Gelboé.
5 Vio Saúl el campamento de los filisteos y tuvo miedo, temblando sobremanera
su corazón.
6 Consultó Saúl a Yahveh, pero Yahveh no le respondió ni por sueños ni por
los = urim =, ni por los profetas.
7 Dijo Saúl a sus servidores: "Buscadme una nigromante para que vaya a
consultarla." Dijéronle sus servidores: " Aquí mismo, en Endor,
hay una nigromante."
8 Se disfrazó Saúl poniéndose otras ropas y fue con dos de sus hombres;
llegó donde la mujer de noche y dijo: "Adivíname por un muerto y
evócame el que yo te diga."
9 La mujer le respondió: "Bien sabes lo que hizo Saúl, que suprimió de
esta tierra a los nigromantes y adivinos. ¿Por qué tiendes un lazo a mi vida
para hacerme morir?"
10 Saúl juró por Yahveh diciendo: "¡Vive Yahveh! Ningún castigo te
vendrá por este hecho."
11 La mujer dijo: "¿A quién debo invocar para ti?" Respondió:
"Evócame a Samuel."
12 Vio entonces la mujer a Samuel y lanzó un gran grito. Dijo la mujer a
Saúl: "¿Por qué me has engañado? ¡Tú eres Saúl¡"
13 El rey le dijo: "No temas, pero ¿qué has visto?" La mujer
respondió a Saúl: "Veo un espectro que sube de la tierra."
14 Saúl le preguntó: "¿Qué aspecto tiene?" Ella respondió:
"Es un hombre anciano que sube envuelto en su manto." Comprendió
Saúl que era Samuel y cayendo rostro en tierra se postró.
15 Samuel dijo a Saúl: "¿Por qué me perturbas evocándome?"
Respondió Saúl: "Estoy en grande angustia; los filisteos mueven guerra
contra mí, Dios se ha apartado de mí y ya no me responde ni por los profetas
ni en sueños. Te he llamado para que me indiques lo que debo hacer."
16 Dijo Samuel: "¿Para qué me consultas si Yahveh se ha separado de ti
y se ha pasado a otro?
17 Yahveh te ha cumplido lo que dijo por mi boca: ha arrancado Yahveh el reino
de tu mano y se lo ha dado a otro, a David,
18 porque no oíste la indignación de su ira contra Amalec. Por eso te trata
hoy Yahveh de esta manera.
19 También a Israel entregará Yahveh en manos de los filisteos. Mañana tú
y tus hijos estaréis conmigo. Yahveh ha entregado también el ejército de
Israel en manos de los filisteos."
20 Al instante Saúl cayó en tierra cuan largo era. Estaba aterrado por las
palabras de Samuel: se hallaba, además, sin fuerzas, porque no había comido
nada en todo el día y toda la noche.
21 Acercóse la mujer donde Saúl, y viendo que estaba tan conturbado, le
dijo: "Tu sierva ha escuchado tu voz y he puesto mi vida en peligro por
obedecer las órdenes que me diste.
22 Escucha, pues, tú también la voz de tu sierva y permíteme que te sirva
un bocado de pan para que comas y tengas fuerzas para ponerte en camino."
23 Saúl se negó diciendo: "No quiero comer." Pero sus servidores,
a una con la mujer, le insistieron hasta que accedió. Se levantó del suelo y
se sentó en el diván.
24 Tenía la mujer en casa un ternero cebado y se apresuró a degollarlo.
Tomó harina, la amasó y coció unos ázimos.
25 Lo sirvió a Saúl y sus servidores, comieron y levantándose se marcharon
aquella misma noche.
1
Samuel 29
1 Los filisteos concentraron todo su ejército en Afeq, mientras que los
israelitas acamparon en la fuente que hay en Yizreel.
2 Los tiranos de los filisteos marcharon al frente de las centurias y
millares; David y sus hombres marchaban a retaguardia con Akís.
3 Dijeron los jefes de los filisteos: "¿Qué hacen estos hebreos?"
Akís respondió a los jefes de los filisteos: " Es David, el servidor de
Saúl, el rey de Israel; ha estado conmigo un año o dos y no he hallado nada
contra él desde el día en que vino a mí hasta hoy."
