Jeremías 1
1 Palabras de Jeremías, hijo de Jilquías, de los sacerdotes de Anatot, en la
tierra de Benjamín,
2 a quien fue dirigida la palabra de Yahveh en tiempo de Josías, hijo de
Amón, rey de Judá, en el año trece de su reinado,
3 y después en tiempo de Yoyaquim, hijo de Josías, rey de Judá, hasta
cumplirse el año undécimo de Sedecías, hijo de Josías, rey de Judá, o
sea, hasta la deportación de Jerusalén en el mes quinto.
4 Entonces me fue dirigida la palabra de Yahveh en estos términos:
5 Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que
nacieses, te tenía consagrado: yo profeta de las naciones te constituí.
6 Yo dije: "¡Ah, Señor Yahveh! Mira que no sé expresarme, que soy un
muchacho."
7 Y me dijo Yahveh:No digas: "Soy un muchacho", pues adondequiera
que yo te envíe irás, y todo lo que te mande dirás.
8 No les tengas miedo, que contigo estoy yo para salvarte - oráculo de Yahveh
-.
9 Entonces alargó Yahveh su mano y tocó mi boca. Y me dijo Yahveh:Mira que
he puesto mis palabras en tu boca.
10 Desde hoy mismo te doy autoridad sobre las gentes y sobre los reinos para
extirpar y destruir, para perder y derrocar, para reconstruir y plantar.
11 Entonces me fue dirigida la palabra de Yahveh en estos términos:
"¿Qué estás viendo, Jeremías?" "Una rama de almendro estoy
viendo."
12 Y me dijo Yahveh: "Bien has visto. Pues así soy yo, velador de mi
palabra para cumplirla."
13 Nuevamente me fue dirigida la palabra de Yahveh en estos términos:
"¿Qué estás viendo?" "Un puchero hirviendo estoy viendo, que
se vuelca de norte a sur."
14 Y me dijo Yahveh: "Es que desde el norte se iniciará el desastre
sobre todos los moradores de esta tierra.
15 Porque en seguida llamo yo a todas las familias reinos del norte - oráculo
de Yahveh - y vendrán a instalarse a las mismas puertas de Jerusalén, y
frente a todas sus murallas en torno, y contra todas las ciudades de Judá,
16 a las que yo sentenciaré por toda su malicia: por haberme dejado a mí
para ofrecer incienso a otros dioses, y adorar la obra de sus propias manos.
17 Por tu parte, te apretarás la cintura, te alzarás y les dirás todo lo
que yo te mande.No desmayes ante ellos, y no te haré yo desmayar delante de
ellos;
18 pues, por mi parte, mira que hoy te he convertido en plaza fuerte, en pilar
de hierro, en muralla de bronce frente a toda esta tierra, así se trate de
los reyes de Judá como de sus jefes, de sus sacerdotes o del pueblo de la
tierra.
19 Te harán la guerra, mas no podrán contigo, pues contigo estoy yo -
oráculo de Yahveh - para salvarte."
Jeremías
2
1 Entonces me fue dirigida la palabra de Yahveh en estos términos:
2 Ve y grita a los oídos de Jerusalén:Así dice Yahveh:De ti recuerdo tu
cariño juvenil, el amor de tu noviazgo; aquel seguirme tú por el desierto,
por la tierra no sembrada.
3 Consagrado a Yahveh estaba Israel, primicias de su cosecha.
"Quienquiera que lo coma, será reo; mal le sucederá" - oráculo de
Yahveh -.
4 Oíd la palabra de Yahveh, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de
Israel.
5 Así dice Yahveh: ¿Qué encontraban vuestros padres en mí de torcido, que
se alejaron de mi vera, y yendo en pos de la Vanidad se hicieron vanos?
6 En cambio no dijeron: "¿Dónde está Yahveh, que nos subió de la
tierra de Egipto, que nos llevó por el desierto, por la estepa y la paramera,
por tierra seca y sombría, tierra por donde nadie pasa y en donde nadie se
asienta?"
7 Luego os traje a la tierra del vergel, para comer su fruto y su
bien.Llegasteis y ensuciasteis mi tierra, y pusisteis mi heredad asquerosa.
8 Los sacerdotes no decían: "¿Dónde está Yahveh?"; ni los
peritos de la Ley me conocían; y los pastores se rebelaron contra mí, y los
profetas profetizaban por Baal, y en pos de los Inútiles andaban.
9 Por eso, continuaré litigando con vosotros - oráculo de Yahveh - y hasta
con los hijos de vuestros hijos litigaré.
10 Porque, en efecto, pasad a las islas de los Kittim y ved, enviad a Quedar
quien investigue a fondo, pensadlo bien y ved si aconteció cosa tal:
11 si las gentes cambiaron de dioses - ¡aunque aquéllos no son dioses!
-.Pues mi pueblo ha trocado su Gloria por el Inútil.
12 Pasmaos, cielos, de ello, erizaos y cobrad gran espanto - oráculo de
Yahveh -.
13 Doble mal ha hecho mi pueblo: a mí me dejaron,Manantial de aguas vivas,
para hacerse cisternas, cisternas agrietadas, que el agua no retienen.
14 ¿Es un esclavo Israel, o nació siervo?Pues ¿cómo es que ha servido de
botín?
15 Contra él rugieron leoncillos, dieron voces y dejaron su país hecho una
desolación, sus ciudades incendiadas, sin habitantes.
16 Hasta los hijos de Nof y de Tafnis te han rapado el cráneo.
17 ¿No te ha sucedido esto por haber dejado a Yahveh tu Dios cuando te guiaba
en tu camino?
18 Y entonces, ¿qué cuenta te tiene encaminarte a Egipto para beber las
aguas del Nilo?, o ¿qué cuenta te tiene encaminarte a Asur para beber las
aguas del Río?
19 Que te enseñe tu propio daño, que tus apostasías te escarmienten;
reconoce y ve lo malo y amargo que te resulta el dejar a Yahveh tu Dios y no
temblar ante mí - oráculo del Señor Yahveh Sebaot -.
20 Oh tú, que rompiste desde siempre el yugo y, sacudiendo las coyundas,
decías: "¡No serviré!", tú, que sobre todo otero prominente y
bajo todo árbol frondoso estabas yaciendo, prostituta.
21 Yo te había plantado de la cepa selecta, toda entera de simiente
legítima.Pues ¿cómo te has mudado en sarmiento de vid bastarda?
22 Porque, así te blanquees con salitre y te des cantidad de lejía, se te
nota la culpa en mi presencia - oráculo del Señor Yahveh -.
23 Cómo dices: "No estoy manchada; en pos de los Baales no anduve?"
¡Mira tu rastro en el Valle!Reconoce lo que has hecho, camellita liviana que
trenza sus derroteros,
24 irrumpe en el desierto y en puro celo se bebe los vientos: su estro,
¿quién lo calmará?Cualquiera que la busca la topa, ¡bien acompañada la
encuentra!
25 Guarda tu pie de la descalcez y tu garganta de la sed.Pero tú dices:
"No hay remedio: a mí me gustan los extranjeros, y tras ellos he de
ir."
26 Cual se avergüenza el ladrón cuando es sorprendido, así se ha
avergonzado la casa de Israel: ellos, sus reyes, sus jefes, sus sacerdotes y
sus profetas,
27 los que dicen al madero: "Mi padre eres tú", y a la piedra:
"Tú me diste a luz."Tras de volverme la espalda, que no la cara, al
tiempo de su mal dice: "¡Levántate y sálvanos!"
28 Pues ¿dónde están tus dioses, los que tú mismo te hiciste? ¡Que se
levanten ellos, a ver si te salvan en tiempo de desgracia!Pues cuantas son tus
ciudades, otros tantos son tus dioses, Judá; (y cuantas calles cuenta
Jerusalén, otros tantos altares hay de Baal).
29 ¿Por qué os querelláis conmigo, si todos vosotros os habéis rebelado
contra mí? - oráculo de Yahveh -.
30 En vano golpeé a vuestros hijos, pues no aprendieron.Ha devorado vuestra
espada a vuestos profetas, como el león cuando estraga.
31 ¡Vaya generación la vuestra!; atended a la palabra de Yahveh:¿Fui yo un
desierto para Israel o una tierra malhadada? ¿Por qué, entonces, dice mi
pueblo: "¡Bajemos!No vendremos más a ti."?
32 ¿Se olvida la doncella de su aderezo, la novia de su cinta?Pues mi pueblo
sí que me ha olvidado días sin número.
33 ¡Qué hermoso te parece tu camino en busca del amor!A la verdad, hasta con
maldades aprendiste tus caminos.
34 En tus mismas haldas se encontraban manchas de sangre de las almas de
pobres inocentes: no los sorprendiste en escalo.Y con todo eso,
35 dices: "Soy inocente; basta ya de ira contra mí."Pues bien,
aquí me tienes para discutir contigo eso que has dicho: "No he
pecado."
36 ¡Cuánta ligereza la tuya para cambiar de dirección!También de Egipto te
avergonzarás como te avergonzaste de Asur.
37 También de ésta saldrás con las manos en la cabeza.Porque Yahveh ha
rechazado aquello en que confías, y no saldrás bien de ello.
Jeremías
3
1 "Supongamos que despide un marido a su mujer; ella se va de su lado y
es de otro hombre: ¿podrá volver a él? ¿no sería como una tierra
manchada?"Pues bien, tú has fornicado con muchos compañeros, ¡y vas a
volver a mí! - oráculo de Yahveh -.
2 Alza los ojos a los calveros y mira: ¿en dónde no fuiste gozada?A la vera
de los caminos te sentabas para ellos, como el árabe en el desierto, y
manchaste la tierra con tus fornicaciones y malicia.
3 Se suspendieron las lloviznas de otoño, y faltó lluvia tardía; pero tú
tenías rostro de mujer descarada, rehusaste avergonzarte.
4 ¿Es que entonces mismo no me llamabas: "Padre mío; el amigo de mi
juventud eres tú?;
5 ¿tendrá rencor para siempre?, ¿lo guardará hasta el fin?"Ahí
tienes cómo has hablado; las maldades que hiciste las has colmado.
6 Yahveh me dijo en tiempos del rey Josías: ¿Has visto lo que hizo Israel,
la apóstata? Andaba ella sobre cualquier monte elevado y bajo cualquier
árbol frondoso, fornicando allí.
7 En vista de lo que había hecho, dije: "No vuelvas a mí." Y no
volvió. Vio esto su hermana Judá, la pérfida;
8 vio que a causa de todas las fornicaciones de Israel, la apóstata, yo la
había despedido dándole su carta de divorcio; pero no hizo caso su hermana
Judá, la pérfida, sino que fue y fornicó también ella,
9 tanto que por su liviandad en fornicar manchó la tierra, y fornicó con la
piedra y con el leño.
10 A pesar de todo, su hermana Judá, la pérfida, no se volvió a mí de todo
corazón, sino engañosamente - oráculo de Yahveh.
11 Y me dijo Yahveh: Más justa se ha manifestado Israel, la apóstata, que
Judá, la pérfida.
12 Anda y pregona estas palabras al Norte y di:Vuelve, Israel apóstata, -
oráculo de Yahveh -; no estará airado mi semblante contra vosotros, porque
piadoso soy - oráculo de Yahveh - no guardo rencor para siempre.
13 Tan sólo reconoce tu culpa, pues contra Yahveh tu Dios te rebelaste,
frecuentaste a extranjeros bajo todo árbol frondoso, y mi voz no oísteis -
oráculo de Yahveh -.
14 Volved, hijos apóstatas - oráculo de Yahveh - porque yo soy vuestro
Señor. Os iré recogiendo uno a uno de cada ciudad, y por parejas de cada
familia, y os traeré a Sión.
15 Os pondré pastores según mi corazón que os den pasto de conocimiento y
prudencia.
16 Y luego, cuando seáis muchos y fructifiquéis en la tierra, en aquellos
días - oráculo de Yahveh - no se hablará más del arca de la alianza de
Yahveh, no vendrá en mientes, no se acordarán ni se ocuparán de ella, ni
será reconstruida jamás.
17 En aquel tiempo llamarán a Jerusalén "Trono de Yahveh" y se
incorporarán a ella todas las naciones en el nombre de Yahveh, en Jerusalén,
sin seguir más la dureza de sus perversos corazones.
18 En aquellos días, andará la casa de Judá al par de Israel, y vendrán
juntos desde tierras del norte a la tierra que di en herencia a vuestros
padres.
19 Yo había dicho: "Sí, te tendré como a un hijo y te daré una tierra
espléndida, flor de las heredades de las naciones."Y añadí:
"Padre me llamaréis y de mi seguimiento no os volveréis."
20 Pues bien, como engaña una mujer a su compañero, así me ha engañado la
casa de Israel, oráculo de Yahveh.
21 Voces sobre los calveros se oían: rogativas llorosas de los hijos de
Israel, porque torcieron su camino, olvidaron a su Dios Yahveh.
22 - Volved, hijos apóstatas; yo remediaré vuestras apostasías. - Aquí nos
tienes de vuelta a ti, porque tú, Yahveh, eres nuestro Dios.
23 ¡Luego eran mentira los altos, la barahúnda de los montes! ¡Luego por
Yahveh, nuestro Dios, se salva Israel!
24 La Vergüenza se comió la laceria de nuestros padres desde nuestra
mocedad: sus ovejas y vacas, sus hijos e hijas.
25 Acostémonos en nuestra vergüenza, y que nos cubra nuestra propia
confusión, ya que contra Yahveh nuestro Dios hemos pecado nosotros como
nuestros padres desde nuestra mocedad hasta hoy, y no escuchamos la voz de
Yahveh nuestro Dios.
Jeremías
4
1 ¡Si volvieras, Israel!, oráculo de Yahveh, ¡si a mí volvieras!, si
quitaras tus Monstruos abominables, y de mí no huyeras!
2 Jurarías: "¡Por vida de Yahveh!" con verdad, con derecho y con
justicia, y se bendecirían por él las naciones, y por él se alabarían.
3 Porque así dice Yahveh al hombre de Judá y a Jerusalén: - Cultivad el
barbecho y no sembréis sobre cardos.
4 Circuncidaos para Yahveh y extirpad los prepucios de vuestros corazones,
hombres de Judá y habitantes de Jerusalén; no sea que brote como fuego mi
saña, y arda y no haya quien la apague, en vista de vuestras perversas
acciones.
5 Avisad en Judá y que se oiga en Jerusalén.Tañed el cuerno por el país,
pregonad a voz en grito: ¡Juntaos, vamos a las plazas fuertes!
6 ¡Izad bandera hacia Sión! ¡Escapad, no os paréis!Porque yo traigo una
calamidad del norte y un quebranto grande.
7 Se ha levantado el león de su cubil, y el devorador de naciones se ha
puesto en marcha: salió de su lugar para dejar la tierra desolada.Tus
ciudades quedarán arrasadas, sin habitantes.
8 Por ende, ceñíos de sayal, endechad y plañid: - "¡No; no se va de
nosotros la ardiente ira de Yahveh!"
9 Sucederá aquel día - oráculo de Yahveh - que se perderá el ánimo del
rey y el de los príncipes, se pasmarán los sacerdotes, y los profetas se
espantarán.
10 Y yo digo: "¡Ay, Señor Yahveh! ¡Cómo embaucaste a este pueblo y a
Jerusalén diciendo: "Paz tendréis", y ha penetrado la espada hasta
el alma!"
11 En aquella sazón se dirá a este pueblo y a Jerusalén: - Un viento
ardiente viene por el desierto, camino de la hija de mi pueblo, no para
beldar, ni para limpiar.
12 Un viento lleno de amenazas viene de mi parte.Ahora me toca a mí alegar
mis razones respecto a ellos.
13 Ved cómo se levanta cual las nubes, como un huracán sus carros, y ligeros
más que águilas sus corceles. - ¡Ay de nosotros, estamos perdidos!
14 - Limpia de malicia tu corazón, Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta
cuándo durarán en ti tus pensamientos torcidos?
15 Una voz avisa desde Dan y da la mala nueva desde la sierra de Efraím.
16 Pregonad: "¡Los gentiles! ¡Ya están aquí!"; hacedlo oír en
Jerusalén.Los enemigos vienen de tierra lejana y dan voces contra las
ciudades de Judá.
17 Como guardas de campo se han puesto frente a ella en torno, porque contra
mí se rebelaron - oráculo de Yahveh -.
18 Tu proceder y fechorías te acarrearon esto; esto tu desgracia te ha
penetrado hasta el corazón porque te rebelaste contra mí.
19 - ¡Mis entrañas, mis entrañas!, ¡me duelen las telas del corazón, se
me salta el corazón del pecho!No callaré, porque mi alma ha oído sones de
cuerno, el clamoreo del combate.
20 Se anuncia quebranto sobre quebranto, porque es saqueada toda la tierra.En
un punto son saqueadas mis tiendas, y en un cerrar de ojos mis toldos.
21 ¿Hasta cuándo veré enseñas, y oiré sones de cuerno?
22 - Es porque mi pueblo es necio:A mí no me conocen.Criaturas necias son,
carecen de talento.Sabios son para lo malo, ignorantes para el bien.
23 Miré a la tierra, y he aquí que era un caos; a los cielos, y faltaba su
luz.
24 Miré a los montes, y estaban temblando, y todos los cerros trepidaban.
25 Miré, y he aquí que no había un alma, y todas las aves del cielo se
habían volado.
26 Miré, y he aquí que el vergel era yermo, y todas las ciudades estaban
arrasadas delante de Yahveh y del ardor de su ira.
27 Porque así dice Yahveh:Desolación se volverá toda la tierra, aunque no
acabaré con ella.
28 Por eso ha de enlutarse la tierra, y se oscurecerán los cielos arriba;
pues tengo resuelta mi decisión y no me pesará ni me volveré atrás de
ella.
29 Al ruido de jinetes y flecheros huía toda la ciudad.Se metían por los
bosques y trepaban por las peñas.Toda ciudad quedó abandonada, sin quedar en
ellas habitantes.
30 Y tú, asolada, ¿qué vas a hacer?Aunque te vistas de grana, aunque te
enjoyes con joyel de oro, aunque te pintes con polvos los ojos, en vano te
hermoseas: te han rechazado tus amantes: ¡tu muerte es lo que buscan!
31 Y entonces oí una voz como de parturienta, gritos como de primeriza: era
la voz de la hija de Sión, que gimiendo extendía sus palmas: "¡Ay,
pobre de mí, que mi alma desfallece a manos de asesinos!"
Jeremías
5
1 Recorred las calles de Jerusalén, mirad bien y enteraos; buscad por sus
plazas, a ver si topáis con alguno que practique la justicia, que busque la
verdad, y yo la perdonaría.
2 Pues, si bien dicen: "¡Por vida de Yahveh!", también juran en
falso.
3 - ¡Oh Yahveh! tus ojos, ¿no son para la verdad?Les heriste, mas no
acusaron el golpe; acabaste con ellos, pero no quisieron aprender.Endurecieron
sus caras más que peñascos, rehusaron convertirse.
4 Yo decía: "Naturalmente, el vulgo es necio, pues ignora el camino de
Yahveh, el derecho de su Dios.
5 Voy a acudir a los grandes y a hablar con ellos, porque ésos conocen el
camino de Yahveh, el derecho de su Dios."Pues bien, todos a una habían
quebrado el yugo y arrancado las coyundas.
6 Por eso los herirá el león de la selva, el lobo de los desiertos los
destrozará, el leopardo acechará sus ciudades: todo el que saliere de ellas
será despedazado. - Porque son muchas sus rebeldías, y sus apostasías son
grandes.
7 ¿Cómo te voy a perdonar por ello?Tus hijos me dejaron y juraron por el no
- dios.Yo los harté, y ellos se hicieron adúlteros, y el lupanar
frecuentaron.
8 Son caballos lustrosos y vagabundos: cada cual relincha por la mujer de su
prójimo.
9 ¿Y de esto no pediré cuentas? - oráculo de Yahveh -, ¿de una nación
así no se vengará mi alma?
10 Escalad sus murallas, destruid, mas no acabéis con ella.Quitad sus
sarmientos porque no son de Yahveh.
11 Porque bien me engañaron, la casa de Judá y la casa de Israel - oráculo
de Yahveh -.
12 Renegaron de Yahveh diciendo: "¡El no cuenta!, ¡no nos sobrevendrá
daño alguno, ni espada ni hambre veremos!
13 Cuanto a los profetas, el viento se los lleve, pues carecen de
Palabra." - Así les será hecho.
14 Por tanto, así dice Yahveh, el Dios Sebaot:Por haber hablado ellos tal
palabra, he aquí que yo pongo las mías en tu boca como fuego, y a este
pueblo como leños, y los consumirá.
15 He aquí que yo traigo sobre vosotros, una nación de muy lejos, ¡oh casa
de Israel! - oráculo de Yahveh -; una nación que no mengua, nación
antiquísima aquélla, nación cuya lengua ignoras y no entiendes los que
habla;
16 cuyo carcaj es como tumba abierta: todos son valientes.
17 Comerá tu mies y tu pan, comerá a tus hijos e hijas, comerá tus ovejas y
vacas, comerá tus viñas e higueras; con la espada destruirá tus plazas
fuertes en que confías.
18 Por lo demás, en los días aquellos - oráculo de Yahveh - todavía no
acabaré con vosotros.
19 - Y cuando dijereis: "¿Por qué nos hace Yahveh nuestro Dios todo
esto?", les dirás: "Lo mismo que me dejasteis a mí y servisteis a
dioses extraños en vuestra tierra, así serviréis a extraños en una tierra
no vuestra."
20 Anunciad esto a la casa de Jacob y hacedlo oír en Judá:
21 - Ea, oíd esto, pueblo necio y sin seso - tienen ojos y no ven, orejas y
no oyen -:
22 ¿A mí no me temeréis? - oráculo de Yahveh -, ¿delante de mí no
temblaréis, que puse la arena por término al mar, límite eterno, que no
traspasará?Se agitará, mas no lo logrará; mugirán sus olas, pero no
pasarán.
23 Pero este pueblo tiene un corazón traidor y rebelde: traicionaron llegando
hasta el fin.
24 Y no se les ocurrió decir: "Ea, temamos a Yahveh nuestro Dios, que da
la lluvia tempranera y la tardía a su tiempo; que nos garantiza las semanas
que regulan la siega."
25 Todo esto lo trastornaron vuestras culpas y vuestros pecados os privaron
del bien.
26 Porque se encuentran en mi pueblo malhechores: preparan la red, cual
paranceros montan celada: ¡hombres son atrapados!
27 Como jaula llena de aves, así están sus casas llenas de fraudes.Así se
engrandecieron y se enriquecieron,
28 engordaron, se alustraron.Ejecutaban malas acciones.La causa del huérfano
no juzgaban y el derecho de los pobres no sentenciaban.
29 ¿Y de esto no pediré cuentas? - oráculo de Yahveh -, ¿de una nación
así no se vengará mi alma?
30 Algo pasmoso y horrendo se ha dado en la tierra:
31 los profetas profetizaron con mentira, y los sacerdotes dispusieron a su
guisa.Pero mi pueblo lo prefiere así. ¿A dónde vais a parar?
Jeremías
6
1 Escapad, hijos de Benjamín, de dentro de Jerusalén, en Técoa tañed el
cuerno, y sobre Bet Hakkérem izad bandera, porque una desgracia amenaza del
norte y un quebranto grande.
2 ¿Acaso a una deliciosa pradera te comparas, hija de Sión?
3 A ella vienen pastores con sus rebaños, han montado las tiendas, junto a
ella en derredor, y apacientan cada cual su manada.
4 - "¡Declaradle la guerra santa! ¡En pie y subamos contra ella a
mediodía!... ¡Ay de nosotros, que el día va cayendo, y se alargan las
sombras de la tarde!...
5 ¡Pues arriba y subamos de noche y destruiremos sus alcázares!"
6 Porque así dice Yahveh Sebaot: "Talad sus árboles y alzad contra
Jerusalén un terraplén."Es la ciudad de visita.Todo el mundo se
atropella en su interior.
7 Cual mana un pozo sus aguas, tal mana ella su malicia.
"¡Atropello!", "¡despojo!" - se oye decir en ella; ante
mí de continuo heridas y golpes.
8 Aprende, Jerusalén, no sea que se despegue mi alma de ti, no sea que te
convierta en desolación, en tierra despoblada.
9 Así dice Yahveh Sebaot:Busca, rebusca como en una cepa en el resto de
Israel; vuelve a pasar tu mano como el vendimiador por los pámpanos.
10 - ¿A quiénes que me oigan voy a hablar y avisar?He aquí que su oído es
incircunciso y no pueden entender.He aquí que la palabra de Yahveh se les ha
vuelto oprobio: no les agrada.
11 También yo estoy lleno de la saña de Yahveh y cansado de retenerla.La
verteré sobre el niño de la calle y sobre el grupo de mancebos
juntos.También el hombre y la mujer serán apresados, el viejo con la
anciana.
12 Pasarán sus casas a otros, campos y mujeres a la vez, cuando extienda yo
mi mano sobre los habitantes de esta tierra - oráculo de Yahveh -.
13 Porque desde el más chiquito de ellos hasta el más grande, todos andan
buscando su provecho, y desde el profeta hasta el sacerdote, todos practican
el fraude.
14 Han curado el quebranto de mi pueblo a la ligera, diciendo: "¡Paz,
paz!", cuando no había paz.
15 ¿Se avergonzaron de las abominaciones que hicieron?Avergonzarse, no se
avergonzaron; sonrojarse, tampoco supieron; por tanto caerán con los que
cayeren; tropezarán cuando se les visite - dice Yahveh.
16 Así dice Yahveh:Paraos en los caminos y mirad, y preguntad por los
senderos antiguos, cuál es el camino bueno, y andad por él, y encontraréis
sosiego para vuestras almas.Pero dijeron: "No vamos."
17 Entonces les puse centinelas: "¡Atención al toque de
cuerno!"Pero dijeron: "No atendemos."
18 Por tanto, oíd, naciones, y conoce, asamblea, lo que vendrá sobre ellos;
19 oye, tierra:He aquí que traigo desgracia a este pueblo, como fruto de sus
pensamientos, porque a mis razones no atendieron, y por lo que respecta a mi
Ley, la desecharon.
20 - ¿A qué traerme incienso de Seba y canela fina de país remoto?Ni
vuestros holocaustos me son gratos, ni vuestros sacrificios me complacen.
21 Por tanto, así dice Yahveh:Mirad que pongo a este pueblo tropiezos y
tropezarán en ellos padres e hijos a una, el vecino y su prójimo perecerán.
22 Así dice Yahveh:Mirad que un pueblo viene de tierras del norte y una gran
nación se despierta de los confines de la tierra.
23 Arco y lanza blanden, crueles son y sin entrañas.Su voz como la mar muge,
y a caballo van montados, ordenados como un solo hombre para la guerra contra
ti, hija de Sión.
24 - Oímos su fama, flaquean nuestras manos, angustia nos asalta, dolor como
de parturienta.
25 No salgáis al campo, no andéis por el camino, que el enemigo lleva
espada: terror por doquier.
26 - Hija de mi pueblo, cíñete de sayal y revuélcate en ceniza, haz por ti
misma un duelo de hijo único, una endecha amarguísima, porque en seguida
viene el saqueador sobre nosotros.
27 - A ti te puse en mi pueblo por inquisidor sagaz para que examinaras y
probaras su conducta.
28 - Todos ellos son rebeldes que andan difamando; bronce y hierro; todos son
degenerados.
29 Jadeó el fuelle, el plomo se consumió por el fuego.En vano afinó el
afinador, porque la ganga no se desprendió.
30 Serán llamados "plata de desecho", porque Yahveh los desechó.
Jeremías
7
1 Palabra que llegó de parte de Yahveh a Jeremías:
2 Párate en la puerta de la Casa de Yahveh y proclamarás allí esta palabra.
Dirás: Oíd la palabra de Yahveh, todo Judá, los que entráis por estas
puertas a postraros ante Yahveh.
3 Así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: Mejorad de conducta y de obras,
y yo haré que os quedéis en este lugar.
4 No fiéis en palabras engañosas diciendo: "¡Templo de Yahveh, Templo
de Yahveh, Templo de Yahveh es éste!"
5 Porque si mejoráis realmente vuestra conducta y obras, si realmente hacéis
justicia mutua
6 y no oprimís al forastero, al huérfano y a la viuda (y no vertéis sangre
inocente en este lugar), ni andáis en pos de otros dioses para vuestro daño,
7 entonces yo me quedaré con vosotros en este lugar, en la tierra que di a
vuestros padres desde siempre hasta siempre.
