Eclesiástico0
1 Muchas e
importantes lecciones se nos han transmitido
2 por la Ley, los Profetas y los otros que les han seguido,
3 por las cuales bien se debe encomiar a Israel por su instrucción y
sabiduría.
4 Mas como es razón que no sólo los lectores se hagan sabios,
5 sino que puedan también estos amigos del saber ser útiles a los de fuera,
6 tanto de palabra como por escrito,
7 mi abuelo Jesús, después de haberse dado intensamente a la lectura
8 de la Ley,
9 los Profetas
10 y los otros libros de los antepasados,
11 y haber adquirido un gran dominio en ellos,
12 se propuso también él escribir algo en lo tocante a instrucción y
sabiduría,
13 con ánimo de que los amigos del saber, lo aceptaran
14 y progresaran más todavía en la vida según la Ley.
15 Estáis, pues, invitados
16 a leerlo
17 con benevolencia y atención,
18 así como a mostrar indulgencia
19 allí donde se crea que, a pesar de nuestros denodados esfuerzos de
interpretación,
20 no hemos podido acertar en alguna expresión.
21 Pues no tienen la misma fuerza
22 las cosas expresadas originalmente en hebreo que cuando se traducen a otra
lengua.
23 Cosa que no sucede sólo en esto,
24 sino que también la misma Ley, los Profetas,
25 y los otros libros
26 presentan no pequeña diferencia respecto de lo que dice el original.
27 Fue, pues, en el año treinta y ocho del rey Evergetes
28 cuando, después de venir a Egipto y residir allí,
29 encontré una obra de no pequeña enseñanza,
30 y juzgué muy necesario aportar yo también algún interés y esfuerzo para
traducir este libro.
31 Mucha vigilia y ciencia he puesto en juego
32 durante este período,
33 hasta llegar a buen término y publicar el libro
34 para uso de aquellos que, en el extranjero, quieren ser amigos del saber,
35 y conformar sus costumbres a una vida de acuerdo con la Ley.
Eclesiástico1
1 Toda sabiduría
viene del Señor, y con él está por siempre.
2 La arena de los mares, las gotas de la lluvia, los días de la eternidad,
¿quién los puede contar?
3 La altura del cielo, la anchura de la tierra, la profundidad del abismo,
¿quién los alcanzará?
4 Antes de todo estaba creada la Sabiduría, la inteligente prudencia desde la
eternidad.
6 La raíz de la sabiduría ¿a quién fue revelada?, sus recursos, ¿quién los
conoció?
8 Sólo uno hay sabio, en extremo temible, el que en su trono está sentado.
9 El Señor mismo la creó, la vio y la contó y la derramó sobre todas sus
obras,
10 en toda carne conforme a su largueza, y se la dispensó a los que le aman.
11 Gloria es y orgullo el temor del Señor, contento y corona de júbilo.
12 El temor del Señor recrea el corazón, da contento y recocijo y largos
días.
13 Para el que teme al Señor, todo irá bien al fin, en el día de su muerte se
le bendecirá.
14 Principio de la sabiduría es temer al Señor, fue creada en el seno materno
juntamente con los fieles.
15 Entre los hombres puso su nido, fundación eterna, y con su linaje se
mantendrá fielmente.
16 Plenitud de la sabiduría es temer al Señor, ella les embriaga de sus
frutos.
17 Toda su casa colma de cosas deseables, y de sus productos sus graneros.
18 Corona de la sabiduría el temor del Señor, ella hace florecer paz y buena
salud.
19 (El la vio y la contó), ciencia y conocimiento inteligente hizo llover, y la
gloria de los que la poseen exaltó.
20 Raíz de la sabiduría es temer al Señor, sus ramas, los largos días.
22 No puede justificarse la pasión del injusto, que el impulso de su pasión le
hace caer.
23 Hasta su hora aguanta el que es paciente, mas después se le brinda contento.
24 Hasta su hora oculta sus palabras, y entonces muchos labios prolamarán su
inteligencia.
25 En los tesoros de la sabiduría están las máximas de la ciencia, mas
abominación para el pecador es la piedad para con Dios.
26 Si apeteces sabiduría, guarda los mandamientos, y el Señor te la
dispensará.
27 Pues sabiduría y enseñanza es el temor del Señor; su complacencia, la
fidelidad y mansedumbre.
28 No seas indócil al temor del Señor, ni te acerques a él con corazón
partido.
29 No seas hipócrita delante de los hombres, pon guardia a tus labios.
30 No te exaltes a ti mismo, para no caer y acarrearte deshonra, porque el
Señor revelaría tus secretos y en medio de la asamblea te echaría por tierra,
por no haberte llegado al temor del Señor, porque tu corazón está lleno de
fraude.
Eclesiástico2
1 Hijo, si te llegas
a servir al Señor, prepara tu alma para la prueba.
2 Endereza tu corazón, manténte firme, y no te aceleres en la hora de la
adversidad.
3 Adhiérete a él, no te separes, para que seas exaltado en tus postrimerías.
4 Todo lo que te sobrevenga, acéptalo, y en los reveses de tu humillación sé
paciente.
5 Porque en el fuego se purifica el oro, y los aceptos a Dios en el honor de la
humillación.
6 Confíate a él, y él, a su vez, te cuidará, endereza tus caminos y espera
en él.
7 Los que teméis al Señor, aguardad su misericordia, y no os desviéis, para
no caer.
8 Los que teméis al Señor, confiaos a él, y no os faltará la recompensa.
9 Los que teméis al Señor, esperad bienes, contento eterno y misericordia.
10 Mirad a las generaciones de antaño y ved: ¿Quién se confió al Señor y
quedó confundido? ¿Quién perseveró en su temor y quedó abandonado? ¿Quién
le invocó y fue desatendido?
11 Que el Señor es compasivo y misericordioso, perdona los pecados y salva en
la hora de la tribulación.
12 ¡Ay de los corazones flacos y las manos caídas, del pecador que va por
senda doble!
13 ¡Ay del corazón caído, que no tiene confianza! por eso no será protegido.
14 ¡Ay de vosotros que perdisteis el aguante! ¿Qué vais a hacer cuando el
Señor os visite?
15 Los que temen al Señor no desobedecen sus palabras, los que le aman guardan
sus caminos.
16 Los que temen al Señor buscan su agrado, los que le aman quedan llenos de su
Ley.
17 Los que temen al Señor tienen corazón dispuesto, y en su presencia se
humillan.
18 Caeremos en manos del Señor y no en manos de los hombres, pues como es su
grandeza, tal su misericordia.
Eclesiástico3
1 A mí que soy
vuestro padre escuchadme, hijos, y obrad así para salvaros.
2 Pues el Señor glorifica al padre en los hijos, y afirma el derecho de la
madre sobre su prole.
3 Quien honra a su padre expía sus pecados;
4 como el que atesora es quien da gloria a su madre.
5 Quien honra a su padre recibirá contento de sus hijos, y en el día de su
oración será escuchado.
6 Quien da gloria al padre vivirá largos días, obedece al Señor quien da
sosiego a su madre:
7 como a su Señor sirve a los que le engendraron.
8 En obra y palabra honra a tu padre, para que te alcance su bendición.
9 Pues la bendición del padre afianza la casa de los hijos, y la maldición de
la madre destruye los cimientos.
10 No te gloríes en la deshonra de tu padre, que la deshonra de tu padre no es
gloria para ti.
11 Pues la gloria del hombre procede de la honra de su padre, y baldón de los
hijos es la madre en desdoro.
12 Hijo, cuida de tu padre en su vejez, y en su vida no le causes tristeza.
13 Aunque haya perdido la cabeza, sé indulgente, no le desprecies en la
plenitud de tu vigor.
14 Pues el servicio hecho al padre no quedará en olvido, será para ti
restauración en lugar de tus pecados.
15 El día de tu tribulación se acordará El de ti; como hielo en buen tiempo,
se disolverán tus pecados.
16 Como blasfemo es el que abandona a su padre, maldito del Señor quien irrita
a su madre.
17 Haz, hijo, tus obras con dulzura, así serás amado por el acepto a Dios.
18 Cuanto más grande seas, más debes humillarte, y ante el Señor hallarás
gracia.
20 Pues grande es el poderío del Señor, y por los humildes es glorificado.
21 No busques lo que te sobrepasa, ni lo que excede tus fuerzas trates de
escrutar.
22 Lo que se te encomienda, eso medita, que no te es menester lo que está
oculto.
23 En lo que excede a tus obras no te fatigues, pues más de lo que alcanza la
inteligencia humana se te ha mostrado ya.
24 Que a muchos descaminaron sus prejuicios, una falsa ilusión extravió sus
pensamientos.
26 El corazón obstinado en mal acaba, y el que ama el peligro caerá en él.
27 El corazón obstinado se carga de fatigas, el pecador acumula pecado tras
pecado.
28 Para la adversidad del orgulloso no hay remedio, pues la planta del mal ha
echado en él raíces.
29 El corazón del prudente medita los enigmas. un oído que le escuche es el
anhelo del sabio.
30 El agua apaga el fuego llameante, la limosma perdona los pecados.
31 Quien con favor responde prepara el porvenir, el día de su caída
encontrará un apoyo.
Eclesiástico4
1 Hijo, no prives al
pobre del sustento, ni dejes en suspenso los ojos suplicantes.
2 No entristezcas al que tiene hambre, no exasperes al hombre en su indigencia.
3 No te ensañes con el corazón exasperado, no hagas esperar la dádiva al
mendigo.
4 No rechaces al suplicante atribulado, ni apartes tu rostro del pobre.
5 No apartes del mendigo tus ojos, ni des a nadie ocasión de maldecirte.
6 Pues si maldice en la amargura de su alma, su Hacedor escuchará su
imprecación.
7 Hazte querer de la asamblea, ante un grande baja tu cabeza.
8 Inclina al pobre tus oídos, responde a su saludo de paz con dulzura.
9 Arranca al oprimido de manos del opresor, y a la hora de juzgar no seas
pusilánime.
10 Sé para los huérfanos un padre, haz con su madre lo que hizo su marido.Y
serás como un hijo del Altísimo; él te amará más que tu madre.
11 La sabiduría a sus hijos exalta, y cuida de los que la buscan.
12 El que la ama, ama la vida, los que en su busca madrugan serán colmados de
contento.
13 El que la posee tendrá gloria en herencia, dondequiera que él entre, le
bendecirá el Señor.
14 Los que la sirven, rinden culto al Santo, a los que la aman, los ama el
Señor.
15 El que la escucha, juzgará a las naciones, el que la sigue, su tienda
montará en seguro.
16 Si se confía a ella, la poseerá en herencia, y su posteridad seguirá
poseyéndola.
17 Pues, al principio, le llevará por recovecos, miedo y pavor hará caer sobre
él, con su disciplina le atormentará hasta que tenga confianza en su alma y le
pondrá a prueba con sus preceptos,
18 mas luego le volverá al camino recto, le regocijará y le revelará sus
secretos.
19 Que si él se descarría, le abandonará, y le dejará a merced de su propia
caída.
20 Ten en cuenta el momento y guárdate del mal, no te avergüences de ti mismo.
21 Porque hay una vergüenza que conduce al pecado, y otra vergüenza hay que es
gloria y gracia.
22 No tengas miramientos en contra de ti mismo, y no mudes de color por tu
caída.
23 No contengas la palabra cuando pueda salvar, y no escondas tu sabiduría.
24 Que la sabiduría se da a conocer en la palabra, y la educación en los
discursos de la lengua.
25 A la verdad no contradigas, mas ruborízate de no estar educado.
26 No te avergüences de confesar tus pecados, no te opongas a la corriente del
río.
27 No te aplanes ante el hombre insensato, ni tengas miramiento al poderoso.
28 Hasta la muerte por la verdad combate, y el Señor Dios peleará por ti.
29 No seas atrevido con tu lengua, ni perezoso y negligente en tus obras.
30 No seas un león en tu casa y un corbade entre tus servidores.
31 No sea tu mano abierta para recibir, y cerrada para dar.
Eclesiástico5
1 En tus riquezas no
te apoyes ni digas: "Tengo bastante con ellas."
2 No te dejes arrastrar por tu deseo y tu fuerza para seguir la pasión de tu
corazón.
3 No digas: "¿Quién me domina a mí?", porque el Señor cierto que
te castigará.
4 No digas: "Pequé, y ¿qué me ha pasado?", porque el Señor es
paciente.
5 Del perdón no te sientas tan seguro que acumules pecado tras pecado.
6 No digas: "Su compasión es grande, él me perdonará la multitud de mis
pecados."Porque en él hay misericordia, pero también hay cólera, y en
los pecadores se desahoga su furor.
7 No te tardes en volver al Señor, no lo difieras de un día para otro, pues de
pronto salta la ira del Señor, y perecerás al tiempo del castigo.
8 No te apoyes en riquezas injustas, que de nada te servirán el día de la
adversidad.
9 No avientes a cualquier viento, ni vayas por cualquier senda, (así hace el
pecador de lengua doble).
10 Manténte firme en tu pensamiento, y sea una tu palabra.
11 Sé pronto en escuchar, y tardo en responder.
12 Si sabes alguna cosa, a tu prójimo responde, si no, pon tu mano en la boca.
13 Gloria y deshonra caben en el hablar, y en la lengua del hombre está su
ruina.
14 Que no se te llame maldiciente, no pongas lazos con tu lengua, que sobre el
ladrón cae la vergüenza, y dura condenación sobre la lengua doble.
15 Ni en lo grande ni en lo pequeño yerres, ni de amigo te vuelvas enemigo.
Eclesiástico6
1 En tus riquezas no
te apoyes ni digas: "Tengo bastante con ellas."
2 No te dejes arrastrar por tu deseo y tu fuerza para seguir la pasión de tu
corazón.
3 No digas: "¿Quién me domina a mí?", porque el Señor cierto que
te castigará.
4 No digas: "Pequé, y ¿qué me ha pasado?", porque el Señor es
paciente.
5 Del perdón no te sientas tan seguro que acumules pecado tras pecado.
6 No digas: "Su compasión es grande, él me perdonará la multitud de mis
pecados."Porque en él hay misericordia, pero también hay cólera, y en
los pecadores se desahoga su furor.
7 No te tardes en volver al Señor, no lo difieras de un día para otro, pues de
pronto salta la ira del Señor, y perecerás al tiempo del castigo.
8 No te apoyes en riquezas injustas, que de nada te servirán el día de la
adversidad.
9 No avientes a cualquier viento, ni vayas por cualquier senda, (así hace el
pecador de lengua doble).
10 Manténte firme en tu pensamiento, y sea una tu palabra.
11 Sé pronto en escuchar, y tardo en responder.
12 Si sabes alguna cosa, a tu prójimo responde, si no, pon tu mano en la boca.
13 Gloria y deshonra caben en el hablar, y en la lengua del hombre está su
ruina.
14 Que no se te llame maldiciente, no pongas lazos con tu lengua, que sobre el
ladrón cae la vergüenza, y dura condenación sobre la lengua doble.
15 Ni en lo grande ni en lo pequeño yerres, ni de amigo te vuelvas enemigo.
Eclesiástico7
1 No hagas mal, y el
mal no te dominará,
2 sepárate del injusto, y él se alejará de ti.
3 No siempres, hijo, en surcos de injusticia, no sea que coseches siete veces
más.
4 No pidas al Señor la preeminencia, ni al rey silla de gloria.
5 No te hagas el justo delante del Señor, ante el rey no te las des de sabio.
6 No te empeñes en llegar a ser juez, no sea que no puedas extirpar la
injusticia, o te dejes influir del poderoso, y pongas un tropiezo en tu
entereza.
7 No peques contra la asamblea de la ciudad, ni te rebajes a ti mismo ante el
pueblo.
8 En el pecado no te enredes dos veces, pues ni una sola quedarás impune.
9 No digas: "Pondrá él sus ojos en la abundancia de mis dones, cuando se
los presente al Dios Altísimo, los aceptará."
10 No seas en tu plegaria pusilánime, y hacer limosna no descuides.
11 No te burles del hombre que vive en aflicción, porque el que humilla,
también exalta.
12 No trames mentira contra tu hermano ni hagas otro tanto con tu amigo.
13 Propónte no decir mentira alguna, que persistir en ello no lleva a nada
bueno.
14 No seas hablador en la reunión de los ancianos, en tu plegaria no repitas
palabras.
15 No rehúyas el trabajo penoso, ni la labor del campo que creó el Altísimo.
16 No te incluyas en el grupo de los pecadores, recuerda que la Cólera no se
hará esperar.
17 Humilla hondamente tu alma, que el castigo del impío es fuego y gusanos.
18 No cambies un amigo por dinero, ni un hermano de veras por el oro de Ofir.
19 No faltes a la mujer sabia y buena, que su gracia vale más que el oro.
20 No maltrates al criado que trabaja fielmente, ni al jornalero que pone su
empeño.
21 Al criado prudente ame tu alma, y no le prives de la libertad.
22 ¿Tienes rebaños? Pásales revista; y si te dan ganancia, consérvalos.
23 ¿Tienes hijos? Adoctrínalos, doblega su cerviz desde su juventud.
24 ¿Tienes hijas? Cuídate de ellas, y no pongas ante ellas cara muy risueña.
25 Casa a tu hija y habrás hecho una gran cosa, pero dásela a un hombre
prudente.
26 ¿Tienes una mujer que te gusta? No la despidas, pero si la aborreces, no te
confíes a ella.
27 Con todo tu corazón honra a tu padre, y no olvides los dolores de tu madre.
28 Recuerda que por ellos has nacido, ¿cómo les pagarás lo que contigo han
hecho?
29 Con toda tu alma reverencia al Señor, y venera a sus sacerdotes.
30 Con todas tus fuerzas ama al que te hizo, y a sus ministros no abandones.
31 Teme al Señor y honra el sacerdote, dale su porción como te está
prescrito: primicias, sacrificios de reparación, pierna de las ofrendas,
oblación de santidad y primicias de las cosas sagradas.
32 También al pobre tiéndele tu mano, para que tu bendición sea perfecta.
33 La gracia de tu dádiva llegue a todo viviente, ni siquiera a los muertos les
rehúses tu gracia.