4 Pero los tiranos de los filisteos se irritaron contra él y le dijeron:
"Manda regresar a ese hombre y que se vuelva al lugar que le señalaste.
Que no baje con nosotros a la batalla, no sea que se vuelva contra nosotros
durante la lucha. ¿Cómo se ganará éste el favor de su dueño mejor que con
las cabezas de estos hombres?
5 No es éste David de quien cantaban en coro: Saúl mató sus millares y
David sus miríadas?"
6 Akís llamó a David y le dijo: "! Vive Yahveh! que tú eres leal y me
hubiera gustado que salieras y entraras conmigo en el campamento, pues nada
malo he hallado en ti desde el día en que viniste a mí hasta hoy, pero no
eres bien visto por los tiranos.
7 Ahora vuélvete y vete en paz, y así no harás nada malo a los ojos de los
tiranos de los filisteos."
8 David dijo a Akís: "¿Qué he hecho yo y qué has hallado en tu
siervo, desde el día en que me puse a tu servicio hasta hoy, para que no
pueda ir a luchar contigo contra los enemigos del rey, mi señor?"
9 Respondió Akís a David: "Bien sabes que me eres grato como un ángel
de Dios; pero los tiranos filisteos han dicho: "No bajará al combate con
nosotros."
10 Levántate, pues, de mañana, con los servidores de tu señor que han
venido contigo e id al sitio que os he asignado. No guardes resentimiento en
tu corazón, porque me eres grato. Levantaos de mañana y partid en cuanto sea
de día."
11 David y sus hombres se levantaron temprano para partir por la mañana y
volverse a la tierra de los filisteos. Los filisteos por su parte subieron a
Yizreel.
1
Samuel 30
1 Cuando David y sus hombres llegaron al tercer día a Siquelag, los
amalecitas habían hecho una incursión contra el Négueb y contra Siquelag, y
habían irrumpido en Siquelag incendiándola,
2 y llevándose las mujeres y cuanto allí había, pequeños y grandes. No
mataron a nadie, sino que se los llevaron cautivos y se fueron por su camino.
3 Cuando David y sus hombres llegaron a la ciudad, se encontraron con que
estaba incendiada, y sus mujeres, sus hijos y sus hijas habían sido llevados.
4 David y las tropas que con él estaban alzaron su voz y lloraron hasta
quedar sin aliento.
5 Habían sido llevadas las dos mujeres de David, Ajinoam de Yizreel y
Abigaíl, mujer de Nabal de Carmelo.
6 David se hallaba en grave apuro porque la gente hablaba de apedrearlo, pues
el alma de todo el pueblo estaba llena de amargura, cada uno por sus hijos y
sus hijas. Pero David halló fortaleza en Yahveh su Dios.
7 Dijo David al sacerdote Abiatar, hijo de Ajimélek: "Acércame el
efod." Abiatar acercó el efod a David.
8 Consultó David a Yahveh diciendo: "¿Debo perseguir a esta banda? ¿Le
daré alcance?" Le contestó: "Persíguela, porque de cierto la
alcanzarás y librarás a los cautivos."
9 Partió David con los seiscientos hombres que tenía y llegaron al torrente
Besor.
10 Continuó David la persecución con cuatrocientos hombres, quedándose
doscientos que estaban demasiado fatigados para atravesar el torrente Besor.
11 Encontraron en el campo a un egipcio y lo llevaron a David. Le dieron pan,
que él comió, y agua para beber.
12 Diéronle también un trozo de pan de higos secos y dos racimos de pasas.
Cuando hubo comido, recobró su espíritu, pues había estado tres días y
tres noches sin comer pan ni beber agua.
13 David le preguntó: "¿A quién perteneces y de dónde eres?"
Respondió: "Soy un muchacho egipcio, esclavo de un amalecita, pero mi
dueño me abandonó porque me puse enfermo hace tres días.
14 Hemos hecho una incursión contra el Négueb de los kereteos y el de Judá
y contra el Négueb de Caleb, incendiando Siquelag."
15 Díjole David: "¿Podrías guiarme hacia esa banda?" Respondió:
"Júrame por Dios que no me matarás y que no me entregarás en manos de
mi dueño, y te guiaré hacia esa banda."
16 Les guió, y los hallaron desparramados por todo el campo, comiendo,
bebiendo y bailando por el gran botín que habían tomado en tierra de
filisteos y en tierra de Judá.