8 Pero he aquí que vosotros fiáis en palabras engañosas que de nada sirven,
9 para robar, matar, adulterar, jurar en falso, incensar a Baal y seguir a
otros dioses que no conocíais.
10 Luego venís y os paráis ante mí en esta Casa llamada por mi Nombre y
decís: "¡Estamos seguros!", para seguir haciendo todas esas
abominaciones.
11 ¿En cueva de bandoleros se ha convertido a vuestros ojos esta Casa que se
llama por mi Nombre? ¡Que bien visto lo tengo! - oráculo de Yahveh -.
12 Pues andad ahora a mi lugar de Silo, donde aposenté mi Nombre
antiguamente, y ved lo que hice con él ante la maldad de mi pueblo Israel.
13 Y ahora, por haber hecho vosotros todo esto - oráculo de Yahveh - por más
que os hablé asiduamente, aunque no me oísteis, y os llamé, mas no
respondisteis,
14 yo haré con la Casa que se llama por mi Nombre, en la que confiáis, y con
el lugar que os di a vosotros y a vuestros padres, como hice con Silo,
15 y os echaré de mi presencia como eché a todos vuestros hermanos, a toda
la descendencia de Efraím.
16 En cuanto a ti, no pidas por este pueblo ni eleves por ellos plegaria ni
oración, ni me insistas, porque no te oiré.
17 ¿Es que no ves lo que ellos hacen en las ciudades de Judá y por las
calles de Jerusalén?
18 Los hijos recogen leña, los padres prenden fuego, las mujeres amasan para
hacer tortas a la Reina de los Cielos, y se liba en honor de otros dioses para
exasperarme.
19 ¿A mí me exasperan ésos? - oráculo de Yahveh -, ¿no es a sí mismos,
para vergüenza de sus rostros?
20 Por tanto, así dice el Señor Yahveh: He aquí que mi ira y mi saña se
vuelca sobre este lugar, sobre hombres y bestias bestias, sobre los árboles
del campo y el fruto del suelo; arderá y no se apagará.
21 Así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel. Añadid vuestros holocaustos a
vuestros sacrificios y comeos la carne.
22 Que cuando yo saqué a vuestros padres del país de Egipto, no les hablé
ni les mandé nada tocante a holocausto y sacrificio.
23 Lo que les mandé fue esto otro: "Escuchad mi voz y yo seré vuestro
Dios y vosotros seréis mi pueblo, y seguiréis todo camino que yo os mandare,
para que os vaya bien."
24 Mas ellos no escucharon ni prestaron el oído, sino que procedieron en sus
consejos según la pertinacia de su mal corazón, y se pusieron de espaldas,
que no de cara;
25 desde la fecha en que salieron vuestros padres del país de Egipto hasta el
día de hoy, os envié a todos mis siervos, los profetas, cada día
puntualmente.
26 Pero no me escucharon ni aplicaron el oído, sino que atiesando la cerviz
hicieron peor que sus padres.
27 Les dirás, pues, todas estas palabras, mas no te escucharán. Les
llamarás y no te responderán.
28 Entonces les dirás: Esta es la nación que no ha escuchado la voz de
Yahveh su Dios, ni ha querido aprender. Ha perecido la lealtad, ha
desaparecido de su boca.
29 Córtate tus guedejas y tíralas, y entona por los calveros una elegía;
que Yahveh ha desechado y repudiado a la generación objeto de su cólera.
30 Los hijos de Judá han hecho lo que me parece malo - oráculo de Yahveh -:
han puesto sus Monstruos abominables en la Casa que llaman por mi Nombre
profanándola,
31 y han construido los altos de Tófet - que está en el valle de Ben Hinnom
- para quemar a sus hijos e hijas en el fuego, cosa que nos les mandé ni me
pasó por las mientes.
32 Por tanto, he aquí que vienen días - oráculo de Yahveh - en que no se
hablará más de Tófet, ni del valle de Ben Hinnom, sino del "valle de
la Matanza". Se harán enterramientos en Tófet por falta de sitio,
33 y los cadáveres de este pueblo servirán de comida a las aves del cielo y
a las bestias de la tierra, sin que haya quien las espante.
34 Suspenderé en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén toda voz
de gozo y alegría, la voz del novio y la voz de la novia; porque toda la
tierra quedará desolada.
Jeremías
8
1 En aquel tiempo - oráculo de Yahveh - sacarán de sus tumbas los huesos de
los reyes de Judá, los huesos de sus príncipes, los huesos de los
sacerdotes, los huesos de los profetas y los huesos de los moradores de
Jerusalén,
2 y los dispersarán ante el sol, la luna y todo el ejército celeste a
quienes amaron y sirvieron, a quienes siguieron, consultaron y adoraron, para
no ser recogidos ni sepultados más: se volverán estiércol sobre la haz de
la tierra.
3 Y será preferible la muerte a la vida para todo el resto que subsistiere de
este linaje malo adondequiera que yo les relegue - oráculo de Yahveh Sebaot
-.
4 Les dirás: Así dice Yahveh:Los que caen ¿no se levantan? y si uno se
extravía ¿no cabe tornar?
5 Pues ¿por qué este pueblo sigue apostatando,Jerusalén con apostasía
perpetua?Se aferran a la mentira, rehúsan convertirse.
6 He escuchado atentamente: no hablan a derechas.Nadie deplora su maldad
diciendo: "¿Qué he hecho?"Todos se extravían, cada cual en su
carrera, cual caballo que irrumpe en la batalla.
7 Hasta la cigüeña en el cielo conoce su estación, y la tórtola, la
golondrina o la grulla observan la época de sus migraciones.Pero mi pueblo
ignora el derecho de Yahveh.
8 ¿Cómo decís: "Somos sabios, y poseemos la Ley de Yahveh?"Cuando
es bien cierto que en mentira la ha cambiado el cálamo mentiroso de los
escribas.
9 Los sabios pasarán vergüenza, serán abatidos y presos.He aquí que han
desechado la palabra de Yahveh, y su sabiduría ¿de qué les sirve?
10 Así que yo daré sus mujeres a otros, sus campos a nuevos amos, porque del
más chiquito al más grande todos andan buscando su provecho, y desde el
profeta hasta el sacerdote, todos practican el fraude.
11 Han curado el quebranto de la hija de mi pueblo a la ligera, diciendo:
"¡Paz, paz!", cuando no había paz.
12 ¿Se avergonzaron de las abominaciones que hicieron? ¡Avergonzarse, no se
avergonzaron; sonrojarse, tampoco supieron!Por tanto caerán con los que
cayeren; tropezarán cuando se les visite - dice Yahveh -.
13 Quisiera recoger de ellos alguna cosa - oráculo de Yahveh - pero no hay
racimos en la vid ni higos en la higuera, y están mustias sus hojas.Es que yo
les he dado quien les despoje.
14 - "¿Por qué nos quedamos tranquilos? ¡Juntaos, vamos a las plazas
fuertes para enmudecer allí, pues Yahveh nuestro Dios nos hace morir y nos
propina agua envenenada, porque hemos pecado contra Yahveh!
15 Esperábamos paz, y no hubo bien alguno; el tiempo de la cura, y se
presenta el miedo.
16 Desde Dan se deja oír. el resuello de sus caballos.Al relincho sonoro de
sus corceles tembló la tierra toda.Vendrán y comerán el país y sus bienes,
la ciudad y sus habitantes."
17 - Sí, he aquí que yo envío contra vosotros sierpes venenosas contra las
que no existe encantamiento, y os picarán - oráculo de Yahveh -.
18 Sin remedio el
dolor me acomete, el corazón me falla;
19 he aquí el grito lastimero de la hija de mi pueblo desde todos los
rincones del país: "¿No está Yahveh en Sión? ¿su Rey no mora ya en
ella? (¿Por qué me han irritado con sus ídolos, con esas Vanidades traídas
del extranjero?)
20 La siega pasó, el verano acabó, mas nosotros no estamos a salvo."
21 Me duele el quebranto de la hija de mi pueblo; estoy abrumado, el pánico
se apodera de mí.
22 ¿No hay sandáraca en Galaad?, ¿no quedan médicos allí?Pues ¿cómo es
que no llega el remedio para la hija de mi pueblo?
23 ¡Quién convirtiera mi cabeza en llanto, mis ojos en manantial de
lágrimas para llorar día y noche a los muertos de la hija de mi pueblo!
Jeremías
9
1 ¡Quién me diese en el desierto una posada de caminantes, para poder dejar
a mi pueblo y alejarme de su compañía!Porque todos ellos son adúlteros, un
hatajo de traidores
2 que tienden su lengua como un arco.Es la mentira, que no la verdad, lo que
prevalece en esta tierra.Van de mal en peor, y a Yahveh desconocen.
3 ¡Que cada cual se guarde de su prójimo!, ¡desconfiad de cualquier
hermano!, porque todo hermano pone la zancadilla, y todo prójimo propala la
calumnia.
4 Se engañan unos a otros, no dicen la verdad; han avezado sus lenguas a
mentir, se han pervertido, incapaces
5 de convertirse.Fraude por fraude, engaño por engaño, se niegan a reconocer
a Yahveh.
6 Por ende, así dice Yahveh Sebaot:He aquí que yo voy a afinarlos y
probarlos; mas ¿cómo haré para tratar a la hija de mi pueblo?
7 Su lengua es saeta mortífera, las palabras de su boca, embusteras.Se saluda
al prójimo, pero por dentro se le pone celada.
8 Y por estas acciones, ¿no les he de castigar? - oráculo de Yahveh -, ¿de
una nación así no se vengará mi alma?
9 Alzo sobre los montes lloro y lamento, y una elegía por las dehesas del
desierto, porque han sido incendiadas; nadie pasa por allí, y no se oyen los
gritos del ganado.Desde las aves del cielo hasta las bestias, todas han huido,
se han marchado.
10 Voy a hacer de Jerusalén un montón de piedras, guarida de chacales, y de
las ciudades de Judá haré una soledad sin ningún habitante.
11 ¿Quién es el sabio?, pues que entienda esto; a quién ha hablado la boca
de Yahveh?, pues que lo diga; ¿por qué el país se ha perdido, incendiado
como el desierto donde no pasa nadie?
12 Yahveh lo ha dicho: Es que han abandonado mi Ley que yo les propuse, y no
han escuchado mi voz ni la han seguido;
13 sino que han ido en pos de la inclinación de sus corazones tercos, en pos
de los Baales que sus padres les enseñaron.
14 Por eso, así dice Yahveh Sebaot, el dios de Israel: He aquí que voy a dar
de comer a este pueblo ajenjo y les voy a dar de beber agua emponzoñada.
15 Les voy a dispersar entre las naciones desconocidas de ellos y de sus
padres, y enviaré detrás de ellos la espada hasta exterminarlos.
16 Así habla Yahveh Sebaot: ¡Hala! Llamad a las plañideras, que vengan:
mandad por las más hábiles, que vengan.
17 ¡Pronto! que entonen por nosotros una lamentación.Dejen caer lágrimas
nuestros ojos, y nuestros párpados den curso al llanto.
18 Sí, una lamentación se deja oír desde Sión: "¡Ay, que somos
saqueados!, ¡qué vergüenza tan grande, que se nos hace dejar nuestra
tierra, han derruido nuestros hogares!"
19 Oíd, pues, mujeres, la palabra de Yahveh; reciba vuestro oído la palabra
de su boca:Enseñad a vuestras hijas esta lamentación, y las unas a las otras
esta elegía:
20 "La muerte ha trepado por nuestras ventanas, ha entrado en nuestros
palacios, barriendo de la calle al chiquillo, a los mozos de las plazas.
21 ¡Habla! Tal es el oráculo de Yahveh:Los cadáveres humanos yacen como
boñigas por el campo, como manojos detrás del segador, y no hay quien los
reúna."
22 Así dice Yahveh:No se alabe el sabio por su sabiduría, ni se alabe el
valiente por su valentía, ni se alabe el rico por su riqueza;
23 mas en esto se alabe quien se alabare: en tener seso y conocerme, por que
yo soy Yahveh, que hago merced, derecho y justicia sobre la tierra, porque en
eso me complazco - oráculo de Yahveh -.
24 He aquí que vienen días - oráculo de Yahveh - en que he de visitar a
todo circuncidado que sólo lo sea en su carne:
25 a Egipto, Judá, Edom y a los hijos de Ammón, a Moab, y a todos los de
sien rapada, los que moran en el desierto. Porque todas estas gentes lo son.
Pero también los de la casa de Israel son incircuncisos de corazón.
Jeremías
10
1 Oíd la palabra que os dedica Yahveh, oh casa de Israel.
2 Así dice Yahveh:Al proceder de los gentiles no os habituéis, ni de los
signos celestes os espantéis. ¡Que se espanten de ellos los gentiles!
3 Porque las costumbres de los gentiles son vanidad: un madero del bosque,
obra de manos del maestro que con el hacha lo cortó,
4 con plata y oro lo embellece, con clavos y a martillazos se lo sujeta para
que no se menee.
5 Son como espantajos de pepinar, que ni hablan.Tienen que ser transportados,
porque no andan.No les tengáis miedo, que no hacen ni bien ni mal.
6 No hay como tú, Yahveh; grande eres tú, y grande tu Nombre en poderío.
7 ¿Quién no te temerá, Rey de las naciones?Porque a ti se te debe
eso.Porque entre todos los sabios de las naciones y entre todos sus reinos no
hay nadie como tú.
8 Todos a la par son estúpidos y necios: lección de madera la que dan los
ídolos.
9 Plata laminada, de Tarsis importada, y oro de Ofir; hechura de maestro y de
manos de platero (de púrpura violeta y escarlata es su vestido): todos son
obra de artistas.
10 Pero Yahveh es el Dios verdadero; es el Dios vivo y el Rey eterno.Cuando se
irrita, tiembla la tierra, y no aguantan las naciones su indignación.
11 (Así les diréis: "Los dioses que no hicieron el cielo ni la tierra,
perecerán de la tierra y de debajo del cielo.")
12 El es quien hizo la tierra con su poder, el que estableció el orbe con su
saber, y con su inteligencia expandió los cielos.
13 Cuando da voces, hay estruendo de aguas en los cielos, y hace subir las
nubes desde el extremo de la tierra.El hace los relámpagos para la lluvia y
saca el viento de sus depósitos.
14 Todo hombre es torpe para comprender, se avergüenza del ídolo todo
platero, porque sus estatuas son una mentira y no hay espíritu en ellas.
15 Vanidad son,
cosa ridícula; al tiempo de su visita perecerán.
16 No es así la "Parte de Jacob", pues él es el plasmador del
universo, y aquel cuyo heredero es Israel;Yahveh Sebaot es su nombre.
17 Recoge del suelo tu mercancía, oh tú, que estás sitiada:
18 porque así dice Yahveh:He aquí que yo voy a hondear a los moradores del
país - ¡esta vez va de veras! - y les apremiaré de modo que den conmigo.
19 - "¡Ay de mí, por mi quebranto! ¡me duele la herida!Y yo que
decía: "Ese es un sufrimiento, pero me lo aguantaré"...
20 Mi tienda ha sido saqueada, y todos mis tensores arrancados.Mis hijos me
han sido quitados y no existen.No hay quien despliegue ya mi tienda ni quien
ice mis toldos."
21 - Es que han sido torpes los pastores y no han buscado a Yahveh; así no
obraron cuerdamente, y toda su grey fue dispersada.
22 ¡Se oye un rumor! ¡ya llega!: un gran estrépito del país del norte,
para trocar las ciudades de Judá en desolación, guarida de chacales.
23 Yo sé, Yahveh, que no depende del hombre su camino, que no es del que anda
enderezar su paso.
24 Corrígeme, Yahveh, pero con tino, no con tu ira, no sea que me quede en
poco.
25 Vierte tu cólera sobre las naciones que te desconocen, y sobre los linajes
que no invocan tu Nombre.Porque han devorado a Jacob hasta consumirle, lo han
devorado y su mansión han desolado.
Jeremías
11
1 Palabra que llegó de parte de Yahveh a Jeremías:
2 Oíd los términos de esta alianza y hablad a los hombres de Judá y a los
habitantes de Jerusalén,
3 y diles: Así dice Yahveh, el Dios de Israel: Maldito el varón que no
escuche los términos de esta alianza
4 que mandé a vuestros padres el día que los saqué de Egipto, del crisol de
hierro, diciéndoles: "Oíd mi voz y obrad conforme a lo que os he
mandado; y así seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios,
5 en orden a cumplir el juramento que hice a vuestros padres, de darles una
tierra que mana leche y miel - como se cumple hoy." Respondí y dije:
¡Amén, Yahveh!
6 Y me dijo Yahveh: Pregona todas estas palabras por las ciudades de Judá y
por las calles de Jerusalén: "Oíd los términos de esta alianza y
cumplidlos:
7 que bien advertí a vuestros padres el día que les hice subir de Egipto, y
hasta la fecha he insistido en advertírselo: ¡Oíd mi voz!
8 Mas no oyeron ni aplicaron el oído, sino que cada cual procedió según la
terquedad de su corazón malo. Y así he aplicado contra ellos todos los
términos de dicha alianza que les mandé cumplir y no lo hicieron."
9 Y me dijo Yahveh: Se ha descubierto una conjura entre los hombres de Judá y
entre los habitantes de Jerusalén.
10 Han reincidido en las culpas de sus mayores, que rehusaron escuchar mis
palabras: se han ido en pos de otros dioses para servirles; han violado la
casa de Israel y la casa de Judá mi alianza, que pacté con sus padres.
11 Por ende, así dice Yahveh: He aquí que yo les traigo una desgracia a la
que no podrán hurtarse; y aunque se me quejaren, no les oiré.
12 ¡Que vayan las ciudades de Judá y los moradores de Jerusalén, y que se
quejen a los dioses a quienes inciensan!, que lo que es salvarles, no les
salvarán al tiempo de su desgracia.
13 Pues cuantas son tus ciudades, otros tantos son tus dioses, Judá; y
cuantas calles cuenta Jerusalén, otros tantos altares a la Vergüenza, otros
tantos altares hay de Baal.
14 En cuanto a ti, no pidas por este pueblo, ni eleves por ellos plegaria ni
oración, porque no he de oír cuando clamen a mí por su desgracia.
15 ¿Qué hace mi amada en mi Casa?; su obrar ¿no es pura doblez? ¿Es que
los votos y la carne consagrada harán pasar de ti tu desgracia?Entonces sí
que te regocijarías.
16 "Olivo frondoso, lozano, de fruto hermoso" te había puesto
Yahveh por nombre.Pero con gran estrépito le ha prendido fuego, y se han
quemado sus guías.
17 Yahveh Sebaot, que te plantó, te ha sentenciado, dada la maldad que ha
cometido la casa de Israel y la casa de Judá, exasperándome por incensar a
Baal.
18 Yahveh me lo hizo saber, y me enteré de ello. Entonces me descubriste,
Yahveh, sus maquinaciones.
19 Y yo que estaba como cordero manso llevado al matadero, sin saber que
contra mí tramaban maquinaciones: "Destruyamos el árbol en su vigor;
borrémoslo de la tierra de los vivos, y su nombre no vuelva a mentarse."
20 ¡Oh Yahveh Sebaot, juez de lo justo, que escrutas los riñones y el
corazón!, vea yo tu venganza contra ellos, porque a ti he manifestado mi
causa.
21 Y en efecto, así dice Yahveh tocante a los de Anatot, que buscan mi muerte
diciendo: "No profetices en nombre de Yahveh, y no morirás a nuestras
manos".
22 Por eso así dice Yahveh Sebaot: He aquí que yo les voy a visitar. Sus
mancebos morirán por la espada, sus hijos e hijas morirán de hambre,
23 y no quedará de ellos ni reliquia cuando yo traiga la desgracia a los de
Anatot, el año en que sean visitados.
Jeremías
12
1 Tu llevas la razón, Yahveh, cuando discuto contigo, no obstante, voy a
tratar contigo un punto de justicia. ¿Por qué tienen suerte los malos, y son
felices todos los felones?
2 Los plantas, y enseguida arraigan, van a más y dan fruto.Cerca estás tú
de sus bocas, pero lejos de sus riñones.
3 En cambio a mí ya me conoces, Yahveh; me has visto y has comprobado que mi
corazón está contigo.Llévatelos como ovejas al matadero, y conságralos
para el día de la matanza.
4 (¿Hasta cuándo estará de luto la tierra y la hierba de todo el campo
estará seca? Por la maldad de los que moran en ella han desaparecido bestias
y aves.) Porque han dicho: "No ve Dios nuestros senderos."
5 - Si con los de a pie corriste y te cansaron, ¿cómo competirás con los de
a caballo?Y si en tierra abierta te sientes seguro. ¿qué harás entre el
boscaje del Jordán?
6 Porque incluso tus hermanos y la casa de tu padre, ésos también te
traicionarán y a tus espaldas gritarán. No te fíes de ellos cuando te digan
hermosas palabras.
7 Dejé mi casa, abandoné mi heredad, entregué el cariño de mi alma en
manos de sus enemigos.
8 Se ha portado conmigo mi heredad como un león en la selva: me acosaba con
sus voces; por eso la aborrecí.
9 ¿Es por ventura un pájaro pinto mi heredad?Las rapaces merodean sobre
ella. ¡Andad, juntaos, fieras todas del campo: id al yantar!
10 Entre muchos pastores destruyeron mi viña, hollaron mi heredad, trocaron
mi mejor campa en un yermo desolado.
11 La convirtieron en desolación lamentable, en inculta para mí.Totalmente
desolado está todo el país porque no hay allí nadie que lo sienta.
12 Sobre todos los calveros del desierto han venido saqueadores (porque una
espada tiene Yahveh devorada), de un cabo al otro de la tierra no hubo cuartel
para alma viviente.
13 Sembraron trigo, y espinos segaron, se afanaron sin provecho.Vergüenza les
dan sus cosechas, por causa de la ira ardiente de Yahveh.
14 Así dice Yahveh: En cuanto a todos los malos vecinos que han tocado la
heredad que di en precio a mi pueblo Israel, he aquí que yo los arranco de su
solar. (Y a la casa de Judá voy a arrancarla de en medio de ellos.)
15 Pero luego de haberlos arrancado, me volveré y les tendré lástima, y les
haré retornar, cada cual a su heredad y a su tierra.
16 Y entonces, si de veras aprendieron el camino de mi pueblo jurando en mi
Nombre: "¡Por vida de Yahveh!" - lo mismo que ellos enseñaron a mi
pueblo a jurar por Baal - serán restablecidos a la par de mi pueblo.
17 Mas si no obedecen, arrancaré a aquella gente y arrancada quedará y la
haré perecer - oráculo de Yahveh -.
Jeremías
13
1 Yahveh me dijo así: "Anda y cómprate una faja de lino y te la pones a
la cintura, pero no la metas en agua."
2 Compré la faja, según la orden de Yahveh, y me la puse a la cintura.
3 Entonces me fue dirigida la palabra de Yahveh por la segunda vez:
4 "Toma la faja que has comprado y que llevas a la cintura, levántate y
vete al Eufrates y la escondes allí en un resquicio de la peña."
5 Yo fui y la escondí en el Eufrates como me había mandado Yahveh.
6 Al cabo de mucho tiempo me dijo Yahveh: "Levántate, vete al Eufrates y
recoges de allí la faja que te mandé que escondieras allí."
7 Yo fui al Eufrates, cavé, recogí la faja del sitio donde la había
escondido y he aquí que se había echado a perder la faja: no valía para
nada.
8 Entonces me fue dirigida la palabra de Yahveh en estos términos:
9 "Así dice Yahveh: Del mismo modo echaré a perder la mucha soberbia de
Judá y de Jerusalén.
10 Ese pueblo malo que rehúsa oír mis palabras, que caminan según la
terquedad de sus corazones y han ido en pos de otros dioses a servirles y
adorarles, serán como esta faja que no vale para nada.
11 Porque así como se pega la faja a la cintura de uno, de igual modo hice
apegarse a mí a toda la casa de Israel y a toda la casa de Judá - oráculo
de Yahveh - con idea de que fuesen mi pueblo, mi nombradía, mi loor y mi
prez, pero ellos no me oyeron.
12 Diles este refrán: Así dice Yahveh, el Dios de Israel: "Todo
cántaro se puede llenar de vino." Ellos te dirán: "¿No sabemos de
sobra que todo cántaro se puede llenar de vino?"
13 Entonces les dices: "Pues así dice Yahveh: He aquí que yo lleno de
borrachera a todos los habitantes de esta tierra, a los reyes sucesores de
David en el trono, a los sacerdotes y profetas y a todos los habitantes de
Jerusalén,
14 y los estrellaré, a cada cual contra su hermano, padres e hijos a una -
oráculo de Yahveh - sin que piedad, compasión y lástima me quiten de
destruirlos."
15 Oíd y escuchad, no seáis altaneros, porque habla Yahveh.
16 Dad gloria a vuestro Dios Yahveh antes que haga oscurecer, y antes que se
os vayan los pies sobre la sierra oscura, y esperéis la luz, y él la haya
convertido en negrura, la haya trocado en tiniebla densa.
17 Pero si no le oyereis, en silencio llorará mi alma por ese orgullo, y
dejarán caer mi ojos lágrimas, y verterán copiosas lágrimas, porque va
cautiva la grey de Yahveh.
18 Di al rey y a la Gran Dama:Humillaos, sentaos, porque ha caído de vuestras
cabezas vuestra diadema preciosa.
19 Las ciudades del Négueb están cercadas, y no hay quien abra.Todo Judá es
deportado, deportado en masa.
20 Alza tus ojos, Jerusalén, y mira a los que vienen del norte. ¿Dónde
está la grey que se te dio, tus preciosas ovejas?
21 ¿Qué dirás cuando te visiten con autoridad sobre ti?Pues lo que tú les
enseñabas a hacer sobre ti eran caricias. ¿No te acometerán dolores como de
parturienta?
22 Pero acaso digas en tus adentros: "¿Por qué me ocurren estas
cosas?"Por tu gran culpa han sido alzadas tus faldas y han sido forzados
tus calcañales.
23 ¿Muda el kusita su piel, o el leopardo sus pintas? ¡También vosotros
podéis entonces hacer el bien, los avezados a hacer el mal!
24 Por eso os esparcí como paja liviana al viento de la estepa.
25 Esa es tu suerte, el tanto por tu medida que te toca de mi parte - oráculo
de Yahveh -: por cuanto que me olvidaste y te fiaste de la Mentira.
26 Pues también yo te he levantado las faldas sobre tu rostro, y se ha visto
tu indecencia.
27 ¡Ah, tus adulterios y tus relinchos, la bajeza de tu prostitución!Sobre
los altos, por la campiña he visto tus Monstruos abominables. ¡Ay de ti,
Jerusalén, que no estás pura! ¿Hasta cuándo todavía...?
Jeremías
14
1 Palabra de Yahveh a Jeremías, a propósito de la sequía.
2 Judá está de luto, y sus ciudades lánguidas: están sórdidas de tierra,
y sube el alarido de Jerusalén.
3 Sus nobles mandaban a los pequeños por agua: llegaban a los aljibes y no la
encontraban; volvían con sus cántaros vacíos.Quedaban confundidos y
avergonzados y se cubrían la cabeza.
4 El suelo está consternado por no haber lluvia en la tierra.Confusos andan
los labriegos, se han cubierto la cabeza.
5 Hasta la cierva en el campo parió y abandonó, porque no había césped.
6 Los onagros se paraban sobre los calveros, aspiraban el aire como chacales,
tenían los ojos consumidos por falta de hierba.
7 Aunque nuestras culpas atesten contra nosotros,Yahveh, obra por amor de tu
Nombre.Cierto, son muchas nuestras apostasías, contra ti hemos pecado.
8 ¡Oh esperanza de Israel, Yahveh,Salvador suyo en tiempo de angustia! ¿Por
qué has de ser cual forastero en la tierra, o cual viajero que se tumba para
hacer noche?
9 ¿Por qué has de ser como un pasmado, como un valiente incapaz de
ayudar?Pues tú estás entre nosotros, Yahveh, y por tu Nombre se nos llama,
¡no te deshagas de nosotros!
10 Así dice Yahveh de este pueblo: ¡Cómo les gusta vagabundear!, no
contienen sus pies. Pero Yahveh no se complace en ellos: ahora se va a acordar
de su culpa y a castigar su pecado.
11 Y me dijo Yahveh: "No intercedas en pro de este pueblo.
12 Así ayunen, no escucharé su clamoreo; y así levanten holocausto y
ofrenda, no me complacerán; sino que con espada, con hambre y con peste voy a
acabarlos."