34 No te rezagues ante los que lloran, y con los afligidos muéstrate afligido.
35 No descuides visitar al enfermo, que por obras de éstas ganarás amor.
36 En todas tus acciones ten presente tu fin, y jamás cometerás pecado.
Eclesiástico8
1 No disputes con
hombre poderoso, no sea que caigas en sus manos.
2 No discutas con hombre rico, no sea que te venza con su peso.Porque a muchos
perdió el oro, hasta los corazones de los reyes descarrió.
3 No disputes con hombre charlatán, no eches más leña a su fuego.
4 No bromees con el ineducado, para que tus mayores no queden en deshonra.
5 No reproches al hombre que se vuelve del pecado, recuerda que culpables somos
todos.
6 No deshonres al hombre en su vejez, que entre nosotros también se llega a
viejos.
7 No te alegres de la muerte de nadie, recuerda que todos moriremos.
8 No dedeñes lo que narran los sabios, vuelve a menudo a sus proverbios, que de
ellos aprenderás doctrina y el modo de servir a los grandes.
9 No desprecies lo que cuentan los viejos, que ellos también han aprendido de
sus padres; pues de ellos aprenderás prudencia y a dar respuesta en el momento
justo.
10 No enciendas los carbones del pecador, no sea que te abrases en el fuego de
su llama.
11 No te encares con el insolente, para que no sea como trampa tendida a tu
boca.
12 No prestes al que puede más que tú; si prestas, dalo por perdido.
13 No salgas fiador por encima de tus medios; si lo haces, date por deudor.
14 No entres en pleito con un juez, que por su dignidad fallarán en su favor.
15 Con el osado no te pongas en camino, para que no te agote, pues él
procederá a su antojo, y por su locura te perderás con él.
16 Con el colérico no entres en pelea, ni te adentres con él en el desierto,
porque a sus ojos nada es la sangre, y donde no haya quien te auxilie se echará
sobre ti.
17 No le pidas consejo al insensato, pues no podrá mantenerlo en silencio.
18 Delante de un extraño no hagas cosa secreta, pues no sabes qué inventará
después.
19 No abras tu corazón a todo el mundo, pues no te han de compensar con gracia
alguna.
Eclesiástico9
1 No tengas celos de
tu propia mujer, para no enseñarle a hacerte mal.
2 No te entregues del todo a tu mujer, no sea que te llegue a dominar.
3 No vayas al encuentro de una mujer prostituta, no sea que caigas en sus redes.
4 Con cantadora no frecuentes el trato, para no quedar prendido en sus enredos.
5 No te quedes mirando a doncella, para que no incurras en su propio castigo.
6 A prostitutas no te entregues, para no perder tu herencia.
7 No andes fisgando por los calles de la ciudad, ni divagues por sus sitios
solitarios.
8 Aparta tu ojo de mujer hermosa, no te quedes mirando la belleza ajena.Por la
belleza de la mujer se perdieron muchos, junto a ella el amor se inflama como
fuego.
9 Junto a mujer casada no te sientes jamás, a la mesa con ella no te huelgues
con vino, para que tu corazón no se desvíe hacia ella y en tu ímpetu te
deslices a la ruina.
10 No abandones a un viejo amigo, porque el nuevo no le iguala.Vino nuevo, amigo
nuevo, cuando sea añejo, con placer lo beberás.
11 No envidies la gloria del pecador, pues no sabes cómo se le volverá la
fortuna.
12 No asientas al éxito de los impíos, recuerda que no quedarán hasta el seol
impunes.
13 Ponte lejos del hombre que es capaz de matar, y no experimentarás miedo a la
muerte.Si te acercas a él, no te descuides, para que no te quite la vida.Date
cuenta de que pasas entre lazos y que caminas sobre el muro de la ciudad.
14 Cuando puedas acude a tu prójimo, y con los sabios aconséjate.
15 Con los inteligentes ten conversación, y tus charlas versen sobre la Ley del
Altísimo.
16 Varones justos sean tus comensales, y en el temor del Señor esté tu
orgullo.
17 Por la mano del artista la obra es alabada, y el jefe del pueblo aparece
sabio en su palabra.
18 Temible en su ciudad el hombre charlatán, el desmedido por su lenguaje se
hace odioso.
Eclesiástico
10
1 El juez sabio
adoctrina a su pueblo, la autoridad del sensato está bien regulada.
2 Según el juez del pueblo, así serán sus ministros, como el jefe de la
ciudad, todos sus habitantes.
3 El rey sin instrucción arruinará a su pueblo, la ciudad se edifica sobre la
prudencia de los dirigentes.
4 En manos del Señor está el gobierno de la tierra, a su tiempo suscita para
ella al que conviene.
5 En manos del Señor el recto camino del hombre, él pone su gloria en el
escriba.
6 Sea cual fuere su agravio, no guardes rencor al prójimo, y no hagas nada en
un arrebato de violencia.
7 Odioso es al Señor y a los hombres el orgullo, para ambos es un yerro la
injusticia.
8 La soberanía pasa de una nación a otra, por las injusticias, las violencias
y el dinero.
9 ¿Por qué se enorgullece el que es tierra y ceniza? ¡si ya en vida es su
vientre podredumbre!
10 La larga enfermedad deja perplejo al médico, y el que hoy es rey fenecerá
mañana.
11 Y cuando un hombre muere, recibe como herencia reptiles, fieras y gusanos.
12 El comienzo del orgullo del hombre es alejarse del Señor, cuando de su
Hacedor se apartó su corazón.
13 Que el comienzo del orgullo es el pecado, el que se agarra a él vierte
abominación.Por eso les dio el Señor asombrosos castigos, y les abatió hasta
aniquilarlos.
14 Los tronos de los príncipes los volteó el Señor, y en su lugar sentó a
los mansos.
15 Las raíces de los orgullosos las arrancó el Señor, y en su lugar plantó a
los humildes.
16 Las comarcas de las naciones las arrasó el Señor, y las destruyó hasta los
cimientos de la tierra.
17 Tomó algunos de ellos y los destruyó, y borró de la tierra su recuerdo.
18 No se ha hecho para los hombres el orgullo, ni el furor de la ira para los
nacidos de mujer.
19 ¿Qué raza es honorable? La del hombre. ¿Qué raza es honorable? Los que
temen al Señor. ¿Qué raza es despreciable? La del hombre. ¿Qué raza es
despreciable? Los que violan sus mandatos.
20 En medio de sus hermanos es honorable el jefe, y los que temen al Señor, a
los ojos de él.
22 Sean ricos, llenos de gloria o pobres, su orgullo es el temor del Señor.
23 No es justo despreciar al pobre inteligente, ni procede glorificar al
pecador.
24 Grande, juez y poderoso reciben honores, mas no hay mayor entre ellos que el
que teme al Señor.
25 Al siervo sabio los hombres libres sirven, y el hombre de saber no lo
critica.
26 No te hagas el sabio cuando cumples tu obra, no te gloríes en el momento de
tu aprieto.
27 Más vale el que trabaja y le sobra de todo que el que anda gloriándose y
carece de pan.
28 Hijo, gloríate con moderación, y estímate en lo que vales.
29 Al que peca contra sí mismo, ¿quién le justificará? ¿quién apreciará
al que desprecia su vida?
30 El pobre es honrado por su saber, y el rico lo es por su riqueza.
31 Quien es estimado en la pobreza, ¡cuánto más en la riqueza! quien es
despreciado en la riqueza, ¡cuánto más en la pobreza!
Eclesiástico
11
1 La sabiduría del
humilde le hace erguir la cabeza, y le da asiento entre los grandes.
2 No alabes nunca a un hombre por su buen parecer, ni abomines de nadie por su
aspecto.
3 Pequeña entre los que vuelan es la abeja, mas lo que ella elabora es lo más
dulce.
4 No te gloríes del manto que te envuelve, el día de la gloria no te engrías;
pues admirables son las obras del Señor, pero están ocultas a los hombres.
5 Muchos tiranos se sentaron en el suelo, y un desconocido se puso la diadema.
6 Muchos poderosos fueron muy deshonrados, y hombres ilustres entregados a otras
manos.
7 Sin haberte informado no reprendas, reflexiona primero y haz luego tu
reproche.
8 Sin haber escuchado no respondas ni interrumpas en medio del discuro.
9 Por lo que no te incumbe no discutas, y en las contiendas de los pecadores no
te mezcles.
10 Hijo, no te metas en múltiples asuntos, si los multiplicas no saldrás bien
parado; aunque los persigas no los alcanzarás ni podrás escapar aunque quieras
huir.
11 Hay quien se agota, se fatiga y se apresura, y cuanto más, más tarde llega.
12 Hay quien es débil, necesitado de apoyo, falto de bienes y sobrado de
pobreza, mas los ojos del Señor le miran para bien, él le recobra de su
humillación.
13 Levanta su cabeza, y por él se admiran muchos.
14 Bienes y males, vida y muerte, pobreza y riqueza vienen del Señor.
17 El don del Señor con los piadosos permanece, y su complacencia les lleva por
buen camino para siempre.
18 Hay quien se hace rico a fuerza de engaño y avaricia, y esta es la parte de
su recompensa:
19 cuando dice: "Ya he logrado reposo, ahora voy a comer de mis
bienes", no sabe qué tiempo va a venir, morirá y se lo dejará a otros.
20 Manténte en tu quehacer y conságrate a él, en tu tarea envejece.
21 No te admires de las obras del pecador, confía en el Señor y en tu esfuerzo
persevera.Que es cosa fácil a los ojos del Señor enriquecer de golpe al
indigente.
22 La bendición del Señor es la recompensa del piadoso, y en un instante hace
florecer su bendición.
23 No digas: "¿De qué he menester? o ¿qué bienes me vendrán
todavía?"
24 No digas: "Tengo bastante con ellos, ¿qué mal puede alcanzarme
ahora?"
25 Día de bienes, olvido de males, día de males, olvido de bienes.
26 Que es fácil al Señor, el día de la muerte, pagar a cada uno según su
proceder.
27 El mal de una hora el placer hace olvidar, al final del hombre se descubren
sus obras.
28 Antes del fin no llames feliz a nadie, que sólo a su término es conocido el
hombre.
29 No metas a cualquiera en tu casa, que son muchos los lazos del taimado.
30 Perdiz cautiva en su jaula, tal es el corazón del orgulloso, como el espía
acecha tu caída.
31 Cambiando el bien por el mal, está al acecho, y a las cosas más limpias
pone mancha.
32 Con una chispa se enciende un brasero, así el pecador tiende lazos en busca
de sangre.
33 Guárdate del malvado, porque maquina el mal, no sea que te manche para
siempre.
34 Mete en casa al extraño, y te traerá el desorden, te hará extraño a tu
propia familia.
Eclesiástico 12
1 Si haces el bien,
mira a quién lo haces, y por tus beneficios recibirás favor.
2 Haz bien al piadoso; hallarás recompensa, si no de él, al menos del
Altísimo.
3 No habrá bienes para el que en mal persiste, ni para quien no agradece la
limosna.
4 Da al hombre piadoso, y del pecador no te cuides.
5 Haz bien al humilde y no des al impío; niégale su pan, no se lo des, para
que no llegue con ello a dominarte.Pues un mal duplicado encontrarías por todos
los bienes que le hubieres hecho.
6 Que también el Altísimo odia a los pecadores, y de los impíos tomará
venganza.
7 Da al hombre de bien, y del pecador no te cuides.
8 No se demuestra en la prosperidad el amigo, ni queda oculto en la adversidad
el enemigo.
9 Cuando hay prosperidad, los enemigos se entristecen, mas en la adversidad,
hasta el amigo se aleja.
10 No confíes jamás en tu enemigo, que cual bronce roñoso, así es su maldad.
11 Aunque se haga el humilde y camine encorvado, mira por ti mismo y guárdate
de él.Pórtate con él como el que pule un espejo, sábete que no retendrá
hasta el fin su roña.
12 No le pongas junto a ti, no sea que se te revuelva y suplante tu puesto.No le
sientes a tu diestra, no sea que tu asiento pretenda, y que al fin comprendas
mis palabras, y te pese al recordar mis consejos.
13 ¿Quién se compadecerá del encantador mordido de serpiente y de todos los
que se acercan a las fieras?
14 Lo mismo le ocurre al que convive con el pecador y comparte sus pecados.
15 Una hora aguantará contigo, mas si te desmandas, no lo soportará.
16 En sus labios pone dulzura el enemigo, mas en su corazón trama arrojarte a
la fosa.En sus ojos lagrimea el enemigo, mas si topa ocasión, no se verá harto
de tu sangre.
17 Si los males te visitan, primero que tú le encontrarás allí, fingiendo
ayurdarte te agarrará el talón.
18 Meneará su cabeza, batirá palmas, cuchicheará mucho y mudará de cara.
Eclesiástico
13
1 El que toca la
pez, se mancha, el que convive con el orgulloso, se hará como él.
2 No tomes sobre ti carga pesada, con el más fuerte y rico que tú no convivas.
¿Por qué juntar cántaro con caldero?Este le chocará y aquél se romperá.
3 El rico agravia y encima se envalentona, el pobre es agraviado y encima ha de
excusarse.
4 Si le eres útil, se servirá de ti, si eres torpe, te abandonará.
5 Si tienes algo, vivirá contigo, y te despojará sin fatigarse él.
6 ¿Ha menester de ti? Tratará de engañarte, te sonreirá y te dará
esperanzas; buenas palabras te dará y dirá: "¿Qué te hace falta?"
7 Te avergonzará en sus festines, hasta despojarte dos, tres veces, y para
terminar se burlará de ti.Después, si te ve, te dejará a un lado, y meneará
la cabeza ante ti.
8 Guárdate de dejarte engañar, y de ser humillado por estúpido.
9 Cuando te llame un poderoso, quédate a distancia, que tanto más te llamará.
10 No te presentes por ti mismo, no sea que te rechace, ni te quedes muy lejos,
para no pasar inadvertido.
11 No pretendas hablar con él de igual a igual, ni te fíes de sus muchas
palabras.Que con su mucho hablar te pondrá a prueba, como quien pasa el rato,
te examinará.
12 Despiadado es quien no guarda tus palabras, no te ahorrará ni golpes ni
cadenas.
13 Observa y ponte bien en guardia, porque caminas junto a tu propia ruina.
15 Todo viviente ama a su semejante, y todo hombre a su prójimo.
16 Todo animal según su especie se une, a su semejante se adhiere el hombre.
17 ¿Cómo podrá convivir lobo con cordero?Así el pecador con el piadoso.
18 ¿Qué paz puede tener la hiena con el perro? ¿qué paz el rico con el
indigente?
19 Caza de leones son los onagros en el desierto, así los pobres son presa de
los ricos.
20 Abonimación para el orgulloso es la humilidad, así para el rico es
abominación el pobre.
21 El rico que vacila es sostenido por sus amigos, al humilde que cae sus amigos
le rechazan.
22 Cuando el rico resbala, muchos le toman en sus brazos, dice estupideces, y le
justifican; resbala el humilde, y se le hacen reproches, dice cosas sensatas, y
no se le hace caso.
23 Habla el rico, y todos se callan, y exaltan su palabra hasta las nubes.Habla
el pobre y dicen: "¿Quién es éste?" y si se equivoca, se le echa
por tierra.
24 Buena es la riqueza en la que no hay pecado, mala la pobreza al decir del
impío.
25 El corazón del hombre modela su rostro tanto hacia el bien como hacia el
mal.
26 Signo de un corazón dichoso es un rostro alegre, la invención de proverbios
es penoso ejercicio.
Eclesiástico
14
1 Feliz el hombre
que no se ha deslizado con su boca, ni sufre tormento por la tristeza del
pecado.
2 Feliz aquel a quien su conciencia no reprocha, y que no queda corrido en su
esperanza.
3 Para el hombre mezquino no es buena la riqueza, para el envidioso, ¿de qué
sirve el dinero?
4 Quien amontona a expensas de sí mismo, para otros amontona, con sus bienes se
regalarán otros.
5 El que es malo para sí, ¿para quién será bueno?No logrará contento en
medio de sus tesoros.
6 Nadie peor que el que se tortura a sí mismo, esa es la paga de su maldad.
7 Aun si llega a hacer el bien, lo hace por descuido, al final dejará ver su
maldad.
8 Malo es el de ojo envidioso, que vuelve su rostro y desprecia a los demás.
9 El ojo del avaro no se satisface con su suerte, la avaricia seca el alma.
10 El ojo malo se alampa por el pan, hambriento está en su propia mesa.
11 Hijo, trátate bien, conforme a lo que tengas, y presenta dignamente tus
ofrendas al Señor.
12 Recuerda que la muerte no se tardará, y que el pacto del seol no se te ha
revelado.
13 Antes de morir, haz el bien a tu amigo, según tus medios dale con largueza.
14 No te prives de pasarte un buen día, no se te escape la posesión de un
deseo legítimo.
15 ¿No dejarás a otro el fruto de tus trabajos y el de tus fatigas, para que a
suertes se reparta?
16 Da y recibe, y recrea tu alma, que en el seol no se puede esperar buena vida.
17 Toda carne como un vestido envejece, pues ley eterna es: hay que morir.
18 Lo mismo que las hojas sobre árbol tupido, que unas caen y otras brotan,
así la generación de carne y sangre: una muere y otra nace.
19 Toda obra corruptible desaparece, y su autor se irá con ella.
20 Feliz el hombre que se ejercita en la sabiduría, y que en su inteligencia
reflexiona,
21 que medita sus caminos en su corazón, y sus secretos considera.
22 Sale en su busca como el que sigue el rastro, y en sus caminos se pone al
acecho.
23 Se asoma a sus ventanas, y a sus puertas escucha.
24 Acampa muy cerca de su casa, y clava la clavija en sus muros.
25 Monta su tienda junto a ella, y se alberga en su albergue dichoso.
26 Pone sus hijos a su abrigo, y bajo sus ramas se cobija.
27 Por ella es protegido del calor, y en su gloria se alberga.
Eclesiástico
15
1 Así hace el que
teme al Señor, el que abraza la Ley logra sabiduría.
