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«El amor vence
a la muerte; pero un pequeño defecto desagradable, a la
larga, puede vencer al amor»
¿De qué sirve un atractivo corporal si esa persona es
egoísta, interesada, soberbia, irascible, rencorosa,
vengativa, agresiva, cruel, peleona, chismosa, intrigante,
maquinadora, displicente, despectiva, hipócrita, falsa,
cínica, astuta, posesiva, ambiciosa, dominante, absorbente,
autoritaria, impositiva, mandona, insolente, protestona
eterna, que se queja de todo, creída, caprichosa, testaruda,
arisca, engreída, inmadura, desequilibrada, frívola, ligera,
superficial, comodona, lujuriosa, alcohólica, etc. etc.?
Cualquiera de estos defectos anula una belleza corporal. Por
otra parte, es fácil encontrar atractivo espiritual en una
persona virtuosa.
El carácter ideal es una personalidad comunicativa y amable,
un temperamento jovial, una alegría contagiosa, un modo de
ser bondadoso y sincero, generoso, amable, cordial, con
deseos de hacer el bien a los demás. Con una persona así la
convivencia es deliciosa.
«Hay otro dato que podrá no ser decisivo ni principal, pero
con el que no está mal que contéis desde los primeros días
del noviazgo: que no sólo os vais a casar vosotros dos, sino
también un poco con sus padres y familiares.
Repetimos que éstos rara vez deberán suponer un motivo
fundamental en vuestra decisión, pero no está mal que ya
desde el noviazgo, sepáis que vais a tener que afrontar esta
circunstancia.
«Cuantas menos sorpresas se lleve uno en la vida matrimonial
tanto mejor»
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