13 Dije yo: "¡Ah, Señor Yahveh! Pues he aquí que los profetas están
diciéndoles: No veréis espada, ni tendréis hambre, sino que voy a daros paz
segura en este lugar."
14 Y me dijo Yahveh: "Mentira profetizan esos profetas en mi nombre. Yo
no les he enviado ni dado instrucciones, ni les he hablado. Visión mentirosa,
augurio fútil y delirio de sus corazones os dan por profecía.
15 Por tanto, así dice Yahveh: Tocante a los profetas que profetizan en mi
nombre sin haberles enviado yo, y que dicen: No habrá espada ni hambre en
este país, con espada y con hambre serán rematados los tales profetas,
16 y el pueblo al que profetizan yacerá derribado por las calles de
Jerusalén, por causa del hambre y de la espada, y no habrá sepulturero para
ellos ni para sus mujeres, sus hijos y sus hijas; pues volcaré sobre ellos
mismos su maldad."
17 Les dirás esta palabra:Dejen caer mis ojos lágrimas de noche y de día
sin parar, porque de quebranto grande es quebrantada la doncella, hija de mi
pueblo, de golpe gravísimo,
18 Si salgo al campo encuentro heridos de espada; y si entro en la ciudad,
encuentro desfallecidos de hambre.Y aun el mismo profeta, aun el mismo
sacerdote andan errantes por el país y nada saben.
19 - ¿Es que has desechado a Judá? ¿o acaso de Sión se ha hastiado tu
alma? ¿Por qué nos has herido, que no tenemos cura?Esperábamos paz, y no
hubo bien alguno; el tiempo de la cura, y se presenta el miedo.
20 Reconocemos, Yahveh, nuestras maldades, la culpa de nuestros padres; que
hemos pecado contra ti.
21 No desprecies, por amor de tu Nombre, no deshonres la sede de tu
Gloria.Recuerda, no anules tu alianza con nosotros.
22 ¿Hay entre las Vanidades gentílicas quienes hagan llover? ¿o acaso los
cielos dan de suyo la llovizna? ¿No eres tú mismo, oh Yahveh? ¡Dios
nuestro, esperamos en ti, porque tú hiciste todas estas cosas!
Jeremías
15
1 Y me dijo Yahveh: Aunque se me pongan Moisés y Samuel por delante, no
estará mi alma por este pueblo. Échales de mi presencia y que salgan.
2 Y como te digan: "¿A dónde salimos?", les dices: Así dice
Yahveh:Quien sea para la muerte, a la muerte; quien para la espada, a la
espada; quien para el hambre, al hambre, y quien para el cautiverio, al
cautiverio.
3 Haré que se encarguen de ellos cuatro géneros (de males) - oráculo de
Yahveh -: la espada para degollar, los perros para despedazar, las aves del
cielo y las bestias terrestres para devorar y estragar.
4 Los convertiré en espantajo para todos los reinos de la tierra, por culpa
de Manasés, hijo de Ezequías, rey de Judá, por lo que hizo en Jerusalén.
5 ¿Quién, pues, te tendrá lástima, Jerusalén? ¿quién meneará la cabeza
por ti? ¿quién se alargará a saludarte?
6 Tú me has abandonado - oráculo de Yahveh - de espaldas te has ido.Pues yo
extiendo mi mano sobre ti y te destruyo.Estoy cansado de apiadarme,
7 y voy a beldarlos con el bieldo en las puertas del país.He dejado sin
hijos, he malhadado a mi pueblo, porque de sus caminos no se convertían.
8 Yo les he hecho más viudas que la arena de los mares.He traído sobre las
madres de los jóvenes guerreros al saqueador en el pleno mediodía.He hecho
caer sobre ellos de pronto sobresalto y alarma.
9 Mal lo pasó la madre de siete hijos: exhalaba el alma, se puso su sol
siendo aún de día, se avergonzó y se abochornó.Y lo que queda de ellos, a
la espada voy a entregarlo delante de sus enemigos - oráculo de Yahveh -.
10 ¡Ay de mí, madre mía, porque me diste a luz varón discutido y debatido
por todo el país!Ni les debo, ni me deben, ¡pero todos me maldicen!
11 Di, Yahveh, si no te he servido bien: intercedí ante ti por mis enemigos
en el tiempo de su mal y de su apuro.
12 ¿Se mella el hiero, el hierro del norte, y el bronce?
13 Tu haber y tus tesoros al pillaje voy a dar gratis, por todos tus pecados
en todas tus fronteras,
14 y te haré esclavo de tus enemigos en un país que no conoces, porque un
fuego ha saltado en mi ira que sobre vosotros estará encendido.
15 Tú lo sabes.Yahveh, acuérdate de mí, visítame y véngame de mis
perseguidores.No dejes que por alargarse tu ira sea yo arrebatado.Sábelo: he
soportado por ti el oprobio.
16 Se presentaban tus palabras, y yo las devoraba; era tu palabra para mí un
gozo y alegría de corazón, porque se me llamaba por tu NombreYahveh, Dios
Sebaot.
17 No me senté en peña de gente alegre y me holgué: por obra tuya,
solitario me senté, porque de rabia me llenaste.
18 ¿Por qué ha resultado mi penar perpetuo, y mi herida irremediable,
rebelde a la medicina? ¡Ay! ¿serás tú para mí como un espejismo, aguas no
verdaderas?
19 Entonces Yahveh dijo así:Si te vuelves por que yo te haga volver, estarás
en mi presencia; y si sacas lo precioso de lo vil, serás como mi boca.Que
ellos se vuelvan a ti, y no tú a ellos.
20 Yo te pondré para este pueblo por muralla de bronce inexpugnable.Y
pelearán contigo, pero no te podrán, pues contigo estoy yo para librarte y
salvarte - oráculo de Yahveh -.
21 Te salvaré de mano de los malos y te rescataré del puño de esos
rabiosos.
Jeremías
16
1 La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:
2 No tomes mujer ni tengas hijos ni hijas en este lugar.
3 Que así dice Yahveh de los hijos e hijas nacidos en este lugar, de sus
madres que los dieron a luz y de sus padres que los engendraron en esta
tierra:
4 De muertes miserables morirán, sin que sean plañidos ni sepultados. Se
volverán estiércol sobre la haz del suelo. Con espada y hambre serán
acabados, y serán sus cadáveres pasto para las aves del cielo y las bestias
de la tierra.
5 Sí, así dice Yahveh: No entres en casa de duelo, ni vayas a plañir, ni
les consueles; pues he retirado mi paz de este pueblo - oráculo de Yahveh -
la merced y la compasión.
6 Morirán grandes y chicos en esta tierra. No se les sepultará, ni nadie les
plañirá, ni se arañarán ni se raparán por ellos,
7 ni se partirá el pan al que está de luto para consolarle por el muerto, ni
le darán a beber la taza consolatoria por su padre o por su madre.
8 Y en casa de convite tampoco entres a sentarte con ellos a comer y beber.
9 Que así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: He aquí que voy a hacer
desaparecer de este lugar, a vuestros propios ojos y en vuestros días, toda
voz de gozo y alegría, la voz del novio y la voz de la novia.
10 Luego, cuando hayas comunicado a este pueblo todas estas palabras, y te
digan: "¿Por qué ha pronunciado Yahveh contra nosotros toda esta gran
desgracia? ¿cuál es nuestra culpa, y cuál nuestro pecado que hemos cometido
contra Yahveh nuestro Dios?",
11 tú les dirás: "Es porque me dejaron vuestros padres - oráculo de
Yahveh - y se fueron tras otros dioses y les sirvieron y adoraron, y a mí me
dejaron, y mi Ley no guardaron.
12 Y vosotros mismos habéis hecho peor que vuestros padres, pues he aquí que
va cada uno en pos de la dureza de su mal corazón, sin escucharme.
13 Pero yo os echaré lejos de esta tierra, a otra que no habéis conocido
vosotros ni vuestros padres, y serviréis allí a otros dioses día y noche,
pues no os otorgaré perdón."
14 En efecto, mirad que vienen días - oráculo de Yahveh - en que no se dirá
más: "¡Por vida de Yahveh, que subió a los hijos de Israel de
Egipto!",
15 sino: "¡Por vida de Yahveh, que subió a los hijos de Israel del
país del norte, y de todos los países a donde los arrojara!" Pues yo
los devolveré a su solar, que di a sus padres.
16 He aquí que envío a muchos pescadores - oráculo de Yahveh - y los
pescarán. Y luego de esto enviaré a muchos cazadores, y los cazarán de
encima de cada monte y de cada cerro y de los resquicios de las peñas.
17 Porque mis ojos están puestos sobre todos sus caminos: no se me ocultan,
ni se zafa su culpa de delante de mis ojos.
18 Pagaré doblado por su culpa y su pecado, porque ellos execraron mi tierra
con la carroña de sus Monstruos abominables, y de sus Abominaciones llenaron
mi heredad.
19 ¡Oh Yahveh, mi fuerza y mi refuerzo, mi refugio en día de apuro!A ti las
gentes vendrán de los confines de la tierra y dirán: ¡Luego Mentira
recibieron de herencia nuestros padres,Vanidad y cosas sin provecho!
20 ¿Es que va a hacerse el hombre dioses para sí? ¡aunque aquellos no son
dioses!
21 Por tanto, he aquí que yo les hago conocer - esta vez sí - mi mano y mi
poderío, y sabrán que mi nombre es Yahveh.
Jeremías
17
1 El pecado de Judá está escrito con buril de hierro; con punta de diamante
está grabado sobre la tabla de su corazón y en los cuernos de sus aras,
2 así, recordarán sus hijos sus aras y sus cipos cabe los árboles
frondosos, sobre los oteros altos,
3 mi monte, en la campiña.Tu haber y todos tus tesoros al pillaje voy a dar,
en pago por todos tus pecados de los altos, en todas tus fronteras.
4 Tendrás que deshacerte de tu heredad que yo te di, y te haré esclavo de
tus enemigos en un país que no conoces, porque un fuego ha saltado en mi ira
que para siempre estará encendido.
5 Así dice Yahveh:Maldito sea aquel que fía en hombre, y hace de la carne su
apoyo, y de Yahveh se aparta en su corazón.
6 Pues es como el tamarisco en la Arabá, y no verá el bien cuando
viniere.Vive en los sitios quemados del desierto, en saladar inhabitable.
7 Bendito sea aquel que fía en Yahveh, pues no defraudará Yahveh su
confianza.
8 Es como árbol plantado a las orillas del agua, que a la orilla de la
corriente echa sus raíces.No temerá cuando viene el calor, y estará su
follaje frondoso; en año de sequía no se inquieta ni se retrae de dar fruto.
9 El corazón es lo más retorcido; no tiene arreglo: ¿quién lo conoce?
10 Yo, Yahveh, exploro el corazón, pruebo los riñones, para dar a cada cual
según su camino, según el fruto de sus obras.
11 La perdiz incuba lo que no ha puesto; así es el que hace dinero, mas no
con justicia: en mitad de sus días lo ha de dejar y a la postre resultará un
necio.
12 Solio de Gloria, excelso desde el principio, es el lugar de nuestro
santuario...
13 Esperanza de Israel, Yahveh: todos los que te abandonan serán
avergonzados, y los que se apartan de ti, en la tierra serán escritos, por
haber abandonado el manantial de aguas vivas, Yahveh.
14 Cúrame, Yahveh, y sea yo curado; sálvame, y sea yo salvo, pues mi prez
eres tú.
15 Mira que ellos me dicen: "¿Dónde está la palabra de Yahveh?
¡vamos, que venga!"
16 Yo nunca te apremié a hacer daño; el día irremediable no he anhelado;
tú lo sabes: lo salido de mis labios enfrente de tu faz ha estado.
17 No seas para mí espanto, ¡oh tú, mi amparo en el día aciago!
18 Avergüéncense mis perseguidores, y no me avergüence yo; espántense
ellos, y no me espante yo.Trae sobre ellos el día aciago, y con doble
quebrantamiento quebrántalos.
19 Yahveh me dijo así: Ve y te paras a la puerta de los Hijos del pueblo, por
la que entran los reyes de Judá y por la que salen, y asimismo en todas las
puertas de Jerusalén,
20 y les dices: Oíd la palabra de Yahveh, reyes de Judá, y todo Judá y los
habitantes de Jerusalén que entráis por estas puertas.
21 Así dice Yahveh: "Guardaos, por vida vuestra, de llevar carga en día
de sábado y meterla por las puertas de Jerusalén.
22 No saquéis tampoco carga de vuestras casas en sábado, ni hagáis trabajo
alguno, antes bien santificad el sábado como mandé a vuestros padres.
23 Mas no oyeron ni aplicaron el oído, sino que atiesaron su cerviz sin oír
ni aprender.
24 Que si me hacéis caso - oráculo de Yahveh - no metiendo carga por las
puertas de esta ciudad en sábado y santificando el día de sábado sin
realizar en él trabajo alguno,
25 entonces entrarán por las puertas de esta ciudad reyes que se sienten
sobre el trono de David, montados en carros y caballos, ellos y sus oficiales,
la gente de Judá y los habitantes de Jerusalén. Y durará esta ciudad para
siempre.
26 Y vendrán de las ciudades de Judá, de los aledaños de Jerusalén, del
país de Benjamín, de la Tierra Baja, de la Sierra y del Négueb a traer
holocaustos, sacrificios, oblaciones e incienso y a traer ofrendas de acción
de gracias a la Casa de Yahveh.
27 Pero si no me oyereis en cuanto a santificar el sábado y no llevar carga
ni meterla por las puertas de Jerusalén en sábado, entonces prenderé fuego
a sus puertas, que consumirá los palacios de Jerusalén, y no se apagará.
Jeremías
18
1 Palabra que fue dirigida a Jeremías de parte de Yahveh:
2 Levántate y baja a la alfarería, que allí mismo te haré oír mis
palabras.
3 Bajé a la alfarería, y he aquí que el alfarero estaba haciendo un trabajo
al torno.
4 El cacharro que estaba haciendo se estropeó como barro en manos del
alfarero, y éste volvió a empezar, trasformándolo en otro cacharro
diferente, como mejor le pareció al alfarero.
5 Entonces me fue dirigida la palabra de Yahveh en estos términos:
6 ¿No puedo hacer yo con vosotros, casa de Israel, lo mismo que este
alfarero? - oráculo de Yahveh -. Mirad que como el barro en la mano del
alfarero, así sois vosotros en mi mano, casa de Israel.
7 De pronto hablo contra una nación o reino, de arrancar, derrocar y perder;
8 pero se vuelve atrás de su mal aquella gente contra la que hablé, y yo
también desisto del mal que pensaba hacerle.
9 Y de pronto hablo, tocante a una nación o un reino, de edificar y plantar;
10 pero hace lo que parece malo desoyendo mi voz, y entonces yo también
desisto del bien que había decidido hacerle.
11 Ahora, pues, di a la gente de Judá y a los habitantes de Jerusalén: Así
dice Yahveh: "Mirad que estoy ideando contra vosotros cosa mala y
pensando algo contra vosotros. Ea, pues; volveos cada cual de su mal camino y
mejorad vuestra conducta y acciones."
12 Pero van a decir: "Es inútil; porque iremos en pos de nuestros
pensamientos y cada uno de nosotros hará conforme a la terquedad de su mal
corazón."
13 Por tanto, así dice Yahveh:Vamos, preguntad entre las naciones: ¿Quién
oyó tal cosa? ¡Bien fea cosa ha hecho la virgen de Israel!
14 ¿Faltará acaso de la peña excelsa la nieve del Líbano? ¿o se agotarán
las aguas crecidas, frescas, corrientes?
15 Pues bien, mi pueblo me ha olvidado.A la Nada inciensan.Han tropezado en
sus caminos, aquellos senderos de siempre, para irse por trochas, por camino
no trillado.
16 Es para trocar su tierra en desolación, en eterna rechifla: todo el que
pasare se asombrará de ella y meneará la cabeza.
17 Como el viento solano los esparciré delante del enemigo.La espalda, que no
la cara, les mostraré el día de su infortunio.
18 Entonces dijeron: "Venid y tramemos algo contra Jeremías, porque no
va a faltarle la ley al sacerdote, el consejo al sabio, ni al profeta la
palabra. Venid e hirámosle por su propia lengua: no estemos atentos a todas
sus palabras."
19 Estáte atento
a mí, Yahveh, y oye lo que dicen mis contrincantes.
20 ¿Es que se paga mal por bien? (Porque han cavado una hoya para mi
persona.)Recuerda cuando yo me ponía en tu presencia para hablar en bien de
ellos, para apartar tu cólera de ellos.
21 Por tanto, entrega a sus hijos al hambre y desángralos a filo de espada;
queden sus mujeres sin hijos y viudas, sean sus varones asesinados, sus
mancebos acuchillados en la guerra.
22 Oigase griterío en sus casas, cuando traigas sobre ellos pillaje
repentino.Porque han cavado una hoya para prenderme, y trampas han escondido
para mis pies.
23 Pero tú, Yahveh, conoces todo su plan de muerte contra mí. ¡No disimules
su culpa, no borres de tu presencia su pecado! ¡Que caigan ante ti, al tiempo
de tu ira, descarga en ellos!
Jeremías
19
1 Entonces Yahveh dijo a Jeremías: Ve y compras un jarro de cerámica; tomas
contigo a algunos ancianos del pueblo y algunos sacerdotes,
2 sales al valle de Ben Hinnom, a la entrada de la puerta de las Tejoletas, y
pregonas allí las palabras que voy a decirte.
3 Dirás: Oíd la palabra de Yahveh, reyes de Judá y habitantes de
Jerusalén. Así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: "He aquí que yo
traigo sobre este lugar una desgracia, que a todo el que la oyere le zumbarán
los oídos.
4 Porque me han dejado, han hecho extraño este lugar y han incensado en él a
otros dioses que ni ellos ni sus padres conocían. Los reyes de Judá han
llenado este lugar de sangre de inocentes,
5 y han construido los altos de Baal para quemar a sus hijos en el fuego, en
holocausto a Baal, - lo que no les mandé ni les dije ni me pasó por las
mientes -.
6 Por tanto, he aquí que vienen días - oráculo de Yahveh - en que no se
hablará más de Tofet ni del valle de Ben Hinnom, sino del "Valle de la
Matanza".
7 Vaciaré la prudencia de Judá y Jerusalén a causa de este lugar: les haré
caer a espada ante sus enemigos por mano de los que busquen su muerte; daré
sus cadáveres por comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra,
8 y convertiré esta ciudad en desolación y en rechifla: todo el que pase a
su vera se quedará atónito y silbará en vista de sus heridas.
9 Les haré comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas, y comerán
cada uno la carne de su prójimo, en el aprieto y la estrechez con que les
estrecharán sus enemigos y los que busquen su muerte."
10 Luego rompes el jarro a la vista de los hombres que vayan contigo
11 y les dices: Así dice Yahveh Sebaot: "Asimismo quebrantaré yo a este
pueblo y a esta ciudad, como quien rompe un cacharro de alfarería, que ya no
tiene arreglo. "Y se harán enterramientos en Tófet, hasta que falte
sitio para enterrar.
12 Así haré con este lugar - oráculo de Yahveh - y con sus habitantes,
hasta dejar a esta ciudad lo mismo que Tófet,
13 y que sean las casas de Jerusalén y las de los reyes de Judá como el
lugar de Tófet: una inmundicia; todas las casas en cuyas azoteas incensaron a
toda la tropa celeste y libaron libación a otros dioses."
14 Partió Jeremías de Tófet a donde le había enviado Yahveh a profetizar
y, parándose en el atrio de la Casa de Yahveh, dijo a todo el pueblo:
15 "Así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: He aquí que yo traigo a
esta ciudad y a todos sus aledaños toda la calamidad que he pronunciado
contra ella, porque ha atiesado su cerviz, desoyendo mis palabras."
Jeremías
20
1 El sacerdote Pasjur, hijo de Immer, que era inspector jefe de la Casa de
Yahveh, oyó a Jeremías profetizar dichas palabras.
2 Pasjur hizo dar una paliza al profeta Jeremías y le hizo meter en el
calabozo de la Puerta Alta de Benjamín - la que está en la Casa de Yahveh -.
3 Al día siguiente sacó Pasjur a Jeremías del calabozo. Díjole Jeremías:
No es Pasjur el nombre que te ha puesto Yahveh, sino "Terror en
torno".
4 Porque así dice Yahveh: "He aquí que yo te convierto en terror para
ti mismo y para todos tus allegados, los cuales caerán por la espada de sus
enemigos, y tus ojos lo estarán viendo. Y asimismo a todo Judá entregaré en
manos del rey de Babilonia, que los deportará a Babilonia y los acuchillará.
5 Y entregaré todas las reservas de esta ciudad y todo lo atesorado, todas
sus preciosidades y todos los tesoros de los reyes de Judá, en manos de sus
enemigos que los pillarán, los tomarán y se los llevarán a Babilonia.
6 En cuanto a ti, Pasjur, y todos los moradores de tu casa, iréis al
cautiverio. En Babilonia entrarás, allí morirás y allí mismo serás
sepultado tú y todos tus allegados a quienes has profetizado en falso."
7 Me has seducido, Yahveh, y me dejé seducir; me has agarrado y me has
podido.He sido la irrisión cotidiana: todos me remedaban.
8 Pues cada vez que hablo es para clamar: "¡Atropello!", y para
gritar: "¡Expolio!".La palabra de Yahveh ha sido para mí oprobio y
befa cotidiana.
9 Yo decía: "No volveré a recordarlo, ni hablaré más en su
Nombre."Pero había en mi corazón algo así como fuego ardiente,
prendido en mis huesos, y aunque yo trabajada por ahogarlo, no podía.
10 Escuchaba las calumnias de la turba: "¡Terror por doquier!,
¡denunciadle!, ¡denunciémosle!" Todos aquellos con quienes me saludaba
estaban acechando un traspiés mío: "¡A ver si se distrae, y le
podremos, y tomaremos venganza de él!"
11 Pero Yahveh está conmigo, cual campeón poderoso.Y así mis perseguidores
tropezarán impotentes; se avergonzarán mucho de su imprudencia: confusión
eterna, inolvidable.
12 ¡Oh Yahveh Sebaot, juez de lo justo, que escrutas los riñones y el
corazón!, vea yo tu venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi
causa.
13 Cantad a Yahveh, alabad a Yahveh, porque ha salvado la vida de un
pobrecillo de manos de malhechores.
14 ¡Maldito el día en que nací! ¡el día que me dio a luz mi madre no sea
bendito!
15 ¡Maldito aquel que felicitó a mi padre diciendo: "Te ha nacido un
hijo varón", y le llenó de alegría!
16 Sea el hombre aquel semejante a las ciudades que destruyó Yahveh sin que
le pesara, y escuche alaridos de mañana y gritos de ataque al mediodía.
17 ¡Oh, que no me haya hecho morir desde el vientre, y hubiese sido mi madre
mi sepultura, con seno preñado eternamente!
18 ¿Para qué haber salido del seno, a ver pena y aflicción, y a consumirse
en la vergüenza mis días?
Jeremías
21
1 Palabra dirigida a Jeremías de parte de Yahveh, cuando el rey Sedecías
mandó donde él a Pasjur, hijo de Malkiyías, y al sacerdote Sofonías, hijo
de Maasías, a decirle:
2 "Ea, consulta de nuestra parte a Yahveh, porque el rey de Babilonia,
Nabucodonosor, nos ataca. A ver si nos hace Yahveh un milagro de los suyos, y
aquél se retira de encima de nosotros."
3 Díjoles Jeremías: "Así diréis a Sedecías:
4 Esto dice Yahveh, el Dios de Israel: Mirad que yo hago rebotar las armas que
tenéis en las manos y con las que os batís contra el rey de Babilonia y
contra los caldeos que os cercan extramuros, y las amontonaré en medio de
esta ciudad.
5 Yo voy a batirme contra vosotros con mano fuerte y tenso brazo, con ira, con
cólera y con encono grande.
6 Heriré a los habitantes de esta ciudad, hombres y bestias, con una gran
peste; ¡morirán!
7 Y tras de esto - oráculo de Yahveh - entregaré al rey de Judá, Sedecías,
a sus siervos y al pueblo que en esta ciudad quedare de la peste, de la espada
y del hambre, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de sus
enemigos y de los que buscan su muerte. El los herirá a filo de espada. No
les dará cuartel, ni les tendrá clemencia ni lástima."
8 Y a ese pueblo le dirás: "Así dice Yahveh: Mirad que yo os propongo
el camino de la vida y el camino de la muerte.
9 Quien se quede en esta ciudad, morirá de espada, de hambre y de peste. El
que salga y caiga en manos de los caldeos que os cercan, vivirá, y eso
saldrá ganando.
10 Porque me he fijado en esta ciudad para su daño, no para su bien -
oráculo de Yahveh -: será puesta en manos del rey de Babilonia, que la
incendiará."
11 A la casa real de Judá. ¡Oíd la palabra de Yahveh,
12 casa de David! Así dice Yahveh:Haced justicia cada mañana, y salvad al
oprimido de mano del opresor, so pena de que brote como fuego mi cólera, y
arda y no haya quien apague, a causa de vuestras malas acciones.
13 Mira que por ti va, población del valle, la Roca del Llano - oráculo de
Yahveh -: vosotros, los que decís: "¿Quién se nos echará encima?
¿quién entrará en nuestras guaridas?"
14 (Yo os visitaré según el fruto de vuestras acciones - oráculo de Yahveh
-.)Encenderé fuego en su bosque, y devorará todos sus contornos.
Jeremías
22
1 Yahveh dijo así: Baja a la casa real de Judá y pronuncias allí estas
palabras.
2 Dirás: Oye la palabra de Yahveh, tú, rey de Judá, que ocupas el trono de
David, y tus servidores y pueblo - los que entran por estas puertas -.
3 Así dice Yahveh: Practicad el derecho y la justicia, librad al oprimido de
manos del opresor, y al forastero, al huérfano y a la viuda no atropelléis;
no hagáis violencia ni derraméis sangre inocente en este lugar.
4 Porque si ponéis en práctica esta palabra, entonces seguirán entrando por
las puertas de esta casa reyes sucesores de David en el trono, montados en
carros y caballos, junto con sus servidores y su pueblo.
5 Mas si no oís estas palabras, por mí mismo os juro - oráculo de Yahveh -
que en ruinas parará esta casa.
6 Pues así dice Yahveh respecto a la casa real de Judá:Galaad eras tú para
mí, cumbre del Líbano: pero ¡vaya si te trocaré en desierto, en ciudades
deshabitadas!
7 Voy a consagrar contra ti a quienes te destruyan: ¡cada uno a sus
hachas!Talarán lo selecto de tus cedros, y lo arrojarán al fuego.
8 Muchas gentes pasarán a la vera de esta ciudad y dirán cada cual a su
prójimo: "¿Por qué ha hecho Yahveh semejante cosa a esta gran
ciudad?"
9 Y les dirán: "Es porque dejaron la alianza de su Dios Yahveh, y
adoraron a otros dioses y les sirvieron."
10 No lloréis al muerto ni plañáis por él: llorad, llorad por el que se
va, porque jamás volverá ni verá su patria.
11 Pues así dice Yahveh respecto a Sallum, hijo de Josías, rey de Judá y
sucesor de su padre Josías en el reino, el cual salió de este lugar:
"No volverá más aquí,
12 sino que en el lugar a donde le deportaron, allí mismo morirá, y no verá
jamás este país."
13 ¡Ay del que edifica su casa sin justicia y sus pisos sin derecho!De su
prójimo se sirve de balde y su trabajo no le paga.
14 El que dice: "Voy a edificarme una casa espaciosa y pisos
ventilados", y le abre sus correspondientes ventanas; pone paneles de
cedro y los pinta de rojo.
15 ¿Serás acaso rey porque seas un apasionado del cedro?Tu padre, ¿no
comía y bebía? - "También hizo justicia y equidad." - Pues mejor
para él.
16 "- Juzgó la causa del cuitado y del pobrecillo." - Pues mejor.
¿No es esto conocerme? - oráculo de Yahveh -.
17 Pero tus ojos y tu corazón no están más que a tu granjería, - ¡Y a la
sangre inocente! - Para verterla. - ¡Y al atropello y al entuerto! - Para
hacer tú lo propio.
18 Por tanto, así dice Yahveh respecto a Yoyaquim, hijo de Josías, rey de
Judá:No plañirán por él: "¡Ay hermano mío!, ¡ay hermana
mía!"; no plañirán por él: "¡Ay Señor!, ¡ay su
Majestad!"