2 Como una madre le sale ella al encuentro, le acoge como una esposa virgen.
3 Le alimenta con pan de inteligencia, el agua de la sabiduría le da a beber.
4 Se apoya él en ella y no se dobla, a ella se adhiere y no queda confundido.
5 Ella le exalta por encima de sus prójimos, en medio de la asamblea le abre la
boca.
6 Contento y corona de gloria encuentra él, nombre eterno en herencia recibe.
7 Jamás la lograrán los insensatos, los pecadores nunca la verán.
8 Lejos está del orgullo, los mentirosos no se acuerdan de ella.
9 No cabe la alabanza en boca del pecador, porque no le viene del Señor.
10 Que en la sabiduría se expresa la alabanza, y el Señor la guía por buen
camino.
11 No digas: "Por el Señor me he apartado", que lo que él destesta,
no lo hace.
12 No digas: "El me ha extraviado", pues él no ha menester del
pecador.
13 Toda abominación odia el Señor, tampoco la aman los que le temen a él.
14 El fue quien al principio hizo al hombre, y le dejó en manos de su propio
albedrío.
15 Si tú quieres, guardarás los mandamientos, para permanecer fiel a su
beneplácito.
16 El te ha puesto delante fuego y agua, a donde quieras puedes llevar tu mano.
17 Ante los hombres la vida está y la muerte, lo que prefiera cada cual, se le
dará.
18 Que grande es la sabiduría del Señor, fuerte es su poder, todo lo ve.
19 Sus ojos están sobre los que le temen, él conoce todas las obras del
hombre.
20 A nadie ha mandado ser impío, a nadie ha dado licencia de pecar.
Eclesiástico
16
1 No desees multitud
de hijos malvados, no te goces en tener hijos impíos.
2 Aunque sean muchos, no te goces en ellos, si con ellos no se halla el temor
del Señor.
3 No pongas en su vida tu confianza, ni te creas seguro por ser muchos, que más
vale uno que mil, y morir sin hijos que tener hijos impíos.
4 Pues uno solo inteligente poblará una ciudad mas la raza de los sin ley
quedará despoblada.
5 Muchas cosas así han visto mis ojos, y más graves aún oyeron mis oídos.
6 En la reunión de los pecadores prende el fuego, contra la nación rebelde se
inflama la Cólera.
7 No perdonó él a los antiguos gigantes que se rebelaron fiados de su fuerza.
8 No pasó por alto al vecindario de Lot, a los que abominaba por su orgullo.
9 No se apiadó de la nación perdida, de los que estaban engreídos en sus
pecados.
10 Igual trató a los seiscientos mil de a pie que se habían unido en la dureza
de su corazón.
11 Aunque fuera uno solo el de dura cerviz, sería asombroso que quedara
impune.Pues misericordia e ira están con El, tan poderoso en perdón como
pródigo en ira.
12 Tan grande como su misericordia es su severidad, según sus obras juzga al
hombre.
13 No escapará el pecador con su rapiña, ni quedará fallida la paciencia del
piadoso.
14 Para toda limosna tiene él un sitio, cada cual hallará según sus obras.
17 No digas: "Del Señor me esconderé, y ¿quién allá arriba se
acordará de mí?Entre la gran muchedumbre no seré reconocido, pues ¿qué soy
yo en la inmensa creación?"
18 Mira, el cielo, y el cielo de los cielos, el abismo y la tierra serán
sacudidos a la hora de su visita.
19 A una los montes y los cimientos de la tierra bajo su mirada temblarán de
espanto.
20 Mas en todo esto no piensa el corazón del hombre, y en sus caminos, ¿quién
repara?
21 Hay tempestad que no ve el hombre, y la mayoría de sus obras se hacen en
secreto.
22 "Las obras de la justicia, ¿quién las anuncia? ¿quién las aguarda?
¡Pues la alianza está lejos!"
23 Esto piensa el ruin de corazón; el estúpido, el perdido, sólo piensa
necedades.
24 Escúchame, hijo, y el saber aprende, aplica tu corazón a mis palabras.
25 Con mesura te revelaré la doctrina, con precisión anunciaré el saber.
26 Cuando creó el Señor sus obras desde el principio, desde que las hizo les
asignó su puesto.
27 Ordenó para la eternidad sus obras, desde sus comienzos por todas sus
edades.Ni tienen hambre ni se cansan, y eso que no abandonan su tarea.
28 Ninguna choca con otra, jamás desobedecen su palabra.
29 Después de esto el Señor miró a la tierra, y de sus bienes la colmó.
30 De todo ser viviente cubrió su faz, y a ella vuelven todos.
Eclesiástico
17
1 De la tierra creó
el Señor al hombre, y de nuevo le hizo volver a ella.
2 Días contados le dio y tiempo fijo, y dioles también poder sobre las cosas
de la tierra.
3 De una fuerza como la suya los revistió, a su imagen los hizo.
4 Sobre toda carne impuso su temor para que dominara a fieras y volátiles.
6 Les formó lengua, ojos, oídos, y un corazón para pensar.
7 De saber e inteligencia los llenó, les enseñó el bien y el mal.
8 Puso su ojo en sus corazones, para mostrarles la grandeza de sus obras.
10 Por eso su santo nombre alabarán, contando la grandeza de sus obras.
11 Aun les añadió el saber, la ley de vida dioles en herencia.
12 Alianza eterna estableció con ellos, y sus juicios les enseñó.
13 Los ojos de ellos vieron la grandeza de su gloria, la gloria de su voz oyeron
sus oídos.
14 Y les dijo: "Guardaos de toda iniquidad", y a cada cual le dio
órdenes respecto de su prójimo.
15 Sus caminos están ante él en todo tiempo, no se ocultan a sus ojos.
17 A cada nación asignó un jefe, mas la porción del Señor es Israel.
19 Todas sus obras están ante él, igual que el sol, e incesantes sus ojos
sobre sus caminos.
20 No se le ocultan sus iniquidades, todos sus pecados están ante el Señor.
22 La limosna del hombre es como un sello para él, el favor del hombre lo
guarda como la pupila de sus ojos.
23 Después se levantará y les retribuirá, sobre su cabeza pondrá su
recompensa.
24 Pero a los que se arrepienten les concede retorno, y consuela a los que
perdieron la esperanza.
25 Conviértete al Señor y deja tus pecados, suplica ante su faz y quita los
obstáculos.
26 Vuélvete al Altísimo y apártate de la injusticia, odia con toda el alma la
abominación.
27 ¿Quién en el seol alabará al Altísimo si los vivientes no le dan gloria?
28 No hay alabanza que venga de muerto, como de quien no existe; es el que vive
y goza de salud quien alaba al Señor.
29 ¡Qué grande es la misericordia del Señor, y su perdón para los que a él
se convierten!
30 Pues no todo puede estar en poder de los hombres, que no es inmortal el hijo
de hombre.
31 ¿Qué hay más luminoso que el sol? Con todo, desaparece.Mas la carne y la
sangre sólo el mal conciben.
32 Al ejército de lo alto de los cielos pasa él revista, pero polvo y ceniza
son los hombres.
Eclesiástico
18
1 El que vive
eternamente lo creó todo por igual,
2 sólo el Señor será llamado justo.
4 A nadie dio poder de proclamar sus obras, pues ¿quién podrá rastrear sus
maravillas?
5 El poder de su majestad, ¿quién lo calculará? ¿quién pretenderá contar
sus misericordias?
6 Nada hay que quitar, nada que añadir, y no se pueden rastrear las maravillas
del Señor.
7 Cuando el hombre cree acabar, comienza entonces, cuando se para, se queda
perplejo.
8 ¿Qué es el hombre? ¿para qué sirve? ¿cuál es su bien y cuál su mal?
9 El número de los días del hombre mucho será si llega a los cien años.
10 Como gota de agua del mar, como grano de arena, tan pocos son sus años
frente a la eternidad.
11 Por eso el Señor es paciente con ellos, y derrama sobre ellos su
misericordia.
12 El ve y sabe que su fin es miserable, por eso multiplica su perdón.
13 La misericordia del hombre sólo alcanza a su prójimo, la misericorida del
Señor abarca a todo el mundo.El reprende, adoctrina y enseña, y hace volver,
como un pastor, a su rebaño.
14 Tiene piedad de los que acogen la instrucción, y de los que se afanan por
sus juicios.
15 Hijo, con tus beneficios no mezcles el reproche ni a tus regalos juntes
palabras tristes.
16 ¿No aplaca el rocío el viento ardiente?Así vale más la palabra que el
regalo.
17 ¿No ves que la palabra es más que un buen presente?Pues el hombre dadivoso
une los dos.
18 El necio aun sin dar hace afrenta, quema los ojos el don del envidioso.
19 Antes de hablar infórmate, cuídate antes de estar enfermo.
20 Antes de juzgar examínate a ti mismo, y en el día de la visita encontrarás
perdón.
21 Antes de estar enfermo humíllate, cuando peques muestra arrepentimiento.
22 Nada te impida cumplir tu voto en el momento dado, no aguardes hasta la
muerte para justificarte.
23 Antes de hacer un voto prepárate; no seas como el hombre que tienta al
Señor.
24 Acuérdate de la ira de los últimos días, y del momento del castigo, cuando
Dios vuelva su rostro.
25 En tiempo de abundancia recuerda el tiempo de hambre, la pobreza y la penuria
en días de riqueza.
26 De la mañana a la tarde corre el tiempo, todo pasa presto delante del
Señor.
27 El hombre sabio es precavido en todo, en la ocasión de pecar se anda con
cuidado.
28 Todo hombre prudente conoce la sabiduría, al que la encuentra le da su
parabién.
29 Los prudentes en palabras hacen sabiduría y prodigan los proverbios
acertados.
30 No vayas detrás de tus pasiones, tus deseos refrena.
31 Si te consientes en todos los deseos, te harás la irrisión de tus enemigos.
32 No te complazcas en la buena vida, no te avengas a asociarte con ella.
33 No te empobrezcas festejando con dinero prestado, cuando nada tienes en tu
bolsa.
Eclesiástico
19
1 Un obrero bebedor
nunca se enriquecerá, el que desprecia las cosas pequeñas, poco a poco caerá.
2 Vino y mujeres pervierten a los inteligentes, el que va a prostitutas es aún
más temerario.
3 De larvas y gusanos será herencia, el temerario perderá su vida.
4 Quien se confía enseguida, ligero es de corazón, el que peca, a sí mismo se
hace daño.
5 El que se regodea en el mal será condenado,
6 el que odia la verborrea escapará al mal.
7 No repitas nunca lo que se dice, y en nada sufrirás menoscabo.
8 Ni a amigo ni a enemigo cuentes nada, a menos que sea pecado para ti, no le
descubras.
9 Porque te escucharía y se guardaría de ti, y en la ocasión propicia te
detestaría.
10 ¿Has oído algo? ¡Quede muerto en ti! ¡Animo, no reventarás!
11 Por una palabra oída ya está el necio en dolores, como por el hijo la mujer
que da a luz.
12 Una flecha clavada en el muslo, tal es la palabra en las entrañas del necio.
13 Interoga a tu amigo: quizá no haya hecho nada, y si acaso lo ha hecho, para
que no reincida.
14 Interroga a tu prójimo: quizá no ha dicho nada, y si acaso lo ha dicho,
para que no repita.
15 Interroga a tu amigo: que hay calumnia a menudo, no creas todo lo que se
dice.
16 A veces se resbala uno sin querer, y ¿quién no ha pecado con su lengua?
17 Interroga a tu prójimo antes de amenazarle, y obedece a la ley del
Altísimo.
20 Toda sabiduría es temor del Señor, y en toda sabiduría se practica la ley.
22 Mas no es sabiduría el conocimiento del mal, no está en el consejo de los
pecadores la prudencia.
23 Hay un saberlo todo que es abominación, es estúpido el que carece de
sabiduría.
24 Más vale ser vacío de inteligencia y lleno de temor, que desbordar
prudencia y traspasar la ley.
25 Hay un saberlo todo que sirve a la injusticia, que para mantener el derecho
usa de argucias.
26 Hay malhechor que anda encorvado por el tedio, mas su interior está lleno de
dolo:
27 tapándose la cara, haciéndose el sordo, mientras no es reconocido te
tomará la delantera.
28 Si por su escasa fuerza no se atreve a pecar, en cuanto encuentre ocasión,
se dará a hacer el mal.
29 Por la mirada se reconoce al hombre, por el aspecto del rostro se reconoce al
pensador.
30 El atuendo del hombre, la risa de sus dientes, su caminar revelan lo que es.
Eclesiástico
20
1 Hay reprensión
intempestiva, y hay silencioso de verdad sensato.
2 ¡Cuánto mejor reprender que estar airado!
3 El que se acusa de su falta evita la pena.
4 Como pasión de eunuco por desflorar a una moza, así el que ejecuta la
justicia con violencia.
5 Hay silencioso tenido por sabio, y quien se hace odioso por su verborrea.
6 Hay quien se calla por no tener respuesta, y quien se calla porque sabe su
hora.
7 El sabio guarda silencio hasta su hora, mas el fanfarrón e insensato adelanta
el momento.
8 El desmedido en palabras se hace abominable, y el que pretende imponerse se
hace odioso.
9 Hay quien encuentra fortuna en la desgracia, y hay suerte que acaba en
postración.
10 Hay dádiva que no te da provecho, y dádiva que recibe el doble.
11 Hay postración causada por la gloria, y hay quien, desde la humillación,
levanta la cabeza.
12 Hay quien compra mucho con poco dinero, pero luego lo paga siete veces más
caro.
13 Por sus palabras se hace amable el sabio, mas los favores de los necios se
malgastan.
14 El don del insensato no te sirve de nada, porque sus ojos no son uno, son
muchos;
15 da poco y echa en cara mucho, y abre su boca como un pregonero; presta hoy y
mañana reclama, es un hombre detestable este sujeto.
16 Dice el necio: "No tengo ni un amigo, no hay gratitud para mis
beneficios;
17 los que comen mi pan tienen lengua insolente." ¡Cuántos con frecuencia
se ríen de él!
18 Mejor es resbalar en empredado que resbalar con la lengua, así la caída de
los malos llega de repente.
19 Hombre sin gracia es cuento inoportuno por boca de ignorantes repetido.
20 De boca de necio no se acepta el proverbio, pues jamás lo dice a su hora.
21 Hay quien no puede pecar por indigencia: en su reposo no tendrá
remordimiento.
22 Hay quien se pierde a sí mismo por vergüenza, por respeto a un insensato se
pierde.
23 Hay quien por timidez hace promesas a su amigo, y así, por nada se gana un
enemigo.
24 Gran baldón para un hombre la mentira en boca de ignorantes repetida.
25 Es preferible un ladrón que el que persiste en la mentira, aunque ambos
heredarán la perdición.
26 El hábito de mentiroso es una deshonra, su vergüenza le acompaña sin
cesar.
27 Por sus palabras el sabio se hace grande, y el hombre sensato a los grandes
agrada.
28 El que cultiva la tierra llena hasta arriba su granero, el que agrada a los
grandes expía la injusticia.
29 Presentes y regalos ciegan los ojos de los sabios, como bozal en boca ahogan
los reproches.
30 Sabiduría escondida y tesoro invisible, ¿qué provecho hay en ambos?
31 Más vale hombre que oculta su necedad, que hombre que oculta su sabiduría.
Eclesiástico
21
1 Hijo, ¿has
pecado? No lo vuelvas a hacer, y pide perdón por tus pecados anteriores.
2 Como de serpiente huye del pecado, porque, si te acercas, te morderá.Dientes
de león son sus dientes, que quitan la vida a los hombres.
3 Como espada de dos filos es toda iniquidad, para su herida no hay remedio.
4 El terror y la violencia arrasan la riqueza, así quedará arrasada la casa
del orgulloso.
5 La oración del pobre va de su boca a los oídos de Dios, y el juicio divino
no se deja esperar.
6 El que odia la reprensión sigue las huellas del pecador, el que teme al
Señor se convierte en su corazón.
7 De lejos se conoce al charlatán, y el hombre reflexivo le adivina los
deslices.
8 Quien edifica su casa con dinero ajeno es como el que amontona piedras para su
tumba.
9 Estopa hacinada es la reunión de los sin ley, su meta es la llama de fuego.
10 El camino de los pecadores está bien enlosado, pero a su término está la
fosa del seol.
11 El que guarda la Ley controla sus ideas, la meta del temor del Señor es la
sabiduría.
12 No alcanzará doctrina quien no es habilidoso, pero no hay habilidades que
llenan de amargura.
13 La ciencia del sabio crecerá como una inundación, y su consejo será fuente
de vida.
14 El interior del necio es como un vaso roto, que no retiene ningún
conocimiento.
15 Si un hombre de saber oye palabra sabia, la elogia y otra suya añade.Si la
oye el libertino, le desagrada y la echa detrás de sus espaldas.
16 El relato del necio es como fardo en el camino, mas en los labios del
inteligente se halla gracia.
17 La boca del sensato es buscada en la asamblea, sus palabras se meditan de
corazón.
18 Como casa en ruinas, así la sabiduría del necio, el conocimiento del tonto,
palabras incoherentes.
19 Cadenas en los pies, es la educación para el mentecato, como esposas en su
mano derecha.
20 El necio, cuando ríe, lo hace a carcajadas, mas el hombre sensato apenas si
sonríe.
21 Adorno de oro es la educación para el sensato, como un brazalete en su brazo
derecho.
22 El pie del necio entra rápido en la casa, el hombre experimentado se
presenta con modestia.
23 Desde la puerta el insensato fisga el interior, el hombre bien educado queda
afuera.
24 Es falta de educación escuchar a la puerta, tal descortesía indigna al
sensato.
25 Los labios de los habladores repiten las palabras ajenas, mas las palabras de
los prudentes se pesan en balanza.
26 En la boca de los necios está su corazón, pero el corazón de los sabios es
su boca.
27 Cuando el impío maldice a Satanás, a sí mismo se maldice.
28 El murmurador mancha su propia alma, y es detestado por el vecindario.
Eclesiástico
22
1 A una piedra sucia
se parece el perezoso, todo el mundo silba sobre su deshonra.
