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"Porque por un momento es su ira, pero su favor dura toda la
vida. Por la noche durara el lloro y a la mañana vendra la
alegria". Salmos 30:5
Hay momentos en la vida en los que uno esta cansado. Se
suman los problemas, se incrementan las malas noticias, todo
parece salir mal. Y justo en esos momentos, parece como que
Dios no escucha el pedido de ayuda.
Hay momentos en los que parece que todo va de mal en peor,
y no hay solucion posible. Justo en esos momentos es cuando
uno mas se desanima. El desanimo paraliza, desmotiva y hace
perder los objetivos.
El desanimo es otro mal de este siglo, que cada vez con mas
fuerza se apodera de las personas. "Para que me voy a
esforzar si nada va a cambiar", "ya no me preocupo mas, si
todo sigue igual".
El desanimo mina la voluntad, a tal punto de hacernos
indiferentes. Dejamos que la vida nos pase por arriba, y
nada importa.
El salmista, por un minuto se sintio asi, abandonado, solo
y sin fuerzas. Pero hace esta reflexion maravillosa que
cambia totalmente su actitud.
Puede ser que hoy todo este mal, que nada mejore, que todo
siga igual, pero hay esperanza. La misericordia de Dios es
eterna. Es el motor que impulsa las nuevas ganas de actuar.
De salir del sopor del desanimo y dar otro paso.
El favor de Dios dura toda la vida. Es permanente su bondad
para con nosotros, no se acaba, no se devalua, no se diluye.
Y aun en medio de los problemas, por mas graves que estos
sean, el favor de Dios esta presente. Justamente porque Dios
es Dios, porque es Grande y Eterno y porque es Amor.
Quiza
no como la solucion al problema, pero si se muestra en otras
cosas. En la sonrisa de alguien, en un abrazo sincero, en
una palabra de aliento, en un llamado oportuno, en una
esperanza que asoma.
Y siempre despues de la tristeza, del dolor y de la
angustia, viene la alegria. Es cierto que seria mejor no
pasar por esas amargas> experiencias, y disfrutar de dias
alegres permanentemente. |