19 El entierro de un borrico será el suyo: arrastrarlo y tirarlo fuera de las
puertas de Jerusalén.
20 Sube al Líbano y clama, por Basán da voces y clama desde Abarim, porque
han sido quebrantados todos tus amantes.
21 Te había hablado en tu prosperidad.Dijiste: "No oigo."Tal ha
sido tu costumbre desde tu mocedad, nunca oíste mi voz.
22 A todos tus pastores les pastoreará el viento, y tus amantes cautivos
irán.Entonces sí que estarás avergonzada y confusa de toda tu malicia.
23 Tú, que te asentabas en el Líbano, que anidabas en los cedros, ¡cómo
suspirarás, en viniéndote los dolores, el trance como de parturienta!
24 Por mi vida - oráculo de Yahveh -, aunque fuese Konías, el hijo de
Yoyaquim, rey de Judá, un sello en mi mano diestra, de allí te arrancaría.
25 Yo te pondré en manos de los que buscan tu muerte, y en manos de los que
te atemorizan: en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de los
caldeos;
26 y te arrojaré a ti y a la madre que te engendró a otra tierra donde no
habéis nacido, y allí moriréis.
27 Pero a la tierra a donde anhelan volver, no volverán.
28 ¿Es algún trasto despreciable, roto, este individuo, Konías?; ¿quizá
un objeto sin interés?Pues entonces, ¿por qué han sido arrojados él y su
prole, y echados a una tierra, que no conocían?
29 ¡Tierra, tierra, tierra! oye la palabra de Yahveh.
30 Así dice Yahveh:Inscribid a este hombre: "Un sin hijos, un fracasado
en la vida"; porque ninguno de su descendencia tendrá la suerte de
sentarse en el trono de David y de ser jamás señor en Judá.
Jeremías
23
1 ¡Ay de los pastores que dejan perderse y desparramarse las ovejas de mis
pastos! - oráculo de Yahveh -.
2 Pues así dice Yahveh, el Dios de Israel, tocante a los pastores que
apacientan a mi pueblo: Vosotros habéis dispersado las ovejas mías, las
empujasteis y no las atendisteis. Mirad que voy a pasaros revista por vuestras
malas obras - oráculo de Yahveh -.
3 Yo recogeré el Resto de mis ovejas de todas las tierras a donde las
empujé, las haré tornar a sus estancias, criarán y se multiplicarán.
4 Y pondré al frente de ellas pastores que las apacienten, y nunca más
estarán medrosas ni asustadas, ni faltará ninguna - oráculo de Yahveh -.
5 Mirad que días vienen - oráculo de Yahveh - en que suscitaré a David un
Germen justo: reinará un rey prudente, practicará el derecho y la justicia
en la tierra.
6 En sus días estará a salvo Judá, e Israel vivirá en seguro.Y este es el
nombre con que te llamarán: "Yahveh, justicia nuestra."
7 Por tanto, mirad que vienen días - oráculo de Yahveh - en que no se dirá
más: "¡Por vida de Yahveh, que subió a los hijos de Israel de
Egipto!",
8 sino: "¡Por vida de Yahveh, que subió y trajo la simiente de la casa
de Israel de tierras del norte y de todas las tierras a donde los
arrojara!", y habitarán en su propio suelo.
9 A los profetas.Se me partió el corazón en mis adentros, estremeciéronse
todos mis huesos, me quedé como un borracho, como aquél a quien le domina el
vino, por causa de Yahveh, por causa de sus santas palabras.
10 "Porque de fornicadores se ha henchido la tierra. (A causa de una
maldición se ha enlutado la tierra, se han secado los pastos de la estepa.)Se
ha vuelto la carrera de ellos mala y su esfuerzo no recto.
11 Tanto el profeta como el sacerdote se han vuelto impíos; en mi misma Casa
topé con su maldad - oráculo de Yahveh -.
12 Por ende su camino vendrá a ser su despeñadero: a la sima serán
empujados y caerán en ella.Porque voy a traer sobre ellos una calamidad, al
tiempo de su visita" - oráculo de Yahveh -.
13 En los profetas de Samaría, he observado una inepcia: profetizaban por
Baal y hacían errar a mi pueblo Israel.
14 Mas en los profetas de Jerusalén he observado una monstruosidad: fornicar
y proceder con falsía, dándose la mano con los malhechores, sin volverse
cada cual de su malicia.Se me han vuelto todos ellos cual Sodoma, y los
habitantes de la ciudad, cual Gomorra.
15 Por tanto, así dice Yahveh Sebaot tocante a los profetas:He aquí que les
voy a dar de comer ajenjo y les voy a dar de beber agua emponzoñada.Porque a
partir de los profetas de Jerusalén se ha propagado la impiedad por toda la
tierra.
16 Así dice Yahveh Sebaot:No escuchéis las palabras de los profetas que os
profetizan.Os están embaucando.Os cuentan sus propias fantasías, no cosa de
boca de Yahveh.
17 Dicen a los que me desprecian: "Yahveh dice: ¡Paz tendréis!" y
a todo el que camina en terquedad de corazón: "No os sucederá nada
malo."
18 (Porque ¿quién asistió al consejo de Yahveh y vio y oyó su palabra?,
¿quién escuchó su palabra y la ha oído?)
19 Mirad que una tormenta de Yahveh, su ira, ha estallado, un torbellino
remolinea, sobre la cabeza de los malos descarga.
20 No ha de apaciguarse la ira de Yahveh hasta que la ejecute, y realice los
designios de su corazón.En días futuros os percataréis de ello.
21 Yo no envié a esos profetas, y ellos corrieron.No les hablé, y ellos
profetizaron.
22 Pues si asistieron a mi consejo, hagan oír mi palabra a mi pueblo, y
háganle tornar de su mal camino y de sus acciones malas.
23 ¿Soy yo un Dios sólo de cerca - oráculo de Yahveh - y no soy Dios de
lejos?
24 ¿O se esconderá alguno en escondite donde yo no le vea? - oráculo de
Yahveh -. ¿Los cielos y la tierra no los lleno yo? - oráculo de Yahveh -.
25 Ya he oído lo que dicen esos profetas que profetizan falsamente en mi
nombre diciendo: "¡He tenido un sueño, he tenido un sueño!"
26 ¿Hasta cuándo va a durar esto en el corazón de los profetas que
profetizan en falso y son profetas de la impostura de su corazón?,
27 ¿los que piensan hacer olvidarse a mi pueblo de mi Nombre por los sueños
que se cuentan cada cual a su vecino, como olvidaron sus padres mi Nombre por
Baal?
28 Profeta que tenga un sueño, cuente un sueño, y el que tenga consigo mi
palabra, que hable mi palabra fielmente. ¿Qué tiene que ver la paja con el
grano? - oráculo de Yahveh -.
29 ¿No es así mi palabra, como el fuego, y como un martillo golpea la peña?
30 Pues bien, aquí estoy yo contra los profetas - oráculo de Yahveh - que se
roban mis palabras el uno al otro.
31 Aquí estoy yo contra los profetas - oráculo de Yahveh - que usan de su
lengua y emiten oráculo.
32 Aquí estoy yo contra los profetas que profetizan falsos sueños - oráculo
de Yahveh - y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo con sus falsedades y su
presunción, cuando yo ni les he enviado ni dado órdenes, y ellos de ningún
provecho han sido para este pueblo - oráculo de Yahveh -.
33 Y cuando te pregunte este pueblo - o un profeta o un sacerdote -.
"¿Cuál es la carga de Yahveh?" les dirás: "Vosotros sois la
carga, y voy a dejaros en el suelo - oráculo de Yahveh -."
34 Y el profeta, el sacerdote o cualquiera que dijere: "Una carga de
Yahveh", yo me las entenderé con él y con su casa.
35 Así os diréis cada uno a su prójimo, y cada uno a su hermano:
"¿Qué ha respondido Yahveh?, ¿qué ha dicho Yahveh?"
36 Pero de eso de la "carga de Yahveh" no os acordaréis más,
porque tal carga sería para cada uno su propia palabra. Porque trastornáis
las palabras del Dios vivo, Yahveh Sebaot nuestro Dios.
37 Así diréis al profeta: "¿Qué te ha respondido Yahveh?, ¿qué ha
dicho Yahveh?"
38 Pero como habléis de "carga de Yahveh", entonces así dice
Yahveh: "Por haber dicho eso de carga de Yahveh por más que os avisé
que no dijerais carga de Yahveh,
39 por lo mismo, he aquí que yo os levanto en alto y os dejo caer a vosotros
y a la ciudad que os di a vosotros y a vuestros padres.
40 Y os pondré encima oprobio eterno y baldón eterno que no será
olvidado."
Jeremías
24
1 Hízome ver Yahveh, y he aquí que había un par de cestos de higos
presentados delante del Templo de Yahveh - esto era después que
Nabucodonosor, rey de Babilonia, hubo deportado de Jerusalén al rey de Judá,
Jeconías, hijo de Yoyaquim, a los principales de Judá y a los herreros y
cerrajeros de Jerusalén, y los llevó a Babilonia -.
2 Un cesto era de higos muy buenos, como los primerizos, y el otro de higos
malos, tan malos que no se podían comer.
3 Y me dijo Yahveh: "¿Qué estás viendo Jeremías?" Dije:
"Higos. Los higos buenos son muy buenos; y los higos malos, muy malos,
que no se dejan comer de puro malos."
4 Entonces me fue dirigida la palabra de Yahveh en estos términos:
5 Así habla Yahveh, Dios de Israel: Como por estos higos buenos, así me
interesaré en favor de los desterrados de Judá que yo eché de este lugar al
país de los caldeos.
6 Pondré la vista en ellos para su bien, los devolveré a este país, los
reconstruiré para no derrocarlos y los plantaré para no arrancarlos.
7 Les daré corazón para conocerme, pues yo soy Yahveh, y ellos serán mi
pueblo y yo seré su Dios, pues volverán a mí con todo su corazón.
8 Pero igual que a los higos malos, que no se pueden comer de malos - sí,
así dice Yahveh -, así haré al rey Sedecías, a sus principales y al resto
de Jerusalén: a los que quedaren en este país, y a los que están en el
país de Egipto.
9 Haré de ellos el espantajo, una calamidad, de todos los reinos de la
tierra; el oprobio y el ejemplo, la burla y la maldición por dondequiera que
los empuje,
10 daré suelta entre ellos a la espada, al hambre y a la peste, hasta que
sean acabados de sobre el solar que di a ellos y a sus padres.
Jeremías
25
1 Palabra que fue dirigida a Jeremías tocante a todo el pueblo de Judá el
año cuarto de Yoyaquim, hijo de Josías, rey de Judá, - o sea el año
primero de Nabucodonosor, rey de Babilonia -,
2 la cual pronunció e profeta Jeremías a todo el pueblo de Judá y a toda la
población de Jerusalén, en estos términos:
3 Desde el año trece de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, hasta este
día, veintitrés años hace que me es dirigida la palabra de Yahveh, y os la
he comunicado puntualmente (pero no habéis oído.
4 También os envió Yahveh puntualmente a todos sus siervos los profetas, y
tampoco oísteis ni aplicasteis el oído),
5 diciendo: Ea, volveos cada cual de su mal camino y de sus malas acciones, y
volveréis al solar que os dio Yahveh a vosotros y a vuestros padres, desde
siempre hasta siempre.
6 (No vayáis en pos de otros dioses para servirles y adorarles, no me
provoquéis con las hechuras de vuestras manos, y no os haré mal.)
7 Pero no me habéis oído (- oráculo de Yahveh - de suerte que con las
hechuras de vuestras manos me provocasteis, para vuestro mal).
8 Por eso, así dice Yahveh Sebaot: Puesto que no habéis oído mis palabras,
9 he aquí que yo mando a buscar a todos los linajes del norte (- oráculo de
Yahveh - y a mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia), y los traeré contra
esta tierra y contra sus moradores (y contra todas estas gentes de alrededor);
los anatematizaré y los pondré por pasmo, rechifla y ruinas eternos,
10 y haré desaparecer de ellos voz de gozo y voz de alegría, la voz del
novio y la voz de la novia, el ruido de la muela y la luz de la candela.
11 Será reducida toda esta tierra a pura desolación, y servirán estas
gentes al rey de Babilonia setenta años.
12 (Luego, en cumpliéndose los setenta años, visitaré al rey de Babilonia y
a dicha gente por su delito - oráculo de Yahveh - y a la tierra de los
caldeos trocándola en ruinas eternas).
13 Y atraeré sobre aquella tierra todas las palabras que he hablado respecto
a ella, todo lo que está escrito en este libro. Lo que profetizó Jeremías
tocante a la generalidad de las naciones.
14 (Pues también a ellos los reducirán a servidumbre muchas naciones y reyes
grandes, y les pagaré según sus obras y según la hechura de sus manos.)
15 Así me ha dicho Yahveh Dios de Israel: Toma esta copa de vino de furia, y
hazla beber a todas las naciones a las que yo te envíe;
16 beberán, y trompicarán, y se enloquecerán ante la espada que voy a
soltar entre ellas.
17 Tomé la copa de mano de Yahveh, e hice beber a todas las naciones a las
que me había enviado Yahveh:
18 (a Jerusalén y a las ciudades de Judá, a sus reyes y a sus principales,
para trocarlo todo en desolación, pasmo, rechifla y maldición, como hoy
está sucediendo);
19 a Faraón, rey de Egipto, a sus siervos, a sus principales y a todo su
pueblo,
20 a todos los mestizos (a todos los reyes de Us); a todos los reyes de
Filistea: a Ascalón, Gaza, Ecrón y al residuo de Asdod;
21 a Edom, Moab, y los ammonitas,
22 a (todos) los reyes de Tiro, a (todos) los reyes de Sidón y a los reyes de
las islas de allende el mar;
23 a Dedán, Temá, Buz; a todos los que se afeitan las sienes,
24 a todos los reyes de Arabia y a todos los reyes de los mestizos habitantes
del desierto;
25 (a todos los reyes de Zimrí) a todos los reyes de Elam y a todos los reyes
de Media,
26 a todos los reyes del norte, los próximos y los remotos, cada uno con su
hermano, y a todos los reinos que hay sobre la haz de la tierra. (Y el rey de
Sesak beberá después de ellos.)
27 Y les dirás: Así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: Bebed,
emborrachaos, vomitad, caed y no os levantéis delante de la espada que yo voy
a soltar entre vosotros.
28 Y si rehúsan tomar la copa de tu mano para beber, les dices: Así dice
Yahveh Sebaot: Tenéis que beber sin falta,
29 porque precisamente por la ciudad que lleva mi Nombre empiezo a castigar;
¿y vosotros, quedaréis impunes?: ¡no, no quedaréis!, porque a la espada
llamo yo contra todos los habitantes de la tierra - oráculo de Yahveh Sebaot
-.
30 Tú, pues, les profetizas todas estas palabras y les dices: Yahveh desde lo
alto ruge, y desde su santa Morada da su voz.Ruge contra su aprisco: grita
como los lagareros.A todos los habitantes de la tierra
31 llega el eco, hasta el fin de la tierra.Porque pleitea Yahveh con las
naciones y vence en juicio a toda criatura.A los malos los entrega a la espada
- oráculo de Yahveh -.
32 Así dice Yahveh Sebaot:Mirad que una desgracia se propaga de nación a
nación, y una gran tormenta surge del fin del mundo.
33 Habrá víctimas de Yahveh en aquel día de cabo a cabo de la tierra; no
serán plañidos ni recogidos ni sepultados más: se volverán estiércol
sobre la haz de la tierra.
34 Ululad, pastores, y clamad; revolcaos, mayorales, porque se han cumplido
vuestros días para la matanza, y caeréis como objetos escogidos.
35 No habrá evasión para los pastores ni escapatoria para los mayorales.
36 Se oye el grito de los pastores, el ulular de los mayorales, porque devasta
Yahveh su pastizal,
37 y son aniquiladas las estancias más seguras por la ardiente cólera de
Yahveh.
38 Ha dejado el león su cubil, y se ha convertido su tierra en desolación
ante la cólera irresistible, ante la ardiente cólera.
Jeremías
26
1 Al principio del reinado de Yoyaquim, hijo de Josías, rey de Judá, fue
dirigida a Jeremías esta palabra de Yahveh:
2 Así dice Yahveh: Párate en el patio de la Casa de Yahveh y habla a todas
las ciudades de Judá, que vienen a adorar en la Casa de Yahveh, todas las
palabras que yo te he mandado hablarles, sin omitir ninguna.
3 Puede que oigan y se torne cada cual de su mal camino, y yo me arrepentiría
del mal que estoy pensando hacerles por la maldad de sus obras.
4 Les dirás, pues: "Así dice Yahveh: Si no me oís para andar según mi
Ley que os propuse,
5 oyendo las palabras de mis siervos los profetas que yo os envío asiduamente
(pero no habéis hecho caso),
6 entonces haré con esta Casa como con Silo, y esta ciudad entregaré a la
maldición de todas las gentes de la tierra."
7 Oyeron los sacerdotes y profetas y todo el pueblo a Jeremías decir estas
palabras en la Casa de Yahveh,
8 y luego que hubo acabado Jeremías de hablar todo lo que le había ordenado
Yahveh que hablase a todo el pueblo, le prendieron los sacerdotes, los
profetas y todo el pueblo diciendo: "¡Vas a morir!
9 ¿Por qué has profetizado en nombre de Yahveh, diciendo: "Como Silo
quedará esta Casa, y esta ciudad será arrasada, sin quedar
habitante"?" Y se juntó todo el pueblo en torno a Jeremías en la
Casa de Yahveh.
10 Oyeron esto los jefes de Judá, y subieron de la casa del rey a la Casa de
Yahveh, y se sentaron a la entrada de la Puerta Nueva de la Casa de Yahveh.
11 Y los sacerdotes y profetas, dirigiéndose a los jefes y a todo el pueblo,
dijeron: "¡Sentencia de muerte para este hombre, por haber profetizado
contra esta ciudad, como habéis oído con vuestros propios oídos!"
12 Dijo Jeremías a todos los jefes y al pueblo todo: "Yahveh me ha
enviado a profetizar sobre esta Casa y esta ciudad todo lo que habéis oído.
13 Ahora bien, mejorad vuestros caminos y vuestras obras y oíd la voz de
Yahveh vuestro Dios, y se arrepentirá Yahveh del mal que ha pronunciado
contra vosotros.
14 En cuanto a mí, aquí me tenéis en vuestras manos: haced conmigo como
mejor y más acertado os parezca.
15 Empero, sabed de fijo que si me matáis vosotros a mí, sangre inocente
cargaréis sobre vosotros y sobre esta ciudad y sus moradores, porque en
verdad Yahveh me ha enviado a vosotros para pronunciar en vuestros oídos
todas estas palabras."
16 Dijeron los jefes y todo el pueblo a los sacerdotes y profetas: "No
merece este hombre sentencia de muerte, porque en nombre de Yahveh nuestro
Dios nos ha hablado."
17 Y se levantaron algunos de los más viejos del país y dijeron a toda la
asamblea del pueblo:
18 "Miqueas de Moréset profetizaba en tiempos de Ezequías, rey de
Judá, y dijo a todo el pueblo de Judá: Así dice Yahveh Sebaot: = Sión
será un campo que se ara,Jerusalén se hará un montón de ruinas, y el monte
de la Casa un otero salvaje. =
19 ¿Por ventura le mataron Ezequías, rey de Judá, y todo Judá?, ¿no
temió a Yahveh y suplicó a la faz de Yahveh, y se arrepintió Yahveh del
daño con que les había amenazado? Mientras que nosotros estamos haciéndonos
mucho daño a nosotros mismos."
20 Pero también hubo otro que decía profetizar en nombre de Yahveh - Urías
hijo de Semaías de Quiryat Yearim - el cual profetizó contra esta ciudad y
contra esta tierra enteramente lo mismo que Jeremías,
21 y oyó el rey Yoyaquim y todos sus grandes señores y jefes sus palabras, y
el rey buscaba matarle. Enteróse Urías, tuvo miedo, huyó y entró en
Egipto.
22 Pero envió el rey Yoyaquim a Elnatán, hijo de Akbor, y otros con él a
Egipto,
23 y sacaron a Urías de Egipto y lo trajeron al rey Yoyaquim, quien lo
acuchilló y echó su cadáver a la fosa común.
24 Gracias a que Ajicam, hijo de Safán, defendió a Jeremías, impidiendo
entregarlo en manos del pueblo para matarle.
Jeremías
27
1 (Al principio del reinado de Sedecías, hijo de Josías, rey de Judá, fue
dirigida esta palabra a Jeremías de parte de Yahveh:)
2 Así me ha dicho Yahveh: "Hazte unas coyundas y un yugo, póntelo sobre
la cerviz,
3 y envíalos al rey de Edom, al rey de Moab y al rey de los ammonitas, al rey
de Tiro y al rey de Sidón por medio de los embajadores que vienen a
Jerusalén a ver a Sedecías, rey de Judá,
4 y dales estas instrucciones para sus señores: "Así dice Yahveh
Sebaot, el Dios de Israel: Así diréis a vuestros señores:
5 Yo hice la tierra, el hombre y las bestias que hay sobre la haz de la
tierra, con mi gran poder y mi tenso brazo, y lo di a quien me plugo.
6 Ahora yo he puesto todos estos países en manos de mi siervo Nabucodonosor,
rey de Babilonia, y también los animales del campo le he dado para servirle
7 (y todas las naciones le servirán a él, a su hijo y al hijo de su hijo,
hasta que llegue también el turno a su propio país - y le reducirán a
servidumbre muchas naciones y reyes grandes -).
8 Así que las naciones y reinos que no sirvan a Nabucodonosor, rey de
Babilonia, y que no sometan su cerviz al yugo del rey de Babilonia, con la
espada, con el hambre y con la peste los visitaré - oráculo de Yahveh -
hasta acabarlos por medio de él.
9 Vosotros, pues, no oigáis a vuestros profetas, adivinos, soñadores,
augures ni hechiceros que os hablan diciendo: "No serviréis al rey de
Babilonia",
10 porque cosa falsa os profetizan para alejaros de sobre vuestro suelo, de
suerte que yo os arroje y perezcáis.
11 Pero la nación que someta su cerviz al yugo de Babilonia y le sirva, yo la
dejaré tranquila en su suelo - oráculo de Yahveh - y lo labrará y morará
en él."
12 A Sedecías, rey de Judá, le hablé en estos mismos términos, diciendo:
"Someted vuestras cervices al yugo del rey de Babilonia, servidle a él y
a su pueblo, y quedaréis con vida.
13 (¿A qué morir tú y tu pueblo por la espada, el hambre y la peste, como
ha amenazado Yahveh a aquella nación que no sirva al rey de Babilonia?)
14 ¡No oigáis, pues, las palabras de los profetas que os dicen: "No
serviréis al rey de Babilonia", porque cosa falsa os profetizan,
15 pues yo no les he enviado - oráculo de Yahveh - y ellos andan profetizando
en mi Nombre falsamente; no sea que yo os arroje, y perezcáis vosotros y los
profetas que os profetizan."
16 Y a los sacerdotes y a todo este pueblo les hablé diciendo: "Así
dice Yahveh: No oigáis las palabras de vuestros profetas que os profetizan
diciendo: "He aquí que el ajuar de la Casa de Yahveh va a ser devuelto
de Babilonia en seguida", porque cosa falsa os profetizan.
17 (No les hagáis caso. Servid al rey de Babilonia y quedaréis con vida.
¿Para qué ha de quedar esta ciudad arrasada?)
18 Y si ellos son profetas y la palabra de Yahveh les acompaña, que conjuren,
ea, a Yahveh Sebaot para que los objetos que quedaron en la Casa de Yahveh, en
la casa del rey de Judá y en Jerusalén no vayan a Babilonia.
19 Porque así dice Yahveh Sebaot de las columnas, del Mar, de las basas y de
los demás objetos que quedaron en esta ciudad,
20 de los cuales no se apoderó Nabucodonosor, rey de Babilonia, al deportar a
Jeconías, hijo de Yoyaquim, rey de Judá, de Jerusalén a Babilonia (así
como a todos los nobles de Judá y Jerusalén).
21 Sí, porque así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel, respecto a los
objetos que quedaron en la Casa de Yahveh, en la casa del rey de Judá y en
Jerusalén:
22 A Babilonia serán llevados (y allí estarán hasta el día que yo los
visite) - oráculo de Yahveh - (y entonces los subiré y devolveré a este
lugar)."
Jeremías
28
1 Aconteció en aquel mismo año - al principio del reinado de Sedecías, rey
de Judá, en el año cuarto, en el mes quinto - que se dirigió a mí el
profeta Jananías, hijo de Azzur, que era de Gabaón, en la Casa de Yahveh, a
vista de los sacerdotes y de todo el pueblo diciendo:
2 "Así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: He quebrado el yugo del
rey de Babilonia.
3 Dentro de dos años completos yo hago devolver a este lugar todos los
objetos de la Casa de Yahveh que el rey de Babilonia, Nabucodonosor, tomó de
este lugar y llevó a Babilonia;
4 y a Jeconías, hijo de Yoyaquim, rey de Judá, y a todos los deportados de
Judá que han ido a Babilonia, yo les hago volver a este lugar - oráculo de
Yahveh - en cuanto rompa el yugo del rey de Babilonia."
5 Dijo el profeta Jeremías al profeta Jananías, a vista de los sacerdotes y
de todo el pueblo, que estaban parados en la Casa de Yahveh;
6 dijo, pues, el profeta Jeremías: "¡Amen! Así haga Yahveh. Confirme
Yahveh las palabras que has profetizado, devolviendo de Babilonia a este lugar
los objetos de la Casa de Yahveh, y a todos los deportados.
7 Pero, oye ahora esta palabra que pronunció a oídos tuyos y de todo el
pueblo:
8 Profetas hubo antes de mí y de ti desde siempre, que profetizaron a muchos
países y a grandes reinos la guerra, el mal y la peste.
9 Si un profeta profetiza la paz, cuando se cumpla la palabra del profeta, se
reconocerá que le había enviado Yahveh de verdad."
10 Entonces tomó el profeta Jananías el yugo de sobre la cerviz del profeta
Jeremías y lo rompió;
11 y habló Jananías delante de todo el pueblo: "Así dice Yahveh: Así
romperé el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, dentro de dos años
completos, de sobre la cerviz de todas las naciones." Y se fue el profeta
Jeremías por su camino.
12 Entonces fue dirigida la palabra de Yahveh a Jeremías en estos términos,
después que el profeta Jananías hubo roto el yugo de sobre la cerviz del
profeta Jeremías:
13 "Ve y dices a Jananías: Así dice Yahveh: Yugo de palo has roto, pero
tú lo reemplazarás por yugo de hierro.
14 Porque así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: Yugo de hierro he puesto
sobre la cerviz de todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor, rey
de Babilonia, y le servirán (y también los animales del campo le he
dado...)."
15 Dijo también el profeta Jeremías al profeta Jananías: "Oye,
Jananías: No te envió Yahveh, y tú has hecho confiar a este pueblo en cosa
falsa.
16 Por eso, así dice Yahveh: He aquí que yo te arrojo de sobre la haz del
suelo. Este año morirás (porque rebelión has predicado contra
Yahveh)."
17 Y murió el profeta Jananías aquel mismo año, en el mes séptimo.
Jeremías
29
1 Este es el tenor de la carta que envió el profeta Jeremías desde
Jerusalén al resto de los ancianos de la deportación, a los sacerdotes,
profetas y pueblo en general, que había deportado Nabucodonosor desde
Jerusalén a Babilonia
2 - después de salir de Jerusalén el rey Jeconías y la Gran Dama, los
eunucos, los jefes de Judá y Jerusalén, los herreros y cerrajeros -,
3 por mediación de Elasá, hijo de Safán, y de Guemarías, hijo de
Jilquías, a quienes Sedecías, rey de Judá, envió a Babilonia, donde
Nabucodonosor, rey de Babilonia:
4 "Así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel, a toda la deportación que
deporté de Jerusalén a Babilonia:
5 Edificad casas y habitadlas; plantad huertos y comed su fruto;
6 tomad mujeres y engendrad hijos e hijas; casad a vuestros hijos y dad
vuestras hijas a maridos para que den a luz hijos e hijas, y medrad allí y no
mengüéis;
7 procurad el bien de la ciudad a donde os he deportado y orad por ella a
Yahveh, porque su bien será el vuestro.
8 Así dice Yahveh Sebaot, el dios de Israel: No os embauquen los profetas que
hay entre vosotros ni vuestros adivinos, y no hagáis caso de vuestros
soñadores que sueñan por cuenta propia,
9 porque falsamente os profetizan en mi Nombre. Yo no los he enviado -
oráculo de Yahveh -.