2 Bola de excrementos es el perezoso, que todo el que la toca se sacude la mano.
3 Es vergüenza de un padre tener un hijo ineducado, pero la hija le nace ya
para su confusión.
4 Para la hija prudente la herencia es su marido, la desvergonzada es la
tristeza de su progenitor.
5 La hija insolente es la vergüenza del padre y del marido, y por los dos es
despreciada.
6 Música en duelo es un relato inoportuno, azotes y corrección son siempre
sabiduría.
9 Como pegar cascotes es enseñar al necio, o despertar al que duerme con sueño
pesado.
10 Conversar con el necio es conversar con un dormido; al acabar dirá:
"¿Qué estás diciendo?"
11 Llora al muerto, pues la luz le abandonó, llora también al necio, porque
dejó la inteligencia.Llora más suavemente al muerto, porque ya reposa, que la
vida del necio es peor que la muerte.
12 El duelo por un muerto dura siete días, por el necio y el impío, todos los
días de su vida.
13 Con el insensato no multipliques las palabras, con el tonto no vayas de
camino; guárdate de él para evitar el aburrimiento, y para que su contacto no
te manche.Apártate de él y encontrarás descanso, y no te enervarán sus
arrebatos.
14 ¿Qué hay más pesado que el plomo? ¿qué nombre dar a esto sino
"necio"?
15 Arena, sal, o una bola de hierro son más fáciles de llevar que el hombre
tonto.
16 El maderamen bien trabado de una casa ni por un terremoto es dislocado; así
un corazón firme por reflexión madura, llegado el momento no se achica.
17 Corazón apoyado en reflexión prudente es como revoque de arena en pared
raspada.
18 Estacas plantadas en altura no resisten al viento; así el corazón del
necio, falto de reflexión, ante un miedo cualquiera no resiste.
19 Quien hiere el ojo hace correr las lágrimas, quien hiere el corazón
descubre el sentimiento.
20 Quien tira una piedra a un pájaro, lo ahuyenta, quien afrenta al amigo,
rompe la amistad.
21 Si has sacado la espada contra tu amigo, no desesperes, que aún puede
volver;
22 si contra tu amigo has abierto la boca, no te inquietes, que aún cabe
reconciliación, salvo caso de ultraje, altanería, revelación de secreto,
golpe traidor, que ante esto se marcha todo amigo.
23 Gana la confianza de tu prójimo en la pobreza, para que, en su prosperidad,
con él te satisfagas; en tiempo de tribulación permanece con él, para que
cuando herede con él lo compartas.
24 Antes del fuego sale vapor del horno y humo, así las injurias preceden a la
sangre.
25 No me avergonzaré yo de proteger a un amigo, de su presencia no me
esconderé;
26 y si por su causa me ocurre algún mal, todo el que lo oiga se guardará de
él.
27 ¿Quién pondrá guardia a mi boca, y a mis labios sello de prudencia, para
que no venga a caer por su culpa, y que mi lengua no me pierda?
Eclesiástico
23
1 Oh Señor, padre y
dueño de mi vida, no me abandones al capricho de mis labios, no permitas que
por ellos caiga.
2 ¿Quién aplicará el látigo a mis pensamientos, y a mi corazón la
disciplina de la sabiduría, para que no se perdonen mis errores, ni pasen por
alto mis pecados?
3 No sea que mis yerros aumenten, y que abunden mis pecados, que caiga yo ante
mis adversarios, y de mí se ría mi enemigo.
4 Señor, padre y Dios de mi vida, no me des altanería de ojos,
5 aparta de mí la pasión.
6 Que el apetito sensual y la lujuria no se apoderen de mí, no me entregues al
deseo impúdico.
7 La instrucción de mi boca escuchad, hijos, el que la guarda no caerá en el
lazo.
8 Por sus labios es atrapado el pecador, el maldiciente, el altanero, caen por
ellos.
9 Al juramento no acostumbres tu boca, no te habitúes a nombrar al Santo.
10 Porque, igual que un criado vigilado de continuo no quedará libre de golpes,
así el que jura y toma el Nombre a todas horas no se verá limpio de pecado.
11 Hombre muy jurador, lleno está de iniquidad, y no se apartará de su casa el
látigo.Si se descuida, su pecado cae sobre él, si pasa por alto el juramento,
doble es su pecado; y si jura en falso, no será justificado, que su casa se
llenará de adversidades.
12 Hay un lenguaje que equivale a la muerte, ¡que no se halle en la heredad de
Jacob!Pues los piadosos rechazan todo esto, y en los pecados no se revuelcan.
13 A la baja grosería no habitúes tu boca, porque hay en ella palabra de
pecado.
14 Acuérdate de tu padre y de tu madre, cuanto te sientes en medio de los
grandes, no sea que te olvides ante ellos, como un necio te conduzcas, y llegues
a desear no haber nacido y a maldecir el día de tu nacimiento.
15 El hombre habituado a palabras ultrajantes no se corregirá en toda su
existencia.
16 Dos clases de gente multiplican los pecados, y la tercera atrae la ira:
17 El alma ardiente como fuego encendido, no se apagará hasta consumirse; el
hombre impúdico en su cuerpo carnal: no cejará hasta que el fuego le abrase;
para el hombre impúdico todo pan es dulce, no descansará hasta haber muerto.
18 El hombre que su propio lecho viola y que dice para sí: "¿Quién me
ve?; la oscuridad me envuelve, las paredes me encubren, nadie me ve, ¿qué he
de temer?; el Altísimo no se acordará de mis pecados",
19 lo que teme son los ojos de los hombres; no sabe que los ojos del Señor son
diez mil veces más brillantes que el sol, que observan todos los caminos de los
hombres y penetran los rincones más ocultos.
20 Antes de ser creadas, todas las cosas le eran conocidas, y todavía lo son
después de acabadas.
21 En las plazas de la ciudad será éste castigado, será apresado donde menos
lo esperaba.
22 Así también la mujer que ha sido infiel a su marido y le ha dado de otro un
heredero.
23 Primero, ha desobedecido a la ley del Altísimo, segundo, ha faltado a su
marido, tercero, ha cometido adulterio y de otro hombre le ha dado hijos.
24 Esta será llevada a la asamblea, y sobre sus hijos se hará investigación.
25 Sus hijos no echarán raíces, sus ramas no darán frutos.
26 Dejará un recuerdo que será maldito, y su oprobio no se borrará.
27 Y reconocerán los que queden que nada vale más que el temor del Señor,
nada más dulce que atender a los mandatos del Señor.
Eclesiástico
24
1 La sabiduría hace
su propio elogio, en medio de su pueblo, se gloría.
2 En la asamblea del Altísimo abre su boca, delante de su poder se gloría.
3 "Yo salí de la boca del Altísimo, y cubrí como niebla la tierra.
4 Yo levanté mi tienda en las alturas, y mi trono era una columna de nube.
5 Sola recorrí la redondez del cielo, y por la hondura de los abismos paseé.
6 Las ondas del mar, la tierra entera, todo pueblo y nación era mi dominio.
7 Entre todas estas cosas buscaba reposo, una heredad en que instalarme.
8 Entonces me dio orden el creador del universo, el que me creó dio reposo a mi
tienda, y me dijo: "Pon tu tienda en Jacob, entra en la heredad de
Israel."
9 Antes de los siglos, desde el principio, me creó, y por los siglos
subsistiré.
10 En la Tienda Santa, en su presencia, he ejercido el ministerio, así en Sión
me he afirmado,
11 en la ciudad amada me ha hecho él reposar , y en Jerusalén se halla mi
poder.
12 He arraigado en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad.
13 Como cedro me he elevado en el Líbano, como ciprés en el monte del Hermón.
14 Como palmera me he elevado en Engadí, como plantel de rosas en Jericó, como
gallardo olivo en la llanura, como plátano me he elevado.
15 Cual cinamomo y aspálato aromático he dado fragancia, cual mirra exquisita
he dado buen olor, como gálbano y ónice y estacte, como nube de incienso en la
Tienda.
16 Cual terebinto he alargado mis ramas, y mis ramas son ramas de gloria y de
gracia.
17 Como la vid he hecho germinar la gracia, y mis flores son frutos de gloria y
riqueza.
19 Venid a mí los que me deseáis, y hartaos de mis productos.
20 Que mi recuerdo es más dulce que la miel, mi heredad más dulce que panal de
miel.
21 Los que me comen quedan aún con hambre de mí, los que me beben sienten
todavía sed.
22 Quien me obedece a mí, no queda avergonzado, los que en mí se ejercitan, no
llegan a pecar."
23 Todo esto es el libro de la alianza del Dios Altísimo, la Ley que nos
prescribió Moisés como herencia para las asambleas de Jacob;
25 la que inunda de sabiduría como el Pisón, como el Tigris en días de frutos
nuevos;
26 la que desborda inteligencia como el Eufrates, como el Jordán en días de
cosecha;
27 la que rebosa doctrina como el Nilo, como el Guijón en días de vendimia.
28 El primero no ha acabado aún de conocerla, como tampoco el último la ha
descubierto aún.
29 Porque es más vasto que el mar su pensamiento, y su consejo más que el gran
abismo.
30 Y yo, como canal derivado de un río, como caz que al paraíso sale,
31 y dije: "Voy a regar mi huerto, a empapar mi tablar."Y que aquí
que mi canal se ha convertido en río, y mi río se ha hecho un mar.
32 Aún haré lucir como la aurora la instrucción, lo más lejos posible la
daré a conocer.
33 Aún derramaré la enseñanza como profecía, la dejaré por generaciones de
siglos.
34 Ved que no sólo para mí me he fatigado, sino para todos aquellos que la
buscan.
Eclesiástico
25
1 Con tres cosas me
adorno y me presento bella ante el Señor y ante los hombres: concordia entre
hermanos, amistad entre prójimos, y marido y mujer bien avenidos.
2 Mas tres clases de gente odia mi alma, y su vida de indignación me llena:
pobre altanero, rico mentiroso, y viejo adúltero, falto de inteligencia.
3 Si en la juventud no has hecho acopio, ¿cómo vas a encontrar en tu vejez?
4 ¡Qué bien sienta el juicio a las canas, a los ancianos el tener consejo!
5 ¡Qué bien parece la sabiduría en los viejos, la reflexión y el consejo en
los ilustres!
6 Corona de los viejos es la mucha experiencia, su orgullo es el temor del
Señor.
7 Nueve cosas que imagino tengo por felices en mi corazón, y una décima la
diré con mi lengua: el hombre que recibe de sus hijos contento, que ve, en
vida, la caída de sus enemigos.
8 Feliz quien vive con mujer juiciosa, quien no ara con un buey y un asno, quien
no se desliza con su lengua, quien no sirve a amo indigno de él;
9 feliz quien ha encontrado la prudencia, y quien la expone a oídos que
escuchan.
10 ¡Qué grande el que ha encontrado la sabiduría! Mas no aventaja a quien
teme al Señor.
11 El temor del Señor sobresale por encima de todo, el que lo posee, ¿a quién
es comparable?
13 ¡Cualquier herida, pero no herida del corazón! ¡cualquier maldad, pero no
maldad de mujer!
14 ¡Cualquier desgracia, pero no desgracia de parte de adversarios! ¡cualquier
venganza, pero no venganza de enemigos!
15 No hay veneno como veneno de serpiente, ni furia como furia de enemigo.
16 Prefiero convivir con león o dragón a convivir con mujer mala.
17 La maldad de la mujer desfigura su semblante, oscurece su rostro como un oso.
18 En medio de sus vecinos se sienta su marido, y sin poder contenerse suspira
amargamente.
19 Toda malicia es poca junto a la malicia de mujer, ¡que la suerte del pecador
caiga sobre ella!
20 Cuesta arenosa bajo los pies de un viejo, así es la mujer habladora para un
marido pacífico.
21 No te dejes llevar por belleza de mujer, por mujer no te apasiones.
22 Blanco de ira, de deshonra y gran vergüenza, eso es la mujer que mantiene a
su marido.
23 Corazón abatido, rostro sombrío, herida del corazón eso es la mujer mala.
Manos caídas y rodillas paralizadas, eso es la que no hace feliz a su marido.
24 Por la mujer fue el comienzo del pecado, y por causa de ella morimos todos.
25 No des salida al agua, ni a mujer mala libertad de hablar.
26 Si no camina como marca tu mano, de tu carne córtala.
Eclesiástico
26
1 Feliz el marido de
mujer buena, el número de sus días se duplicará.
2 Mujer varonil da contento a su marido, que acaba en paz la suma de sus años.
3 Mujer buena es buena herencia, asignada a los que temen al Señor:
4 sea rico o pobre, su corazón es feliz, en todo tiempo alegre su semblante.
5 Tres cosas hay que teme mi corazón, y una cuarta me espanta: desunión de
ciudad, motín de plebe, y falsa acusación: todo ello más penoso que la
muerte;
6 pero dolor de corazón y duelo es una mujer celosa de otra, látigo de lengua
que con todos se enzarza.
7 Yugo mal sujeto es la mujer mala, tratar de dominarla es como agarrar un
escorpión.
8 Blanco de gran ira es la mujer bebedora, no podrá ocultar su ignominia.
9 La lujuria de la mujer se ve en la procacidad de sus ojos, en sus párpados se
reconoce.
10 Sobre hija desenvuelta refuerza la guardia, no sea que, si ve descuido, se
aproveche.
11 Guárdate de ir tras ojos descarados, no te extrañes si te llevan al mal.
12 Cual caminante sediento abre ella la boca, y de toda agua que se topa bebe;
ante toda clavija de tienda, impúdica, se sienta, y a toda flecha abre su
aljaba.
13 La gracia de la mujer recrea a su marido, y su ciencia reconforta sus huesos.
14 Un don del Señor la mujer silenciosa, no tiene precio la bien educada.
15 Gracia de gracias la mujer pudorosa, no hay medida para pesar a la dueña de
sí misma.
16 Sol que sale por las alturas del Señor es la belleza de la mujer buena en
una casa en orden.
17 Lámpara que brilla en sagrado candelero es la hermosura de un rostro sobre
un cuerpo esbelto.
18 Columnas de oro sobre basas de plata, las bellas pierras sobre talones
firmes.
28 Dos cosas entristecen mi corazón y la tercera me produce mal humor: el
guerrero que desfallece de indigencia, los inteligentes cuando son
menospreciados, y el que de la justicia al pecado reincide: el Señor le destina
a la espada.
29 Difícilmente se libra de falta el negociante, el comerciante no quedará
limpio de pecado.
Eclesiástico
27
1 Por amor a la
ganancia han pecado muchos, el que trata de enriquecerse desvía la mirada.
2 Entre dos piedras juntas se planta una estaca, y entre venta y compra se
introduce el pecado.
3 Quien no se aferra enseguida al temor del Señor, pronto verá derruida su
casa.
4 Cuando la criba se sacude, quedan los desechos; así en su reflexión se ven
las vilezas del hombre.
5 El horno prueba las vasijas de alfarero, la prueba del hombre está en su
razonamiento.
6 El fruto manifiesta el cultivo del árbol; así la palabra, el del pensamiento
del corazón humano.
7 Antes que se pronuncie no elogies a nadie, que esa es la prueba de los
hombres.
8 Si persigues la justicia, la alcanzarás, y la revestirás como túnica de
gloria.
9 Los pájaros van a posarse donde sus semejantes, la verdad vuelve a quienes la
practican.
10 El león acecha a su presa, así el pecado a los que practican la injusticia.
11 La conversación del piadoso es siempre sabiduría, mas el insensato cambia
como la luna.
12 En medio de imbéciles aguarda tu momento, entre los que piensan demórate.
13 La conversación de los necios es algo irritante, su risa estalla en la
molicie del pecado.
14 El hablar del jurador eriza los cabellos, ante sus disputas se tapan los
oídos.
15 Disputa de orgullosos trae efusión de sangre, sus injurias son penosas de
oír.
16 Quien revela los secretos, pierde el crédito, no encontrará jamás amigo
íntimo.
17 Ama a tu amigo y confíate a él, mas si revelas sus secretos, deja de ir
tras él;
18 porque como el que mata elimina a su víctima, así has destruido la amistad
de tu compañero.
19 Como a pájaro que soltaste de tu mano, así has perdido a tu compañero y no
lo recobrarás.
20 No vayas en su busca, porque se fue lejos, huyó como gacela de la red.
21 Que la herida puede ser vendada, y para la injuria hay reconciliación, pero
el que reveló el secreto, perdió toda esperanza.
22 Quien guiña el ojo, anda urdiendo el mal, nadie podrá apartarle de él.
23 Ante tus ojos pone dulce su boca, y por tus palabras muestra admiración; mas
después cambia de lenguaje, y con tus palabras anda dando escándalo.
24 Muchas cosas detesto, mas nada como a éste, y también el Señor le detesta.
25 Quien tira una piedra al aire, sobre su propia cabeza la tira,el golpe a
traición devuelve heridas.
26 Quien cava una fosa, caerá en ella, quien tiende una red, en ella quedará
preso.
27 Quien hace el mal, lo verá caer sobre sí sin saber de dónde le viene.
28 Escarnio y ultraje son cosa de orgulloso, mas la venganza como león le
acecha.
29 Caerán en la red los que se alegran de la caída de los piadosos, el dolor
los consumirá antes de su muerte.
30 Rencor e ira son también abominables, esa es la propiedad del pecador.
Eclesiástico
28
1 El que se venga,
sufrirá venganza del Señor, que cuenta exacta llevará de sus pecados.
2 Perdona a tu prójimo el agravio, y, en cuanto lo pidas, te serán perdonados
tus pecados.
3 Hombre que a hombre guarda ira, ¿cómo del Señor espera curación?
4 De un hombre como él piedad no tiene, ¡y pide perdón por sus propios
pecados!
5 El, que sólo es carne, guarda rencor, ¿quién obtendrá el perdón de sus
pecados?
6 Acuérdate de las postrimerías, y deja ya de odiar, recuerda la corrupción y
la muerte, y sé fiel a los mandamientos.