17 David los batió desde el alba al anochecer; sólo se salvaron de entre
ellos cuatrocientos jóvenes que montaron en camellos y huyeron.
18 Salvó David todo lo que los amalecitas habían capturado. También
rescató David a sus dos mujeres.
19 Nada les faltó, ni pequeño ni grande, ni el botín, ni sus hijos, ni sus
hijas, ni nada de cuanto les habían capturado. David se llevó todo.
20 Tomaron todo el ganado mayor y menor y lo condujeron ante él diciendo:
"Este es el botín de David."
21 Llegó David donde los doscientos hombres que, demasiado fatigados para
seguirle, se habían quedado en el torrente Besor. Salieron al encuentro de
David y de la gente que venía con él; se acercaron David y la tropa y les
saludaron.
22 Pero todos los perversos y malvados de entre los hombres que habían ido
con David, contestaron: "A los que no han ido con nosotros no se les
dará el botín que hemos salvado, sino sólo su mujer y sus hijos; que lo
tomen y se vayan."
23 David dijo: "No hagáis esto con lo que Yahveh nos ha concedido. Nos
ha guardado y ha entregado en nuestras manos a esa banda que vino contra
nosotros.
24 ¿Quién os dará la razón en este caso? Porque: Esta es la parte del que
baja a la batalla y ésta la parte del que se queda con la impedimenta.Se
partirá por igual."
25 Y desde aquel día en adelante lo estableció como decreto y norma para
Israel, hasta el día de hoy.
26 Llegó David a Siquelag y envió parte del botín a los ancianos de Judá,
según sus ciudades, diciendo: "Aquí tenéis un presente del botín
tomado a los enemigos de Yahveh",
27 a los de Betul, a los de Ramá del Négueb, a los de Yattir,
28 a los de Aroer, a los de Sifmot, a los de Estemoa,
29 a los de Carmelo, a los de las ciudades de Yerajmeel, a los de las ciudades
de los quenitas,
30 a los de
Jormá, a los de Bor Asan, a los de Eter,
31 a los de Hebrón y a todos los lugares por donde anduvo David con su gente.
1
Samuel 31
1 Trabaron batalla los filisteos contra Israel y huyeron los hombres de Israel
ante los filisteos y cayeron heridos de muerte en el monte Gelboé.
2 Apretaron de cerca los filisteos a Saúl y a sus hijos y mataron los
filisteos a Jonatán, Abinadab y Malki Súa, hijos de Saúl.
3 El peso de la batalla cargó sobre Saúl. Los arqueros tiraron sobre él y
fue herido por ellos.
4 Dijo Saúl a su escudero: "Saca tu espada y traspásame, no sea que
lleguen esos incircuncisos y hagan mofa de mí ", pero el escudero no
quiso pues estaba lleno de temor. Entonces Saúl tomó la espada y se arrojó
sobre ella.
5 Viendo el escudero que Saúl había muerto, se arrojó también sobre su
espada y murió con él.
6 Así murieron aquel día juntamente Saúl y sus tres hijos y su escudero.
7 Cuando los hombres de Israel que estaban del lado frontero del valle y del
otro lado del Jordán vieron que las tropas de Israel se daban a la fuga y que
Saúl y sus hijos habían muerto, abandonaron sus ciudades y huyeron; vinieron
los filisteos y se establecieron en ellas.
8 Al otro día vinieron los filisteos para despojar a los muertos y
encontraron a Saúl y a sus tres hijos caídos en el monte Gelboé.
9 Cortaron su cabeza y le despojaron de sus armas que hicieron pasear a la
redonda por el país de los filisteos para anunciar la buena nueva a sus
dioses y a su pueblo.
10 Depositaron sus armas en el templo de Astarté y colgaron su cuerpo de los
muros de Bet San.
11 Supieron los habitantes de Yabés de Galaad lo que los filisteos habían
hecho con Saúl,
12 se levantaron todos los valientes y caminando durante toda la noche,
tomaron del muro de Bet San el cuerpo de Saúl y los cuerpos de sus hijos y
llevándolos a Yabés los quemaron allí.
13 Tomaron sus huesos y los sepultaron bajo el tamarisco de Yabés y ayunaron
siete días.