10 "Pues así dice Yahveh: Al filo de cumplírsele a Babilonia setenta
años, yo os visitaré y confirmaré sobre vosotros mi favorable promesa de
volveros a este lugar;
11 que bien me sé los pensamientos que pienso sobre vosotros - oráculo de
Yahveh - pensamientos de paz, y no de desgracia, de daros un porvenir de
esperanza.
12 Me invocaréis y vendréis a rogarme, y yo os escucharé.
13 Me buscaréis y me encontraréis cuando me solicitéis de todo corazón;
14 me dejaré encontrar de vosotros (- oráculo de Yahveh -; devolveré
vuestros cautivos, os recogeré de todas las naciones y lugares a donde os
arrojé - oráculo de Yahveh - y os haré tornar al sitio de donde os hice que
fueseis desterrados).
15 "En cuanto a eso que decís: "Nos ha suscitado Yahveh profetas en
Babilonia",
16 así dice Yahveh del rey que se sienta sobre el solio de David y de todo el
pueblo que se asienta en esta ciudad, los hermanos vuestros que no salieron
con vosotros al destierro;
17 así dice Yahveh Sebaot: He aquí que yo suelto contra ellos la espada, el
hambre y la peste, y los pondré como aquellos higos reventados,, tan malos
que no se podían comer.
18 Los perseguiré con la espada, el hambre y la peste, y los convertiré en
espantajo para todos los reinos de la tierra: maldición, pasmo, rechifla y
oprobio entre todas las naciones a donde los arroje,
19 por cuanto que no oyeron las palabras - oráculo de Yahveh - que les envié
por mis siervos los profetas asiduamente; pero no oísteis - oráculo de
Yahveh -.
20 Vosotros, pues, oíd la palabra de Yahveh, todos los deportados que envié
de Jerusalén a Babilonia.
21 "Así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel, sobre Ajab, hijo de
Colaías, y sobre Sedecías, hijo de Maasías, que os profetizan falsamente en
mi Nombre: He aquí que yo los pongo en manos de Nabucodonosor, rey de
Babilonia; él los herirá ante vuestros ojos,
22 y de ellos tomarán esta maldición todos los deportados de Judá que se
encuentran en Babilonia: "Vuélvate Yahveh como a Sedecías y como a
Ajab, a quienes asó al fuego el rey de Babilonia",
23 porque obraron con fatuidad en Jerusalén, cometieron adulterio con las
mujeres de sus prójimos y fingieron pronunciar en mi Nombre palabras que yo
no les mandé. Yo soy sabedor y testigo - oráculo de Yahveh -."
24 Semaías el najlamita despachó en su propio nombre cartas (a todo el
pueblo que hay en Jerusalén) a Sofonías, hijo del sacerdote Maasías (y a
todos los sacerdotes), diciendo:
26 "Yahveh te ha puesto por sacerdote en vez del sacerdote Yehoyadá como
inspector en la Casa de Yahveh de todos los locos y seudoprofetas: tú debes
meterlos en los cepos y en el calabozo.
27 Pues entonces, ¿por qué no has sancionado a Jeremías de Anatot que se os
hace pasar por profeta?
28 Porque, en efecto, nos ha enviado a Babilonia un mensaje diciendo: "Es
para largo. Edificad casas y habitadlas; plantad huertos y comed su
fruto""
29 El sacerdote Sofonías leyó esta carta a oídos del profeta Jeremías.
30 Entonces fue dirigida la palabra de Yahveh a Jeremías en estos términos:
31 "Envía este mensaje a todos los deportados: Así dice Yahveh respecto
a Semaías el najlamita, por haberos profetizado sin haberle yo enviado,
inspirándoos una falsa seguridad.
32 Sí, por cierto, así dice Yahveh: He aquí que yo voy a visitar a Semaías
el najlamita y a su descendencia. No habrá en ella ninguno que se siente en
medio de este pueblo ni que vea el bien que yo haga a mi pueblo - oráculo de
Yahveh - porque predicó la desobediencia a Yahveh."
Jeremías
30
1 Palabra que fue dirigida a Jeremías de parte de Yahveh:
2 Así dice Yahveh el Dios de Israel: Escríbete todas las palabras que te he
hablado en un libro.
3 Pues he aquí que vienen días - oráculo de Yahveh - en que haré tornar a
los cautivos de mi pueblo Israel (y de Judá) - dice Yahveh - y les haré
volver a la tierra que di a sus padres en posesión.
4 Estas son las palabras que dirigió Yahveh a Israel (y a Judá).
5 Así dice Yahveh:Voces estremecedoras oímos: ¡Pánico, y no paz!
6 Id a preguntar, y ved si pare el macho.Entonces ¿por qué he visto a todo
varón con las manos en las caderas, como la que da a luz, y todas las caras
se han vuelto amarillas?
7 ¡Ay! porque grande es aquel día, sin semejante, y tiempo de angustia es
para Jacob; pero de ella quedará salvo.
8 (Acontecerá aquel día - oráculo de Yahveh Sebaot - que romperé el yugo
de sobre tu cerviz y tus coyundas arrancaré, y no te servirán más los
extranjeros,
9 sino que Israel y Judá servirán a Yahveh su Dios y a David su rey, que yo
les suscitaré.)
10 Pero tú no temas, siervo mío Jacob - oráculo de Yahveh - ni desmayes,
Israel, pues mira que yo acudo a salvarte desde lejos y tu linaje del país de
su cautiverio; volverá Jacob, se sosegará y estará tranquilo, y no habrá
quien le inquiete,
11 pues contigo estoy yo - oráculo de Yahveh - para salvarte: pues acabaré
con todas las naciones entre las cuales te dispersé. pero contigo no
acabaré; aunque sí te corregiré como conviene, ya que impune no te dejaré.
12 Porque así dice Yahveh:Irremediable es tu quebranto, incurable tu herida.
13 Estás desahuciado; para una herida hay cura, para ti no hay remedio.
14 Todos tus amantes te olvidaron, por tu salud no preguntaron.Porque con
herida de enemigo te herí, castigo de hombre cruel, (por tu gran culpa,
porque son enormes tus pecados).
15 ¿Por qué te quejas de tu quebranto?Irremediable es tu sufrimiento; por tu
gran culpa, por ser enormes tus pecados te he hecho esto.
16 No obstante todos los que te devoran serán devorados, y todos tus
opresores, todos ellos, irán al cautiverio; serán tus despojadores
despojados, y a todos tus saqueadores los entregaré al saqueo.
17 Sí; haré que tengas alivio, de tus llagas te curaré - oráculo de Yahveh
-. Porque "La Repudiada" te llamaron. "Sión de la que nadie se
preocupa".
18 Así dice Yahveh:He aquí que yo hago volver a los cautivos de las tiendas
de Jacob y de sus mansiones me apiadaré; será reedificada la ciudad sobre su
montículo de ruinas y el alcázar tal como era será restablecido.
19 Y saldrá de entre ellos loor y voz de gente alegre; los multiplicaré y no
serán pocos, los honraré y no serán menguados,
20 sino que serán sus hijos como antes, su comunidad ante mí estará en pie,
y yo visitaré a todos sus opresores.
21 Será su soberano uno de ellos, su jefe de entre ellos saldrá, y le haré
acercarse y él llegará hasta mí, porque ¿quién es el que se jugaría la
vida por llegarse hasta mí? - oráculo de Yahveh -.
22 Y vosotros
seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios.
23 Mirad que una tormenta de Yahveh ha estallado, un torbellino remolinea:
sobre la cabeza de los malos descarga.
24 No ha de apaciguarse el ardor de la ira de Yahveh hasta que la ejecute, y
realice los designios de su corazón.En días futuros os percataréis de ello.
Jeremías
31
1 En aquel tiempo - oráculo de Yahveh - seré el Dios de todas las familias
de Israel, y ellos serán mi pueblo.
2 Así dice Yahveh:Halló gracia en el desierto el pueblo que se libró de la
espada: va a su descanso Israel.
3 De lejos Yahveh se me apareció.Con amor eterno te he amado: por eso he
reservado gracia para ti.
4 Volveré a edificarte y serás reedificada, virgen de Israel; aún volverás
a tener el adorno de tus adufes, y saldrás a bailar entre gentes festivas.
5 Aún volverás a plantar viñas en los montes de Samaría: (plantarán los
plantadores, y disfrutarán).
6 Pues habrá un día en que griten los centinelas en la montaña de Efraím:
"¡Levantaos y subamos a Sión, adonde Yahveh, el Dios nuestro!"
7 Pues así dice Yahveh:Dad hurras por Jacob con alegría, y gritos por la
capital de las naciones; hacedlo oír, alabad y decid: "¡Ha salvado
Yahveh a su pueblo, al Resto de Israel!"
8 Mirad que yo los traigo del país del norte, y los recojo de los confines de
la tierra.Entre ellos, el ciego y el cojo, la preñada y la parida a una.Gran
asamblea vuelve acá.
9 Con lloro vienen y con súplicas los devuelvo, los llevo a arroyos de agua
por camino llano, en que no tropiecen.Porque yo soy para Israel un padre, y
Efraím es mi primogénito.
10 Oíd la palabra de Yahveh, naciones, y anunciad por las islas a lo lejos, y
decid: "El que dispersó a Israel le reunirá y le guardará cual un
pastor su hato."
11 Porque ha rescatado Yahveh a Jacob, y le ha redimido de la mano de otro
más fuerte.
12 Vendrán y darán hurras en la cima de Sión y acudirán al regalo de
Yahveh: al grano, al mosto, y al aceite virgen, a las crías de ovejas y de
vacas, y será su alma como huerto empapado, no volverán a estar ya
macilentos.
13 Entonces se alegrará la doncella en el baile, los mozos y los viejos
juntos, y cambiaré su duelo en regocijo, y les consolaré y alegraré de su
tristeza;
14 empaparé el alma de los sacerdotes de grasa, y mi pueblo de mi regalo se
hartará - oráculo de Yahveh -.
15 Así dice Yahveh:En Ramá se escuchan ayes, lloro amarguísimo.Raquel que
llora por sus hijos, que rehúsa consolarse - por sus hijos - porque no
existen.
16 Así dice Yahveh:Reprime tu voz del lloro y tus ojos del llanto, porque hay
paga para tu trabajo - oráculo de Yahveh -: volverán de tierra hostil,
17 y hay esperanza para tu futuro - oráculo de Yahveh -: volverán los hijos
a su territorio.
18 Bien he oído a Efraím lamentarse: "Me corregiste y corregido fui,
cual becerro no domado.Hazme volver y volveré, pues tú, Yahveh, eres mi
Dios.
19 Porque luego de desviarme, me arrepiento, y luego de darme cuenta, me
golpeo el pecho, me avergüenzo y me confundo luego, porque aguanto el oprobio
de mi mocedad."
20 ¿Es un hijo tan caro para mí Efraím, o niño tan mimado, que tras
haberme dado tanto que hablar, tenga que recordarlo todavía?Pues, en efecto,
se han conmovido mis entrañas por él; ternura hacia él no ha de faltarme -
oráculo de Yahveh -.
21 Plántate hitos, ponte jalones de ruta, presta atención a la calzada al
camino que anduviste.Vuelve, virgen de Israel, vuelve a estas ciudades.
22 ¿Hasta cuándo darás rodeos, oh díscola muchacha?Pues ha creado Yahveh
una novedad en la tierra: la Mujer ronda al Varón.
23 Así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: Todavía dirán este refrán en
tierra de Judá y en sus ciudades, cuando yo haga volver a sus cautivos:
"¡Bendígate Yahveh, oh estancia justa, oh monte santo!"
24 Y morarán allí Judá y todas sus ciudades juntamente, los labradores y
los que trashuman con el rebaño,
25 porque yo empaparé el alma agotada y toda alma macilenta colmaré.
26 En esto, me desperté y vi que mi sueño era sabroso para mí.
27 He aquí que días vienen - oráculo de Yahveh - en que sembraré la casa
de Israel y la casa de Judá de simiente de hombres y ganados.
28 Entonces, del mismo modo que anduve presto contra ellos para extirpar,
destruir, arruinar, perder y dañar, así andaré respecto a ellos para
reconstruir y replantar - oráculo de Yahveh -.
29 En aquellos días no dirán más: "Los padres comieron el agraz, y los
dientes de los hijos sufren de dentera";
30 sino que cada uno por su culpa morirá: quienquiera que coma el agraz
tendrá la dentera.
31 He aquí que días vienen - oráculo de Yahveh - en que yo pactaré con la
casa de Israel (y con la casa de Judá) una nueva alianza;
32 no como la alianza que pacté con sus padres, cuando les tomé de la mano
para sacarles de Egipto; que ellos rompieron mi alianza, y yo hice estrago en
ellos - oráculo de Yahveh -.
33 Sino que esta será la alianza que yo pacte con la casa de Israel, después
de aquellos días - oráculo de Yahveh -: pondré mi Ley en su interior y
sobre sus corazones la escribiré, y yo seré su Dios y ellos serán mi
pueblo.
34 Ya no tendrán que adoctrinar más el uno a su prójimo y el otro a su
hermano, diciendo: "Conoced a Yahveh", pues todos ellos me
conocerán del más chico al más grande - - oráculo de Yahveh - cuando
perdone su culpa, y de su pecado no vuelva a acordarme.
35 Así dice Yahveh, el que da el sol para alumbrar el día, y gobierna la
luna y las estrellas para alumbrar la noche, el que agita el mar y hace bramar
sus olas, cuyo nombre es Yahveh Sebaot.
36 Si fallaren estas normas en mi presencia - oráculo de Yahveh - también la
prole de Israel dejaría de ser una nación en mi presencia a perpetuidad.
37 Así dice Yahveh:Si fueren medidos los cielos por arriba, y sondeadas las
bases de la tierra por abajo, entonces también yo renegaría de todo el
linaje de Israel por todo cuanto hicieron - oráculo de Yahveh -.
38 He aquí que vienen días - oráculo de Yahveh - en que será reconstruida
la ciudad de Yahveh desde la torre de Jananel hasta la Puerta del Angulo;
39 y volverá a salir la cuerda de medir toda derecha hasta la cuesta de
Gareb, y torcerá hasta Goá,
40 y toda la hondonada de los Cuerpos Muertos y de la Ceniza, y toda la Campa
del Muerto hasta el torrente Cedrón, hasta la esquina de la Puerta de los
Caballos hacia oriente será sagrado de Yahveh: no volverá a ser destruido ni
dado al anatema nunca jamás.
Jeremías
32
1 Palabra que fue dirigida a Jeremías de parte de Yahveh el año diez de
Sedecías, rey de Judá - o sea, el año dieciocho de Nabucodonosor:
2 A la sazón las fuerzas del rey de Babilonia sitiaban a Jerusalén, mientras
el profeta Jeremías estaba detenido en el patio de la guardia de la casa del
rey de Judá,
3 donde le tenía detenido Sedecías, rey de Judá, bajo esta acusación:
"¿Por qué has profetizado: Así dice Yahveh: He aquí que yo entrego
esta ciudad en manos del rey de Babilonia, que la tomará,
4 y el rey de Judá, Sedecías, no escapará de manos de los caldeos, sino que
será entregado sin remisión en manos del rey de Babilonia, con quien
hablará boca a boca, y sus ojos se encontrarán con sus ojos,
5 y a Babilonia llevará a Sedecías, y allí estará (hasta que yo le visite
- oráculo de Yahveh. ¡Aunque luchéis con los caldeos, no
triunfaréis!)"
6 Dijo Jeremías: He recibido una palabra de Yahveh que dice así:
7 "He aquí que Janamel, hijo de tu tío Sallum, va a dirigirse a ti
diciendo: "Ea, cómprame el campo de Anatot, porque a ti te toca el
derecho de rescate para comprarlo.""
8 Vino, pues, a mí Janamel, hijo de mi tío, conforme al dicho de Yahveh, al
patio de la guardia, y me dijo: "Ea, cómprame el campo de Anatot - que
cae en territorio de Benjamín - porque tuyo es el derecho de adquisición y a
ti te toca el rescate. Cómpratelo." Yo reconocí en aquello la palabra
de Yahveh,
9 y compré a Janamel, hijo de mi tío, el campo que está en Anatot. Le pesé
la plata: diecisiete siclos de plata.
10 Lo apunté en mi escritura, sellé, aduje testigos y pesé la plata en la
balanza.
11 Luego tomé la escritura de la compra, el documento sellado según ley y la
copia abierta,
12 y pasé la escritura de la compra a Baruc, hijo de Neriyías, hijo de
Majseías, a vista de mi primo Janamel y de los testigos firmantes en la
escritura de la compra, y a vista de todos los judíos presentes en el patio
de la guardia,
13 y a vista de todos ellos di a Baruc este encargo:
14 Así dice Yahveh Sebaot el Dios de Israel: Toma estas escrituras: la
escritura de compra, el documento sellado y la copia abierta, y las pones en
un cántaro de arcilla para que duren mucho tiempo.
15 Porque así dice Yahveh Sebaot el Dios de Israel: "Todavía se
comprarán casas y campos y viñas en esta tierra."
16 Después de haber entregado la escritura de propiedad a Baruc, hijo de
Neriyías, oré a Yahveh diciendo:
17 "¡Ay, Señor Yahveh! He aquí que tú hiciste los cielos y la tierra
con tu gran poder y tenso brazo: nada es extraordinario para ti,
18 el que hace merced a millares, que se cobra la culpa de los padres a costa
de los hijos que les suceden, el Dios grande, el Fuerte, cuyo nombre es Yahveh
Sebaot,
19 grande en designios y rico en recursos, que tiene los ojos fijos en la
conducta de los humanos, para dar a cada uno según su conducta y el fruto de
sus obras;
20 tú que has obrado señales y portentos en Egipto, hasta hoy, y en Israel y
en la humanidad entera, y te has hecho un nombre, como hoy se ve;
21 y sacaste a tu pueblo Israel de Egipto con señales y prodigios y con mano
fuerte y tenso brazo y con gran aparato,
22 y les diste esta tierra que habías jurado darla a sus padres: tierra que
mana leche y miel.
23 Entraron en ella y la poseyeron, pero no hicieron caso de tu voz, ni
conforme a tus leyes anduvieron: nada de lo que les mandaste hacer hicieron, y
les conminaste con esta calamidad.
24 He aquí que los terraplenes llegan a la ciudad para tomarla y la ciudad
está ya a merced de los caldeos que la atacan, por causa de la espada y del
hambre y de la peste; lo que habías dicho, ha sido, y tú mismo lo estás
viendo.
25 ¡Precisamente tú me has dicho, oh Señor Yahveh: "Cómprate el campo
y aduce testigos" cuando la ciudad está entregada a manos de los
caldeos!"
26 Entonces me fue dirigida la palabra de Yahveh como sigue:
27 Mira que yo soy Yahveh, el Dios de toda carne. ¿Habrá cosa extraordinaria
para mi?
28 Pues así dice Yahveh: He aquí que yo pongo esta ciudad en manos de los
caldeos y en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, que la tomará,
29 y entrarán los caldeos que atacan a esta ciudad y le prenderán fuego
incendiándola junto con las casas en cuyos terrados se incensaba a Baal y se
libaban libaciones a otros dioses para provocarme.
30 Porque los hijos de Israel y los hijos de Judá no han hecho otra cosa sino
lo que me disgusta desde sus mocedades (porque los hijos de Israel no han
hecho más que provocarme con las obras de sus manos - oráculo de Yahveh -).
31 Porque motivo de mi furor y de mi ira ha sido para mí esta ciudad, desde
el día en que la edificaron hasta hoy, que es como para quitármela de
delante,
32 por toda la maldad de los hijos de Israel y de los hijos de Judá, que,
para provocarme, obraron ellos, sus reyes, sus jefes, sus sacerdotes y
profetas, el hombre de Judá y el habitante de Jerusalén,
33 y me volvieron la espalda, que no la cara. Yo les adoctriné asiduamente,
mas ellos no quisieron aprender la lección,
34 sino que pusieron sus Monstruos abominables en la Casa que llaman por mi
Nombre, profanándola,
35 y fraguaron los altos del Baal que hay en el Valle de Ben Hinnom para hacer
pasar por el fuego a sus hijos e hijas en honor del Moloc - lo que no les
mandé ni me pasó por las mientes -, obrando semejante abominación con el
fin de hacer pecar a Judá.
36 Ahora, pues, en verdad así dice Yahveh, el Dios de Israel, acerca de esta
ciudad que - al decir de vosotros - está ya a merced del rey de Babilonia por
la espada, por el hambre y por la peste.
37 He aquí que yo los reúno de todos los países a donde los empujé en mi
ira y mi furor y enojo grande, y les haré volver a este lugar, y les haré
vivir en seguridad,
38 serán mi pueblo, y yo seré su Dios;
39 y les daré otro corazón y otro camino, de suerte que me teman todos los
días para bien de ellos y de sus hijos después de ellos.
40 Les pactaré alianza eterna - que no revocaré después de ellos - de
hacerles bien, y pondré mi temor en sus corazones, de modo que no se aparten
de junto a mí;
41 me dedicaré a hacerles bien, y los plantaré en esta tierra firmemente,
con todo mi corazón y con toda mi alma.
42 Porque así dice Yahveh: Como he traído sobre este pueblo todo este gran
perjuicio, así yo mismo voy a traer sobre ellos todo el beneficio que
pronuncio sobre ellos,
43 y se comprarán campos en esta tierra de la que decís vosotros que es una
desolación, sin personas ni ganados, y que está a merced de los caldeos;
44 se comprarán campos con dinero, anotándose en escritura, sellándose y
llamando testigos, en la tierra de Benjamín y en los contornos de Jerusalén,
en las ciudades de Judá, en las de la Montaña, en las de la Tierra Baja y en
las del Négueb, pues haré tornar a sus cautivos - oráculo de Yahveh -.
Jeremías
33
1 De nuevo fue dirigida la palabra de Yahveh a Jeremías, que estaba aún
detenido en el patio de la guardia, en estos términos:
2 Así dice Yahveh, hacedor de la tierra, que la formó para hacerla
subsistir, Yahveh es su nombre:
3 Llámame y te responderé y mostraré cosas grandes, inaccesibles, que
desconocías.
4 Porque así dice Yahveh, el Dios de Israel, tocante a las casas de esta
ciudad y a las de los reyes de Judá que han sido derruidas. Junto a los
terraplenes y a la espada,
5 se traba combate con los caldeos para llenar la ciudad de cadáveres
humanos, a los que herí en mi ira y mi furor, y por cuya malicia oculté mi
rostro de esta ciudad.
6 He aquí que yo les aporto su alivio y su medicina. Los curaré y les
descubriré una corona de paz y seguridad.
7 Haré tornar a los cautivos de Judá y a los cautivos de Israel y los
reedificaré como en el pasado,
8 y los purificaré de toda culpa que cometieron contra mí, y perdonaré
todas las culpas que cometieron contra mí, y con que me fueron rebeldes.
9 Jerusalén será para mí un nombre evocador de alegría, será prez y
ornato para todas las naciones de la tierra que oyeren todo el bien que voy a
hacerle, y se asustarán y estremecerán de tanta bondad y de tanta paz como
voy a concederle.
10 Así dice Yahveh: Aún se oirá en este lugar, del que vosotros decís que
está abandonado, sin personas ni ganados, en todas las ciudades de Judá y en
las calles de Jerusalén desoladas, sin personas ni habitantes ni ganados,
11 voz de gozo y de alegría, la voz del novio y la voz de la novia, la voz de
cuantos traigan sacrificios de alabanza a la Casa de Yahveh diciendo:
"Alabad a Yahveh Sebaot, porque es bueno Yahveh, porque es eterno su
amor", pues haré tomar a los cautivos del país, y volverán a ser como
antes - dice Yahveh -.
12 Así dice Yahveh Sebaot: Aún habrá en este lugar abandonado de hombres y
ganados y en todas sus ciudades, dehesa de pastores que hagan acostarse a las
ovejas:
13 en las ciudades de la Montaña, y en las de la Tierra Baja, en las del
Négueb y en la tierra de Benjamín y en los contornos de Jerusalén y en las
ciudades de Judá, volverán a pasar ovejas ante la mano del que las cuente -
dice Yahveh.
14 Mirad que días vienen - oráculo de Yahveh - en que confirmaré la buena
palabra que dije a la casa de Israel y a la casa de Judá.
15 En aquellos días y en aquella sazón haré brotar para David un Germen
justo, y practicará el derecho y la justicia en la tierra.
16 En aquellos días estará a salvo Judá, y Jerusalén vivirá en seguro.Y
así se la llamará: "Yahveh, justicia nuestra."
17 Pues así dice Yahveh: No le faltará a David quien se siente en el trono
de la casa de Israel;
18 y a los sacerdotes levíticos no les faltará quien en presencia mía eleve
holocaustos y queme incienso de oblación y haga sacrificio cada día.
19 Fue dirigida la palabra de Yahveh a Jeremías como sigue:
20 Así dice Yahveh: Si llegareis a romper mi alianza con el día y con la
noche, de suerte que no sea de día o de noche a su debido tiempo,
21 entonces también mi alianza romperíais con mi siervo David, de suerte que
le falte un hijo que reine sobre su trono y con los levitas sacerdotes, mis
servidores.
22 Así como es incontable el ejército de los cielos, e incalculable la arena
de la mar, así multiplicaré el linaje de mi siervo David y de los levitas
que me sirven.
23 Fue dirigida la palabra de Yahveh a Jeremías como sigue:
24 ¿No has visto qué ha dicho este pueblo?: "Los dos linajes que había
elegido Yahveh, los ha rechazado", y a mi pueblo menosprecian, como que
ni lo tienen por nación.
25 Pues bien, dice Yahveh: Si no he creado el día y la noche, ni las leyes de
los cielos y la tierra he puesto,
26 en ese caso también rechazaré el linaje de Jacob y de mi siervo David,
para no escoger más de su linaje a quienes imperen sobre el linaje de
Abraham, Isaac y Jacob, cuando yo haga tornar a sus cautivos y les tenga
misericordia.
Jeremías
34
1 Palabra que fue dirigida a Jeremías de parte de Yahveh, mientras
Nabucodonosor, rey de Babilonia, y todas sus fuerzas y todos los reinos de la
tierra sometidos a su poder y todos los pueblos atacaban a Jerusalén y a
todas sus ciudades:
2 Así dice Yahveh el Dios de Israel: Ve y dices a Sedecías, rey de Judá; le
dices: Así dice Yahveh: "Mira que yo entrego esta ciudad en manos del
rey de Babilonia, y la incendiará.
3 En cuanto a ti, no te escaparás de su mano, sino que sin falta serás
capturado, y en sus manos te pondré y tus ojos verán los ojos del rey de
Babilonia, y su boca hablará a tu boca, y a Babilonia irás.
4 Empero, oye una palabra de Yahveh, oh Sedecías, rey de Judá: Así dice
Yahveh respecto a ti: No morirás por la espada.
5 En paz morirás. Y como se quemaron perfumes por tus padres, los reyes
antepasados que te precedieron, así los quemarán por ti, y con el
"¡ay, señor!" te plañirán, porque lo digo yo - oráculo de
Yahveh -.
6 Y habló el profeta Jeremías a Sedecías, rey de Judá, todas estas
palabras en Jerusalén,
7 mientras las fuerzas del rey de Babilonia atacaban a Jerusalén y a todas
las ciudades de Judá que quedaban: a Lakís y Azecá, pues estas dos plazas
fuertes habían quedado de todas las ciudades de Judá.
8 Palabra que fue dirigida a Jeremías de parte de Yahveh, después de llegar
el rey Sedecías a un acuerdo con todo el pueblo de Jerusalén,
proclamándoles una manumisión,
9 en orden a dejar cada uno a su siervo o esclava hebreos libres dándoles la
libertad de suerte que ningún judío fuera siervo de su hermano.
10 Todos los jefes y todo el pueblo que entraba en el acuerdo obedecieron,
dejando libres quién a su siervo, quién a su esclava, dándoles la libertad
de modo que no hubiese entre ellos más esclavos: obedecieron y les dejaron
libres.
11 Pero luego volvieron a apoderarse de los siervos y esclavas que habían
manumitido y los redujeron a servidumbre y esclavitud.
12 Entonces fue dirigida la palabra de Yahveh a Jeremías en estos términos:
13 Así dice Yahveh, el Dios de Israel: yo hice alianza con vuestros padres el
día que los saqué de Egipto, de la casa de servidumbre, diciendo:
14 "Al cabo de siete años cada uno de vosotros dejará libre al hermano
hebreo que se le hubiera vendido. Te servirá por seis años, y le enviarás
libre de junto a ti." Pero no me hicieron caso vuestros padres ni
aplicaron el oído.