7 Recuerda los mandamientos, y no tengas rencor a tu prójimo, recuerda la
alianza del Altísimo, y pasa por alto la ofensa.
8 Absténte de disputas y evitarás el pecado, porque el apasionado atiza las
disputas.
9 El pecador enzarza a los amigos, entre los que están en paz siembra
discordia.
10 Según sea la leña, así arde el fuego, según su violencia, arde la
disputa; según la fuerza del hombre es su furor y conforme a su riqueza sube su
ira.
11 Riña súbita prende fuego, disputa precipitada vierte sangre.
12 Si soplas una chispa, prenderá, si la escupes, se apagará, y ambas cosas
salen de tu boca.
13 Al soplón de lengua doble, maldícele, que ha perdido a muchos que vivían
en paz.
14 A muchos sacudió la lengua triple, los dispersó de nación en nación;
arrasó ciudades fuertes y derruyó casas de magnates.
15 La lengua triple repudió a mujeres varoniles, las privó del fruto de sus
trabajos.
16 El que la atiende no encontrará reposo, ni plantará su tienda en paz.
17 El golpe del látigo produce cardenales, el golpe de la lengua quebranta los
huesos.
18 Muchos han caído a filo de espada, mas no tantos como los caídos por la
lengua.
19 Feliz el que de ella se resguarda, el que no pasa a través de su furor, el
que su yugo no ha cargado, ni ha sido atado con sus coyundas.
20 Porque su yugo es yugo de hierro, y coyundas de bronce sus coyundas.
21 Muerte funesta la muerte que ella da, ¡el seol es preferible a ella!
22 Mas no tiene poder sobre los piadosos, en su llama no se quemarán.
23 Los que abandonan al Señor caerán en ella, en ellos arderá y no se
apagará.Como un león se lanzará contra ellos, como una pantera los
desgarrará.
24 Mira, cerca tu hacienda con espinos, encierra bien tu plata y tu oro.
25 A tus palabras pon balanza y peso, a tu boca pon puerta y cerrojo.
26 Guárdate bien de resbalar por ella, no sea que caigas ante el que te acecha.
Eclesiástico
29
1 Quien hace
misericordia, presta al prójimo, quien le apoya con su mano, guarda los
mandamientos.
2 Presta a tu prójimo cuando se halle en necesidad, y por tu parte restituye a
tiempo al prójimo.
3 Mantén tu palabra y ten confianza en él, y en toda ocasión encontrarás lo
que necesitas.
4 Muchos consideran el préstamo como una ganga, y a los que les han socorrido
causan sinsabores.
5 Hasta que no recibe, besa las manos de su prójimo, y ante su dinero humilla
la voz; pero al tiempo de la restitución da largas, responde con palabras
negligentes y echa la culpa a las circustancias.
6 Si puede, el otro recibirá apenas la mitad, y aun lo tendrá como una
ganga.Si no, se quedará sin su dinero, y se habrá ganado sin necesidad un
enemigo, que le devolverá maldiciones e injurias y le dará, en vez de gloria,
vilipendio.
7 Muchos, sin malicia, vuelven las espaldas, pues temen ser despojados sin
necesidad.
8 Pero con el humilde muéstrate paciente, y a tu limosna no des largas.
9 En atención al mandamiento, acoge al indigente, según su necesidad no le
despidas vacío.
10 Gasta dinero por el hermano y el amigo, que no se te enroñe bajo la piedra y
lo pierdas.
11 Coloca tu tesoro según los mandamientos del Altísimo, y te dará provecho
más que el oro.
12 Encierra la limosna en tus graneros, ella te preservará de todo mal.
13 Mejor que recio escudo y que pesada lanza frente al enemigo combatirá por
ti.
14 El hombre bueno sale fiador de su prójimo, el que ha perdido la vergüenza,
lo deja abandonado.
15 No olvides los favores de tu fiador, pues él se ha expuesto por ti.
16 El pecador dilapida los bienes de su fiador, el ingrato abandona en su
corazón al que le ha salvado.
17 La fianza perdió a muchos que iban bien, los sacudió como ola del mar.
18 Echó de su patria a hombres poderosos, que anduvieron errando por naciones
extrañas.
19 Pecador que se presta a la fianza buscando especular, incurre en juicio.
20 Acoge al prójimo según tus recursos, y cuida de no caer tú mismo.
21 Lo primero para vivir es agua, pan, vestido, y casa para abrigarse.
22 Más vale vida de pobre bajo techo de tablas que comida suntuosa en casa de
extraños.
23 En lo poco y en lo mucho ten buena cara, y no escucharás reproches de tu
huésped.
24 Triste vida andar de casa en casa: donde te hospedes no podrás abrir la
boca.
25 Hospedarás y darás de beber a desagradecidos, y encima tendrás que oír
cosas amargas:
26 "Pasa, huésped, adereza la mesa, si tienes algo a mano, dame de
comer."
27 - "Vete, huésped, cede el puesto a uno más digno, viene a hospedarse
mi hermano, necesito la casa."
28 Duro es para un hombre de sentimiento tal desprecio de la casa, tal insulto
propio para un deudor.
Eclesiástico
30
1 El que ama a su
hijo, le azota sin cesar, para poderse alegrar en su futuro.
2 El que enseña a su hijo, sacará provecho de él, entre sus conocidos de él
se gloriará.
3 El que instruye a su hijo, pondrá celoso a su enemigo, y ante sus amigos se
sentirá gozoso.
4 Murió su padre, y como si no hubiera muerto, pues dejó tras de sí un hombre
igual que él.
5 En su vida le mira con contento, y a su muerte no se siente triste.
6 Contra sus enemigos deja un vengador, y para los amigos quien les pague sus
favores.
7 El que mima a su hijo, vendará sus heridas, a cada grito se le conmoverán
sus entrañas.
8 Caballo no domado, sale indócil, hijo consentido, sale libertino.
9 Halaga a tu hijo, y te dará sorpresas juega con él, y te traerá pesares.
10 No rías con él, para no llorar y acabar rechinando de dientes.
11 No le des libertad en su juventud, y no pases por alto sus errores.
12 Doblega su cerviz mientras es joven, tunde sus costillas cuando es niño, no
sea que, volviéndose indócil, te desobedezca, y sufras por él amargura de
alma.
13 Enseña a tu hijo y trabaja en él, para que no tropieces por su
desvergüenza.
14 Vale más pobre sano y fuerte de constitución que rico lleno de achaques en
su cuerpo.
15 Salud y buena constitución valen más que todo el oro, cuerpo vigoroso más
que inmensa fortuna.
16 Ni hay riqueza mejor que la salud del cuerpo, ni contento mayor que la
alegría del corazón.
17 Mejor es la muerte que una vida amarga, el descanso eterno que enfermedad
permanente.
18 Manjares derramados sobre boca cerrada, eso son las ofrendas de alimentos
puestas sobre una tumba.
19 ¿De qué le sirve el sacrificio a un ídolo? ¡ni lo comerá ni lo
olerá!Así aquel a quien persigue el Señor,
20 que mira con sus ojos y gime.Escomo un eunuco que oprime a una virgen y gime.
21 No entregues tu alma a la tristeza, ni te atormentes a ti mismo con tus
cavilaciones.
22 La alegría de corazón es la vida del hombre, el regocijo del varón,
prolongación de sus días.
23 Engaña tu alma y consuela tu corazón, echa lejos de ti la tristeza; que la
tristeza perdió a muchos, y no hay en ella utilidad.
24 Envidia y malhumor los días acortan, las preocupaciones traen la vejez antes
de tiempo.
25 Un corazón radiante viene bien en las comidas, se preocupa de lo que come.
Eclesiástico
31
1 El insomnio por la
riqueza consume las carnes, las preocupaciones que trae ahuyentan el sueño.
2 Las preocupaciones del día impiden dormir, la enfermedad grave quita el
sueño.
3 Se afana el rico por juntar riquezas, y cuando descansa, se hastía de sus
placeres.
4 Se afana el pobre por falta de sustento, y cuando descansa, se acaba en la
indigencia.
5 El que ama el oro no se verá justificado, el que anda tras el lucro se
extraviará en él.
6 Muchos se arruinaron por causa del oro, su perdición la tenían delante.
7 Es leño de tropiezo para los que le ofrecen sacrificios, y todo insensato
queda preso en él.
8 Feliz el rico que fue hallado intachable, que tras el oro no se fue.
9 ¿Quién es, y le felicitaremos?, pues obró maravillas en su pueblo.
10 ¿Quién sufrió esta prueba y fue hallado perfecto? será para él motivo de
gloria. ¿Quién pudo prevaricar y no prevaricó, hacer mal y no lo hizo?
11 Sus bienes se consolidarán, y la asamblea hablará de sus bondades.
12 ¿En mesa suntuosa te has sentado?, no abras hacia ella tus fauces, no digas:
"¡Qué de cosas hay aquí!"
13 Recuerda que es cosa mala tener un ojo ávido, ¿qué ha sido creado peor que
el ojo? por eso, por cualquier cosa llora.
14 Donde mire tu huésped no extiendas tú la mano, y no te eches sobre el plato
al tiempo que él.
15 Juzga al prójimo como a ti mismo, y en todo asunto actúa con reflexión.
16 Come como hombre bien educado lo que tienes delante, no te muestres glotón,
para no hacerte odioso.
17 Termina el primero por educación, no seas insaciable, y no tendrás
tropiezo.
18 Si en medio de muchos te has sentado a la mesa, no alargues tu mano antes que
ellos.
19 ¡Qué poco le basta a un hombre bien educado!, y luego en el lecho no
resuella.
20 A vientre moderado, sueño saludable, se levanta temprano y es dueño de
sí.Insomnio, vómitos y cólicos le esperan al hombre insaciable.
21 Si te viste obligado a comer demasiado, levántate, vomítalo lejos, y
quedarás tranquilo.
22 Oyeme, hijo, y no me desprecies, al fin comprenderás mis palabras.En todo lo
que hagas sé moderado, y no te vendrá enfermedad alguna.
23 Al espléndido en las comidas le bendicen los labios, el testimonio de su
munificencia es firme.
24 Al mezquino en la comida le murmura la ciudad, el testimonio de su mezquindad
es minucioso.
25 Con el vino no te hagas el valiente, porque a muchos ha perdido el vino.
26 El horno prueba el temple del acero, así el vino a los corazones en disputa
de orgullosos.
27 Como la vida es el vino para el hombre, si lo bebes con medida. ¿Qué es la
vida a quien le falta el vino, que ha sido creado para contento de los hombres?
28 Regocijo del corazón y contento del alma es el vino bebido a tiempo y con
medida.
29 Amargura del alma, el vino bebido con exceso por provocación o desafío.
30 La embriaguez acrecienta el furor del insensato hasta su caída, disminuye la
fuerza y provoca las heridas.
31 En banquete no reproches a tu prójimo, no le desprecies cuando está
contento, palabra injuriosa no le digas ni le molestes reclamándole dinero.
Eclesiástico
32
1 ¿Te han nombrado
presidente? No te engrías, sé entre los demás como uno de ellos; atiéndeles,
y después te sientas.
2 Cuando hayas cumplido todo tu menester, tomo asiento, para que con ellos te
alegres, y por tu acierto recibas la corona.
3 Habla, anciano, que te está bien, pero con discreción y sin estorbar la
música.
4 Durante la audición, no derrames locuacidad, no te hagas el sabio a
destiempo.
5 Sello de carbunclo en alhaja de oro, así es un concierto musical de un
banquete.
6 Sello de esmeralda en montura de oro, así es una melodía entre vino
delicioso.
7 Habla, joven, si te es necesario, dos veces a lo sumo, si se te pregunta.
8 Resume tu discurso, di mucho en poco, sé como quien sabe y al mismo tiempo
calla.
9 Entre grandes no te iguales a ellos, si otro habla, no te excedas en hablar.
10 Al trueno se adelanta el relámpago, así al modesto le antecede la gracia.
11 Llegada la hora levántate, no te rezagues, ve corriendo a casa, no te hagas
el remolón.
12 Allí, diviértete y haz lo que te plazca, mas no peques con palabras
insolentes.
13 Y por todo esto bendice a tu Hacedor, que te colma de sus bienes.
14 El que teme al Señor acepta la instrucción, los que madrugan encuentran su
favor.
15 El que busca la ley se llena de ella, al hipócrita le sirve de tropiezo.
16 Los que temen al Señor son justificados, hacen brillar sus buenas acciones
como luz.
17 El pecador rehúye la reprensión, según su voluntad encuentra excusa.
18 El varón de consejo no descuida la reflexión, el extraño y el orgulloso no
se encogen de miedo.
19 Sin consejo no hagas nada, y no te arrepentirás de tus acciones.
20 Por caminos escabrosos no vayas, y no tropezarás en piedras.
21 No te confies en camino inexplorado,
22 y de tus hijos guárdate.
23 En todos tus actos vela sobre ti, que esto es también guardar los
mandamientos.
24 El que tiene confianza en la ley atiende a los mandamientos, y el que pone su
confianza en el Señor no sufre daño.
Eclesiástico
33
1 Al que teme al
Señor ningún mal le sucede, aunque sufra una prueba, se verá librado.
2 El varón sabio no aborrece la ley, mas el que finge observarla es como nave
en borrasca.
3 El hombre inteligente pone su confianza en la ley, la ley es para él digna de
fe como un oráculo.
4 Prepara tu discurso, y serás así escuchado, concentra tu saber y responde.
5 Rueda de carro son las entrañas del necio, como eje que da vueltas, su
razonamiento.
6 Caballo de remonta, así el amigo burlón, bajo todo el que lo monta relincha.
7 ¿Por qué un día es superior a otro, si toda la luz de cada día del año
viene del sol?
8 En la mente del Señor fueron diferenciados, él hizo distintas estaciones y
fiestas.
9 A unos los ensalzó y santificó, a otros los hizo días ordinarios.
10 Así todos los hombres vienen del suelo, de la tierra fue creado Adán.
11 Con su gran sabiduría los diferenció el Señor, e hizo distintos sus
caminos.
12 A unos los bendijo y ensalzó, los santificó y los puso junto a sí; a otros
los maldijo y humilló y los derribó de su puesto.
13 Como la arcilla del alfarero está en su mano, - y todos sus caminos en su
voluntad -, así los hombres en la mano de su Hacedor, que a cada uno da según
su juicio.
14 Frente al mal está el bien, frente a la muerte, la vida.Así frente al
piadoso, el pecador.
15 Fíjate, pues, en todas las obras del Altísimo, dos a dos, una frente a
otra.
16 También yo, el último, me he desvelado, como quien racima tras de los
viñadores.
17 Por la bendición del Señor me he adelantado, y como viñador he llenado el
lagar.
18 Mirad que no para mí solo me he afanado, sino para todos los que buscan la
instrucción.
19 Escuchadme, grandes del pueblo, jefes de la asamblea, prestad oído.
20 A hijo y mujer, a hermano y amigo no des poder sobre ti en vida tuya.No des a
otros tus riquezas, no sea que, arrepentido, tengas que suplicar por ellas.
21 Mientras vivas y haya aliento en ti, no te enajenes a ti mismo a nadie.
22 Pues es mejor que tus hijos te pidan, que no que tengas que mirar a los manos
de tus hijos.
23 En todas tus obras muéstrate con dominio, no pongas mancha en tu gloria.
24 Cuando se acaben los días de tu vida, a la hora de la muerte, reparte tu
herencia.
25 Al asno, forraje, palo y carga, al criado, pan, instrucción y trabajo.
26 Haz trabajar al siervo, y encontrarás descanso, deja libres sus manos, y
buscará la libertad.
27 Yugo y riendas doblegan la cerviz, al mal criado torturas e inquisiciones.
28 Mándale trabajar para que no esté ocioso, que mucho mal enseñó la
ociosidad.
29 Ponle trabajo como le corresponde, si no obedece, carga sus pies de grillos.
30 Pero no te sobrepases con nadie, no hagas nada sin equidad.
31 Si tienes un criado, sea como tú, porque con sangre lo adquiriste.
32 Si tienes un criado, trátale como hermano, porque has menester de él como
de ti mismo.
33 Si le maltratas, y levantándose, se escapa, ¿por qué camino irás a
buscarle?
Eclesiástico 34
1 Las esperanzas
vanas y engañosas son para el imbécil, los sueños dan alas a los insensatos.
2 Tratar de asir una sombra o perseguir el viento es buscar apoyo en los
sueños.
3 Espejo y sueño son casas semejantes, frente a un rostro, una imagen de
rostro.
4 De los impuros, ¿qué pureza puede resultar? de la mentira, ¿qué verdad
puede salir?
5 Adivinaciones, augurios y sueños cosas vanas son, como fantasías de corazón
de mujer en parto.
6 A menos que te sean enviadas por el Altísimo en visita, no abras tu corazón
a estas cosas.
7 Que a muchos extraviaron los sueños, y cayeron los que en ellos esperaban.
8 Sin dolo se ha de cumplir la Ley, y sabiduría en boca fiel es perfección.
9 Hombre que ha corrido mundo sabe muchas cosas, el que tiene experiencia se
expresa con inteligencia.
10 Quien no ha pasado pruebas poco sabe, quien ha corrido mundo posee gran
destreza.
11 Muchas cosas he visto en el curso de mis viajes, más vasta que mis palabras
es mi inteligencia.
12 Bien de veces he estado en peligro de muerte, y me salvé gracias a todo
esto.
13 El espíritu de los que temen al Señor vivirá, porque su esperanza está
puesta en aquel que los salva.
14 Quien teme al Señor de nada tiene miedo, y no se intimida, porque él es su
esperanza.
15 Feliz el alma del que teme al Señor: ¿en quién se sostiene? ¿cuál es su
apoyo?
16 Los ojos del Señor sobre quienes le aman, poderosa protección, probado
apoyo, abrigo contra el viento abrasador, abrigo contra el ardor del mediodía,
guardia contra tropiezos, auxilio contra caídas,
17 que levanta el alma, alumbra los ojos, da salud, vida y bendición.
18 Sacrificar cosa injusta es hacer ofrenda rechazada, no logran complacencia
los presentes de los sin ley.