15 Vosotros os habéis convertido hoy y habéis hecho lo que es recto a mis
ojos proclamando manumisión general, y llegando a un acuerdo en mi presencia,
en la Casa que se llama por mi Nombre;
16 pero os habéis echado atrás y profanado mi Nombre, os habéis apoderado
de vuestros respectivos siervos y esclavas a quienes habíais manumitido,
reduciéndolos de nuevo a esclavitud.
17 Por tanto, así dice Yahveh: Vosotros no me habéis hecho caso al proclamar
manumisión general. He aquí que yo proclamo contra vosotros manumisión de
la espada, de la peste y del hambre - oráculo de Yahveh - y os doy por
espantajo de todos los reinos de la tierra.
18 Y a los individuos que traspasaron mi acuerdo, aquellos que no han hecho
válidos los términos del acuerdo que firmaron en mi presencia, yo los
volveré como el becerro que cortaron en dos y por entre cuyos pedazos
pasaron:
19 a los jefes de Judá, los jefes de Jerusalén, los eunucos, los sacerdotes
y todo el pueblo de la tierra que han pasado por entre los pedazos del
becerro,
20 les pondré en manos de sus enemigos y de quienes buscan su muerte y sus
cadáveres serán pasto de las aves del cielo y de las bestias de la tierra.
21 Y a Sedecías, rey de Judá, y a sus jefes les pondré en manos de sus
enemigos y de quienes buscan su muerte y del ejército del rey de Babilonia
que se ha retirado de vosotros.
22 Mirad que yo lo ordeno - oráculo de Yahveh - y les hago volver sobre esta
ciudad, y la atacarán, la tomarán y le darán fuego, y las ciudades de Judá
las trocaré en desolación sin habitantes.
Jeremías
35
1 Palabra que fue dirigida a Jeremías de parte de Yahveh, en tiempo de
Yoyaquim, hijo de Josías, rey de Judá.
2 "Ve a la casa de los rekabitas y les hablas. Les llevas a la Casa de
Yahveh, a una de las cámaras, y les escancias vino."
3 Tomé, pues, a Yazanías, hijo de Jeremías, hijo de Jabassinías, y a sus
hermanos, a todos sus hijos y a toda la casa de los rekabitas,
4 y les llevé a la Casa de Yahveh, a la cámara de Ben Yojanán, hijo de
Yigdalías, hombre de Dios, la cual cámara está al lado de la de los jefes,
y encima de la de Maaseías, hijo de Sallum, guarda del umbral,
5 y presentando a los hijos de la casa de los rekabitas unos jarros llenos de
vino y tazas, les dije: "¡Bebed vino!"
6 Dijeron ellos: "No bebemos vino, porque nuestro padre Yonadab, hijo de
Rekab, nos dio este mandato: "No beberéis vino ni vosotros ni vuestros
hijos nunca jamás,
7 ni edificaréis casa, ni sembraréis semilla, ni plantaréis viñedo, ni
poseeréis nada, sino que en tiendas pasaréis toda vuestra existencia, para
que viváis muchos días sobre la faz del suelo, donde sois forasteros."
8 Nosotros hemos obedecido a la voz de nuestro padre Yonadab, hijo de Rekab,
en todo cuanto nos mandó, absteniéndonos de beber vino de por vida,
nosotros, nuestras mujeres, nuestros hijos y nuestras hijas,
9 y no edificando casas donde vivir, ni poseyendo viña ni campo de sementera,
10 sino que hemos vivido en tiendas, obedeciendo y obrando en todo conforme a
lo que nos mandó nuestro padre Yonadab.
11 Pero al subir Nabucodonosor, rey de Babilonia, contra el país, dijimos:
"Venid y entremos en Jerusalén, para huir de las fuerzas caldeas y de
las de Arán", y nos instalamos en Jerusalén."
12 Entonces fue dirigida la palabra de Yahveh a Jeremías como sigue:
13 Así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: Ve y dices a los hombres de
Judá y a los habitantes de Jerusalén: ¿ No aprenderéis la lección que os
invita a escuchar mis palabras? - oráculo de Yahveh -.
14 Se ha cumplido la palabra de Yonadab, hijo de Rekab, que prohibió a sus
hijos beber vino, y no han bebido hasta la fecha, porque obedecieron la orden
de su padre. Yo me afané en hablaros a vosotros y no me oísteis.
15 Me afané en enviaros a todos mis siervos los profetas a deciros: Ea,
tornad cada uno de vuestro mal camino, mejorad vuestras acciones y no andéis
en pos de otros dioses para servirles, y os quedaréis en la tierra que os di
a vosotros y a vuestros padres; mas no aplicasteis el oído ni me hicisteis
caso.
16 Así, los hijos de Yonadab, hijo de Rekab, han cumplido el precepto que su
padre les impuso, mientras que este pueblo no me ha hecho caso.
17 Por tanto, así ha dicho Yahveh, el Dios Sebaot, el Dios de Israel: He
aquí que yo traigo contra Judá y contra los habitantes de Jerusalén todo el
mal que pronuncié respecto a ellos, por cuanto les hablé y no me oyeron, les
llamé y no me respondieron.
18 A la casa de los rekabitas dijo Jeremías: "Así dice Yahveh Sebaot,
el Dios de Israel: Por cuanto que habéis hecho caso del precepto de vuestro
padre Yonadab y habéis guardado todos esos preceptos y obrado conforme a
cuanto os mandó,
19 por lo mismo, así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: No faltará a
Yonadab, hijo de Rekab, quien siga ante mi faz todos los días."
Jeremías
36
1 Aconteció que en el año cuarto de Yoyaquim, hijo de Josías, rey de Judá,
fue dirigida esta palabra a Jeremías de parte de Yahveh:
2 Tómate un rollo de escribir, y apuntas en él todas las palabras que te he
hablado tocante a Israel, a Judá y a todas las naciones, desde la fecha en
que te vengo hablando - desde los tiempos de Josías hasta hoy -.
3 A ver si la casa de Judá se entera de todo el mal que he pensado hacerle,
de modo que se convierta cada uno de su mal camino, y entonces yo perdonaría
su culpa y su pecado.
4 Llamó, pues, Jeremías a Baruc, hijo de Neriyías, y apuntó Baruc al
dictado de Jeremías todas las palabras que Yahveh le había hablado, en un
rollo de escribir.
5 Dio Jeremías a Baruc estas instrucciones: "Yo estoy detenido; no puedo
ir a la Casa de Yahveh.
6 Así que, vete tú, y lees en voz alta el rollo en que has apuntado al
dictado mío las palabras de Yahveh, a oídos del público de la Casa de
Yahveh el día del ayuno, y las lees también a oídos de todos los de Judá
que vienen de sus ciudades;
7 a ver si presentan sus súplicas a Yahveh, y se vuelven cada uno de su mal
camino; porque grande es la ira y el furor que ha expresado Yahveh contra este
pueblo."
8 Hizo Baruc, hijo de Neriyías, conforme a todo cuanto le había mandado el
profeta Jeremías, y leyó en el libro las palabras de Yahveh en la Casa de
Yahveh.
9 Precisamente en el año quinto de Yoyaquim, hijo de Josías, rey de Judá,
el mes noveno, se proclamaba ayuno general delante de Yahveh, tanto para el
pueblo de Jerusalén como para toda la gente venida de las ciudades de Judá a
Jerusalén.
10 Baruc, pues, leyó en el libro las palabras de Jeremías en la Casa de
Yahveh, en la cámara de Guemarías, hijo de Safán el escriba, en el patio
alto, a la entrada de la Puerta Nueva de la Casa de Yahveh, a oídos de todo
el pueblo.
11 Oye Miqueas, hijo de Guemarías, hijo de Safán, todas las palabras de
Yahveh según el libro,
12 baja a la casa del rey, al cuarto del escriba, y se encuentra con que allí
estaban todos los jefes sentados: el escribano Elisamá, Delaías, hijo de
Semaías, Elnatán, hijo de Akbor, Guemarías, hijo de Safán, Sedecías, hijo
de Jananías, y todos los demás jefes.
13 Y Miqueas declaró todas las palabras que había oído leer a Baruc en el
libro a oídos del pueblo.
14 Entonces todos los jefes enviaron a Yehudí, hijo de Netanías, hijo de
Selemías, hijo de Kusí a decir a Baruc: "Toma en tus propias manos el
rollo en el que has leído en voz alta al pueblo y vente." Baruc, hijo de
Neriyías, tomó el rollo en sus manos y se dirigió adonde ellos.
15 Dícenle: "Ea, siéntate y ten a bien leérnoslo a nosotros." Y
Baruc se lo leyó.
16 Como oyeron todas aquellas palabras, se asustaron y dijeron cada cual a su
vecino: "Anunciemos sin falta al rey todas estas palabras."
17 Y a Baruc le pidieron: "Explícanos cómo has escrito todas estas
palabras."
18 Díceles Baruc: "Al dictado. El me recitaba todas estas palabras y yo
las iba escribiendo en el libro con tinta."
19 Dicen los jefes a Baruc: "Vete, escondeos tú y Jeremías, y que nadie
sepa dónde estáis."
20 Y entraron adonde el rey, a la corte (el rollo lo consignaron en la cámara
de Elisamá el escriba) y anunciaron a oídos del rey todas aquellas palabras.
21 Entonces envió el rey a Yehudí a apoderarse del rollo, y éste lo tomó
del cuarto de Elisamá el escriba. Y Yehudí lo leyó en voz alta al rey y a
todos los jefes que estaban en pie en torno al rey.
22 El rey estaba sentado en la casa de invierno, - era en el mes noveno -, con
un brasero delante encendido.
23 Y así que había leído Yehudí tres hojas o cuatro, él las rasgaba con
el cortaplumas del escriba y las echaba al fuego del brasero, hasta terminar
con todo el rollo en el fuego del brasero.
24 Ni se asustaron ni se rasgaron los vestidos el rey ni ninguno de sus
siervos que oían todas estas cosas,
25 y por más que Elnatán, Delaías y Guemarías suplicaron el rey que no
quemara el rollo, no les hizo caso.
26 Luego el rey ordenó a Yerajmeel, hijo del rey, a Seraías, hijo de Azriel,
y a Selemías, hijo de Abdel, apoderarse del escriba Baruc y del profeta
Jeremías, pero Yahveh los ocultó.
27 Entonces fue dirigida la palabra de Yahveh a Jeremías - tras de haber
quemado el rey el rollo y las cosas que había escrito Baruc al dictado de
Jeremías - como sigue:
28 "Vuelve a tomar otro rollo y escribe en él todas las cosas que antes
había en el primer rollo que quemó Yoyaquim, rey de Judá.
29 Y a Yoyaquim, rey de Judá, le dices: Así dice Yahveh: Tú has quemado
aquel rollo, diciendo: "¿Por qué has escrito en él: Vendrá sin falta
el rey de Babilonia y destruirá esta tierra y se llevará cautivos de ella a
hombres y bestias?"
30 Por tanto, así dice Yahveh a propósito de Yoyaquim, rey de Judá: No
tendrá quien le suceda en el trono de David y su propio cadáver yacerá
tirado, expuesto al calor del día y al frío de la noche.
31 Yo pasaré revista a sus culpas y las de su linaje y sus siervos, y traeré
sobre ellos y sobre todos los habitantes de Jerusalén y los hombres de Judá
todo el mal que les dije, sin que hicieran caso."
32 Entonces Jeremías tomó otro rollo, que dio al escriba Baruc, hijo de
Neriyías, y éste escribió al dictado de Jeremías todas las palabras del
libro que había quemado Yoyaquim, rey de Judá, e incluso se añadió a
aquéllas otras muchas por el estilo.
Jeremías
37
1 Vino a reinar, en vez de Konías, hijo de Yoyaquim, el rey Sedecías, hijo
de Josías, al que Nabucodonosor, rey de Babilonia, puso por rey en tierra de
Judá,
2 pero tampoco él ni sus siervos, ni el pueblo de la tierra, hicieron caso de
las palabras que Yahveh había hablado por medio del profeta Jeremías.
3 El rey Sedecías envió a Yukal, hijo de Selemías, y al sacerdote
Sofonías, hijo de Maaseías, a decir al profeta Jeremías: "¡Ea! Ruega
por nosotros a nuestro Dios Yahveh."
4 Y Jeremías iba y venía en público, pues no le habían encarcelado.
5 Las fuerzas de Faraón salieron de Egipto, y al oír hablar de ellos los
caldeos que sitiaban a Jerusalén, levantaron el sitio de Jerusalén.
6 Entonces fue dirigida la palabra de Yahveh al profeta Jeremías:
7 Así dice Yahveh, el Dios de Israel: Así diréis al rey de Judá que os
envía a mí, a consultarme: He aquí que las fuerzas de Faraón que salían
en vuestro socorro se han vuelto a su tierra de Egipto,
8 y volverán los caldeos que atacan a esta ciudad, la tomarán y la
incendiarán.
9 Así dice Yahveh: No cobréis ánimos diciendo: "Seguro que los caldeos
terminarán por dejarnos y marcharse"; porque no se marcharán,
10 pues aunque hubieseis derrotado a todas las fuerzas de los caldeos que os
atacan y les quedaren sólo hombres acribillados, se levantarían cada cual en
su tienda e incendiarían esta ciudad.
11 Cuando las tropas caldeas estaban levantando el sitio de Jerusalén,
replegándose ante las tropas del Faraón, aconteció que
12 Jeremías salía de Jerusalén para ir a tierra de Benjamín a asistir a un
reparto en el pueblo.
13 Y encontrándose él en la puerta de Benjamín, donde había un vigilante
llamado Yiriyías, hijo de Selemías, hijo de Jananías, éste prendió al
profeta Jeremías diciendo: "¡Tú te pasas a los caldeos!"
14 Dice Jeremías: "¡Falso! Yo no me paso a los caldeos." Pero
Yiriyías no le hizo caso, y poniendo preso a Jeremías, le llevó a los
jefes,
15 los cuales se irritaron contra Jeremías, le dieron de golpes y le
encarcelaron en casa del escriba Jonatán, convertida en prisión.
16 Así que Jeremías ingresó en el calabozo y en las bóvedas y permaneció
allí mucho tiempo.
17 El rey Sedecías mandó traerle, y le interrogó en su casa, en secreto:
"¿Hay algo de parte de Yahveh?" Dijo Jeremías: "Lo hay."
Y añadió: "En mano del rey de Babilonia serás entregado."
18 Y dijo Jeremías al rey Sedecías: "¿En qué te he faltado a ti, a
tus siervos y a este pueblo, para que me hayáis puesto en prisión?
19 ¿Pues dónde están vuestros profetas que os profetizaban: "No
vendrá el rey de Babilonia contra vosotros ni contra esta tierra?
20 Ahora, pues, oiga el rey mi señor, caiga bien en tu presencia mi petición
de gracia y no me vuelvas a casa del escriba Jonatán, no muera yo
allí."
21 Entonces el rey Sedecías mandó que custodiasen a Jeremías en el patio de
la guardia y se le diese un rosco de pan por día de la calle de los
panaderos, hasta que se acabase todo el pan de la ciudad. Y Jeremías
permaneció en el patio de la guardia.
Jeremías
38
1 Oyeron Sefatías, hijo de Mattán, Guedalías, hijo de Pasjur, hijo de
Malkiyías, las palabras que Jeremías hablaba a todo el pueblo:
2 "Así dice Yahveh: Quien se quede en esta ciudad, morirá de espada, de
hambre y de peste, mas el que se entregue a los caldeos vivirá, y eso saldrá
ganando.
3 Así dice Yahveh: Sin remisión será entregada esta ciudad en mano de las
tropas del rey de Babilonia, que la tomará."
4 Y dijeron aquellos jefes al rey: "Ea, hágase morir a ese hombre,
porque con eso desmoraliza a los guerreros que quedan en esta ciudad y a toda
la plebe, diciéndoles tales cosas. Porque este hombre no procura en absoluto
el bien del pueblo, sino su daño."
5 Dijo el rey Sedecías: "Ahí le tenéis en vuestras manos, pues nada
podría el rey contra vosotros."
6 Ellos se apoderaron de Jeremías, y lo echaron a la cisterna de Malkiyías,
hijo del rey, que había en el patio de la guardia, descolgando a Jeremías
con sogas. En el pozo no había agua, sino fango, y Jeremías se hundió en el
fango.
7 Pero Ebed Mélek el kusita - un eunuco de la casa del rey - oyó que habían
metido a Jeremías en la cisterna. El rey estaba sentado en la puerta de
Benjamín.
8 Salió Ebed Mélek de la casa del rey, y habló al rey en estos términos:
9 "Oh mi señor el rey, está mal hecho todo cuanto esos hombres han
hecho con el profeta Jeremías, arrojándole a la cisterna. Total lo mismo se
iba a morir de hambre, pues no quedan ya víveres en la ciudad."
10 Entonces ordenó el rey a Ebed Mélek el kusita: "Toma tú mismo de
aquí treinta hombres, y subes al profeta Jeremías del pozo antes de que
muera."
11 Ebed Mélek tomó consigo a los hombres y entrando en la casa del rey, al
vestuario del tesoro, tomó allí deshechos de paños y telas, y con sogas los
descolgó por la cisterna hasta Jeremías.
12 Dijo Ebed Mélek el kusita a Jeremías: "Hala, ponte los deshechos de
paños y telas entre los sobacos y las sogas." Así lo hizo Jeremías,
13 y halando a Jeremías con las sogas le subieron de la cisterna. Y Jeremías
se quedó en el patio de la guardia.
14 Entonces el rey Sedecías mandó traer al profeta Jeremías a la entrada
tercera que había en la Casa de Yahveh, y dijo el rey a Jeremías: "Yo
te pregunto una cosa: no me ocultes nada."
15 Dijo Jeremías a Sedecías: "Si te soy sincero, seguro que me
matarás; y aunque te aconseje, no me escucharás."
16 El rey Sedecías juró a Jeremías en secreto: "Por vida de Yahveh, y
por la vida que nos ha dado, que no te haré morir ni te entregaré en manos
de estos hombres que andan buscando tu muerte."
17 Dijo Jeremías a Sedecías: "Así dice Yahveh, el Dios Sebaot, el Dios
de Israel: Si sales a entregarte a los jefes del rey de Babilonia, vivirás
tú mismo y esta ciudad no será incendiada: tanto tú como los tuyos
viviréis.
18 Pero si no te entregas a los jefes del rey de Babilonia, esta ciudad será
puesta en manos de los caldeos e incendiada, y tú no escaparás de sus
manos."
19 Dijo el rey Sedecías a Jeremías: "Me preocupan los judíos que se
han pasado a los caldeos, no vaya a ser que me entreguen en sus manos, y
éstos hagan mofa de mí."
20 Pero replicó Jeremías: "No te entregarán. ¡Ea!, oye la voz de
Yahveh en esto que te digo, que te resultará bien y quedarás con vida.
21 Mas si rehusas a salir, esto es lo que me ha mostrado Yahveh.
22 Mira que todas las mujeres que han permanecido en la casa del rey de Judá
serán sacadas adonde los jefes del rey de Babilonia, e irán diciendo: Te
empujaron y pudieron contigo aquellos con quienes te saludabas.Se hundieron en
el lodo tus pies, hiciéronse atrás.
23 Y a todas tus mujeres y tus hijos irán sacando adonde los caldeos, y tú
no escaparás de ellos, sino que en manos del rey de Babilonia serás puesto,
y esta ciudad será incendiada."
24 Entonces dijo Sedecías a Jeremías: "Que nadie sepa nada de esto, y
no morirás.
25 Aunque se enteren los jefes de que he estado hablando contigo, y viniendo a
ti te digan: "Decláranos qué has dicho al rey sin ocultárnoslo, y así
no te mataremos, como también lo que el rey te ha hablado",
26 tú les dirás: "He pedido al rey la gracia de que no se me devuelva a
casa de Jonatán a morirme allí.""
27 En efecto, vinieron todos los jefes a Jeremías, le interrogaron, y él les
respondió conforme a lo que queda dicho que le había mandado el rey: y ellos
quedaron satisfechos, porque nada se sabía de lo hablado.
28 Así quedó Jeremías en el patio de la guardia, hasta el día en que fue
tomada Jerusalén. Ahora bien, cuando fue tomada Jerusalén...
Jeremías
39
1 En el año nueve de Sedecías, rey de Judá, el décimo mes, vino
Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejército contra Jerusalén, y la
sitiaron.
2 En el año once de Sedecías, el cuarto mes, el nueve del mes, se abrió una
brecha en la ciudad,
3 y entraron todos los jefes del rey de Babilonia y se instalaron en la Puerta
Central: Nergal Sareser, Samgar Nebo, Sar Sekim, jefe superior, Nergal
Sareser, alto funcionario y todos los demás jefes del rey de Babilonia.
4 Al verles Sedecías, rey de Judá, y todos los guerreros, huyeron de la
ciudad salieron de noche camino del parque del rey por la puerta que está
entre los dos muros, y se fueron por el camino de la Arabá.
5 Las tropas caldeas les persiguieron y dando alcance a Sedecías en los
llanos de Jericó, le prendieron y le subieron a Riblá, en tierra de Jamat,
adonde Nabucodonosor, rey de Babilonia, que lo sometió a juicio.
6 Y el rey de Babilonia degolló a los hijos de Sedecías en Riblá a la vista
de éste; luego el rey de Babilonia degolló a toda la aristocracia de Judá,
7 y habiendo cegado los ojos a Sedecías le ató con doble cadena de bronce
para llevárselo a Babilonia.
8 Los caldeos incendiaron la casa del rey y las casas del pueblo y demolieron
los muros de Jerusalén;
9 cuanto al resto del pueblo que quedaba en la ciudad, a los desertores que se
habían pasado a él y a los artesanos restantes los deportó Nebuzaradán,
jefe de la guardia, a Babilonia.
10 En cuanto a la plebe baja, los que no tienen nada, hízoles quedar
Nebuzaradán, jefe de la guardia, en tierra de Judá, y en aquella ocasión
les dio viñas y parcelas.
11 Nabucodonosor, rey de Babilonia, había dado instrucciones a Nebuzaradán,
jefe de la guardia, respecto a Jeremías en este sentido:
12 "Préndele y tenle a la vista; y no le hagas daño alguno, antes
harás con él lo que él mismo te diga."
13 Entonces (Nebuzaradán, jefe de la guardia) Nebusazbán, jefe superior,
Nergal Sareser, oficial superior, y todos los grandes del rey de Babilonia
14 enviaron en busca de Jeremías, y lo confiaron a Godolías, hijo de Ajicam,
hijo de Safán, para que le hiciese salir a casa, y permaneció entre la
gente.
15 Estando Jeremías detenido en el patio de la guardia, le había sido
dirigida la palabra de Yahveh en estos términos:
16 Vete y dices a Ebed Mélek el kusita: Así dice Yahveh Sebaot, el Dios de
Israel: Mira que yo hago llegar mis palabras a esta ciudad para su daño, que
no para su bien, y tú serás testigo en aquel día,
17 pero yo te salvaré a ti aquel día - oráculo de Yahveh - y no serás
puesto en manos de aquellos cuya presencia evitas temeroso,
18 antes bien te libraré, y no caerás a espada. Saldrás ganando la propia
vida, porque confiaste en mí - oráculo de Yahveh.
Jeremías
40
1 Palabra dirigida a Jeremías de parte de Yahveh, luego que Nebuzaradán,
jefe de la guardia, le dejó libre en Ramá, cuando le tomó aparte, estando
él esposado con todos los deportados de Jerusalén y Judá que iban camino de
Babilonia.
2 En efecto, el jefe de la guardia tomó aparte a Jeremías y le dijo:
"Tu Dios Yahveh había predicho esta desgracia a este lugar,
3 y lo ha cumplido. Yahveh ha hecho conforme había predicho. Y esto os ha
sucedido porque pecasteis contra Yahveh y no oísteis su voz.
4 Ahora bien, desde hoy te suelto las esposas de tus muñecas. Si te parece
bien venirte conmigo a Babilonia, vente, y yo miraré por ti. Pero si te
parece mal venirte conmigo a Babilonia, déjalo. Mira, tienes toda la tierra
por delante; adonde mejor y más cómodo te parezca ir, vete."
5 Aún no había dado media vuelta cuando le dijo: "Vuelve adonde
Godolías, hijo de Ajicam, hijo de Safán, a quien el rey de Babilonia ha
encargado de las ciudades de Judá, y quédate a vivir con él entre esta
gente. En suma, vete adonde mejor te acomode." Luego el jefe de la
guardia le proporcionó algunos víveres y ayuda de costa y le despidió.
6 Jeremías, por su parte, vino al lado de Godolías, hijo de Ajicam, a
Mispá, y se quedó a vivir con él entre la población que había quedado en
el país.
7 Todos los jefes de guerrilleros, así como sus hombres, oyeron cómo el rey
de Babilonia había encargado del país a Godolías, hijo de Ajicam, y cómo
le había encargado de los hombres, mujeres, niños y de aquella gente baja de
la tierra, que no habían sido deportados a Babilonia,
8 y fueron donde Godolías, a Mispá, Ismael, hijo de Netanías, Yojanán y
Jonatán, hijo de Caréaj, Seraías, hijo de Tanjumet, los hijos de Efay el
netofita y Yaazanías de Maaká en compañía de sus hombres.
9 Godolías, hijo de Ajicam, hijo de Safán, les hizo un juramento a ellos y a
sus hombres: "No temáis ser siervos de los caldeos. Quedaos en el país
y servid al rey de Babilonia, y os irá bien.
10 Por mi parte, aquí me tenéis establecido en Mispá, para responder a los
caldeos que vengan a nosotros; y vosotros cosechad vino, mieses y aceite,
metedlo en vuestras vasijas, y vivid en las ciudades que hayáis
recuperado."
11 También todos los judíos que había en Moab, entre los ammonitas, y en
Edom, y los que había en todos los demás países oyeron que había dejado el
rey de Babilonia un resto a Judá y que había encargado de él a Godolías,
hijo de Ajicam, hijo de Safán.
12 Todos estos judíos regresaron de los distintos lugares adonde se habían
refugiado y venidos al país de Judá, junto a Godolías, a Mispá, cosecharon
vino y mieses en gran abundancia.
13 Entonces Yojanán, hijo de Caréaj, y todos sus jefes de guerrilleros
vinieron adonde Godolías a Mispá
14 y le dijeron: "¿Sabes que Baalís, rey de los ammonitas, ha enviado a
Ismael, hijo de Netanías, para asesinarte?" Godolías, hijo de Ajicam,
no les dio crédito.
15 Entonces Yojanán, hijo de Caréaj, dijo a Godolías secretamente en
Mispá: "Ea, iré yo y asestaré el golpe a Ismael, hijo de Netanías,
sin que nadie lo sepa. ¿Por qué tiene que asesinarte él a ti, lo que
supondría la desbandada de todo Judá, apiñado en torno tuyo, y la pérdida
del resto de Judá?"
16 Godolías, hijo de Ajicam, replicó a Yojanán, hijo de Caréaj: "No
hagas eso, porque es falso lo que dices de Ismael."
Jeremías
41
1 Pues bien, el mes séptimo, Ismael, hijo de Netanías, hijo de Elisamá, de
linaje real, se dirigió en compañía de algunos grandes del rey y diez
hombres a Godolías, hijo de Ajicam, a Mispá, y allí en Mispá comieron
juntos.
2 Se levantó Ismael, hijo de Netanías, y los diez que estaban con él, y
acuchillaron a Godolías, hijo de Ajicam, hijo de Safán, y dieron muerte a
aquel a quien el rey de Babilonia había encargado del país.
3 También mató Ismael a todos los judíos que estaban con él, con
Godolías, en Mispá y a los guerreros caldeos que se hallaban allí.
4 Era al día siguiente del asesinato de Godolías, y nadie lo sabía.
5 Unos hombres venían de Siquem de Silo y de Samaría, ochenta entre todos,
la barba raída, harapientos y arañados, portadores de oblaciones e incienso
que traían a la Casa de Yahveh.
6 Salió Ismael, hijo de Netanías, a su encuentro desde Mispá. Iba llorando
mientras caminaba, y llegando junto a ellos, les dijo: "Venid adonde
Godolías, hijo de Ajicam."
7 Y así que hubieron entrado dentro de la ciudad, Ismael, hijo de Netanías,
los degolló con la ayuda de sus hombres, y los echó dentro de una cisterna.
8 Entre aquellos hombres hubo diez que dijeron a Ismael: "No nos mates,
que en el campo tenemos escondites de trigo, cebada, aceite y miel." Y no
les mató como a sus hermanos.
9 La cisterna adonde echó Ismael todos los cadáveres de los hombres que
mató, era la cisterna grande. Es la que hizo el rey Asá para prevenirse
contra Basá, rey de Israel; Ismael, hijo de Netanías, la llenó de
asesinados.
10 Luego Ismael hizo prisioneros a todo el resto del pueblo que quedaba en
Mispá, a las hijas del rey y a todo el pueblo que quedaba en Mispá, que
Nebuzaradán, jefe de la guardia, había encomendado a Godolías, hijo de
Ajicam; y de madrugada se fue Ismael, hijo de Netanías, a pasarse a los
ammonitas.
11 Oyó Yojanán, hijo de Caréaj, y todos los jefes de las fuerzas que le
acompañaban, todos los crímenes que había hecho Ismael, hijo de Netanías.
12 Tomando a todos sus hombres fueron a luchar con Ismael, hijo de Netanías,
al que encontraron junto a la gran alberca, que está en Gabaón.
13 Apenas toda la gente que esta con Ismael vio a Yojanán, hijo de Caréaj, y
a todos los jefes de las fuerzas que le acompañaban, se llenaron de gozo,
14 y dando media vuelta toda aquella gente que Ismael llevaba prisionera de
Mispá, regresaron al lado de Yojanán, hijo de Caréaj,
15 en tanto que Ismael, hijo de Netanías, se escapaba de Yojanán con ocho
hombres, rumbo a los ammonitas.
16 Yojanán, hijo de Caréaj, y todos los jefes de las fuerzas que le
acompañaban recogieron de Mispá a todo el resto de la gente que Ismael, hijo
de Netanías, había hecho prisionera después que hubo matado a Godolías,
hijo de Ajicam - hombres, gente de guerra, mujeres, niños y eunucos -, a los
cuales hizo volver de Gabaón.
17 Ellos se fueron y se instalaron en el Refugio de Kimham, que está al lado
de Belén, para seguir luego hasta Egipto
18 huyendo de los caldeos, pues les temían por haber matado Ismael, hijo de
Netanías, a Godolías, hijo de Ajicam, a quien el rey de Babilonia había
encargado del país.
Jeremías
42
1 Entonces se llegaron todos los jefes de las fuerzas, así como Yojanán,
hijo de Caréaj, Azarías, hijo de Hosaías y el pueblo en masa, del chico al
grande,
2 y dijeron al profeta Jeremías: "Caiga bien nuestra demanda de favor
ante ti, y ruega a tu Dios Yahveh por nosotros, por todo este resto, pues
hemos quedado pocos de muchos que éramos, como tus ojos están viendo,
3 y que nos indique tu Dios Yahveh el camino por donde hemos de ir y lo que
hemos de hacer."
4 Díceles el profeta Jeremías: "De acuerdo: ahora mismo me pongo a
rogar a vuestro Dios Yahveh como decís, y sea cual fuere la respuesta de
Yahveh para vosotros, yo os la declararé sin ocultaros palabra."
5 Y ellos dijeron a Jeremías: "Séanos Yahveh testigo veraz y leal, si
no obramos conforme a cualquier mensaje que tu Dios Yahveh te envía para
nosotros.
6 Sea grata o sea ingrata, nosotros oiremos la voz de nuestro Dios Yahveh a
quien te enviamos, por cuanto que bien nos va cuando oímos la voz de nuestro
Dios Yahveh."
7 Pues bien, al cabo de diez días fue dirigida la palabra de Yahveh a
Jeremías.
8 Este llamó a Yojanán, hijo de Caréaj, a todos los jefes de las fuerzas
que había con él y al pueblo todo, del chico al grande,
9 y les dijo: "Así dice Yahveh, el Dios de Israel, a quien me habéis
enviado en demanda de su favor:
10 Si os quedáis a vivir en esta tierra, yo os edificaré y no os destruiré,
os plantaré y no os arrancaré, porque me pesa del mal que os he hecho.
11 No temáis al rey de Babilonia, que tanto os asusta: no temáis nada de él
- oráculo de Yahveh - que con vosotros estoy yo para salvaros y libraros de
su mano.
12 Haré que se os tenga compasión y él os la tendrá y os devolverá a
vuestro suelo.
13 Pero si decís vosotros: "No nos quedamos en este país",
desoyendo así la voz de vuestro Dios Yahveh,
14 diciendo: "No, sino que al país de Egipto iremos, donde no veamos
guerra, ni oigamos toque de cuerno, ni tengamos hambre de pan, y allí nos
quedaremos";
15 ¡pues bien! en ese caso, oíd la palabra de Yahveh, oh resto de Judá.
Así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: Si vosotros enderezáis rumbo a
Egipto, y entráis como refugiados allí,
16 entonces la espada que teméis os alcanzará allí en Egipto, y el hambre
que receláis, allá os irá pisando los talones; y allí, en Egipto mismo,
moriréis.
17 Así sucederá que todos los que enderecen rumbo a Egipto como refugiados
morirán por la espada, por el hambre y por la peste, y no les quedará
superviviente ni evadido del daño que yo traiga sobre ellos.
18 Porque así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: Como se vertió mi ira y
mi cólera sobre los habitantes de Jerusalén, así se verterá mi cólera
contra vosotros como entréis en Egipto, y seréis tema de imprecación y
asombro, de maldición y oprobio, y no veréis más este lugar.
19 Ha dicho Yahveh respecto a vosotros, resto de Judá: "No entréis en
Egipto." Podéis estar seguros que os lo he avisado hoy,
20 que os estáis engañando a vosotros mismos, pues que vosotros me habéis
enviado a vuestro Dios Yahveh diciendo: "Ruega por nosotros a nuestro
Dios Yahveh, y cuanto diga nuestro Dios Yahveh nos lo declaras, que lo
haremos."
21 Yo os lo he declarado hoy, pero no hacéis caso de vuestro Dios Yahveh en
nada de cuanto me ha enviado a deciros.
22 Ahora, pues, podéis estar seguros de que por la espada, el hambre y la
peste moriréis en aquel lugar adonde deseáis refugiaros."
Jeremías
43
1 Ahora bien, así que hubo acabado Jeremías de transmitir a todo el pueblo
el recado de Yahveh su Dios, que Yahveh le había dado para ellos,
2 dijo Azarías, hijo de Hosaías, y también Yojanán, hijo de Caréaj, y
todos los hombres insolentes se pusieron a decir a Jeremías: "Estás
mintiendo. No te ha encargado nuestro Dios Yahveh decir: "No vayáis a
Egipto como refugiados allí"".
3 Sino que Baruc, hijo de Neriyías, te azuza contra nosotros con objeto de
ponernos en manos de los caldeos para que nos hagan morir y nos deporten a
Babilonia.
4 Además, ni Yojanán, hijo de Caréaj, ni ninguno de los jefes de las
tropas, ni nadie del pueblo escuchó la voz de Yahveh que mandaba quedarse en
tierra de Judá;
5 antes bien, Yojanán, hijo de Caréaj, y todos los jefes de las tropas
tomaron consigo a todo el resto de Judá, los que habían regresado, para
habitar en tierra de Judá, de todas las naciones adonde habían sido
rechazados:
6 a hombres, mujeres, niños, a las hijas del rey y a toda persona que
Nebuzaradán, jefe de la guardia, había dejado en paz con Godolías, hijo de
Ajicam, hijo de Safán, y también al profeta Jeremías y a Baruc, hijo de
Neriyías,
7 y entrando en la tierra de Egipto, - pues desoyeron la voz de Yahveh -, se
adentraron hasta Tafnis.
8 Entonces fue dirigida la palabra de Yahveh a Jeremías en Tafnis como sigue:
9 Toma en tus manos piedras grandes, y las hundes en el cemento de la terraza
que hay a la entrada del palacio de Faraón en Tafnis, a vista de los judíos,
10 y les dices: Así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: He aquí que yo
mando en busca de mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia, y pondrá su sede
por encima de estas piedras que he enterrado, y desplegaré su pabellón sobre
ellas.
11 Vendrá y herirá a Egipto, quien sea para la muerte, a la muerte; quien
para el cautiverio, al cautiverio; quien para la espada, a la espada;
12 y prenderá fuego a los templos de los dioses de Egipto, los incendiará, y
a los dioses les hará cautivos. Despiojará a Egipto como despioja un pastor
su zalea, y saldrá de allí victorioso.
13 Romperá los cipos de Bet Semes que hay en Egipto, y los templos de los
dioses egipcios abrasará.
Jeremías
44
1 Palabra que fue dirigida a Jeremías con destino a todos los judíos
establecidos en territorio egipcio en Migdol, Tafnis, Nof, y en territorio de
Patrós.
2 Así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: Vosotros habéis visto la
calamidad que he acarreado a Jerusalén y a todas las ciudades de Judá, y
ahí las tenéis arruinadas hoy en día, sin que haya en ellas habitante,
3 en vista de la maldad que hicieron para irritarme, yendo a incensar y servir
a otros dioses desconocidos de ellos, de vosotros y de vuestros padres.
4 Yo me afané por enviaros a todos mis siervos, los profetas, a deciros:
"Ea, no hagáis esta abominación que detesto."
5 Mas no oyeron ni aplicaron el oído para convertirse de su malicia y dejar
de incensar a otros dioses.
6 Derramóse mi cólera y mi ira y ardió en las ciudades de Judá y en las
calles de Jerusalén, que fueron reducidas a ruinas desoladas, como lo están
hoy día.
7 Ahora, pues, así dice Yahveh, el Dios Sebaot, el Dios de Israel: ¿Por qué
os hacéis tanto daño a vosotros mismos, hasta borraros a hombre y mujer,
niño y lactante de en medio de Judá sin que os quede resto,
8 irritándome con las hechuras de vuestras manos, quemando incienso a otros
dioses en Egipto, adonde habéis venido como refugiados, como queriendo acabar
de borraros a vosotros mismos y acabar en tema de maldición y oprobio en
todas las naciones de la tierra?
9 ¿Si será que habéis olvidado las maldades de vuestros padres y las de los
reyes de Judá y de sus caudillos, y las propias vuestras y las de vuestras
mujeres; maldades que hacían en tierra de Judá y en las calles de
Jerusalén?
10 No se han compungido hasta la fecha, ni han temido ni andado en la Ley y
los preceptos que propuse a vosotros y a vuestros padres.
11 Por tanto, así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: Mirad que yo me fijo
en vosotros para mal, y para raer a todo Judá.
12 Echaré mano al resto de Judá - los que enderezaron rumbo a Egipto, para
entrar allí como refugiados - y serán acabados todos ellos en Egipto, y
caerán por la espada, por el hambre serán acabados. Del chico al grande por
la espada y por el hambre morirán, y serán tema de imprecación y asombro,
de maldición y oprobio.
13 Visitaré a los que viven en Egipto, lo mismo que visité a Jerusalén: con
la espada, el hambre y la peste,
14 y del resto de Judá, que, como refugiados vinieron acá a Egipto, no
quedará evadido ni superviviente para volver a tierra de Judá, adonde se
prometen volver para quedarse allí, porque ya no volverán más que algunos
huidos.
15 Respondieron a Jeremías todos los hombres que sabían que sus mujeres
quemaban incienso a otros dioses, y todas las mujeres presentes - una gran
concurrencia - y todo el pueblo establecido en territorio egipcio, en Patrós:
16 "En eso que nos has dicho en nombre de Yahveh, no te hacemos caso,
17 sino que cumpliremos precisamente cuanto tenemos prometido, que es quemar
incienso a la Reina de los Cielos y hacerle libaciones, como venimos haciendo
nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros jefes en las ciudades de
Judá y en las calles de Jerusalén, que nos hartábamos de pan, éramos
felices y ningún mal nos sucedía.
18 En cambio, desde que dejamos de quemar incienso a la Reina de los Cielos y
de hacerle libaciones, carecemos de todo, y por la espada y el hambre somos
acabados."
19 "Pues y cuando nosotras quemábamos incienso a la Reina de los Cielos
y nos dedicábamos a hacerle libaciones, ¿ acaso sin contar con nuestros
maridos le hacíamos pasteles con su efigie derramando libaciones?"
20 Jeremías dijo a todo el pueblo, a hombres, a mujeres y a todos sus
interlocutores:
21 "¿No es aquel incienso que ofrecíais en las ciudades de Judá y en
las calles de Jerusalén vosotros y vuestros padres, vuestros reyes y jefes y
el pueblo de la tierra lo que ha recordado Yahveh y le ha venido a las
mientes?
22 ¿Y no pudiendo Yahveh aguantar más el espectáculo de vuestras malas
acciones, de las abominaciones que habíais hecho, ha venido a ser la tierra
vuestra una ruina, tema de pasmo y maldición y sin habitantes - como lo es
hoy día -;
23 y porque ofrecisteis incienso y pecasteis contra Yahveh y desoísteis la
voz de Yahveh, y no os condujisteis según su Ley, sus preceptos y sus
estatutos, pronunció contra vosotros esta calamidad, como sucede hoy
día?"
24 Y dijo Jeremías a todo el pueblo y a todas las mujeres: "Oíd la
palabra de Yahveh - todo Judá, los que vivís en Egipto -.
25 Así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: Vosotros y vuestras mujeres
hablasteis con vuestras bocas, y con vuestras manos cumplisteis lo dicho:
"Sin falta realizaremos los votos que hicimos de quemar incienso a la
Reina de los Cielos y de hacerle libaciones." Mantened, pues, vosotras
vuestros votos y realizad vuestros votos sin falta.
26 Empero, oíd la palabra de Yahveh, todo Judá, los que vivís en Egipto.
Mirad que yo he jurado por mi gran Nombre - dice Yahveh - que no será más mi
Nombre pronunciado por boca de ninguno de Judá que diga: "¡Por vida del
Señor Yahveh!" en toda la tierra de Egipto.
27 Mirad que yo estoy alerta sobre ellos para mal, no para bien, y serán
consumidos todos los de Judá que están en Egipto, por la espada y el hambre
hasta su acabamiento,
28 sólo unos pocos, escapados de la espada, volverán de Egipto a Judá y
sabrá todo el resto de Judá, los que han venido a Egipto como refugiados
aquí, qué palabra se mantendrá: si la mía o la suya.
29 Y esto será para vosotros señal - oráculo de Yahveh - de que os visito
yo en este lugar, de suerte que sepáis que han de mantenerse sin falta mis
palabras para desgracia vuestra.
30 Así dice Yahveh: Mirad que yo entrego al Faraón Jofrá, rey de Egipto, en
manos de sus enemigos y de los que buscan su muerte, como entregué a
Sedecías, rey de Judá, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, su
enemigo, que buscaba su muerte."
Jeremías
45
1 Palabra que dijo el profeta Jeremías a Baruc, hijo de Neriyías, cuando
éste copiaba estas palabras en un libro al dictado de Jeremías, en el año
cuarto de Yoyaquim, hijo de Josías, rey de Judá.
2 Así dice Yahveh, el Dios de Israel, respecto a ti, oh Baruc:
3 Tú dijiste: "¡Ay de mí, que añade Yahveh congoja a mi sufrimiento!
Me he agotado en mi jadeo, pero sosiego no hallé."
4 Así le dirás: Esto dice Yahveh: Mira que lo que edifiqué, yo lo derribo,
y aquello que planté, yo lo arranco, esto por toda la tierra.
5 ¡Y tú andas buscándote grandezas! No las busques porque mira que yo
traigo desgracia sobre toda carne - oráculo de Yahveh - pero a ti te daré la
vida salva por botín a donde quiera que vayas.
Jeremías
46
1 Lo que fue dicho por Yahveh al profeta Jeremías sobre las naciones.
2 Para Egipto. Sobre el ejército del Faraón Nekó, rey de Egipto, que estuvo
sobre el río Eufrates, en Karkemis, al cual batió Nabucodonosor, rey de
Babilonia, el año cuarto de Yoyaquim, hijo de Josías, rey de Judá.
3 Ordenad escudo y pavés, y avanzad a la batalla.
4 Uncid los caballos y montad, caballeros.Poneos firmes con los cascos, pulid
las lanzas, vestíos las cotas.
5 ¡Pero qué veo!Ellos se desmoralizan, retroceden, y sus valientes son
batidos y huyen a la desbandada sin dar la cara.Terror por doquier - oráculo
de Yahveh -.
6 No huirá el ligero, ni escapará el valiente: al norte, a la orilla del
Eufrates, tropezaron y cayeron.
7 ¿Quién es ése que como el Nilo sube, y como los ríos de entrechocantes
aguas?
8 Egipto como el Nilo sube, y como ríos de entrechocantes aguas.Y dice:
"Voy a subir, voy a cubrir la tierra.Haré perecer a la ciudad y a los
que viven en ella.
9 Subid, caballos, y enfureceos, carros, y salgan los valientes de Kus y de
Put que manejan escudo, y los ludios que asestan el arco."
10 Aquel día será para el Señor Yahveh, día de venganza para vengarse de
sus adversarios.Devorará la espada y se hartará y se abrevará de su sangre;
pues será la matanza de Yahveh Sebaot en la tierra del norte, cabe el río
Eufrates.
11 Sube a Galaad y recoge bálsamo, virgen, hija de Egipto; en vano menudeas
las curas: alivio no hay para ti.
12 Han oído las naciones tu deshonra, y tu alarido llenó la tierra, porque
valiente contra valiente tropezaron, a una cayeron entrambos.
13 La palabra que habló Yahveh al profeta Jeremías acerca de la venida de
Nabucodonosor, rey de Babilonia, para atacar a Egipto.
14 Anunciad en Egipto y hacedlo oír en Migdol, y hacedlo en Nof y en
Tafnis.Decid: Tente tieso y erguido, que ha devorado la espada tus contornos.
15 ¡Cómo es que ha huido Apis y tu forzudo no se ha sostenido!Es que Yahveh
le empujó.
16 Hizo menudear los tropezones, hasta hacer caer al uno sobre el otro; y
decía: "Arriba, y volvamos a nuestro pueblo y a nuestra patria, ante la
espada irresistible."
17 Llamad a Faraón, rey de Egipto: "Ruido. - Dejó pasar la
ocasión."
18 ¡Por vida mía! - oráculo del Rey cuyo nombre es Yahveh Sebaot - que cual
el Tabor entre los montes, y como el Carmelo sobre el mar ha de venir.
19 Avíos de destierro haz para ti, población, hija de Egipto, porque Nof
parará en desolación, y quedará arrasada sin habitantes.
20 Novilla hermosísima era Egipto: un tábano del norte vino sobre ella.
21 Asimismo sus mercenarios que había en ella eran como novillos de
engorde.Pues también ellos volvieron la cara, huyeron a una, sin pararse,
cuando el día de su infortunio les sobrevino, el tiempo de su castigo.
22 Una voz emite como de serpiente que silba, mientras en torno suyo andan y
con hachas le acometen, como leñadores.
23 Talaron su selva - oráculo de Yahveh - porque era impenetrable, pues eran
más numerosos que la langosta, y no se les podía contar.
24 Han puesto en vergüenza a la hija de Egipto: ha sido entregada al pueblo
del norte.
25 Dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: He aquí que yo visito a Amón de
No, a Faraón y a Egipto y a sus dioses y reyes, a Faraón y a los que
confían en él,
26 y los pongo en manos de los que buscan su muerte, en manos de
Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de sus siervos; tras de lo cual
será repoblado como antaño - oráculo de Yahveh.
27 Pero tú no temas, siervo mío Jacob, ni desmayes, Israel, pues mira que yo
acudo a salvarte desde lejos y a tu linaje del país de su cautiverio;
volverá Jacob, se sosegará y estará tranquilo, y no habrá quien le
inquiete.
28 Tú no temas, siervo mío Jacob, - oráculo de Yahveh - que contigo estoy
yo, pues acabaré con todas las naciones adonde te empujé, pero contigo no
acabaré; aunque sí te corregiré como conviene, ya que impune no te dejaré.
Jeremías
47
1 Lo que fue dicho por Yahveh al profeta Jeremías sobre los filisteos, en
vísperas de batir el Faraón a Gaza.
2 Así dice Yahveh:He aquí unas aguas que suben del norte y se hacen torrente
inundante, y van a inundar la tierra y lo que la llena, la ciudad y los que
moran en ella; y clamará la gente, y ululará todo morador de la tierra
3 al son del galopar de los caballos de sus adalides, al ruido de sus carros y
al estrépito de sus ruedas.No se volverán padres a hijos, por el cansancio
de sus brazos,
4 hasta que llegue el día de asolar a toda Filistea, y de raer a Tiro y a
Sidón todo auxiliar fugado, porque va a asolar Yahveh a Filistea, residuo de
la isla de Kaftor.
5 Llegó la rapadura a Gaza, muda ha quedado Ascalón; tú, el resto de su
valle, ¿hasta cuándo te arañarás?
6 ¡Ay, espada de Yahveh! ¿Cómo va a estarse quieta?Recógete a tu vaina,
date reposo y calla.
7 ¿Cómo va a estarse quieta, si Yahveh la mandó?En Ascalón y el litoral
marítimo, allá la citó.
Jeremías
48
1 Sobre Moab.Así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: ¡Ay de Nebo, porque
ha sido saqueada!Está confusa, ha sido tomada Quiryatáyim.Está confusa la
acrópolis y anonadada.
2 Ya no existe la prez de Moab.En Jesbón han planeado su ruina: "Vamos y
borrémosla de entre las naciones."También a ti, Madmén, se te hará
callar.La espada te va a la zaga.
3 Gritos desde Joronáyim, devastación y quebranto grande.
4 Quebrantada fue
Moab.Hácense oír los gritos de sus pequeños.
5 La cuesta de Lujit, llorando se la suben, y a la bajada de Joronáyim gritos
desgarrados se oyen.
6 "Huid, poneos en salvo, haced como el onagro en el desierto."
7 En réplica a tu confianza en tus obras y tus tesoros, también tú eres
tomada, y sale Kemós desterrado, sus sacerdotes y jefes a una,
8 Viene el devastador a todas las ciudades, y ni una ciudad se salva.Y se
pierde el valle, y es asolada la meseta: tal ha dicho Yahveh.
9 Dad alas, a Moab, porque ha de salir volando, y sus ciudades se volverán
desolación sin nadie que las habite.
10 (Maldito quien haga el trabajo de Yahveh con dejadez, y maldito el que
prive a sus espada de sangre).
11 Tranquilo estaba Moab desde su mocedad, y quieto se estaba en sus
atalayas.Nunca fue trasegado, ni al destierro marchó.Por eso le duraba su
gusto, y su sabor no se picó.
12 Empero, he aquí que días vienen, - oráculo de Yahveh - en que yo le he
de enviar decantadores que lo decanten. Sus vasijas vaciarán, y sus odres
reventarán.
13 Se avergonzará Moab de Kemós, como se avergonzó la casa de Israel de
Betel, en el que confiaba.
14 ¿Cómo decís: "Valientes somos, y hombres fuertes para la
guerra"?
15 Moab está devastado; han escalado sus ciudades, y la flor de sus mancebos
bajaron a la matanza - oráculo del Rey cuyo nombre es Yahveh Sebaot.
16 El infortunio de Moab es inminente, y su calamidad se precipita.
17 Lloradle, todos sus vecinos y todos los que conocen su nombradía.Decid:
"¿Cómo ha sido quebrantada la vara poderosa, el báculo precioso?"
18 Desciende del honor y siéntate en la tierra seca, población hija de
Dibón, porque el devastador de Moab ha subido contra ti, ha destruido tus
fortalezas.
19 En el camino párate y otea, población de Aroer; pregunta al fugitivo y al
escapado; di: "¿Qué ha sucedido?"
20 Confuso está Moab porque fue destruido.Ululad y clamad.Anunciad en el
Arnón que ha sido saqueado Moab.
21 Y la sentencia ha llegado a la meseta, a Jolón, a Yahsá y a Mefaat,
22 a Dibón, a Nebo y a Bet Diblatáyim,
23 a Quiryatáyim, a Bet Gamul y a Bet Maón,
24 a Queriyyot, a Bosrá y a todas las ciudades de la tierra de Moab, las
lejanas y las cercanas.
25 "Se partió el cuerno de Moab y su brazo se rompió", - oráculo
de Yahveh -.
26 Emborrachadle porque contra Yahveh se engrandeció. Moab se revolcará en
su vómito, y quedará en ridículo él también.
27 Pues qué, ¿no te pareció a ti ridículo Israel? ¿o quizá entre
ladrones fue sorprendido, que siempre que hablas de él meneas la cabeza?
28 "Dejad las ciudades y acomodaos en la peña, habitantes de Moab, sed
como la paloma cuando anida en las paredes de las simas..."
29 Hemos oído la arrogancia de Moab: ¡es muy arrogante!, su orgullo, su
arrogancia, su altanería y la soberbia de su corazón.
30 Conozco - oráculo de Yahveh - su presunción, y que sus bravatas no son
como sus hechos.
31 Así que, por Moab ulularé y por Moab entero gritaré; por los hombres de
Quir Jeres suspiraré:
32 Más que se lloró a Yazer lloraré por ti, ¡oh viña de Sibmá!Tus
sarmientos pasaban la mar, hasta Yazer alcanzaban.Sobre tu cosecha y sobre tu
vendimia el saqueador se abatió,
33 y fue quitada alegría y alborozo de Carmelo y del país de Moab, y el vino
a los trujales he quitado, no se oye el grito alegre del pisador, ya no se
oyen gritos.
34 De tanto gritar en Jesbón, hasta Elalé, hasta Yahas llegaron las voces
desde Soar hasta Joronáyim, - Eglat Selisiyyá -, porque también las aguas
de Nimrim se han trocado en aridez.
35 Quitaré a Moab - oráculo de Yahveh - de subirse al alto e incensar a sus
dioses.
36 Por eso mi corazón por Moab como flauta resuena, porque cuanto habían
guardado se perdió,
37 pues toda cabeza ha sido rapada y toda barba raída: en todas las manos
arañazos y en todos los lomos saco,
38 en todos los terrados de Moab y por sus calles todo el mundo se lamentaba,
porque he quebrantado a Moab como vaso de desecho - oráculo de Yahveh -.
39 ¡Cómo has sido destruida! ululad. ¡Cómo ha vuelto la espalda Moab con
vergüenza, y ha venido a ser Moab la burla y el espanto de todos sus vecinos!
40 Porque así ha dicho Yahveh: (Ved cómo cual un águila se remonta y
extiende sus alas sobre Moab.)
41 Tomadas fueron las plazas, y las fortalezas ocupadas. (Vendrá a ser el
corazón de los valientes de Moab en aquel día como corazón de mujer en
parto.)
42 Devastado está Moab que ya no es pueblo, porque contra Yahveh se
engrandeció.
43 Pánico, hoya y trampa contra ti, morador de Moab, - oráculo de Yahveh.
44 El que huya del pánico, caerá en la hoya y el que suba de la hoya será
preso en la trampa, porque voy a hacer que se llegue a ella, a Moab, el año
de su castigo - oráculo de Yahveh -.
45 A la sombra de Jesbón se pararon sin fuerza los fugitivos, cuando fuego
salió de Jesbón y llama de la casa de Sijón, y devoró las sienes de Moab y
el cráneo de los hijos del ruido.
46 ¡Ay de ti Moab!Pereció el pueblo de Kemós, pues han sido tomados sus
hijos en cautiverio y sus hijas en cautividad.
47 Pero yo haré volverse a los cautivos de Moab en días futuros - oráculo
de Yahveh -.Hasta aquí la sentencia de Moab.
Jeremías
49
1 A los ammonitas.Así dice Yahveh: ¿Hijos no tiene Israel? ¿o heredero no
tiene?Entonces ¿por qué ha heredado Milkom a Gad, y su pueblo en las
ciudades de éste habita?
2 Por eso, he aquí que días vienen - oráculo de Yahveh - en que haré oír
a Rabbá de los ammonitas el clamoreo del combate y ella parará el montículo
de ruinas; y sus hijas serán abrasadas y heredará Israel a los que le
heredaron - oráculo de Yahveh -.
3 Ulula, Jesbón, porque Ar ha sido devastada.Gritad, hijas de Rabbá,
ceñíos de sayal, lamentaos y discurrid por las cercas.Porque Milkom al
destierro va, sus sacerdotes y sus jefes a una.
4 ¿Por qué te jactas de tu Valle, criatura independiente, confiada en sus
tesoros: "¿Quién llegará hasta mí?"