19 No se complace el Altísimo en ofrendas de impíos, ni por el cúmulo de
víctimas perdona los pecados.
20 Inmola a un hijo a los ojos de su padre quien ofrece víctima a costa de los
bienes de los humildes.
21 Pan de indigentes es la vida de los pobres, quien se lo quita es un hombre
sanguinario.
22 Mata a su prójimo quien le arrebata su sustento, vierte sangre quien quita
el jornal al jornalero.
23 Uno edifica, el otro destruye, ¿qué ganan con ello más que fatigas?
24 Uno bendice, el otro maldice, ¿a quién de los dos escuchará el amo?
25 Quien se purifica del contacto de un muerto y le vuelve a tocar, ¿qué ha
ganado con su baño de purificación?
26 Así el hombre que ayuna por sus pecados y que vuelve otra vez a hacer lo
mismo; su oración, ¿quién la escuchará? ¿de qué le ha servido el
humillarse?
Eclesiástico
35
1 Observar la ley es
hacer muchas ofrendas, atender a los mandamientos es hacer sacrificios de
comunión.
2 Devolver favor es hacer oblación de flor de harina, hacer limosna es ofrecer
sacrificios de alabanza.
3 Apartarse del mal es complacer al Señor, sacrificio de expiación apartarse
de la injusticia.
4 No te presentes ante el Señor con las manos vacías, pues todo esto es lo que
prescribe el mandamiento.
5 La ofrenda del justo unge el altar, su buen olor sube ante el Altísimo.
6 El sacrificio del justo es aceptado, su memorial no se olvidará.
7 Con ojo generoso glorifica al Señor, y no escatimes las primicias de tus
manos.
8 En todos tus dones pon tu rostro alegre, con contento consagra los diezmos.
9 Da al Altísimo como él te ha dado a ti, con ojo generoso, con arreglo a tus
medios.
10 Porque el Señor sabe pagar, y te devolverá siete veces más.
11 No trates de corromperle con presentes, porque no los acepta, no te apoyes en
sacrificio injusto.
12 Porque el Señor es juez, y no cuenta para él la gloria de nadie.
13 No hace acepción de personas contra el pobre, y la plegaria del agraviado
escucha.
14 No desdeña la súplica del huérfano, ni a la viuda, cuando derrama su
lamento.
15 Las lágrimas de la viuda, ¿no bajan por su mejilla, y su clamor contra el
que las provocó?
16 Quien sirve de buena gana, es aceptado, su plegaria sube hasta las nubes.
17 La oración del humilde las nubes atraviesa, hasta que no llega a su término
no se consuela él.
18 Y no desiste hasta que vuelve los ojos el Altísimo, hace justicia a los
justos y ejecuta el juicio.
19 Y el Señor no se tardará, ni tendrá con éstos más paciencia,
20 hasta no haber machacado los lomos de los sin entrañas, y haber tomado
venganza de las naciones,
21 haber extirpado el tropel de los soberbios, y quebrado el cetro de los
injustos,
22 hasta no haber pagado a cada cual según sus actos, las obras de los hombres
según sus intenciones,
23 haber hecho justicia a su pueblo, y haberles dado contento con su
misericordia.
24 Grata es la misericordia en tiempo de tribulación, como nubes de lluvia en
tiempo de sequía.
Eclesiástico
36
1 Ten piedad de
nosotros, Dios, dueño de todas las cosas, mira y siembra tu temor sobre todas
las naciones.
2 Alza tu mano contra las naciones extranjeras, para que reconozcan tu
señorío.
3 Como ante ellas te has mostrado santo con nosotros, así ante nosotros
muéstrate grande con ellas.
4 Que te reconozcan, como nosotros hemos reconocido que no hay Dios fuera de ti,
Señor.
5 Renueva las señales, repite tus maravillas, glorifica tu mano y tu brazo
derecho.
6 Despierta tu furor y derrama tu ira, extermina al adversario, aniquila al
enemigo.
7 Acelera la hora, recuerda el juramento, y que se publiquen tus grandezas.
8 Que el fuego de la ira devore al que se escape, y los que hacen daño a tu
pueblo hallen la perdición.
9 Aplasta la cabeza de los jefes enemigos, que dicen: "Nadie más que
nosotros."
10 Congrega todas las tribus de Jacob, dales su heredad como al principio.
11 Ten piedad, Señor, del pueblo llamado con tu nombre, de Israel, a quien
igualaste con el primogénito.
12 Ten compasión de tu santa ciudad, de Jerusalén, lugar de tu reposo.
13 Llena a Sión de tu alabanza, y de tu gloria tu santuario.
14 Da testimonio a tus primeras criaturas, mantén las profecías dichas en tu
nombre.
15 Da su recompensa a los que te aguardan, y que tus profetas queden
acreditados.
16 Escucha, Señor, la súplica de tus siervos, según la bendición de Aarón
sobre tu pueblo.
17 Y todos los de la tierra reconozcan que tú eres el Señor, el Dios eterno.
18 Todo alimento traga el vientre, pero unos alimentos son mejores que otros.
19 El paladar distingue por el gusto la carne de caza, así el corazón
inteligente las palabras mentirosas.
20 El corazón perverso da tristeza, pero el hombre de experiencia le da su
merecido.
21 A cualquier marido acepta la mujer, pero unas hijas son mejores que otras.
22 La belleza de la mujer recrea la mirada, y el hombre la desea más que
ninguna cosa.
23 Si en su lengua hay ternura y mansedumbre, su marido ya no es como los demás
hombres.
24 El que adquiere una mujer, adquiere el comienzo de la fortuna,una ayuda
semejante a él y columna de apoyo.
25 Donde no hay valla, la propiedad es saqueada, donde no hay mujer, gime un
hombre a la deriva.
26 ¿Quién se fiará del ladrón ágil que salta de ciudad en ciudad?
27 Así tampoco del hombre que no tiene nido y que se alberga donde la noche le
sorprende.
Eclesiástico
37
1 Todo amigo dice:
"También yo soy tu amigo", pero hay amigo que lo es sólo de nombre.
2 ¿No es para uno una mortal tristeza un compañero o amigo trocado en enemigo?
3 ¡Oh intención perversa! ¿de dónde saliste para cubrir la tierra de
engaño?
4 El compañero disfruta en el contento del amigo, pero al tiempo de
tribulación se volverá contra él.
5 El compañero compadece al amigo por interés, y cuando llega el combate
embraza el escudo.
6 No te olvides de tu amigo en tu alma, ni pierdas su recuerdo cuando seas rico.
7 Todo consejero da consejos, pero hay quien aconseja en su interés.
8 Del consejero guarda tu alma, conoce primero qué necesita - porque en su
propio interés dará consejo -, no sea que eche sobre ti la suerte,
9 y te diga: "Bueno es tu camino", quedándose enfrente para ver qué
te sucede.
10 No te aconsejes del que te mira con desprecio, y de los que te envidian
oculta tu consejo;
11 ni te aconsejes con mujer sobre su rival, con cobarde acerca la guerra, con
negociante respecto del comercio, con comprador sobre la venta, con envidioso
sobre la gratitud, con despiadado sobre la generosidad, con perezoso sobre
cualquier trabajo, con temporero sobre el término de una obra, con siervo
ocioso sobre un trabajo grande: no cuentes con éstos para ningún consejo.
12 Sino recurre siempre a un hombre piadoso, de quien sabes bien que guarda los
mandamientos, cuya alma es según tu alma, y que, si caes, sufrirá contigo.
13 Y mantén firme el consejo de tu corazón, que nadie es para ti más fiel que
él.
14 Pues el alma del hombre puede a veces advertir más que siete vigías
sentados en lo alto para vigilar.
15 Y por encima de todo esto suplica al Altísimo, para que enderece tu camino
en la verdad.
16 Principio de toda obra es la palabra, y antes de toda acción está el
consejo.
17 Raíz de los pensamientos es el corazón, de él salen cuatro ramas:
18 bien y mal, vida y muerte, mas la que siempre los domina es la lengua.
19 Hay hombre diestro que adoctrina a muchos, y para sí mismo es un inútil.
20 Hay quien se hace el sabio en palabras y es aborrecido, y que acabará sin
tener qué comer.
21 Pues no se le dio la gracia que viene del Señor, porque estaba vacío de
toda sabiduría.
22 Hay quien para sí mismo es sabio, y los frutos de su inteligencia son,
según él, dignos de fe.
23 El varón sabio enseña a su pueblo, y los frutos de su inteligencia son
dignos de fe.
24 El varón sabio es colmado de bendiciones, y le llaman feliz todos los que le
ven.
25 La vida del hombre tiene días contados, mas los días de Israel no tienen
número.
26 El sabio en su pueblo se gana la confianza, y su nombre vivirá por los
siglos.
27 Hijo, en tu vida prueba tu alma, ve lo que es malo para ella y no se los des.
28 Pues no a todos les conviene todo, y no a todo el mundo le gusta lo mismo.
29 No seas insaciable de todo placer, y no te abalances sobre la comida,
30 porque en el exceso de alimento hay enfermedad, y la intemperancia acaba en
cólicos.
31 Por intemperancia han muerto muchos, pero el que se vigila prolongará su
vida.
Eclesiástico
38
1 Da al médico, por
sus servicios, los honores que merece, que también a él le creó el Señor.
2 Pues del Altísimo viene la curación, como una dádiva que del rey se recibe.
3 La ciencia del médico realza su cabeza, y ante los grandes es admirado.
4 El Señor puso en la tierra medicinas, el varón prudente no las desdeña.
5 ¿No fue el agua endulzada con un leño para que se conociera su virtud?
6 El mismo dio a los hombres la ciencia para que se gloriaran en sus maravillas.
7 Con ellas cura él y quita el sufrimiento, con ellas el farmacéutico hace
mixturas.
8 Así nunca se acaban sus obras, y de él viene la paz sobre la haz de la
tierra.
9 Hijo, en tu enfermedad, no seas negligente, sino ruega al Señor, que él te
curará.
10 Aparta las faltas, endereza tus manos, y de todo pecado purifica el corazón.
11 Ofrece incienso y memorial de flor de harina, haz pingües ofrendas según
tus medios.
12 Recurre luego al médico, pues el Señor le creó también a él, que no se
aparte de tu lado, pues de él has menester.
13 Hay momentos en que en su mano está la solución,
14 pues ellos también al Señor suplicarán que les ponga en buen camino hacia
el alivio y hacia la curación para salvar tu vida.
15 El que peca delante de su Hacedor ¡caiga en manos del médico!
16 Hijo, por un muerto lágrimas derrama, como quien sufre cruelmente, entona la
lamentación; según el ceremonial entierra su cadáver y no seas negligente con
su sepultura.
17 Llora amargamente, date fuertes golpes de pecho, haz el duelo según su
dignidad, un día o dos, para evitar murmullos; después, consuélate de la
tristeza.
18 Porque de la tristeza sale la muerte, la tristeza del corazón enerva las
fuerzas.
19 En la adversidad permanece también la tristeza, una vida de miseria va
contra el corazón.
20 No des tu corazón a la tristeza, evítala acordándote del fin.
21 No lo olvides: no hay retorno, a él no le aprovechará, y te harás daño a
ti mismo.
22 "Recuerda mi sentencia, que será también la tuya: a mí ayer, a ti te
toca hoy."
23 Cuando un muerto reposa, deja en paz su memoria, consuélate de él, porque
su espíritu ha partido.
24 La sabiduría del escriba se adquiere en los ratos de sosiego, el que se
libera de negocios se hará sabio.
25 ¿Cómo va a hacerse sabio el que empuña el arado, y se gloría de tener por
lanza el aguijón, el que conduce bueyes, los arrea en sus trabajos y no sabe
hablar más que de novillos?
26 Aplica su corazón a abrir surcos, y sus vigilias a cebar terneras.
27 De igual modo todo obrero o artesano, que trabaja día y noche; los que
graban las efigies de los sellos, y su afán se centra en variar los detalles;
ponen todo su corazón en igualar el modelo y gastan sus vigilias en rematar la
obra.
28 También el herrero sentado junto al yunque, atento a los trabajos del
hierro; el vaho del fuego sus carnes derrite, en el calor de la fragua se
debate, el ruido del martillo le ensordece, y en el modelo del objeto tiene
fijos sus ojos; pone su corazón en concluir sus obras, y sus vigilias en
adornarlas al detalle.
29 De igual modo el alfarero sentado a su tarea y dando a la rueda con sus pies,
preocupado sin cesar por su trabajo, toda su actividad concentrada en el
número;
30 con su brazo moldea la arcilla, con sus pies vence su resistencia; pone su
corazón en acabar el barnizado, y gasta sus vigilias en limpiar el horno.
31 Todos éstos ponen su confianza en sus manos, y cada uno se muestra sabio en
su tarea.
32 Sin ellos no se construiría ciudad alguna, ni se podría habitar ni circular
por ella.
33 Mas para el consejo del pueblo no se les busca, ni se les distingue en la
asamblea.No se sientan en sitial de juez, ni meditan en la alianza del juicio.
34 No demuestran instrucción ni juicio, ni se les encuentra entre los que dicen
máximas.Pero aseguran la creación eterna, el objeto de su oración son los
trabajos de su oficio.
Eclesiástico
39
1 No así el que
aplica su alma a meditar la ley del Altísimo.La sabiduría de todos los
antiguos rebusca, a los profecías consagra sus ocios,
2 conserva los relatos de varones célebres, en los repliegues de las parábolas
penetra,
3 busca los secretos de los proverbios y en los enigmas de las parábolas
insiste.
4 En medio de los grandes ejerce su servicio, ante los jefes aparece; viaja por
tierras extranjeras, adquiere experiencia de lo bueno y lo malo entre los
hombres.
5 Aplica su corazón a ir bien de mañana donde el Señor su Hacedor; suplica
ante el Altísimo, abre su boca en oración y por sus pecados suplica.
6 Si el gran Señor lo quiere, del espíritu de inteligencia será lleno.El
mismo derramará como lluvia las palabras de su sabiduría, y en la oración
dará gracias al Señor.
7 Enderezará su consejo y su ciencia. y en sus misterios ocultos hará
meditación.
8 Mostrará la instrucción recibida, y en la ley de la alianza del Señor se
gloriará.
9 Muchos elogiarán su inteligencia, jamás será olvidada.No desaparecerá su
recuerdo, su nombre vivirá de generación en generación.
10 Su sabiduría comentarán las naciones, su elogio, lo publicará la asamblea.
11 Mientras viva, su nombre dejará atrás a mil, y cuando descanse, él le
bastará.
12 Aún voy a hablar después de meditar, que estoy colmado como la luna llena.
13 Escuchadme, hijos piadosos, y creced como rosa que brota junto a corrientes
de agua.
14 Como incienso derramad buen olor, abríos en flor como el lirio, exhalad
perfume, cantad un cantar, bendecid al Señor por todas sus obras.
15 Engrandeced su nombre, dadle gracias por su alabanza, con los cantares de
vuestros labios y con cítaras, decid así en acción de gracias:
16 ¡Qué hermosas son todas las obras del Señor! todas sus órdenes se
ejecutan a su hora.No hay por qué decir: ¿Qué es esto? Y esto ¿para qué?,
que todo se ha de buscar a su tiempo.
17 A su orden el agua se detiene en una masa, a la palabra de su boca se forman
los depósitos de las aguas.
18 A una orden suya se hace todo lo que desea, y no hay quien pueda estorbar su
salvación.
19 Las obras de toda carne están delante de él, y nada puede ocultarse a sus
ojos.
20 Su mirada abarca de eternidad a eternidad, y nada hay admirable para él.
21 No hay por qué decir: ¿Qué es esto? Y esto ¿para qué?, pues todo ha sido
creado con un fin.
22 Su bendición se ha desbordado como un río, como un diluvio ha inundado la
tierra.
23 De igual modo las naciones recibirán en herencia su ira, como cuando él
cambió las aguas en salinas.
24 Sus caminos rectos son para los santos, así como para los sin ley son
piedras de tropiezo.
25 Los bienes están desde el principio creados para los buenos, así como los
males para los pecadores.
26 De primera necesidad para la vida del hombre es el agua, el fuego, el hierro
y la sal, la flor de harina de trigo, la leche y la miel, el jugo de uva, el
aceite y el vestido.
27 Todo esto son bienes para los piadosos, mas para los pecadores se truecan en
males.
28 Hay vientos creados para el castigo, en su furor ha endurecido él sus
látigos; al tiempo de la consumación su fuerza expanden, y desahogan el furor
del que los hizo.
29 Fuego y granizo, hambre y muerte, para el castigo ha sido creado todo esto.
30 Y dientes de fieras, escorpiones, víboras y espada vengadora para la
perdición del impío.
31 Todos hallan contento en hacer su mandato, en la tierra están prontos para
su menester, y llegada la ocasión no traspasarán su orden.
32 Por eso desde el principio me reafirmé, medité y he puesto por escrito:
33 "Las obras del Señor son todas buenas, a su tiempo provee él a toda
necesidad.
34 No hay por qué decir: Esto es peor que aquello, porque todo a su tiempo es
aprobado.
35 Y ahora con todo el corazón y la boca cantad himnos y bendecid el nombre del
Señor."
Eclesiástico
40
1 Grandes trabajos
han sido creados para todo hombre, un yugo pesado hay sobre los hijos de Adán,
desde el día que salieron del vientre de su madre, hasta el día del retorno a
la madre de todo.
2 Sus reflexiones, el miedo de su corazón es la idea del futuro, el día de la
muerte.
3 Desde el que está sentado en un trono glorioso, hasta el que en tierra y
ceniza está humillado,
4 desde el que lleva púrpura y corona, hasta el que se cubre de tela grosera,
sólo furor, envidia, turbación, inquietud, miedo a la muerte, resentimiento y
discordia.
5 A la hora del descanso en la cama, el sueño de la noche altera el
conocimiento.
6 Poco, casi nada, reposa, y ya en sueños, como en día de guardia, se ve
turbado por las visiones de su corazón, como el que ha huído ante el combate.
7 A la hora de su turno se despierta, sorprendido de su vano temor.
8 Para toda carne, del hombre hasta la bestia, mas para los pecadores siete
veces más:
9 Muerte, sangre, discordia, espada, adversidades, hambre, tribulación, azote.
10 Contra los sin ley fue creado todo esto, y por su culpa se produjo el
diluvio.
11 Todo cuanto de tierra viene, a tierra vuelve, y cuanto de agua, en el mar
desemboca.
12 Todo don e injusticia serán aventados, más la fidelidad subsistirá por
siempre.
13 Las riquezas de los injustos se esfumarán como un torrente, como un gran
trueno que en tormenta estalla.
14 Cuando él abre las manos, se contenta, así los transgresores desaparecerán
por completo.
15 Los vástagos de los impíos no tienen muchas ramas, las raíces impuras
sólo hallan piedra áspera.
16 Caña que brota en toda agua o borde de río será arrancada antes que toda
hierba.
17 La caridad es como un paraíso de bendición, y la limosna permanece para
siempre.
18 La vida del que se basta a sí mismo y del obrero es dulce, pero más que
ambos el que encuentra un tesoro.
19 Los hijos y la fundación de una ciudad perpetúan el nombre, pero más que
ambas cosas es estimada la mujer intachable.
20 El vino y la música ponen contento el corazón, pero más que ambas cosas el
amor a la sabiduría.
21 La flauta y el salterio hacen el canto suave, pero más que ambas cosas la
lengua dulce.
22 Gracia y belleza el ojo anhela, pero más que ambas cosas el verdor del
sembrado.
23 Amigo y compañero se encuentran a su hora, pero más que ambos la mujer con
el marido.
24 Amigos y socorro para el tiempo de tribulación, pero más que ambos salva la
limosna.
25 Oro y plata hacen el paso firme, pero más que ambos se estima el consejo.
26 La riqueza y la fuerza realzan el corazón, pero más que las dos, el temor
del Señor.En el temor del Señor no existe mengua, con él no hay ya por qué
buscar ayuda.
27 El temor del Señor como un paraíso de bendición, protege él más que toda
gloria.
28 Hijo, no lleves una vida de mendicidad, que más vale morir que mendigar.
29 Hombre que mira a la mesa de otro no merece el nombre de vida su
existencia.Con comida ajena mancha su boca, pero el hombre instruido y educado
de ello se guardará.
30 En la boca del descarado la mendicidad resulta dulce, pero en su vientre es
un fuego que abrasa.
Eclesiástico
41
1 ¡Oh muerte, qué
amargo es tu recuerdo para el hombre que vive en paz entre sus bienes, para el
varón desocupado a quien en todo le va bien, y todavía con fuerzas para
servirse el alimento!
2 ¡Oh muerte, buena es tu sentencia para el hombre necesitado y carente de
fuerzas, para el viejo acabado, ahíto de cuidados, que se rebela y ha perdido
la paciencia!
3 No temas la sentencia de la muerte, recuerda tus comienzos y tu fin.
4 Esta sentencia viene del Señor sobre toda carne, ¿por qué desaprobar el
agrado del Altísimo?Ya se viva diez, cien, mil años, no se reprocha en el seol
la vida.
5 Hijos abominables son los hijos de los pecadores que viven en vecindad de
impíos.
6 La herencia de los hijos de los pecadores va a la ruina, con su linaje se
perpetúa el oprobio.
7 Al padre impío le reprochan sus hijos, porque por causa de él viven en
oprobio.
8 ¡Ay de vosotros, impíos, que la ley del Altísimo habéis abandonado!
9 Si nacéis, para la maldición nacéis, si morís, la maldición heredáis.
10 Todo cuanto viene de tierra, a tierra volverá, así irán los impíos de la
maldición a la ruina.
11 El duelo de los hombres se dirige a sus cuerpos, pero el nombre de los
pecadores, que no es bueno, se borrará.
12 Preocúpate de tu nombre, que eso te queda, más que mil grandes tesoros de
oro.
13 La vida buena tiene un límite de días, pero el buen nombre permanece para
siempre.
14 Conservad la instrucción en paz, hijos.Sabiduría escondida y tesoro
invisible, ¿qué provecho hay en ambos?
15 Más vale hombre que oculta su necedad, que hombre que oculta su sabiduría.
16 Así pues, ruborizaos de lo que os voy a señalar, que no es bueno guardar
toda vergüenza, ni todo es apreciato fielmente por todos.
17 Ante un padre y una madre avergonzaos de la fornicación, de la mentira, ante
el jefe y el poderoso;
18 del extravío, ante juez y el magistrado, de la iniquidad, ante la asamblea y
el pueblo;
19 de la injusticia, ante el compañero y el amigo, del robo, ante el lugar en
que resides;
20 y ante la verdad de Dios y la alianza: de clavar los codos en los panes,
21 de despreciar la recepción y el don, de callarse ante los que saludan,
22 de mirar a mujer prostituta, de volver la cara a tu pariente,
23 de quitar la parte y el don de otro, de clavar los ojos en mujer casada,
24 de intimidades con la criada - ¡no te acerques a su lecho! -
25 de palabras injuriosas ante los amigos - después de dar no hagas reproches -
26 de repetir la palabra oída, de revelar las palabras secretas.
27 Serás entonces de verdad un hombre ruboroso, y ante todo el mundo hallarás
gracia.
Eclesiástico
42
1 Pero de lo que
sigue no te avergüences, y no peques por tener acepción de personas:
2 de la ley del Altísimo y de su alianza, del juicio que justifica a los
impíos,
3 de contar con compañero de viaje, de dar la herencia a compañeros,
4 de la exactitud de balanzas y pesas, de obtener grandes y pequeñas ganancias,
5 de provecho en la venta a comerciantes, de la copiosa instrucción de los
hijos, de ensangrentar las costillas de un mal siervo.
6 Con mujer mala es bueno usar el sello, y, donde hay muchas manos, echa la
llave.
7 Lo que entregues, hazlo con cuenta y medida, el haber y el debe, sea todo por
escrito.
8 No te avergüences de enseñar al tonto y al necio, y al viejo acabado juzgado
como joven.Serás entonces de verdad educado, y estimado de todo viviente.
9 Una hija es para el padre un secreto desvelo, aleja el sueño la inquietud por
ella.En su juventud, miedo a que se le pase la edad, si está casada, a que sea
aborrecida.
10 Cuando virgen, no sea mancillada y en la casa paterna quede encinta.Cuando
casada, a que sea infiel, cohabitando, a que sea estéril.
11 Sobre la hija desenvuelta refuerza la vigilancia, no sea que te haga la
irrisión de tus enemigos, comidilla en la ciudad, corrillos en el pueblo, y
ante el vulgo espeso te avergüence.
12 De ningún hombre te quedes mirando la belleza, y entre mujeres no te
sientes.
13 Porque de los vestidos sale la polilla, y de la mujer la malicia femenina.
14 Vale más maldad de hombre que bondad de mujer, la mujer cubre de vergüenza
y oprobio.
15 Voy a evocar las obras del Señor, lo que tengo visto contaré.Por las
palabras del Señor fueron hechas sus obras, y la creación está sometida a su
voluntad.
16 El sol mira a todo iluminándolo, de la gloria del Señor está llena su
obra.
17 No son capaces los Santos del Señor de contar todas sus maravillas, que
firmemente estableció el Señor omnipotente, para que en su gloria el universo
subsistiera.
18 El sondea el abismo y el corazón humano, y sus secretos cálculos
penetra.Pues el Altísimo todo saber conoce, y fija sus ojos en las señales de
los tiempos.
19 Anuncia lo pasado y lo futuro, y descubre las huellas de las cosas secretas.
20 No se le escapa ningún pensamiento, ni una palabra se le oculta.
21 Las grandezas de su sabiduría las puso en orden, porque él es antes de la
eternidad y por la eternidad; nada le ha sido añadido ni quitado, y de ningún
consejero necesita.
22 ¡Qué amables son todas sus obras!: como una centella hay que contemplarlas.
23 Todo esto vive y permanece eternamente, para cualquier menester todo obedece.
24 Todas las cosas de dos en dos, una frente a otra, y nada ha hecho deficiente.
25 Cada cosa afirma la excelencia de la otra, ¿quién se hartará de contemplar
su gloria?
Eclesiástico 43
1 Orgullo de las
alturas, firmamento de pureza, tal la vista del cielo en su espectáculo de
gloria.
2 El sol apareciendo proclama a su salida: "¡Qué admirable la obra del
Altísimo!"
3 En su mediodía reseca la tierra, ante su ardor, ¿quién puede resistir?
4 Se atiza el horno para obras de forja: tres veces más el sol que abrasa las
montañas; vapores ardientes despide, ciega los ojos con el brillo de sus rayos.
5 Grande es el Señor que lo hizo, y a cuyo mandato emprende su rápida carrera.
6 También la luna: sale siempre a su hora, para marcar los tiempos, señal
eterna.
7 De la luna procede la señal de las fiestas, astro que mengua, después del
plenilunio.
8 Lleva el mes su nombre; crece ella maravillosamente cuando cambia, enseña del
ejército celeste que brilla en el firmamento del cielo.
9 Hermosura del cielo es la gloria de las estrellas. orden radiante en las
alturas del Señor.
10 Por las palabras del Señor están fijas según su orden. y no aflojan en su
puesto de guardia.
11 Mira el arco iris y a su Hacedor bendice, ¡qué bonito en su esplendor!
12 Rodea el cielo con aureola de gloria, lo han tendido las manos del Altísimo.
13 Con su orden precipita la nieve, y fulmina los rayos según su decreto.
14 Por eso se abren sus cilleros, y vuelvan las nubes como pájaros.
15 Con su grandeza hace espesas las nubes, y se desmenuzan las piedras de
granizo.
16 a su vista se conmueven los montes.A su voluntad sopla el viento del sur,
17 El bramido de su trueno insulta a la tierra, el huracán del norte y los
ciclones.
18 Como pájaros que se posan esparce la nieve, que baja como langosta que salta
al suelo.Admira el ojo la belleza de su blancura, y al verla caer se pasma el
corazón.
19 El derrama también sobre la tierra la escarcha como sal, que al helarse se
queda como pinchos de espinas.
20 El viento frío del norte sopla y se forma el hielo sobre el agua; sobre toda
masa de agua se posa, y el agua se reviste como de coraza.
21 Devora los montes, quema el desierto, y consume como fuego el verdor.
22 Como remedio de todo llega presto la niebla, el rocío, después del viento
ardiente, devuelve la alegría.
23 Según su designio domeña el abismo, y planta islas en él.
24 Los que surcan el mar hablan de sus peligros, y de lo que oyen nuestros
oídos nos maravillamos.
25 Allí están las cosas raras y maravillosas, variedad de animales, especies
de monstruos marinos.
26 Gracias a Dios tiene éxito su mensajero, y por su palabra todo está en su
sitio.
27 Muchos más podríamos decir y nunca acabaríamos; broche de mis palabras:
"El lo es todo."
28 ¿Dónde hallar fuerza para glorificarle? ¡Que él es el Grande sobre todas
sus obras!
29 Temible es el Señor, inmensamente grande, maravilloso su poderío.
30 Con vuestra alabanza ensalzad al Señor, cuanto podáis, que siempre estará
más alto; y al ensalzarle redoblad vuestra fuerza, no os canséis, que nunca
acabaréis.
31 ¿Quién le ha visto para que pueda describirle? ¿quién puede engrandecerle
tal como es?
32 Mayores que éstas quedan ocultas muchas cosas, que bien poco de sus obras
hemos visto.
33 Porque el Señor lo hizo todo, y dio a los piadosos la sabiduría.
Eclesiástico 44
1 Hagamos ya el
elogio de los hombres ilustres, de nuestros padres según su sucesión.
2 Grandes glorias que creó el Señor, grandezas desde tiempos antiguos.
3 Hubo soberanos en sus reinos, hombres renombrados por su poderío, consejeros
por su inteligencia, vaticinadores de oráculos en sus profecías,
4 guías del pueblo por sus consejos, por su inteligencia de la literatura
popular, - sabias palabras había en su instrucción -
5 inventores de melodías musicales, compositores de escritos poéticos,
6 hombres ricos bien provistos de fuerza, viviendo en paz en sus moradas.
7 Todos estos fueron honrados en su generación, objeto de gloria fueron en sus
días.
8 Hubo entre ellos quienes dejaron nombre, para que se hablara de ellos con
elogio.
9 De otros no ha quedado recuerdo, desaparecieron como si no hubieran existido,
pasaron cual si a ser no llegaran, así como sus hijos después de ellos.
10 Mas de otro modo estos hombres de bien, cuyas acciones justas no han quedado
en olvido.
11 Con su linaje permanece una rica herencia, su posteridad.
12 En las alianzas se mantuvo su linaje, y sus hijos gracias a ellos.
13 Para siempre permanece su linaje, y su gloria no se borrará.
14 Sus cuerpos fueron sepultados en paz, y su nombre vive por generaciones.
15 Su sabiduría comentarán los pueblos, su elogio lo publicará la asamblea.
16 Henoc agradó al Señor, y fue arrebatado, ejemplo de penitencia para las
generaciones.
17 Perfectamente justo Noé fue hallado, en el tiempo de la ira se hizo
reconciliación.Gracias a él tuvo un resto la tierra, cuando llegó el diluvio.
18 Alianzas eternas fueron con él pactadas, para que no fuera ya aniquilada por
el diluvio toda carne.
19 Abraham, padre insigne de una multitud de naciones, no se halló quien le
igualara en gloria.
20 El guardó la ley del Altísimo, y con él entró en alianza.En su carne
grabó la alianza, y en la prueba fue hallado fiel.
21 Por eso Dios le prometió con juramento bendecir por su linaje a las
naciones, multiplicarle como el polvo de la tierra, encumbrar como las estrellas
su linaje, y darles una herencia de mar a mar, desde el Río hasta los confines
de la tierra.
22 A Isaac le aseguró lo mismo, en gracia a su padre Abraham.
23 La bendición de todos los hombres y la alianza las hizo reposar en la cabeza
de Jacob.Le confirmó en sus bendiciones, y le otorgó su herencia.El dividió
sus partes y las repartió entre las doce tribus.
Eclesiástico
45
1 Hizo salir de él
un hombre de bien, que hallaba gracia a los ojos de todos, amado por Dios y por
los hombres,Moisés, cuya memoria está envuelta en bendiciones.
2 Le hizo en gloria comparable a los santos, le engrandeció para temor de los
enemigos.
3 Por su palabra puso fin a los prodigios, y le glorificó delante de los reyes;
le dio para su pueblo mandamientos, y le mostró algo de su gloria.
4 En fidelidad y mansedumbre le santificó, le eligió entre toda carne.
5 Le hizo oír su voz, y le introdujo en la calígine; cara a cara le dio los
mandamientos, la ley de vida y de saber, para enseñar a Jacob su alianza, y sus
decretos a Israel.
6 Exaltó a Aarón, un santo semejante a éste, su hermano, de la tribu de
Leví.
7 Le afirmó como alianza eterna, y le dio el sacerdocio del pueblo.Le hizo
feliz con su espléndido ornamento, le ciño de gloriosa vestidura.
8 Le vistió de honor perfecto, y le confirmó con insignias de poder, calzones,
túnica y efod.
9 Le puso alrededor granadas, y campanillas de oro, bien de ellas todo en torno,
para que tintinearan al andar y resonaran bien por todo el Templo, como memorial
para los hijos de su pueblo;
10 y vestimenta sacra, de oro y de jacinto y de púrpura, obra de bordador, y
pectoral del juicio, el Urim y el Tummim, hilado de escarlata, obra de artista;
11 piedras preciosas, grabadas como sellos, en engaste de oro, obra de joyero,
para memorial por la escritura grabada, según el número de las tribus de
Israel;
12 corona de oro por encima de la tiara, inscripción del sello de
consagración, prestigio de honor, obra magnífica, delicia de los ojos este
adorno.
13 Galanuras no hubo tales antes de él, y jamás se las vistió extranjero,
sino sólo sus hijos, sus vástagos por siempre.
14 Sus sacrificios se consumían totalmente dos veces al día sin interrupción.
15 Llenó Moisés sus manos, le ungió con óleo santo.Fue ello para él alianza
eterna, y para su linaje cuanto dure el cielo, para presidir el culto, ejercer
el sacerdocio y bendecir a su pueblo en nombre del Señor.
16 Le eligió entre todos los vivientes para presentar la ofrenda al Señor, el
incienso y el aroma en memorial, y hacer expiación por el pueblo.
17 Le dio, por sus mandamientos, potestad sobre las prescripciones legales, para
enseñar a Jacob sus dictámenes e ilustrar a Israel en su ley.
18 Se confabularon contra él extranjeros y en el desierto tuvieron celos de
él, los hombres de Datán y de Abirón, la banda de Coré, llena de ira y de
furor.
19 Lo vió el Señor y se irritó, y acabó con ellos en el ardor de su ira.Hizo
prodigios contra ellos, devorándolos por el fuego de su llama.
20 Aumentó la gloria de Aarón y le dio una heredad, le otorgó las primicias,
sobre todo el pan a saciedad.
21 Por eso comen ellos los sacrificios del Señor, que él le concedió a él y
a su linaje.
22 Aunque en la tierra del pueblo no tiene heredad, ni hay en el pueblo parte
para él: que "Yo soy tu parte y tu heredad".
23 Pinjás, hijo de Eleazar, tercero en gloria, porque fue celoso del temor del
Señor, y se mantuvo firme en la revuelta del pueblo por la energía de su alma
resuelta, y obtuvo así el perdón para Israel.
24 Por eso se hizo con él una alianza de paz, de presidir el santuario y a su
pueblo, para que le tocara a él y a su linaje la dignidad del sumo sacerdocio
por los siglos.
25 Hubo también alianza con David, hijo de Jesé, de la tribu de Judá,
herencia real de hijo a hijo sólo, mientras la herencia de Aarón pasa a todo
su linaje.
26 Dé Dios sabiduría a vuestro corazón para juzgar a su pueblo con justicia,
y que no se desvirtúen los valores de los padres, ni su gloria en sus
generaciones.