5 Mira que yo traigo sobre ti espanto - oráculo del Señor Yahveh Sebaot -
por todos tus alrededores, y seréis ahuyentados cada uno por su lado y no
habrá quien reúna a los errantes.
6 (Tras de lo cual haré volverse a los cautivos, de los ammonitas - oráculo
de Yahveh -.)
7 A Edom.Así dice Yahveh Sebaot: ¿No queda ya sabiduría en Temán?
¿Pereció la prudencia de los entendidos, se evaporó su sabiduría?
8 Huid, dad media vuelta, buscad profunda morada, moradores de Dedán, porque
el infortunio de Esaú he traído sobre él, la hora de su visita.
9 Si vinieran a ti vendimiadores, ¿no dejarían rebuscos?Si ladrones por la
noche, dañarían hasta donde les bastase.
10 Pues bien, yo he desnudado a Esaú, he descubierto sus secretos, estar
oculto no puede.Ha sido aniquilado su linaje, sus hermanos y vecinos, y él
mismo no aparece.
11 Deja a tus huérfanos, yo haré que vivan, y tus viudas en mí confiarán.
12 Pues así dice Yahveh: Conque los que no tienen por qué beber la copa la
beben, ¿y tú precisamente vas a quedar impune? No quedarás impune, antes
sin falta la beberás.
13 Porque por mí lo he jurado - oráculo de Yahveh - que en desolación se
convertirá Bosrá, y todas sus ciudades se convertirán en ruinas eternas.
14 Una nueva he oído de parte de Yahveh, un mensajero entre las naciones
enviado: "Juntaos y venid contra él y poneos en pie de guerra."
15 Porque es cierto que pequeño te hice yo entre las naciones, despreciable
entre los hombres.
16 El espanto que infundías te engañó, la soberbia de tu corazón, tú, el
que habitas en las hendiduras de la roca, que ocupas lo alto de la
cuesta.Aunque pongas en alto, como el águila, tu nido, de allí te haré
bajar - oráculo de Yahveh -.
17 Edom parará en desolación: todo el que pase a su vera se asombrará y
silbará al ver todas sus heridas.
18 Cual la catástrofe de Sodoma y Gomorra y sus vecinas - dice Yahveh - donde
no vive nadie, ni reside en ellas ser humano.
19 Vedlo como león que sube del boscaje del Jordán hacia el pastizal
perenne, cuando en un instante le haré salir huyendo de allí, para colocar
allí a quien me plazca.Porque ¿quién como yo, y quién me emplazará, y
quién es el pastor que aguante en mi presencia?
20 Así pues, oíd la decisión que Yahveh ha tomado sobre Edom y sus planes
sobre los moradores de Temán.Juro que les han de llevar a rastras las crías
de los rebaños, que asolarán sobre ellos sus pastizales.
21 Al son de su caída retumbó la tierra y el griterío hasta el mar de las
Cañas se dejó oír.
22 Ved cómo cual un águila sube, se remonta y extiende sus alas sobre
Bosrá; y vendrá a ser el corazón de los valientes de Edom en aquel día
como corazón de mujer en parto.
23 A Damasco.Avergonzadas están Jamat y Arpad.Porque una noticia mala oyeron,
su corazón tembló de espanto; como el mar que no se puede calmar.
24 Flaqueó Damasco, dio vuelta para huir y escalofríos la sobrecogieron:
apuro y dolores la acometieron como a parturienta.
25 ¡Cómo! ¿No fue abandonada la ciudad celebrada, la villa de mi contento?
26 En verdad, caerán sus jóvenes escogidos en sus plazas, y todos los
guerreros perecerán aquel día - oráculo de Yahveh Sebaot -.
27 Prenderé fuego a la muralla de Damasco, y consumirá los alcázares de Ben
Hadad.
28 A Quedar y a los reinos de Jasor, que batió Nabucodonosor, rey de
Babilonia. Así dice Yahveh:Alzaos, subid a Quedar y saquead a los hijos de
oriente.
29 Sus tiendas y rebaños serán tomados; sus toldos y todo su ajuar y sus
camellos les serán arrebatados, y a ellos se les llamará "Terror por
doquier".
30 Huid, emigrad muy lejos, buscad profunda morada, moradores de Jasor -
oráculo de Yahveh - porque ha tomado contra vosotros Nabucodonosor, rey de
Babilonia, una decisión, y ha trazado un plan contra vosotros.
31 Alzaos, subid contra la nación pacífica que vive confiada - oráculo de
Yahveh -.Ni puertas ni cerrojos tiene.En aislamiento viven.
32 Y serán sus camellos objeto del pillaje y el tropel de sus ganados para
botín, y esparciré a todo viento a los que se afeitan las sienes, y de todos
sus aledaños traeré su infortunio - oráculo de Yahveh -.
33 Y vendrá a ser Jasor guarida de chacales, desolación sempiterna, donde no
se asienta nadie y en la que no reside ser humano.
34 Lo que fue dicho por Yahveh al profeta Jeremías tocante a Elam en el
principio del reinado de Sedecías, rey de Judá.
35 Así dice Yahveh Sebaot:He aquí que yo rompo el arco de Elam, primicia de
su fuerza
36 y voy a traer sobre Elam los cuatro vientos desde los cuatro cabos de los
cielos, y a ellos les esparciré a todos estos vientos, y no habrá nación a
donde no lleguen los arrojados de Elam.
37 Haré desmayar a Elam ante sus enemigos y ante los que buscan su muerte y
traeré sobre ellos cosa mala, el ardor de mi ira - oráculo de Yahveh - y
soltaré tras ellos la espada hasta acabarlos.
38 Pondré mi trono en Elam y haré desaparecer de allí a rey y jefes -
oráculo de Yahveh -.
39 Luego, en días futuros, haré volver a los cautivos de Elam - oráculo de
Yahveh -.
Jeremías
50
1 La palabra que habló Yahveh contra Babilonia, contra el país de los
caldeos, por medio del profeta Jeremías.
2 Anunciadlo y hacedlo oír entre las gentes; levantad bandera; hacedlo oír;
no lo calléis; decid:Ha sido tomada Babilonia, está confuso Bel, desmayó
Marduk, están confusos sus ídolos, (desmayaron sus inmundicias).
3 Porque subió contra ella una gente del norte, que va a convertir su
territorio en desolación, y no habrá en él habitante.Tanto personas como
bestias emigraron, se fueron.
4 En aquellos días y en aquella sazón - oráculo de Yahveh - vendrán los
hijos de Israel, (y los hijos de Judá junto con ellos), andando y llorando,
en busca de Yahveh su Dios.
5 De Sión preguntaron por el camino, allá se dirigen: "Venid y
aliémonos a Yahveh con pacto eterno, inolvidable."
6 Ovejas perdidas era mi pueblo.Sus pastores las descarriaron, extraviándolas
por los montes.De monte en collado andaban, olvidaron su aprisco.
7 Cualquiera que les topaba los devoraba, y sus contrarios decían: "No
cometemos ningún delito, puesto que ellos pecaron contra Yahveh, ¡el
pastizal de justicia y la esperanza de sus padres - Yahveh!"
8 Emigrad de Babilonia, y del país de los caldeos salid. Sed como los machos
cabríos al frente del rebaño.
9 Porque mirad que yo hago que despierte y suba contra Babiloniauna
confederación de grandes naciones del norte, que se organizarán contra
ella.Y por allí será tomada.Sus saetas, cual de valiente experto, no
volverán de vacío.
10 Entonces será entregada Caldea al saqueo: todos los que la saqueen se
hartarán, - oráculo de Yahveh.
11 Porque os alegrasteis, porque gozasteis, depredadores de mi heredad, porque
dabais corcovos como novilla en dehesa, y relinchos como animales fuertes.
12 Vergonzosa está vuestra madre sobremanera, abochornada la que os dio a
luz.Es ahora la última de las naciones: desierto, sequedad y paramera.
13 Por la cólera de Yahveh no será poblada, mas estará desolada toda
ella.Todo el que pase a la vera de Babilonia quedará atónito, y silbará al
ver todas sus heridas.
14 Ordenaos contra Babilonia en derredor, todos los que asestáis arco; tirad
contra ella, no escatiméis las flechas pues ha pecado contra Yahveh.
15 Dad gritos contra ella en derredor.Ella tiende su mano. Fallaron sus
cimientos, se derrumbaron sus muros.Era la venganza de Yahveh.Tomad venganza
de ella:Tal cual hizo, haced con ella.
16 Suprimid de Babilonia al sembrador y al que maneja la hoz al tiempo de la
siega.Ante la espada irresistible, cada uno enfilará hacia su pueblo, cada
uno huirá a su tierra.
17 Rebaño disperso es Israel: leones lo ahuyentaron.El rey de Asiria lo
devoró el primero, y Nabucodonosor, rey de Babilonia, lo quebrantó después.
18 Por tanto, así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: He aquí que yo
visito al rey de Babilonia y su territorio, lo mismo que visité al rey de
Asiria.
19 Y devolveré a Israel a sus pastizal, y pacerá el Carmelo y el Basán, y
en la montaña de Efraím y Galaad se saciará.
20 En aquellos días y en aquella sazón - oráculo de Yahveh -, se buscará
la culpa de Israel y no la habrá, y el pecado de Judá y no se hallará,
porque seré piadoso con el resto que yo deje.
21 "Sube a la tierra de Meratáyim, sube contra ella; y a los habitantes
de Pecod pásalos a espada y dalos al anatema hasta el último - oráculo de
Yahveh -: haz en todo según te lo he mandado."
22 Ruido de guerra
en el país y quebranto grande.
23 ¡Cómo se partió y fue quebrado el martillo de toda la tierra! ¡Cómo
vino a ser pasmoBabilonia entre las naciones!
24 Te puse lazo y quedaste atrapada,Babilonia, sin darte cuenta; se dio
contigo y fuiste capturada, porque contra Yahveh te sublevaste.
25 Abrió Yahveh su arsenal y sacó las armas de su ira.Era la tarea del
Señor Yahveh Sebaot en tierra de caldeos.
26 "Venid a ella desde el confín, abrid sus almacenes.Haced con ellos
montones y dadlos al anatema: no quede de ella reliquia.
27 Acuchillad todos sus bueyes, bajen a la degollina. ¡Ay de ellos, que
llegó su día, la hora de su castigo!"
28 ¡Voces de huidos y escapados del país de Babilonia anunciando en Sión la
venganza de Yahveh nuestro Dios, la venganza de su santuario!
29 Haced leva de flecheros contra Babilonia, todos los que asestáis arco
acampad en torno suyo.Que no se escape nadie.Pagadle lo que vale su
trabajo,Tal cual hizo, haced con ella, porque contra Yahveh se insolentó,
contra el Santo de Israel.
30 En verdad, caerán sus mancebos escogidos en sus plazas, y todos sus
guerreros perecerán aquel día - oráculo de Yahveh -.
31 Heme aquí contra ti, "Insolencia", - oráculo del Señor Yahveh
Sebaot - porque ha llegado tu día, la hora en que yo te castigue.
32 Tropezará "Insolencia" y caerá, sin tener quien la
levante.Prenderé fuego a sus ciudades, y devorará todos sus contornos.
33 Así dice Yahveh Sebaot:Oprimidos estaban los hijos de Israel y los hijos
de Judá a una.Todos sus cautivadores los retenían, se negaban a soltarlos.
34 Su Redentor esforzado,Yahveh Sebaot se llama.El tomará la defensa de su
causa hasta hacer temblar la tierra y estremecerse a los habitantes de
Babilonia.
35 ¡Espada a los caldeos - oráculo de Yahveh - y a los habitantes de
Babilonia, a sus jefes y a sus sabios!
36 Espada a sus adivinos, y quedarán por necios. Espada a sus valientes, y
desmayarán.
37 Espada a sus caballos y a sus carros, a toda la mezcolanza de gentes que
hay dentro de ella, y serán como mujeres.Espada a sus tesoros y serán
saqueados.
38 ¡Sequía a sus aguas y se secarán; porque tierra de ídolos es aquélla,
y por sus Espantos pierden la cabeza!
39 Por eso vivirán las hienas con los chacales y vivirán en ella las
avestruces, y no será habitada nunca jamás ni será poblada por siglos y
siglos.
40 Como en la catástrofe causada por Dios a Sodoma,Gomorra y sus vecinas -
oráculo de Yahveh - donde no vive nadie, ni reside en ellas ser humano.
41 Mirad que un pueblo viene del norte, una gran nación, y muchos reyes se
despiertan de los confines de la tierra.
42 Arco y lanza blanden, crueles son y sin entrañas.Su voz como la mar muge,
y a caballo van montados, ordenados como un solo hombre para la guerra contra
ti, hija de Babel.
43 Oyó el rey de Babilonia nuevas de ellos y flaquean sus manos.Angustia le
asaltó, dolor como de parturienta.
44 Vedlo como león que sube del boscaje del Jordán hacia el pastizal
perenne, cuando en un instante le haré salir huyendo de allí, para colocar
allí a quien me plazca.Porque ¿quién como yo, y quién me emplazará, y
quién es el pastor que aguante en mi presencia?
45 Así pues, oíd la decisión que Yahveh ha tomado sobre Babilonia y sus
planes sobre el país de los caldeos.Juro que les han de llevar a rastras las
crías de los rebaños, que asolarán sobre ellos sus pastizales.
46 Al son de la conquista de Babilonia retumbó la tierra, y el griterío de
las naciones se dejó oír.
Jeremías
51
1 Así dice Yahveh:Mirad que yo despierto contra Babilonia y los habitantes de
Leb Camay un viento destructor.
2 Enviaré a Babilonia beldadores que la bielden y dejen vacío su territorio,
porque se la acosará por todas partes el día aciago.
3 El arquero que no aseste su arco, ni se jacte de su cota.No tengáis piedad
para sus jóvenes escogidos: dad al anatema todo su ejército.
4 Caerán heridos
en tierra de Caldea, y traspasados en sus calles.
5 Pero no ha enviudado Israel ni Judá de su Dios, de Yahveh Sebaot.Sus
tierras estaban llenas de delitos contra el Santo de Israel.
6 Huid del interior de Babilonia, (y salvad cada cual vuestra vida), no
perezcáis por su culpa, pues es hora de venganza para Yahveh: le está
pagando su merecido.
7 Copa de oro era Babilonia en la mano de Yahveh, que embriagaba toda la
tierra.De su vino bebieron las naciones, lo que las hizo enloquecer.
8 De pronto cayó Babilonia y se rompió.Ululad por ella, tomad bálsamo para
su sufrimiento, a ver si sana.
9 Hemos curado a Babilonia, pero no ha sanado, dejadla y vayamos, cada cual a
su tierra, porque ha llegado a los cielos el juicio contra ella, se ha elevado
hasta las nubes.
10 Yahveh hizo patente nuestra justicia; venid y cantemos en Sión las obras
de Yahveh nuestro Dios.
11 Aguzad las saetas, llenad las aljabas.Ha despertado Yahveh el espíritu de
los reyes de Media, porque sobre Babilonia está su designio de destruirla,
porque esta será la venganza de Yahveh, la venganza de su santuario.
12 Sobre las murallas de Babilonia izad bandera, reforzad la guardia, apostad
centinelas, preparad celadas; que también Yahveh ha tomado un acuerdo,
también él va a cumplir lo que dijo sobre los habitantes de Babilonia.
13 Tú, la que estás instalada sobre ingentes aguas, la de ingentes tesoros,
llegó tu fin, el término de tus ganancias.
14 Lo ha jurado Yahveh Sebaot por sí mismo: Yo he de colmarte de hombres como
de langostas, y entonarán contra ti el cantar de los lagareros.
15 El es quien hizo la tierra con su poder, el que estableció el orbe con su
saber, y con su inteligencia expandió los cielos.
16 Cuando da voces, hay estruendo de aguas en los cielos, y hace subir las
nubes desde el extremo de la tierra.El hace los relámpagos para la lluvia y
saca el viento de sus depósitos.
17 Todo hombre es torpe para comprender, se avergüenza del ídolo todo
platero, porque sus estatuas son una mentira y no hay espíritu en ellas.
18 Vanidad son,
cosa ridícula; al tiempo de su visita perecerán.
19 No es así la "Parte de Jacob", pues él es el plasmador del
universo, y aquel cuy heredero es Israel;Yahveh Sebaot es su nombre.
20 Un martillo eras tú para mí, un arma de guerra: contigo machaqué
naciones, contigo destruí reinos,
21 contigo machaqué caballo y caballero, contigo machaqué el carro y a quien
lo monta.
22 contigo machaqué a hombre y mujer, contigo machaqué al viejo y al
muchacho, contigo machaqué al joven y a la doncella,
23 contigo machaqué al pastor y su hato, contigo machaqué al labrador y su
yunta, contigo machaqué a gobernadores y magistrados.
24 Y haré que Babilonia y todos los habitantes de Caldea paguen por todo el
daño que hicieron en Sión, delante de vuestros ojos - oráculo de Yahveh -.
25 Heme aquí en contra tuya, montaña destructora - oráculo de Yahveh -,
destructora toda la tierra.Voy a echarte mano y a hacerte rodar desde las
peñas, y a convertirte en montaña quemada.
26 No tomarán de ti piedra angular ni piedra de cimientos, porque desolación
por siempre serás - oráculo de Yahveh -.
27 Alzad bandera en la tierra, tocad cuerno en las naciones.Haced leva santa
contra ella en las naciones, citad contra ella a los reinos. de Ararat, Minní
y Askenaz, estableced contra ella reclutador, haced que ataque la caballería
cual langosta.
28 Haced leva santa contra ella en las naciones, los reyes de Media, sus
gobernadores y todos sus magistrados y todo el país de su dominio.
29 Y retiembla la tierra, y da vueltas, por haberse cumplido contra Babilonia
los planes de Yahveh, de convertir la tierra de Babel en desolación sin
habitantes.
30 Cesaron de guerrear los valientes de Babilonia, se han quedado en las
fortalezas.Agotóse su bravura, se volvieron mujeres; quemaron sus aposentos,
se rompieron sus barras.
31 Correo al alcance de correo corre, e informador al alcance de informador,
para informar al rey de Babilonia que ha sido tomada su ciudad de cabo a cabo,
32 y sus vados fueron ocupados y los cañaverales incendiados, y los guerreros
se atemorizaron.
33 Porque así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel:La hija de Babel es como
era al tiempo de apisonarla; un poco más, y le habrá llegado el tiempo de la
siega.
34 Me comió, me arrebañó el rey de Babilonia, me dejó como cacharro
vacío, me tragó como un dragón, llenó su vientre con mis buenos trozos, me
expulsó.
35 "Mi atropello y mis sufrimientos sobre Babilonia", dirá la
población de Sión; y "mi sangre sobre los habitantes de Caldea",
dirá Jerusalén.
36 Por tanto, así dice Yahveh:Heme aquí, que defiendo tu causa y vengo tu
venganza, y deseco el mar de el y dejo enjuto su hontanar,
37 y vendrá a ser Babilonia montón de piedras, guarida de chacales, tema de
pasmo y rechifla, sin ningún habitante.
38 A una cual
leones rugen, gruñen como cachorros de leonas.
39 En teniendo ellos calor les serviré su bebida y les embriagaré de modo
que se alegren, y dormirán un sueño eterno y no se despertarán - oráculo
de Yahveh -.
40 Les haré bajar como corderos al matadero, como carneros y machos cabríos.
41 ¡Cómo fue tomada Sesac, y ocupada la prez de toda la tierra! ¡Cómo vino
a ser pasmoBabilonia entre las naciones!
42 Subió contra Babilonia el mar, por el tropel de sus olas quedó cubierta.
43 Vinieron a quedar sus ciudades devastadas, tierra reseca y yerma, no vive
en ellas nadie, ni discurre por ellas ser humano.
44 Visitaré a Bel en Babilonia, y le sacaré su bocado de la boca, y no
afluirán a él ya más las naciones.Hasta la muralla de Babilonia ha caído.
45 Salid de en medio de ella, pueblo mío, que cada cual salve su vida del
ardor de la ira de Yahveh.
46 Y que no se marchite vuestro corazón y tengáis miedo por el rumor que se
oirá en la tierra. Cierto correrá un año tal rumor, y luego al año
siguiente, otro distinto: violencia en la tierra, y domeñador sobre
domeñador.
47 Pues bien, mirad que vienen días en que visitaré a los ídolos de
Babilonia, y todo su territorio se abochornará, y todos sus heridos caerán
en medio de ella.
48 Y harán corro contra Babilonia cielos y tierra y todo cuanto hay en ellos,
cuando del norte lleguen los devastadores - oráculo de Yahveh -.
49 También Babilonia caerá, oh heridos de Israel.También por Babilonia
cayeron los heridos de toda la tierra.
50 Escapados de la espada, andad, no os paréis, recordad desde lejos a
Yahveh, y que Jerusalén os venga en mientes.
51 - "Quedamos abochornados al oír tal afrenta; cubrió la vergüenza
nuestros rostros. ¡Habían penetrado extranjeros hasta los santuarios de la
Casa de Yahveh!"
52 - Pues bien, mirad que vienen días - oráculo de Yahveh - en que visitaré
a sus ídolos, y en todo su territorio se quejarán los heridos.
53 Aunque suba Babilonia a los cielos y encastille en lo alto su poder, de mi
parte llegarán saqueadores hasta ella - oráculo de Yahveh -.
54 Suenan gritos de socorro desde Babilonia, y un fragor desde Caldea.
55 Es que devasta Yahveh a Babilonia, apaga de ella el gran ruido, y mugen sus
olas como las de alta mar, cuyo son es estruendoso.
56 Es que viene sobre ella, sobre Babilonia el devastador, van a ser apresados
sus valientes, se han aflojado sus arcos.Porque Dios retribuidor es Yahveh:
cierto pagará.
57 Yo embriagaré a sus jefes y a sus sabios, a sus gobernadores y a sus
magistrados y a sus valientes, y dormirán un sueño eterno y no se
despertarán - oráculo del Rey cuyo nombre es Yahveh Sebaot -.
58 Así dice Yahveh Sebaot:Aquella ancha muralla de Babilonia ha de ser
socavada, y aquellas sus altas puertas con fuego han de ser quemadas, y se
habrán fatigado pueblos para nada, y naciones para el fuego se habrán
cansado.
59 Orden que dio el profeta Jeremías a Seraías, hijo de Neriyías, hijo de
Majseías, al partir éste de junto a Sedecías, rey de Judá, para Babilonia
el año cuarto de su reinado, siendo Seraías jefe de etapas.
60 Escribió, pues, Jeremías todo el mal que había de sobrevenir a Babilonia
en un libro - todas estas palabras arriba escritas acerca de Babilonia -
61 y dijo Jeremías a Seraías: "En llegando tú a Babilonia, mira de
leer en voz alta todas estas palabras,
62 y dirás: "Yahveh, tú has hablado respecto a este lugar, de
destruirlo sin que haya en él habitante, ya sea persona o animal, sino que
soledad por siempre será."
63 Luego, en acabando tú de leer en voz alta ese libro, atas a él una piedra
y lo arroja al Eufrates,
64 y dices: "Así se hundirá Babilonia y no se recobrará del mal que yo
mismo voy a traer sobre ella."" Hasta aquí las palabras de
Jeremías.
Jeremías
52
1 Veintiún años tenía Sedecías cuando comenzó a reinar y reinó once
años en Jerusalén; el nombre de su madre era Jamital, hija de Jeremías, de
Libná.
2 Hizo el mal a los ojos de Yahveh, enteramente como había hecho Yoyaquim.
3 Esto sucedió a causa de la cólera de Yahveh contra Jerusalén y Judá,
hasta que los arrojó de su presencia. Sedecías se rebeló contra el rey de
Babilonia.
4 En el año noveno de su reinado, en el mes décimo, el diez del mes, vino
Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejército, contra Jerusalén,
acampó contra ella, y la cercaron con una empalizada.
5 La ciudad estuvo sitiada hasta el año once del rey Sedecías.
6 El mes cuarto, el nueve del mes, cuando arreció el hambre en la ciudad y no
había pan para la gente del pueblo,
7 se abrió una brecha en la ciudad y al verlo el rey y todos los guerreros,
huyeron de la ciudad saliendo de noche, por el camino de la puerta que está
entre los dos muros que dan al jardín del rey, mientras los caldeos estaban
alrededor de la ciudad, y se fueron por el camino de la Arabá.
8 Las tropas caldeas persiguieron al rey Sedecías y le dieron alcance en los
llanos de Jericó; entonces todo el ejército se dispersó de su lado.
9 Capturaron al rey y lo subieron a Riblá, en la tierra de Jamat, donde el
rey de Babilonia, que le sometió a juicio.
10 Los hijos de Sedecías fueron degollados a su vista, y lo mismo a todos los
jefes de Judá degolló en Riblá.
11 A Sedecías le sacó los ojos, lo encadenó con cadenas de bronce, y el rey
de Babilonia lo llevó a Babilonia, donde lo tuvo en prisión hasta el día de
su muerte.
12 En el mes quinto, el diez del mes, en el año diecinueve de Nabucodonosor,
rey de Babilonia, Nebuzaradán, jefe de la guardia, uno de los que servían
ante el rey de Babilonia, vino a Jerusalén.
13 Incendió la Casa de Yahveh y la casa del rey y todas las casas de
Jerusalén.
14 Todas las tropas caldeas que había con el jefe de la guardia demolieron
las murallas que rodeaban a Jerusalén.
15 Cuanto (a una parte de los pobres del país) al resto del pueblo que
quedaba en la ciudad, los desertores que se habían pasado al rey de Babilonia
y el resto de los artesanos, Nebuzaradán, jefe de la guardia, los deportó,
16 Nebuzaradán el jefe de la guardia, dejó algunos de entre la gente pobre
como viñadores y labradores.
17 Los caldeos rompieron las columnas de bronce que había en la Casa de
Yahveh, las basas, el Mar de bronce de la Casa de Yahveh, y se llevaron todo
el bronce a Babilonia.
18 Tomaron también los ceniceros, las paletas, los cuchillos, los acetres,
las cucharas y todos los utensilios de bronce de que se servían.
19 El jefe de la guardia tomó las vasijas, los incensarios y los aspersorios,
los ceniceros, los candeleros, las cucharas y las tazas, cuanto había de oro
y plata.
20 Cuanto a las dos columnas, el Mar, los doce bueyes de bronce que estaban
bajo el Mar y las basas que Salomón había hecho para la Casa de Yahveh, no
se pudo calcular el peso de bronce de todos aquellos objetos.
21 La altura de una columna era de dieciocho codos, un hilo de doce codos
medía su perímetro; su grosor era de cuatro dedos y era hueca por dentro,
22 y encima tenía un capitel de bronce; la altura del capitel era de cinco
codos; había un trenzado y granadas en torno al capitel, todo de bronce. Lo
mismo para la segunda columna.
23 Había noventa y seis granadas que pendían a los lados. En total había
cien granadas rodeando el trenzado.
24 El jefe de la guardia tomó preso a Seraías, primer sacerdote, y a
Sefanías, segundo sacerdote, y a los tres encargados del umbral.
25 Tomó a un eunuco de la ciudad, que era inspector de los hombres de guerra,
siete hombres de los cortesanos del rey, que se encontraban en la ciudad, al
secretario del jefe del ejército, encargado del alistamiento del pueblo de la
tierra y sesenta hombres de la tierra que se hallaban en la ciudad.
26 Nebuzaradán, jefe de la guardia, los tomó y los llevó a Riblá, donde el
rey de Babilonia,
27 y el rey de Babilonia los hirió haciéndoles morir en Riblá, en el país
de Jamat. Así fue deportado Judá, lejos de su tierra.
28 Este es el número de los deportados por Nabucodonosor. El año séptimo:
3.023 de Judá;
29 el año dieciocho de Nabucodonosor fueron llevadas de Jerusalén 832
personas;
30 el año veintitrés de Nabucodonosor, Nebuzaradán, jefe de la guardia,
deportó a 745 de Judá. En total: 4.600 personas.
31 En el año treinta y seis de la deportación de Joaquín, rey de Judá, en
el mes doce, el veinticinco del mes, Evil Merodak, rey de Babilonia, hizo
gracia en el año en que comenzó a reinar, a Joaquín, rey de Judá, y lo
sacó de la cárcel.
32 Le habló con benevolencia y le dio un asiento superior al asiento de los
reyes que estaban con él en Babilonia.
33 Joaquín se quitó sus vestidos de prisión y comió siempre en la mesa del
rey, todos los días de su vida.
34 Le fue dado constantemente su sustento de parte del rey de Babilonia, día
tras día, hasta el día de su muerte, todos los días de su vida.