Eclesiástico
46
1 Esforzado en la
guerra fue Josué, hijo de Nun, sucesor de Moisés como profeta; él fue, de
acuerdo con su nombre, grande para salvar a los elegidos del Señor, para tomar
venganza de los enemigos que surgían e introducir a Israel en su heredad.
2 ¡Qué gloria ganó cuando alzaba la mano y blandía la espada contra las
ciudades!
3 ¿Quién antes de él tan firme fue? ¡Que las batallas del Señor él las
hacía!
4 ¿No se detuvo el sol ante su mano y un día llegó a ser como dos?
5 El invocó al Altísimo Soberano, cuando los enemigos por todas partes le
estrechaban, y le atendió el Gran Señor lanzando piedras de granizo de
terrible violencia.
6 Cayó de golpe sobre la nación hostil, y en la bajada aniquiló a los
adversarios, para que conocieran las naciones la fuerza de sus armas, porque era
frente al Señor la guerra de ellas.
7 Pues caminó en seguimiento del Todopoderoso, hizo el bien en los días de
Moisés, él y también Caleb, hijo de Yefunné, resistiendo ante la asamblea,
cerrando al pueblo el paso del pecado, reduciendo a silencio la murmuración de
la maldad.
8 Y ellos dos solos se salvaron entre seiscientos mil hombres de a pie, para ser
introducidos en la herencia, en la tierra que mana leche y miel.
9 Y el Señor dio a Caleb la fuerza que le duró hasta su vejez, le hizo subir a
lo alto de la tierra, que como herencia conservó su linaje,
10 para que sepan todos los hijos de Israel que es bueno caminar en seguimiento
del Señor.
11 También los jueces, cada cual según su nombre, ellos cuyo corazón no se
prostituyó, y que del Señor no se apartaron: ¡sea su recuerdo lleno de
bendición,
12 reflorezcan sus huesos en la tumba, y sus nombres se renueven en los hijos de
estos hombres ilustres!
13 Amado fue de su Señor Samuel, profeta del Señor fundó la realeza, y ungió
a los príncipes puestos sobre su pueblo.
14 Según la ley del Señor juzgó a la asamblea, y el Señor pueso sus ojos en
Jacob.
15 Por su fidelidad se acreditó como profeta, por sus oráculos fue reconocido
fiel vidente.
16 Invocó al Señor Todopoderoso cuando los enemigos por todas partes le
estrechaban, ofreciendo un cordero lechal.
17 Y tronó el Señor desde los cielos, con gran ruido hizo resonar su voz;
18 aplastó a los jefes adversarios y a todos los príncipes de los filisteos.
19 Antes de la hora de su sueño eterno, dio testimonio ante el Señor y su
ungido: "Bienes, ni siquiera sandalias, a nadie le he tomado", y nadie
reclamó nada de él.
20 Y después de dormido todavía profetizó y anunció al rey su fin; del seno
de la tierra alzó su voz en profecía para borrar la iniquidad del pueblo.
Eclesiástico
47
1 Después de él
surgió Natán para profetizar en los días de David.
2 Como grasa puesta aparte en el sacrificio de comunión, así David de entre
los hijos de Israel.
3 Con leones jugó cual con cabritos, con osos como con corderos.
4 ¿No mató de joven al gigante, y quitó el oprobio del pueblo, blandiendo en
la mano la piedra de la honda y abatiendo la arrogancia de Goliat?
5 Pues invocó al Señor Altísimo, que a su diestra dio vigor, para aniquilar a
un potente guerrero, y realzar el cuerno de su pueblo.
6 Por eso le dieron gloria por diez mil, y le alabaron con las bendiciones del
Señor, ofreciéndole la diadema de gloria.
7 Pues él aplastó a los enemigos del contorno, aniquiló a los filisteos, sus
adversarios, para siempre quebrantó su cuerno.
8 En todas sus obras elevó acción de gracias al Santo Altísimo en oráculo de
gloria.Con todo su corazón entonó himnos, mostrando su amor a su Hacedor.
9 Ante el altar instituyó salmistas y con sus voces dio dulzura a los cantos.
10 Dio a las fiestas esplendor, vistosidad acabada a las solemnidades, cuando
ellos alaban el santo nombre del Señor, cuando resuena desde la aurora el
santuario.
11 El Señor le perdonó sus pecados y exaltó su cuerno para siempre: le
otorgó la alianza real, un trono de gloria en Israel.
12 Después de él surgió un hijo sabio, que gracias a él vivió en holgura.
13 Reinó Salomón en días de paz,Dios le concedió reposo por doquier, para
que levantara una Casa a su nombre y preparara un santuario eterno.
14 ¡Qué sabio eras en tu juventud, lleno de inteligencia como un río!
15 Cubrió tu alma la tierra, la llenaste de proverbios enigmáticos.
16 Tu nombre llegó hasta las islas lejanas, y fuiste amado en medio de tu paz.
17 Por tus cantos, tus sentencias, tus proverbios y tus interpretaciones te
admiraron los países.
18 En nombre del Señor Dios, el llamado Dios de Israel, amontonaste oro como
estaño, como plomo multiplicaste plata.
19 Mas reclinaste tu costado en mujeres, y te dejaste dominar en tu cuerpo.
20 Pusiste así tacha a tu gloria, y profanaste tu linaje, acarreando la ira
sobre tus hijos y llenándoles de aflicción por tu locura,
21 hasta quedar partida en dos la dinastía y surgir de Efraím un reino
apóstata.
22 Pero el Señor no renuncia jamás a su misericordia, no deja que se pierdan
sus palabras ni que se borre la descendencia de su elegido, el linaje de quien
le amó no extirpa.Por eso dio a Jacob un resto, y un brote a David salido de
él.
23 Descansó Salomón con sus padres, y después de él dejó a uno de su
linaje, lo más loco del pueblo, falto de inteligencia,Roboam, que apartó de su
cordura al pueblo.
24 Y Jeroboam, hijo de Nabat, fue el que hizo pecar a Israel, y señaló a
Efraím el camino del pecado.Desde entonces se multiplicaron sus pecados tanto
que expulsaron al pueblo de su tierra.
25 Toda clase de maldades frecuentaron, hasta que vino sobre ellos el castigo.
Eclesiástico
48
1 Después surgió
el profeta Elías como fuego, su palabra abrasaba como antorcha.
2 El atrajo sobre ellos el hambre, y con su celo los diezmó.
3 Por la palabra del Señor cerró los cielos, e hizo también caer fuego tres
veces.
4 ¡Qué glorioso fuiste, Elías, en tus portentos! ¿quién puede jactarse de
ser igual que tú?
5 Tú que despertaste a un cadáver de la muerte y del seol, por la palabra del
Altísimo;
6 que hiciste caer a reyes en la ruina, y a hombres insignes fuera de su lecho;
7 oíste en el Sinaí la reprensión, y en el Horeb los decretos de castigo;
8 ungiste reyes para tomar venganza, y profetas para ser tus sucesores;
9 en torbellino de fuego fuiste arrebatado en carro de caballos ígneos;
10 fuiste designado en los reproches futuros, para calmar la ira antes que
estallara, = para hacer volver el corazón de los padres a los hijos, = y
restablecer las tribus de Jacob.
11 Felices aquellos que te vieron y que se durmieron en el amor, que nosotros
también viviremos sin duda.
12 Cuando Elías en el torbellino quedó envuelto,Eliseo se llenó de su
espíritu.En sus días no fue zarandeado por príncipe, y no pudo dominarle
nadie.
13 Nada era imposible para él, hasta en el sueño de la muerte profetizó su
cuerpo.
14 Durante su vida hizo prodigios, y después de su muerte fueron admirables sus
obras.
15 Con todo esto, el pueblo no se arrepintió, ni de sus pecados se apartaron,
hasta que fueron deportados de la tierra y esparcidos por el mundo entero.
16 Sólo quedó un pueblo reducido, con un príncipe de la casa de David.Algunos
de ellos hicieron lo agradable a Dios, pero otros multiplicaron los pecados.
17 Fortificó Ezequías su ciudad y metió el agua dentro de ella; con el hierro
horadó la roca y construyó cisternas para el agua.
18 En sus días, subió Senaquerib, que envió por delante a Rabsaqués; éste
partió, levantó contra Sión la mano, y se engrió en su altanería.
19 Temblaron entonces corazones y manos, y sufrieron dolores cual mujeres en
parto.
20 Invocaron al Señor misericordioso, tendiendo sus manos hacia él.Y el Santo,
desde el cielo, les escuchó al instante, y los rescató por mano de Isaías.
21 Hirió el real de los asirios, y su Angel los exterminó.
22 Porque hizo Ezequías lo que agrada al Señor, y se mantuvo firme en los
caminos de David su padre, como le ordenó el profeta Isaías, el grande y digno
de fe en sus visiones.
23 En sus días el sol retrocedió, y él prolongó la vida del rey.
24 Con el poder del espíritu vio el fin de los tiempos, y consoló a los
afligidos de Sión.
25 Hasta la eternidad reveló el porvenir y las cosas ocultas antes que
sucedieran.
Eclesiástico
49
1 La memoria de
Josías es mixtura de incienso preparado por arte de perfumista.En toda boca es
dulce como miel, como música en medio de un banquete.
2 El llevó a buen fin la conversión del pueblo, y extirpó la abominación de
la iniquidad.
3 Enderezó su corazón hacia el Señor, en los días de los impíos reafirmó
la piedad.
4 Fuera de David, Ezequías y Josías, todos abundaron en sus culpas.Porque
abandonaron la ley del Altísimo, los reyes de Judá fueron abandonados.
5 Pues entregaron a otros su cuerno, y su gloria a una nación extraña.
6 Prendieron fuego a la elegida ciudad del santuario, dejaron desiertas sus
calles,
7 según la palabra de Jeremías, a quien habían maltratado, a él, consagrado
profeta desde el vientre de su madre, = para extirpar =, destruir = y perder = y
también = para construir y plantar =.
8 Ezequiel tuvo la visión de la gloria que Dios le manifestó en el carro de
Querubines,
9 porque se acordó de los enemigos en la tempestad, y favoreció a los que
seguían el camino derecho.
10 Cuanto a los doce profetas, que sus huesos reflorezcan en su tumba.Porque
ellos consolaron a Jacob, y lo rescataron por la fidelidad y la esperanza.
11 ¿Cómo celebraremos a Zorobabel? ¡Fue él como sello en la mano derecha,
12 así como Josué hijo de Josedec!Ellos en sus días construyeron la Casa y
levantaron el Templo consagrado al Señor, destinado a una gloria eterna.
13 También de Nehemías es grande la memoria, él, que nos levantó las
murallas en ruinas, puso puertas y cerrojos y reconstruyó nuestras moradas.
14 Nadie fue creado en la tierra igual a Henoc, pues él fue arrebatado de la
tierra.
15 Ni como José nació hombre alguno, el guía de sus hermanos, apoyo de su
pueblo; sus huesos fueron visitados.
16 Sem y Set fueron gloriosos entre los hombres, mas por encima de toda criatura
viviente está Adán.
Eclesiástico
50
1 Simón, hijo de
Onías, fue el sumo sacerdote que en su vida reparó la Casa, y en sus días
fortificó el santuario.
2 El echó los cimientos de la altura doble, del alto contrafuerte de la cerca
del Templo.
3 En sus días fue excavado el depósito de agua, un estanque como el mar de
ancho.
4 El cuidó de su pueblo para evitar su ruina y fortificó la ciudad contra el
asedio.
5 ¡Que glorioso era, rodeado de su pueblo, cuando salía de la casa del velo!
6 Como el lucero del alba en medio de las nubes, como la luna llena,
7 como el sol que brilla sobre el Templo del Altísimo, como el arco iris que
ilumina las nubes de gloria,
8 como flor del rosal en primavera, como lirio junto a un manantial, como brote
del Líbano en verano,
9 como fuego e incienso en el incensario, como vaso de oro macizo adornado de
toda clase de piedras preciosas,
10 como olivo floreciente de frutos, como ciprés que se eleva hasta las nubes.
11 Cuando se ponía la vestidura de gala y se vestía sus elegantes ornamentos,
al subir al santo altar, llenaba de gloria el recinto del santuario.
12 Y cuando recibía las porciones de manos de los sacerdotes, él mismo de pie
junto al hogar del altar, y en torno a él la corona de sus hermanos, como
brotes de cedros en el Líbano; le rodeaban como tallos de palmera 13 todos los
hijos de Aarón en su esplendor, con la ofrenda del Señor en sus manos, en
presencia de toda la asamblea de Israel.
14 Y cuando cumplía el ministerio de los altares ordenando la ofrenda del
Altísimo Todopoderoso,
15 alargaba su mano a la copa, hacía la libación del jugo de racimo, y lo
derramaba al pie del altar, como calmante aroma al Altísimo Rey universal.
16 Entonces prorrumpían en gritos los hijos de Aarón, tocaban con sus
trompetas de metal batido, hacían oír su sonido imponente, como memorial
delante del Altísimo.
17 Todo el pueblo entonces de repente, en masa, caía rostro en tierra, para
adorar a su Señor, al Todopoderoso, Dios Altísimo.
18 Y los salmistas también le alababan con sus voces, el son vibrante formaba
una dulce melodía.
19 Y suplicaba el pueblo al Señor Altísimo, orando ante el Misericordioso,
hasta que terminaba la ceremonia del Señor y concluía su liturgia.
20 Entonces bajaba y elevaba sus manos sobre toda la asamblea de los hijos de
Israel, para dar con sus labios la bendición del Señor y tener el honor de
pronunciar su nombre.
21 Y por segunda vez todos se postraban para recibir la bendición del
Altísimo.
22 Y ahora bendecid al Dios del universo, el que por todas partes hace grandes
cosas, el que exaltó nuestros días desde el seno materno, y que nos trata
según su misericordia.
23 Que nos dé contento de corazón, y que haya paz en nuestros días en Israel
por los siglos de los siglos.
24 Que su misericordia sea fiel con nosotros y en nuestros días nos rescate.
25 Hay dos naciones que mi alma detesta, y la tercera ni siquiera es nación:
26 los habitantes de la montaña de Seír, los filisteos y el pueblo necio que
mora en Siquem.
27 Instrucción de inteligencia y ciencia ha grabado en este libroJesús, hijo
de Sirá, Eleazar, de Jerusalén, que vertió de su corazón sabiduría a
raudales.
28 Feliz quien repase esto a menudo; el que lo ponga en su corazón se hará
sabio.
29 Y si lo practica, para todo será fuerte, porque la huella que sigue es la
luz del Señor.
Eclesiástico
51
1 Quiero darte
gracias, Señor, Rey, y alabarte, oh Dios mi salvador, a tu nombre doy gracias.
2 Pues protector y auxilio has sido para mí, y has rescatado mi cuerpo de la
perdición, del lazo de la lengua insidiosa, de los labios que urden mentira;
frente a mis adversarios has sido auxilio y me has rescatado,
3 según la abundancia de tu misericordia y la gloria de tu nombre, de las
dentelladas de los dispuestos a devorarme, de la mano de los que buscan mi alma,
de las muchas tribulaciones que he sufrido,
4 del ahogo del fuego que me envolvía, de entre el fuego que yo no había
encendido,
5 de la hondura de las entrañas del seol, de la lengua impura, de la palabra
mentirosa,
6 - calumnia de lengua injusta ante el rey.Cerca de la muerte estaba mi alma, mi
vida estaba junto al seol, abajo.
7 Por todas partes me asediaban y no había quien auxiliara, volví los ojos a
un apoyo humano y no había ninguno.
8 Entonces me acordé de tu misericordia, Señor, y de tu actuación desde la
eternidad, que tú levantas a los que en ti esperan, y los salvas de la mano de
enemigos.
9 Y elevé de la tierra mi plegaria, supliqué ser librado de la muerte.
10 Clamé al Señor, padre de mi Señor: "No me abandones en días de
tribulación, en la hora de los orgullosos, cuando no hay socorro.Alabaré tu
nombre sin cesar, te cantaré en acción de gracias."
11 Y mi oración fue escuchada, pues tú me salvaste de la perdición, y me
libraste del momento malo.
12 Por eso te daré gracias y te alabaré, bendeciré el nombre del Señor.
13 Siendo joven aún, antes de ir por el mundo, me di a buscar abiertamente la
sabiduría en mi oración,
14 a la puerta delante del templo la pedí, y hasta mi último día la andaré
buscando.
15 En su flor, como en racimo que madura, se recreó mi corazón.Mi pie avanzó
en derechura, desde mi juventud he seguido sus huellas.
16 Incliné un poco mi oído y la recibí, y me encontré una gran enseñanza.
17 Gracias a ella he hecho progesos, a quien me dio sabiduría daré gloria.
18 Pues decidí ponerla en práctica, tuve celo por el bien y no quedaré
confundido.
19 Mi alma ha luchado por ella, a la práctica de la ley he estado atento, he
tendido mis manos a la altura y he llorado mi ignorancia de ella.
20 Hacia ella endurecé mi alma, y en la pureza la he encontrado.Logré con ella
un corazón desde el principio, por eso no quedaré abandonado.
21 Mis entrañas se conmovieron por buscarla, por eso he logrado una buena
adquisición.
22 Me dio el Señor una lengua en recompensa, y con ella le alabaré.
23 Acercaos a mí, ignorantes, instalaos en la casa de instrucción.
24 ¿Por qué habéis de decir que estáis privados de ella, cuando vuestras
almas tienen tanta sed?
25 He abierto mi boca y he hablado:Adquiridla sin dinero;
26 someted al yugo vuestro cuello, que vuestra alma reciba la instrucción:
está ahí a vuestro alcance.
27 Ved con vuestros ojos lo poco que he penado y el mucho descanso que he
encontrado para mí.
28 Participad de la instrucción con una gran suma de dinero, que mucho oro
adquiriréis con ella.
29 Que vuestra alma se recree en la misericordia del Señor, no os avergoncéis
de su alabanza.
30 Ejecutad vuestra obra antes del momento fijado, y él os dará a su tiempo
vuestra recompensa.Firma: Sabiduría de Jesús, hijo de Sirá